Denon AVR-4810, Una nueva dimensión
¿POR QUÉ HACEN FALTA TANTOS ALTAVOCES?
- Un amplificador (de nada menos que nueve canales) muy capaz y muy musical, que puede además convertirse en una auténtica central para cualquier sistema de entretenimiento doméstico.
- Precio: 3379 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
Si hace un par de meses analizamos el receptor que ocupa el segundo puesto entre los económicos de Denon (AVR 1910), este mes les presentamos el receptor número dos, el tremendo AVR 4810 que sólo es superado en su gama por el no menos tremendo AVC-A1HDA, aunque eso es relativo, ya que nuestro invitado ofrece varias prestaciones de las que el supuesto número uno (un aparato de un millón) carece.
Si miramos un poco más abajo, la gama media-alta de los receptores Denon ha evolucionado desde los anteriores y populares 3803 y 4308 (los primeros «HD») a los actuales 3310, 4310. Es fácil seguir paralelismos en la evolución de estos dos modelos y en las diferencias en prestaciones entre ellos, que por cierto no son muchas. La llegada de nuestro invitado, el 4810, completa ahora por encima esa gama ya que también ofrece prestaciones similares -aunque enseguida veremos que incorpora importantes cosas nuevas- y mete a Denon de lleno en la lucha por la gama alta al tratarse ya de un aparato que supera justo la frontera de los tres mil euros, pero sin llegar desde luego al nivel de precio de las bestias en torno a los seis mil euros.
Centrándonos en nuestro protagonista, el AVR 4810 es un receptor audiovisual con amplia conectividad HDMI (seis entradas, una frontal, y dos salidas) y capacidad para procesar todos los formatos de audio conocidos actualmente. Incluye nada menos que nueve etapas de potencia individuales para amplificar otros tantos canales, siendo por ello capaz de alimentar él solo un sistema de nueve altavoces, además de otra pareja y hasta tres subwoofer activos gracias a sus salidas de línea para ellos. Sí, de los ya populares «7.1» hemos pasado aquí a «9.3», aunque realmente si usamos una etapa externa podríamos llegar a «11.3», pues ésas son las salidas de línea y la cantidad de canales que el 4810 es capaz de procesar, aparte de las dos zonas remotas.
Ya les adelanto que pese a su inocente apariencia estamos frente a todo un superdotado, y enseguida veremos por qué hay tantos canales y entraremos en más detalles del aparato, aunque aquí la clave está en el nuevo sistema de sonido Audyssey DSX y les invito a leer sobre ello en el recuadro aparte.
DESCRIPCIÓN
El aspecto externo de este completo receptor no llama la atención: nuestra unidad venía con el discreto acabado en negro y sólo al tocarlo, manejar el volumen y apreciar las terminaciones muy de cerca nos damos cuenta de que estamos ante un aparato de gama alta, con frontal en aluminio impecablemente terminado por ejemplo, pero sin ningún afán exhibicionista ni de diseño extremado. Hay detalles que enamoran, como el volumen de giro preciso y sólido, y que según lo movamos así responde. Despacio cambia el nivel en finos pasos de 0’5 dB, pero si aplicamos un giro rápido acelera y tiene inercia como si hubiéramos dado un impulso a un volante.
El tamaño no es desmesurado, incluso diría que es compacto comparado con muchos rivales, pero sí pesa (casi 20 kg nada menos) y da sensación por ello de densidad. Destornillador en mano me puse manos a la obra y nada más levantar la tapa pude apreciar que esa sensación es muy real. Apenas hay un hueco libre ni aire dentro de este aparato, la densidad que comentaba es cierta y pese a que el diseño de la circuitería y organización interna son buenos, hay tal lleno de placas y componentes que impresiona. De hecho, es complicado aventurarse a desmontar mucho más para meterse más adentro, ya que debemos empezar a desmantelar placas con conectores delicados, pero el diseño es ordenado y moderno.
