Receptores de A/V

Yamaha DSP-Z9, ¡Bravo Yamaha!

Una puesta al día necesaria

  • Con el DSP-Z9, Yamaha se ha tomado muy en serio el crucial aspecto
    musical.
  • Precio: 4799 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Luis Llana

El DSP-Z9 que les traemos a estas páginas es una máquina diseñada a lo grande, con una construcción y acabado impecables, una sobria pero bella línea estética y un limpio panel frontal que no hace sospechar ni remotamente todo el potencial que nuestro amigo esconde en sus adentros.

Quitando la tapa superior es cuando nos damos cuenta de que estamos ante algo realmente serio, aunque lo más importante no se observa a simple vista cual es la filosofía de diseño ToP-ART (Total Purity Audio Reproduction Technology) que Yamaha viene depurando constantemente desde hace lustros. Comienza por el diseño del propio chasis, buscando su máximo aislamiento con el fin de evitar vibraciones y sigue con una topología de circuitos utilizando un diseño de baja impedancia permitiendo, según Yamaha, mejorar la separación entre canales y facilitar el uso de una mayor variedad de pantallas acústicas, mientras procura el mejor y más corto trayecto al recorrido de la señal. Se utilizan los mejores componentes, en muchos casos de propia fabricación como los célebres chips que comienzan con las siglas YSS, insertados en placas de cuatro capas. O como los dos formidables condensadores de filtraje de nada menos que 28.000 microfaradios cada uno localizados en la fuente de alimentación, garantizando el adecuado suministro energético un más que respetable transformador toroidal ubicado en el centro de la caja.-

Considerando la configuración de 9.1 canales del DSP-Z9, con una potencia anunciada por Yamaha de 7x170 vatios RMS para los 7 canales habituales, más 2x50 vatios de los canales de presencia delanteros, convendremos que la cosa no es ninguna broma. Para ayudar a los dos radiadores de disipación térmica en su misión de evacuar el calor, cuenta con dos ventiladores ubicados en el fondo de la caja, en posición horizontal.

El apelativo de amplificador integrado para Audio Video adquiere su verdadero significado con el DSP-Z9, al tratarse de un auténtico centro de control y conmutación de señales de audio y vídeo, sobrepasando con mucho las necesidades de la mayoría de aficionados. Cuenta nada menos que con seis entradas por Componentes de Vídeo y siete por S-Video y vídeo compuesto, disponiendo de dos salidas para monitor en cada uno de los tres formatos, además de tres bucles de salida para grabación en S-Video y compuesto. Está capacitado para convertir señales de Vídeo Compuesto y S-Video a Componentes por lo que en esta salida siempre estará presente la mejor señal posible, disponiendo además de barrido progresivo cuya tarea está encomendada a un procesador DCDi, de Faroudja, con tecnología TrueLife Enhancer (imágenes más vivas), posibilitando el escalado a señales en 720p y 1.080i. Para la conversión de digital a analógico cuenta con un DAC de vídeo de Analog Devices de 10 bit y 108 Mhz de frecuencia de muestreo con tecnología NSV (Noise Shaped Video), llevando la resolución efectiva más allá de los límites del convertidor e incrementando la relación señal/ruido. Para la mejora de la calidad de visionado de cintas de vídeo, incluye un corrector de base de tiempos (TBC), sincronizando la señal de tal modo que cada línea comience en el tiempo adecuado.

Para llevar las señales analógicas de entrada al dominio digital cuenta con convertidores AD (analógico digital) de 24 bits y 96 kHz, mientras que la función inversa está encomendada a DACs (convertidores de digital a analógico) PCM1792 de origen Burr Brown para todos los canales de 24 bits y 192 kHz. Dispone de descodificación para los formatos Dolby Digital, Dolby Digital EX, Dolby Pro Logic II, Dolby Pro Logic IIx, DTS, DTS-ES Discrete, DTS Neo:6 y DTS 96/24, corriendo a cargo de cuatro procesadores de alta escala de integración LSI (Large Scale Integration) de 32 bits, YSS-930, de origen Yamaha encargados también del procesado de los nada menos que 51 programas de campos sonoros DSP (Digital Sound Processing). Cuenta con certificación THX Ultra2 incluyendo las nuevas especificaciones para sistemas de 7.1 canales más otras denominadas THX Music aplicables a escuchas musicales en multicanal.

