Sanyo CE30LC3BK-C, Hacia la mayoría de edad
La velocidad de respuesta de un LCD
- Este Sanyo es la versión LCD y plana de lo que etiquetaríamos como un televisor puro y duro.
- Precio: 2690 €
- Valoración de los especialistas: 3
- Texto: Ramon Sendra
Sanyo acaba de presentar su nueva gama de televisores LCD. La serie consta de dos modelos en panorámico de 27 y 30”. La familia se completa con dos televisores LCD 4:3 de menores pulgadas, uno de 20 y otro de 15, con la adición de que pueden ser utilizados como televisor o monitor informático.
Si nos centramos en los modelos panorámicos, la diferencia entre el invitado a estas páginas, el de 30”, y su hermano menor, es que este último tiene una mayor luminosidad de 550 cd/m2 y mayor relación de contraste (600:1), aunque por temas de fabricación su resolución queda limitada a 1.280x720 píxeles.
Pero centrémonos en el de 30”, al que analizamos seguidamente.
El aspecto general de este televisor es de muy buen ver, sobre todo si gustan los colores negros. Es sin duda una apuesta arriesgada, pero que en cierta manera coloca a Sanyo dentro de la órbita de los productos con “personalidad”, algo que como mínimo en sus productos de electrónica de consumo parecía olvidar de vez en cuando. Líneas sencillas y el contraste que supone su chasis negro con esos delgados embellecedores metálicos. Incluso el plástico del panel posterior es negro.
Ahí detrás encontramos un pobre panel de conexiones: dos conectores SCART (aunque ambos compatibles RGB) y, en un lateral (invisible casi desde delante), hay otra entrada A/V, que incluye entrada de audio analógico estéreo y vídeo compuesto. No hay más SCART, ni vídeo por componentes y ni mucho menos entrada DVI/HDMI o VGA vía conector DIN. Su panel de conexiones no es ninguna panacea, más bien pobre. En cuanto a salidas, amén de las conexiones bidireccionales de ambos SCART, sólo presenta una adicional de audio analógico estéreo.
Si han mostrado interés en el aspecto del chasis del televisor, no así con su mando a distancia, que resulta pobre, en diseño y aspecto. Pero ofrece todo lo necesario para controlar este televisor.
El menú en pantalla es bastante divertido, en cuanto huye de la tradicional disposición “técnica”, para mostrar un menú gráficamente innovador. Las prestaciones y funciones son convencionales, pero no su presentación.
La sintonización (analógica) de los canales la dejé en modo automático, verificando que la calidad del sintonizador es bastante buena, aunque no de lo mejor visto en estas páginas. Las tareas de ordenación y eliminación de canales no resultan tediosas, pero sí lentas y repetitivas.
En cuanto a ajustes de imagen (prestaciones que no se anuncian en el manual de usuario, sólo la conexión, sintonización, uso del teletexto y los diferentes modos de imagen), permite modificar los valores de brillo, contraste, realce, color y poco más. Obvio viendo el panel de conexiones que presenta.
A prueba
Conectado a un DVD-3910 vía SCART RGB, procedí a ajustar de manera más precisa la imagen utilizando el siempre útil “Video Essentials”. Los resultados serán válidos tanto para señales desde el DVD-Video y señales de la misma televisión.
La escala de grises está muy bien desarrollada. Los blancos más brillantes difícilmente se queman, siendo éste un problema evidente en otros televisores basados en tecnología LCD. La siempre difícil escena primera de “Could Mountain” ayuda a verificar este pequeño logro.
Basándome en las barras de color SMPTE, no puedo decir que la aberración o distorsión de los mismos sea “muy evidente”. Pero al dejar fluir cualquier imagen de vídeo (o televisión) se aprecia una falta de detalle. Esto hace que los colores sean algo indefinidos, como manchas de pintura diluidas. Efecto que se agraba con el movimiento, típico defecto de esta tecnología del que este Sanyo tampoco escapa.
Cuando la señal es de alta frecuencia (por ejemplo, barras paralelas muy delgadas pero de color contrastado, como blanco y negro), el televisor es incapaz de reproducirlas bien. Esto hace que en vez de ver ese paralelismo se aprecie una especie de molesto ruido de video. Este defecto, en mucha menor medida, ya lo observamos con un televisor Sony (y que solventó rápidamente en un modelo siguiente).
El sonido es el típico de un televisor convencional. Los diálogos son inteligibles, nítidos y claros. A volumen verdaderamente alto llega a distorsionar, pero a un nivel de escucha “normal”, apenas hay problemas. Le falta algo de grave, pero mejor esta pequeña ausencia que un grave descontrolado que termine por darnos más dolor de cabeza. Dispone de una opción de sonido virtual, con resultados típicos, es decir, con necesaria imaginación por parte del usuario.
La ausencia de una completa conectividad y de unas prestaciones en vídeo “dedicadas”, convierten a este CE30LC3BK en la versión LCD de lo que conocemos como “un televisor puro y duro”, pero con aspecto panorámico, diseño bonito y moderno.
Su panel LCD pasa con muy buena nota defectos que en otras propuestas ofrecen nefastos resultados, pero aún deberían madurar un poco más la electrónica y el procesado de la señal de vídeo.
La velocidad de respuesta de un LCD
La primera vez que conocimos los paneles LCD fue en ambientes informáticos. Nos ayudaron a conseguir más espacio en nuestro escritorio, y la mayoría de usuarios que no utilizaban el monitor para trabajos gráficos, agradecían incluso esa mayor nitidez y precisión en el “dibujo” de los caracteres. Las primeras versiones “televisivas” eran simples monitores LCD con sintonizador incluido. Pero era necesario realizar algunas modificaciones para que los resultaros empezasen a convencer. Primero fue una mejor disposición de las celdas que conforman un píxel, la mejora del ángulo de visión o mayores tasas de brillo y contraste. Uno de los problemas a resolver es la velocidad de refresco del píxel LCD. Éste es mucho menos rápido que el de un panel de plasma, y es responsable que en movimientos rápidos desaparezca cualquier ápice de “definición”. Los 12 milisegundos de los que hace gala este Sanyo siguen siendo insuficientes. Para verificarlo basta con visualizar cualquier secuencia en movimiento e intentar seguir de manera precisa el objeto protagonista.
Poco a poco, los fabricantes van consiguiendo celdas más rápidas, que están permitiendo que en el mercado, y a simple vista, sea fácil confundir un LCD de un plasma, su eterno rival en aplicaciones audiovisuales.
Evidentemente, a la velocidad de la celda es necesario asociarle una electrónica cuidada, responsable a la vez de que suba el precio de venta final. Y este Sanyo contiene el precio.
Sanyo CE30LC3BK-C, Hacia la mayoría de edad
Ficha técnica
Pantalla: 30 pulgadas; 1.280x768 píxeles de resolución. Brillo: 500 cd/m2.
Relación de contraste: 500:1.
Tiempo de respuesta: 12 ms.
Sonido: 2x10 W.
Conectividad: 2 SCART (ambos RGB). Vídeo compuesto y audio analógico estéreo sin balancear. Toma de RF de 75 ohmios.
Sistema de TV: PAL, SECAM, NTSC 4,43.
Dimensiones: 915x558x220 mm.
Peso: 20,5 kg.
Distribuye: Sanyo España (902222401).
Precio: 2690 €