Destaca en la parte interior delantera un tremendo transformador de alimentación principal (no toroidal), a su izquierda, y los inevitables radiadores para los transistores de las etapas de potencia, a su derecha. Dichos transistores, por cierto, están firmados por la propia Denon (aunque sabemos que son de origen Sanken), y contamos nada menos que nueve pares, lógicamente, dados los nueve canales de amplificación disponibles. Bajo esos disipadores hay dos ventiladores de gran diámetro por si fuera necesario forzar su refrigeración, pero debo decir que si llegan a entrar en funcionamiento yo nunca llegué a escucharlos. Eso sí, debido a esa densidad de electrónica este Denon agradecerá a largo plazo una ubicación que permita una buena ventilación de sus componentes. En cuanto al consumo eléctrico, que sabemos es una buena referencia de lo que será después la capacidad de la amplificación, el aparato declara hasta 910W, pero les aseguro que es capaz de alcanzar el kiloWatio y medio si estamos exigiendo mucho nivel a los nueve canales, lo que viene a confirmar esos 140W declarados (para cargas de 8 ohmios) por canal. Todos los canales tienen idéntica amplificación pero, si podemos prescindir de dos de los de efectos, es posible dedicar esas dos etapas para cada altavoz principal, es decir, lo que se llama biamplificar (en cada altavoz, una etapa se ocuparía de las frecuencias graves y la otra de medios/agudos).
Además de cantidad, tenemos calidad de componentes. Los condensadores principales para la amplificación son todos Nichicon o Elna, con notables reservas de energía tanto a nivel global (alimentación principal) como local (desacoplos de cada etapa individual). Para todo el procesado del audio se utilizan nada menos que tres chips de última generación (DSP Sharc 21367 de AD con cálculos en 32 bit) con convertidores DAC de gama muy alta (BB PCM1791) para las salidas principales. Para el procesado del vídeo se ha elegido uno de los chips de moda de Anchor Bay, y los receptores HDMI son de última generación. Debo comentar que no tuvimos ni el más mínimo problema negociando conexiones con ningún aparato, algo destacable y poco habitual (por desgracia) cuando se trata de enredar con las entradas HDMI.
El panel trasero está repleto de conexiones: hay que destacar que tenemos USB (también en el frontal y capaz de manejar un iPod) así como una antena WiFi, además de la conexión de red, otro conector Denon Link para formatos de audio de alta resolución (SACD o DVD-A) con lectores propios y, desde luego, una amplísima panoplia de conexiones audiovisuales analógicas. En nuestra sincera opinión, de éstas sobran la mayoría a día de hoy, y aunque seis HDMI ya es una buena cifra lo cierto es que cambiaríamos una pareja adicional de entradas HDMI por, digamos, la mitad o más de las analógicas. Por último, resaltar la tremenda hilera de conexiones para altavoces, fruto de las citadas nueve etapas internas, que además podemos configurar para múltiples usos (zonas independientes, biamplificación frontal, etcétera).
En el frontal, la pantallita informa muy bien de todo. Me encantan en particular los gráficos que muestran la señal de audio entrante (si son dos canales, o 5.1 etcétera) y saliente (2.0, 2.1, 5.1, 7.1…) en función del modo de sonido elegido, pues permite de un vistazo saber si estamos sacando provecho a nuestra instalación. Créanme que, por lo menos para quienes andamos haciendo pruebas constantemente, es algo de gran ayuda. El menú gráfico en pantalla visible es posiblemente el mejor que hemos visto en cuanto a diseño, claridad y organización. Además, cuando se visualiza la pantallita del aparato reproduce lo que estamos seleccionando, de forma que, una vez conocemos el aparato y sus menús, podremos usarla si no tenemos otro visualizador conectado (con sólo un proyector no necesitaríamos encenderlo para configurar algo de audio). A cambio, los mandos a distancia son mejorables; vienen dos, el principal con parte de pantalla táctil iluminada (el otro para las zonas adicionales). Pero aunque sí cuenta con teclas directas para cosas prácticas (cambiar niveles independientes de canales, o elegir modos de sonido) echamos de menos otras (status que informa de qué señal tenemos, o display para poder atenuar sus luces) y la selección de fuentes es poco clara.