En lugar de emplear técnicas matriciales y de direccionamiento de señales para crear los DSP tan al uso, la tecnología DSP de Yamaha se basa en digitalizaciones de escenarios reales, luego de mediciones en esos mismos lugares mediante una técnica desarrollada por Yamaha. Evidentemente melómanos abstenerse, pero a quienes guste escuchar la música en multicanal, algunos modos específicos para música convenientemente parametrizados pueden llegar a crear un ambiente muy creíble. Pero el asunto no es nimio al requerir una correcta sintonía con la sala de escucha, debiéndose ajustar reverberaciones, primeras reflexiones, retardos y un largo etcétera, pudiendo constituir un auténtico reto y esto lo comento con conocimiento de causa por anteriores experiencias con otros componentes Yamaha. Por otro lado, son geniales ciertos DSP diseñados específicamente para la escucha de bandas sonoras cinematográficas que Yamaha mezcla magistralmente con la decodificación Dolby Digital y DTS. El modo Silent Cinema permite una escucha privada en multicanal, incluso con Dolby Digital y DTS mediante unos auriculares convencionales, con una buena percepción de sonido envolvente. Este modo se activa por el solo hecho de introducir el jack de auriculares, teniendo operativo alguno de los DSP Cinema.

Conectividad sin concesiones



En cuanto a conectividad para audio digital, cuenta con tres entradas coaxiales en formato S/PDIF, siete en el óptico EIAJ-TosLink y una rotulada AC-3 RF ya que nuestro amigo incluye un demodulador de radiofrecuencia asegurando la lectura de discos LD (Láser Disc) con pista de audio codificada Dolby Digital. Dispone de tres salidas en formato EIAJ-TosLink y una en S/PDIF para Zona 2. Respecto al audio analógico, encontramos once entradas de línea, una para Phono (giradiscos) aceptando cápsulas MM (imán móvil) y MC (bobina móvil), cinco bucles para salida de grabación y las correspondientes a las entradas 7.1. Pensando en los más puristas, Yamaha ha incluido dos entradas “Pure Direct” orientadas a la conexión de fuentes de audio estéreo de alta gama, cuya señal se envía directamente a los circuitos de salida garantizando la máxima calidad de audio. Cuenta con salidas preamplificadas para todos los canales, incluyendo dos de presencia delanteros y dos salidas para subwoofer, más otra para Zona 2. El panel trasero se completa con dos conectores i.LINK (IEEE1394), diversas conexiones para control remoto incluyendo un puerto RS-232 y un juego de magníficas bornas para la conexión de las pantallas admitiendo cable pelado de considerable grosor, así como bananas, previa retirada de unos capuchones de protección. Normas de la Unión Europea obligan. El cable de red es desconectable para lo que cuenta con una base IEC.

A pesar de la complejidad técnica de nuestro invitado, su instalación, configuración y calibración no ofrecerá mayores problemas gracias a un excelente manual con traducción a nuestro idioma, una amigable interfaz gráfica de usuario y dos mandos a distancia. El principal, muy bien resuelto, cuenta con capacidad de aprendizaje y retroiluminación. Quizá debido a su gran profusión de teclas, Yamaha acompaña un segundo y pequeño mando a distancia para acceder exclusivamente a la interfaz de configuración, al control de volumen y al encendido/apagado del aparato.

No obstante, pensando en aquellos que sienten auténtica pereza ante la configuración de cualquier equipo, el DSP-Z9 incluye un ingenioso y eficaz sistema de calibración automática, denominado por Yamaha YPAO (Yamaha Parametric room Acoustic Optimizer). Entre la dotación de serie encontramos un pequeño micrófono que conectado al aparato y ubicado en la posición de escucha, permite al DSP-Z9 autoconfigurarse en unos minutos. Para ello, realiza una comprobación de la puesta en fase de las pantallas, ajusta la distancia para cada una de ellas así como su tamaño (Large o Small), realiza una ecualización en función de la acústica de la sala, calibra los niveles para todos los canales y finalmente muestra los resultados. Todo de forma secuencial o ejecutando solo las opciones que decida el usuario. Y les aseguro que lo hace realmente bien, habiendo cometido en mis pruebas solo dos fallos perfectamente perdonables y subsanables recurriendo a la configuración manual. Indicó que las pantallas surround estaban conectadas fuera de fase, algo razonable teniendo en cuenta que en las pantallas dipolares una cara radía en oposición de fase respecto de la otra. De otra parte, consideró al subwoofer a mayor distancia de la real. Pero dado lo complejo que siempre resulta calibrar manualmente un subwoofer, el dispositivo YPAO de Yamaha se merece un 10.

