Martin Logan Abyss, Sin "ostentosas" estridencias
- Martin Logan presenta un nuevo subwoofer, el Abyss, con una excelente distinción musical y audiovisual.
- Precio: 1060 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Luis Llana
Si en las cajas acústicas de buena calidad son habituales las distorsiones superiores incluso al 1 % en los alrededores de los
60-80 Hz, imaginen lo que puede suceder en las octavas inferiores, las más difíciles de reproducir de todo el espectro sonoro para el veteranísimo pero imprescindible transductor electrodinámico, con todas sus imperfecciones. Cuando el asunto no se controla adecuadamente, la alta distorsión y falta de linealidad de algunos subwoofers pueden pasar inadvertidas en el contexto del espectáculo audiovisual del cine en casa, pero no son apropiadas para una reproducción musical digna de tal nombre. Con estos antecedentes les presentamos el modelo Abyss y el más sencillo Dynamo, los dos subwoofers de la serie Design de la norteamericana Martin Logan, una legendaria firma que ya no necesita presentación para nuestros lectores. La compañía de Kansas dispone de otros tres subwoofers en su serie más alta ESL, los Depth, Descent y Grotto.
El recinto del Abyss es una caja hermética acabada en negro satinado de dimensiones muy compactas, no obstante tiene un transductor, de nada menos que 30,5 cm con membrana de aluminio, con un potente imán capaz de generar el intenso campo magnético que precisan la amplia excursión de su bobina móvil y la alta capacidad de salida. La rigidez del cono, construido con idéntico criterio que los de las secciones de graves de las cajas electrostáticas del fabricante, garantiza una distorsión muy baja. El necesario aporte de energía lo garantiza un amplificador interno de 300 W basado en las nuevas técnicas de conmutación en Clase D para reducir el ruido, la distorsión y mantener el calor en los niveles más bajos.
El Abyss se puede instalar con el transductor en posición frontal u orientado hacia el suelo, mediante una base fácilmente desmontable provista de cuatro tetones para su anclaje en cualquiera de las dos posiciones. Pero cuando lo situamos con el transductor para radiación frontal, el panel de controles y conexiones queda en la parte inferior de la caja, a escasos centímetros del suelo. Martin Logan tendrá poderosas razones por las que ha decidido esa extraña posición, pero resulta tremendamente incómoda para manipular los controles, casi imposible salvo que se incline la caja, operación poco recomendable con las puntas de desacoplo instaladas.
Entre la dotación de serie se encuentran dos adaptadores RCA macho-hembra acodados que permitirán la colocación de los cables en esa posición del panel.
Por el contrario, Martin Logan se merece un aplauso por la muy estudiada y versátil conectividad que delata claramente la vocación “musical”, sin olvidar la multicanal, de un Abyss dotado de una entrada y una salida estéreo con cuatro conectores RCA para su sencilla integración en un sistema de dos canales con cajas acústicas todo rango, conectándolo bien a la salida del preamplificador, o intercalándolo entre éste y la etapa de potencia. Para una instalación basada en un amplificador integrado, el Abyss cuenta con una entrada de señal de alto nivel (línea de altavoz) para la excitación de su amplificador interno desde las salidas de altavoz del integrado, mediante cuatro excelentes bornes que admiten bananas, previa retirada de los protectores que exige la normativa europea, horquillas y cable desnudo. Para ambos casos, la frecuencia de corte se puede establecer entre los 30 y los 80 Hz de su filtro paso bajo.
Para integrarlo en una instalación de sonido multicanal, el Abyss incluye una entrada rotulada 0.1/LFE sin filtrar, por lo que el corte se establecerá únicamente en el filtro paso bajo del procesador, como debe ser. Esta conexión por LFE, Low Frecuency Effect, es compatible y no excluyente con la ya citada para estéreo. Incluso se pueden conectar varios Abyss en serie por medio de un RCA con señal de salida rotulado Sub Out, que se conectará a la entrada 0.1/LFE del segundo Abyss en una instalación multicanal, o a una de las entradas estéreo (L o R) para un entorno musical. Con la conexión en serie, los Abyss adicionales podrán operar en estéreo o en multicanal, pero no en ambos. Con seis conectores RCA de la mejor calidad, el panel incluye controles para el nivel de volumen, fase ajustable entre 0º, 90º y 180º y un interruptor de red asociado a un conmutador con las posiciones Standby, On y Auto.
Conecté el Abyss a mi equipo habitual, en primer lugar a la segunda salida Pre Out de un previo estéreo Rotel Michi RHA-10, asociado a una etapa de potencia de dos canales RHB-10 y las dos cajas acústicas Martin Logan Vista evaluadas en este mismo número de CEC. Realicé unas pruebas preliminares con el objetivo de que el Abyss no delatara su presencia y que sus graves fueran una continuación de los de las Vista. Para ello, ajusté el filtro paso bajo en 45 Hz (Martin Logan aconseja una frecuencia equivalente a un 70 % de la más baja que puedan reproducir las cajas), el control de fase en 90º y efectué una cuidadosa calibración del nivel de volumen del Abyss. A modo de resumen, en el CD-Audio Play Bach 93 del trío de Jacques Loussier, con música de J. S. Bach transcrita a jazz, Vincent Charbonnier hace una contundente demostración de las posibilidades de la cuarta cuerda del contrabajo, cuya suave y bella rotundidad parece originada por unas Vista a las que de pronto les han crecido unos graves muy bien definidos, limpios y sin malos modos ni descontroles varios, muy reales.
Lo mismo puedo decirles del CD-Audio Svarta Bjorn del sello noruego KKV con la preciosa voz de Kari Bremnes, de cuyas pistas alguna poseen un grave realmente profundo, con las únicas limitaciones que imponga la acústica de la sala.
Para probarlo en un entorno de cine en casa, conecté la entrada 0.1/LFE del Abyss a la salida homóloga de un previo-procesador AV32R, de TAG McLaren, con mi instalación multicanal al completo. Probablemente no sea el subwoofer que más entusiasme a los amantes de las explosiones “incontroladas”, en las que un alto porcentaje de la carga explosiva es la suma de una buena tasa de distorsión más una evidente falta de linealidad, generadas por el cono de un transductor que con toda probabilidad ha hecho la guerra por su cuenta. Con nuestro Abyss, la andanada que recibe de improviso el buque Surprise en Master and Commander, en contadas ocasiones la he escuchado con tal sensación de realismo y controlada contundencia.
Con un tamaño compacto y con su, no obstante, transductor de 30 cm, el subwoofer Abyss posee tal polivalencia que puede permanecer conectado a dos instalaciones separadas, una para el más puro estéreo y otra multicanal para cine en casa, sin tocar un solo cable cuando se pase de un entorno a otro. Extiende los graves de las Martin Logan Vista, unas cajas pertenecientes a una serie superior, con una respuesta en régimen musical muy bien definida y controlada, sin que falte la obligada contundencia en un entorno para cine en casa sin “ostentosas” estridencias.
Martin Logan Abyss, Sin "ostentosas" estridencias
Ficha técnica
Transductor: electrodinámico de 30,5 cm, cono de aluminio. Respuesta en frecuencia: 23 -120 Hz a +/-3 dB.
Impedancia de entrada: Línea 20 kohmios, LFE
34 kohmios. Filtro paso bajo: 30-80 Hz. Filtro paso alto: 70 Hz. Amplificador interno: 300 W RMS.
Peso: 18,1 kg. Dimensiones: 401 x 344 x 386 mm.
Distribuye: Sarte Audio Elite (963510798).
Precio: 1060 €