Por suerte, el menú es, como decía, excelente y se maneja -y entiende- muy fácilmente. Aquí debo añadir que, gracias a la conectividad en red, también podemos acceder a todas las funciones de configuración, selección de fuente, volumen, etcétera, a través de cualquier ordenador -o teléfono móvil con WiFi- conectado a nuestra red, algo muy interesante también para quien saque partido de las posibilidades multizona del aparato, pues nos permite elegir muy fácilmente qué queremos escuchar y dónde enviar la señal de forma sencillísima. En esto, la verdad, Denon se lleva la palma con diferencia.
PRUEBA
Con la cantidad de posibilidades de configuración disponibles, las pruebas para completar este Laboratorio eran muchas. Partiendo siempre de la misma base «5.1» tendría que probar añadiendo a esto los ya habituales canales de efectos traseros posteriores, pero también unos frontales anchos y unos frontales altos, además de las combinaciones resultantes de usar juntas dos de estas tres parejas.
Voy a intentar ser lo más conciso y claro posible. Para empezar, cada configuración de altavoces que decidamos usar conviene que sea analizada por el sistema de medición Audyssey. Aquí debo hacer un inciso para comentar que este Denon trae la última revisión, que no sólo –obviamente- incluye las opciones para un sistema de hasta 11.1 canales (los otros dos subwoofer reciben la misma señal que el primero), sino que es algo más rápido que los anteriores (aunque habiendo probado otros sistemas sé que aún se puede ganar en velocidad). Asimismo, ajusta con más precisión las frecuencias bajas y permite (por fin) observar la ecualización aplicada a cada canal e incluso copiarla para modificarla a mano (aunque en ese caso con menos precisión que el propio sistema, pues accedemos a un ecualizador fijo de nueve bandas). Y, también debo mencionarlo, todas las mediciones siempre fueron perfectas, sin necesitar retoques en distancias ni niveles al repasarlos a mano y con sonómetro (esto es destacable), excepto los ajustes habituales con el subwoofer (que solemos preferir entre 6 y 10dB por encima de las demás cajas). Siempre medí, por agilidad, las tres posiciones que uso con este método (Audyssey): una primera justo en el punto de escucha (ésta se usa para medir distancias y niveles, de ahí su importancia) y otras dos formando un triángulo equilátero de 50 cm de lado a ambos extremos por delante de esa primera.
Empezando por una configuración ya clásica, con «7.1» altavoces, incluyendo dos canales de efectos traseros posteriores, todo funcionó impecablemente. Frente a la misma sala y configuración de altavoces probados con otros (muchos) receptores para ustedes, yo destacaría de este AVR-4810 un muy buen control de graves (¿será cosa del renovado Audyssey?) y una amplificación sólida, detallada y con buena homogeneidad entre canales a la hora de escuchar sonidos que pasan de unas cajas a otras. Con menos efectos probé también música multicanal (desactivando la ecualización para evitar interferencias) y ahí aprecié un agradable toque cálido pero buena solidez de imágenes. De la calidad de la amplificación en sí hablamos al final de este análisis: veamos qué pasa cuando empezamos a añadir cajas.