En cualquier caso, la configuración manual no ofrece sorpresas al encontrar los ajustes habituales, otros que comienzan a serlo como el corte del filtro paso-bajo del subwoofer ajustable en varias frecuencias o el retardo de la señal de audio respecto de la de vídeo, conocido como Lip Sync. Además, encontramos cosas muy específicas como corresponde a un equipo muy especial tal que nuestro DSP-Z9, como calibración para los DSP a varios niveles (tamaño de sala, reverberación, reflexiones, retardos, etc), un ecualizador paramétrico y toda una batería de ajustes para el procesador de vídeo, como resolución y escalado, aspecto del formato de salida, brillo, contraste, saturación de color, etc.

Para las pruebas de escucha he sometido al DSP-Z9 a una dura tarea asociándole una serie de pantallas acústicas caracterizada por su dificultad de ataque que, no obstante sus cualidades sonoras, las hace poco aptas para la inmensa mayoría de amplificadores integrados multicanal del mercado. Se trata de la serie 800 Matrix, de B&W, hoy descatalogada y sustituida por la serie Nautilus, más comedida en su exigencia de amperios a la electrónica de potencia. Dicho esto, le conecté dos 802 como canales principales, una HTM como canal central y dos dipolares SCM8 para canales de efectos. Para canales central traseros conecté dos Sonus Faber Wall, muy sencillas de ataque. Como subwoofer utilicé un modelo activo, el ASW800, también de B&W. Pero lejos de sobresaltos o pérdidas de compostura, el DSP-Z9 manejó a las B&W con singular maestría, no faltándoles vitaminas en ningún momento incluso con importantes niveles de presión sonora. Con los 4 ohmios de impedancia nominal de las exigentes 802 y SCM8, fue indiferente la posición del selector de impedancias (6 u 8 ohmios) del DSP-Z9, lo que da buena idea de la magnífica capacidad de entrega de corriente de nuestro amigo. Como fuente de señal utilicé exclusivamente un lector de DVD modelo DV79, de Arcam.

Sobresaliente en prestaciones



Es imposible condensar en pocas líneas la gran cantidad de pruebas de escucha que he realizado dadas las enormes posibilidades del aparato en cuanto a modos de procesamiento de señal. Por ello me limitaré a comentar pruebas en multicanal para Cine en Casa activando el postprocesado THX sin ningún DSP y en modalidad estéreo utilizando una salida analógica del DVD conectada a una de las dos entradas “Pure Direct” del Yamaha. De espectáculo en estado puro debo calificar la escucha de fragmentos de conocidas bandas sonoras cinematográficas, con una perfecta separación entre canales que permite situar en el lugar exacto del espacio hasta los más pequeños efectos de sonido, como en los interiores del navío en “Master & Commander” o las tensas escenas del comienzo de “Reglas de Compromiso”. Una formidable dinámica, un grave potente y controlado y una gran rapidez de respuesta son excelentes ingredientes para resolver las escenas más contundentes de películas de acción como “U-571” y “Muere otro día”. Magníficos los mejores momentos musicales de “Chicago”, con una escena frontal y unas voces muy creíbles, todo ello con una brillantez carente de agresividad, en parte debida a la acción de los circuitos de reecualización y nivelación tímbrica de THX.