MÁS ALTAVOCES
Empezamos por instalar dos canales frontales anchos, que, según Audyssey, es el primer paso para aprovechar su nuevo sistema. Es decir, monté en mi caso una pareja de monitores a izquierda y derecha, respectivamente, de las cajas principales izquierda y derecha, a su misma altura, de forma que junto con el central formaban un abanico prácticamente en el ángulo ideal previsto por sus diseñadores (30 grados en cada caso, un arco de 120 grados en total), aunque para eso hay que contar con una sala de dimensiones medias-grandes, y ancha (6 metros de ancho por 5 de largo en mi caso, aproximadamente). Tras el correspondiente setup, que identifica perfectamente la configuración, me puse a escuchar música y ver escenas de películas para comparar. La buena noticia es que disponemos de un botón en el mando a distancia que activa o desactiva directamente el efecto Audyssey DSX y es, por tanto, muy fácil comparar en vivo qué hacen las cajas adicionales. Y me gustó. Tuve que reducir dentro del menú de configuración correspondiente el ancho del máximo (por defecto) a algo menos de la mitad, porque tal cual estaba el efecto me resultaba exagerado y, sobre todo, sufría una clara pérdida de solidez y foco en las voces centrales (diálogos). Algo parecido ocurrió después con el efecto altura (hay que reducir, en mi sistema por lo menos, el alto original). De esta forma, al activar el DSX, la escena frontal se amplía claramente sin perder foco y ganando nuevas fuentes puntuales de sonidos, que al desactivarlo (recuerden que es un botón) se confunden unas con otras.
El siguiente paso fue montar dos altavoces más en alto, que prácticamente fueron al techo en mi caso. Ahora tenía que elegir si usaba estos junto con los anchos, desconectando los de efectos traseros posteriores, o utilizaba estos últimos con los altos desactivando los anchos. Y, cada vez, pasando por el análisis automático del Audyssey.
La documentación de estos especialistas en campos sonoros acierta plenamente. Si añadimos los canales de altura y eliminamos los de anchura, perdemos esa amplitud ganada antes y que se aprecia en cualquier momento de una banda sonora, aunque sí ganamos puntualmente con algunos efectos; por ejemplo, ruidos como una escena de lluvia resultan totalmente creíbles. Es algo parecido a lo que ocurre cuando usamos las cajas de efectos traseros posteriores y la banda sonora incluye un efecto en esos canales (algo maligno pasando detrás de nosotros, por ejemplo), pues echamos de menos parte de ese efecto al prescindir de esas cajas. Pero, en general, a lo largo de una película completa, no se nota tanto esa ausencia y no cambia tanto la escena sonora. Puede faltarnos algo de homogeneidad en esos movimientos del sonido (pasan de trasero derecha a izquierdo o viceversa, sin pasos intermedios) pero nada más.
Respecto a esto, cuando activamos ambos canales frontales de efectos (anchura y altura) ganamos notablemente en escena sonora general, y en efectos particulares, y hay un cierto efecto global que va más allá y que nos hace dejar de jugar con el bóton que activa o desactiva el efecto, dejándolo siempre puesto. Y no echamos en falta los canales traseros (aunque podrían ponerse además, usando una etapa de dos canales externa).
Si bien podría rellenar aún más páginas con los pormenores de cada configuración, las conclusiones que saqué -y aquí debo subrayar- en el equipo y en la sala utilizados es que coinciden con el argumento de Audyssey. La verdad, y aunque me pese por lo que implica de complicación extraordinaria en la instalación, es que sí se agradece la ampliación, ensanchamiento, expansión o como queramos llamarlo de la escena frontal. ¿No noté ningún efecto adverso? Aparte de lo comentado (pérdida de diálogos que se soluciona ajustándolo) en ocasiones sí parece que perdamos sensación de profundidad al ganar en amplitud, pero lo cierto es que el equipo y la sala que utilicé dan una excelente profundidad (es algo que aprecio mucho) y no sé si eso se notaría en otro caso. Sin embargo, está claro y estoy de acuerdo en que, sin los efectos traseros-posteriores, la escena sonora apenas sufre variación, mientras que con más altavoces delante los cambios son mucho más apreciables. En algunas escenas, la diferencia es sobrecogedora, sobre todo cuando hay ruidos ambientales: lluvia, plantas, animales en una selva, aplausos… o dagas voladoras.
Sinceramente, pues, mi conclusión es que esta revolución del Audyssey DSX (podríamos decir que iniciada realmente tiempo atrás por Yamaha con sus efectos frontales) es algo que merece la pena, y estoy totalmente convencido de que en muchas salas ofrecerá ventajas sustanciales para sacarles mejor partido. En otras estancias el esfuerzo puede no merecer la pena, pero también habrá que esperar a probarlo en aparatos de gama menos elitista para ver si puede ser una piedra filosofal o no.
Antes, durante y después de todas estas pruebas con la sala llena de altavoces colocados provisionalmente en lugares insospechados, no faltaron momentos de escucha tradicional estéreo, es decir, con sólo dos altavoces. Lo cierto es que en una sala y con cajas principales en condiciones se aprecia cuándo un amplificador es capaz de dejarnos sumergir y relajar en la música, y funcionando en modo pure -como amplificador minimalista- este Denon me sorprendió muy positivamente, confirmando lo que otros aparatos de la marca nos han mostrado siempre en cuanto a solvencia dentro de la reproducción de sonido de calidad. Para mí ésta es siempre la prueba definitiva de si un producto es o no capaz: por muy buenas y numerosas que sean sus posibilidades en audio-vídeo, si la amplificación de base falla, siempre echaremos en falta algo. El AVR-4810 no lo hace y es tremendamente capaz.
CONCLUSIÓN
Concluí el laboratorio del AVR-1910 hará dos meses confesando mi sorpresa por el buen rendimiento absoluto de un aparato de precio tan contenido, lo que le hacía doblemente recomendable. En esta ocasión la misma marca nos ofrece una alternativa diferente: este AVR-4810 es una auténtica bestia, y muy atractivo, pero su precio no me parece equilibrado dentro de su propia gama ni en referencia a los competidores. Pasar de la frontera de los 3.000 euros es meterse en terreno delicado y el salto respecto del inmediatamente inferior 4310 no es tan grande como la diferencia en precio indica, aunque aquél no disponga del Audyssey DSX que tanto hemos apreciado (es algo exclusivo de este modelo por ahora).
Desde el estricto punto de vista de nuestro análisis, sin embargo, esa bestia desborda cualidades: es éste un amplificador (de nada menos que nueve canales) muy capaz y muy musical, puede además convertirse una auténtica central para cualquier sistema de entretenimiento doméstico. Sobre todo, nos ha descubierto que todavía hay margen de mejora a la hora de sacar el mejor provecho sonoro de cualquier sala, y que había hueco para nuevas ideas con sus innovadores efectos frontales después de tantos años en que las novedades acústicas nos venían por detrás. Todo ello le convierte, sin duda, en un aparato muy recomendable.
NOS GUSTA
- Muy buen rendimiento musical como amplificador (estéreo o multicanal).
- Posibilidades de configuración para adaptar nuestra sala al sistema de sonido DSX.
- Capacidad de amplificar hasta 9 altavoces.
- Completos menús gráficos en pantalla.
MEJORABLE
-Mayores posibilidades multimedia en red.
-Precio más ajustado.
¿POR QUÉ HACEN FALTA TANTOS ALTAVOCES?
Nos ha parecido oportuno hacer un rápido repaso a las posibilidades de un equipo de audio para cine en casa que nos sirva para tener mejor perspectiva de qué nos ofrece este Denon a través del nuevo sistema Audyssey DSX.
Originalmente, desde finales de los años cincuenta -y si pasamos por alto los experimentos en quadrifonía de los años setenta- hemos contado con la configuración estéreo de dos canales para reproducir la escena sonora completa. Recuerden que, en el fondo, estereofónico procede de las palabras griegas stereos y fonos, que significan sonido sólido, es decir, que realmente se refiere a la recreación de una escena sonora tridimensional y no sólo al uso de una pareja de altavoces.