Pero donde todo un Yamaha muy especializado en A/V me ha sorprendido gratamente ha sido con piezas musicales en estéreo a través de la entrada “Pure Direct”, ofreciendo un sonido rico, detallado y con una calidez pocas veces observada en una electrónica integrada multicanal para A/V escuchando la genial interpretación de "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi en versión de la Accademia Bizantina dirigida por Ottavio Dantone y fragmentos de las Sinfonías 3 y 4 de Mendelssohn bajo la dirección de Peter Maag, ambas del sello Arts. Debido a su gran respeto por todo tipo de registros, con un grave muy limpio, potente y controlado, una zona media precisa y nítida y un agudo cristalino pero lejos de agresividades y estridencias, la sensación subjetiva es la de una curva de respuesta muy regular. Escuchando fragmentos de la espectacular versión de “Carmina Burana” por Herbert Blomstedt y la San Francisco Symphony & Chorus, vuelve a aparecer la rotunda dinámica y la rapidez de respuesta que junto a las voces de solistas y coros muy bien estructuradas y una excelente percepción de los diferentes planos sonoros, recrean una escena sonora absolutamente creíble. En resumidas cuentas, un aparato muy válido para una escucha musical con mayúsculas.

Para comprobar la bondad del desentrelazador de vídeo de Faroudja incorporado en el DSP-Z9, lo conecté en vídeo por componentes al DVD y a un proyector NEC HT1100. Según he observado en varias escenas cruciales, el barrido progresivo lo realiza a la perfección, sin aliasing (líneas dentadas) ni otros artefactos.

Para quienes no deseen complicarse la vida con combinaciones de previo-procesador y etapas de potencia por separado, el DSP-Z9 de Yamaha es una máquina absolutamente colosal para Cine en Casa, mientras que para una escucha musical con todas las de la ley ofrece unas prestaciones que nunca antes había escuchado en una electrónica integrada multicanal para A/V. Por precio, 4.799 euros, y prestaciones puras es un serio rival para sus más directos competidores.


Una puesta al día necesaria

Que Yamaha es una marca pionera indiscutible en lo que hoy conocemos como Cine en Casa lo demuestra el que durante el año 1.986 lanzara al mercado un “misterioso” componente de nombre DSP-1 y de apellidos Procesador de Campos Sonoros. En realidad se trataba del primer procesador Dolby Surround que veía la luz en nuestro país, coincidiendo con la lenta aparición de películas en VHS y Láser Disc codificadas en ese formato. A partir de que Dolby Laboratories lanzara la más depurada versión Dolby Pro Logic con matriz activa, Yamaha comercializó una serie de modelos integrando tres canales de audio, posibilitando la conversión de una instalación estéreo en otra de cinco canales para Cine en Casa, siendo el formidable modelo DSP-E1000 el máximo exponente de aquella serie.

Con la aparición a nivel doméstico del formato de audio digital multicanal Dolby Digital y posteriormente DTS, Yamaha comenzó a integrar los cinco canales de audio dentro de un único componente, lanzando al mercado gran cantidad de amplificadores integrados multicanal para A/V. Pero paralela y desafortunadamente, Yamaha fue abandonando su gama de amplificación para audio estéreo, recibiendo críticas no siempre positivas desde algunos sectores melómanos, arguyendo que el carácter brillante y espectacular de las realizaciones multicanal de la firma nipona desvirtuaban el mensaje musical. Sea como fuere y como una buena muestra de que Yamaha se está tomando muy en serio este crucial aspecto en estas páginas les presentamos el amplificador integrado multicanal para Audio Video DSP-Z9, actual buque insignia de la firma y que llega para reemplazar al modelo DSP-AZ1.

Yamaha DSP-Z9, ¡Bravo Yamaha!

Ficha técnica

Potencia: RMS 20 Hz a 20 kHz, 0,015% THD, 8 ohm. Delanteros, central, lateral, 170 W. Presencia, 1 kHz, 0,05% THD, 50 W. Factor de amortiguación: 20 Hz a 20 kHz, 8 ohmios, delanteros y central, más de 200. Respuesta de frecuencia: entrada CD a delanteros L/R 10 Hz a 100 kHz, -3 dB. Distorsión armónica total: 20 Hz a 20 kHz, 85 W, 8 ohmios, delanteros L/R, 0,005%. Separación entre canales: CD a delanteros L/R (1 kHz/10 kHz), 70 dB/ 60 dB. Sensibilidad de entrada: Phono, 2,5 mV/47 kOhms. Línea, 200 mV/47 kOhms. Consumo: 1.000 W, en espera 1 W o menos. Dimensiones: 435x211x471 mm. Peso: 30 kg.

Distribuidor: Gaplasa (917482960).

Precio: 4799 €