Pues bien, para intentar recrear esa escena sonora llegó primero el Dolby Surround (o Prologic a secas), que tomaba las señales comunes de ambos canales y las enviaba a un tercer altavoz frontal (central), y decodificaba las señales fuera de fase (ambiente) entre ambos y las enviaba a dos altavoces traseros (de efectos). El paso siguiente, popularizado por la llegada del DVD (aunque implantado originalmente en los Laserdisc unos años antes) fue el sonido multicanal: primero fue el Dolby Digital y enseguida el DTS, que usaban esos mismos cuatro canales y añadían uno más dedicado al (antes) eventual subwoofer para conformar el famoso «5.1».
Llegados a este punto (finales del siglo pasado), y con el boom mundial del cine en casa, se hizo patente que las instalaciones domésticas necesitaban algo diferente a los cines (hasta ahí los sistemas seguían desarrollo paralelos) y aparecieron, hasta la actualidad, diferentes sistemas para mejorar la percepción de esos efectos: los Dolby Digital EX o DTS-ES añadían canales posteriores a los traseros, el Prologic II y IIX hacía lo propio recreándolos si no existían en la banda sonora, etcétera.
El año pasado, la propia Dolby introdujo un cambio con el Prologic IIz, que añade por primera vez efectos frontales y en altura, y ahora Audyssey remata esa revolución con este DSX de hasta ¡once! altavoces presentes (subwoofer aparte). No quiero cerrar este repaso sin mencionar que Yamaha ha ofrecido desde los tiempos del Prologic original algo similar (canales de efectos frontales extra) y sus receptores han ofrecido siempre algún tipo de plus en este sentido. Parece que este último paso les da la razón de alguna forma a los japoneses de la marca de los diapasones.
Denon AVR-4810, Una nueva dimensión
Ficha técnica
POTENCIA MÁXIMA DE SALIDA 140W por canal con los 9 canales en marcha sobre altavoces de 8 ohm (con menos de 0’05% de THD entre 20Hz y 20kHz), o 180W con los 9 canales sobre 6 ohmios (con menos de 0,7% de THD a 1kHz). CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO DECLARADO 910W. CONSUMO EN STANDBY 0’1W. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 102dB. RESPUESTA EN FRECUENCIA 10Hz a 100kHz (+1, -3dB, modo Direct activado). SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA (LÍNEA) 200mV y 12 kOhm (pero 47kOhm en entrada phono, CD, V.Aux y Ext.In). SALIDA DE LÍNEA (PRE-OUT) para hasta 11 canales más 3 salidas de subwoofer (11.3). CONECTIVIDAD 6 entradas (una frontal) y 2 salidas HDMI 1.3a; 6 entradas de audio digitales (3 ópticas –una frontal- y 3 coaxiales) y 2 salidas (ópticas); 10 entradas de audio analógico estéreo de las que 8 (frontal incluida) ofrecen entradas de vídeo compuesto y SVHS, más 3 entradas asignables de componentes; salidas de vídeo analógico compuesto, SVHS y por componentes, capacidad de conversión a HDMI y entre modos analógicos. Entradas trasera y frontal USB compatible con iPod. Conectividad en red Ethernet o Wifi (g). Conexión Denon Link (4ª generación). Entrada analógica multicanal 7.1. Salidas de línea, vídeo y amplificación seleccionable para hasta 2 Zonas independientes. Salidas de cable o banana 4mm para altavoces principales (L,R, central), de efectos posteriores (R,L y traseros) y de efectos frontales (R y L ancho, o alto). SISTEMA DE AJUSTE Y ECUALIZACIÓN Audyssey MultiEQ XT. DIMENSIONES 434 x 195 x 424 mm. PESO 19,1 Kg. DISTRIBUYE Gaplasa (917482960).
Precio: 3379 €
