Sony VPL-VW100, Éxtasis
MEDICIÓN CON COLORFACTS
- Sony rompe el mercado con el
heredero del excelente Qualia 004.
- Precio: 11999 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Javier Guerra
He de reconocer que soy un rendido admirador de la filosofía de trabajo japonesa en general y de la excelencia llevada al extremo en particular, así que, cuando hace tres años Sony anunció una nueva serie de productos que, literalmente, “crearía valores emocionales que tocarían el corazón de sus dueños” y, a la vez, pusieron su máximo empeño en construir las mejores máquinas de electrónica de consumo que sus ingenieros pudiesen crear, no hace falta decirles que inmediatamente guardé, en un espacio indeleble de mi memoria, esa palabra mágica que daría nombre durante algo más de dos años a una serie inigualable de dispositivos electrónicos. Qualia. Observarán que hablo en pasado y lamentablemente se debe a la decisión que la multinacional japonesa tomó a primeros del presente año, en la que anunció el cese definitivo de la producción de la serie Qualia.
Afortunadamente, todo el esfuerzo invertido en la
creación de aquellos productos dio su fruto, ha servido para acercar gran parte de toda la experiencia acumulada a las series más asequibles de la marca, y gracias a esta política tenemos la ocasión de analizar en estas líneas, el que, sin duda, puede considerarse como heredero directo del magnífico videoproyector Qualia 004 y que responde al nombre de Sony VPL-VW 100.
Toma de contacto
Bautizado desde su lanzamiento entre los aficionados de medio mundo con el nombre de guerra de “Ruby”, nuestro invitado en estas líneas es el segundo proyector frontal basado en la tecnología SXRD que Sony saca a la luz y, no menos importante, el primero en situarse en un rango de precios abordable para quienes deseen acceder a la máxima expresión de la tecnología sin arruinarse en el empeño.
Al igual que su predecesor, está basado en el uso de tres paneles LCoS con resolución Full HD, es decir 1.920 x 1.080 píxeles, y que Sony renombra como SXRD creando una nueva denominación para una tecnología que, hasta ahora, tenía en los paneles D-ILA de JVC su representante más avanzado. A nadie se le escapa que tanto JVC como el resto de competidores tendrán que redefinir, de ahora en adelante, su estrategia de producto por el impacto que supone para un mercado tan convulso como el de la videoproyección, la aparición de un proyector de tres paneles con resolución nativa 1.080p por debajo de 12.000 euros.
Sin acercarse a la muy refinada calidad constructiva del Qualia 004, pero situándose a un nivel muy alto, el VPL-VW100 es un proyector con una apariencia estética moderna y elegante, que esconde, bajo sus 57 cm de largo y casi 20 kg de peso, tres nuevos paneles SXRD de 0,61”, en formato 16:9 con 1.920 x 1.080 píxeles de resolución, que coinciden plenamente con los formatos de vídeo en alta definición conocidos como 1.080i y 1.080p y que, según los datos del fabricante, cuentan con un tiempo de respuesta de tan sólo 2,5 ms y una relación de contraste nativa de 5.000:1. Entre las características más destacadas de este proyector también podemos citar la utilización de una lámpara de xenón de 400 W, en lugar de la más habitual lámpara UHP usada en otros proyectores, la inclusión de un mecanismo de iris dinámico encargado de optimizar el contraste del aparato, siempre en función del contenido de la imagen proyectada, o la incorporación de un procesador de vídeo capaz de manejar, con la máxima calidad, tanto señales de resolución estándar como de alta definición.
En el apartado de conexiones, el VPL-VW100 ofrece todo cuanto podamos desear, incluyendo dos entradas digitales de vídeo (DVI-D y HDMI), además de conectores de entrada para señales analógicas de vídeo compuesto, S-Video, componentes y VGA, así como una salida con una señal de disparo de 12 V para hacer funcionar una pantalla y dos puertos de control informático RS-232 y Ethernet RJ-45. La instalación del proyector resulta extremadamente sencilla al incorporar un accionamiento motorizado para el zoom, el enfoque y el desplazamiento vertical de la imagen y, además, un accionamiento manual del desplazamiento horizontal de la misma. Es necesario un determinado retraso para conseguir una pantalla en formato panorámico de 100” de diagonal, y así éste varía entre 3,3 y 5,5 m en función del rango de zoom empleado.
Iris dinámico
Si hay un dato que realmente sorprende al leer las especificaciones técnicas del Ruby, ése es sin duda la tasa de contraste anunciada y que Sony sitúa en una increíble cifra de 15.000:1, duplicando o incluso triplicando las cifras más optimistas barajadas por el resto de competidores de, por ejemplo, cualquier otra tecnología de proyección digital basada en una matriz fija de puntos. Para aclarar un poco este aspecto es necesario explicar el funcionamiento del dispositivo encargado de semejante milagro. El VPL-VW 100 incorpora un diafragma capaz de reducir la luminosidad que llegará a la pantalla desde la lente de proyección, reduciendo de esta manera el brillo máximo de la imagen y aumentando por tanto la solidez del negro.
Este dispositivo tiene tres modos de funcionamiento; el primero el Iris Off, en el que el diafragma está completamente abierto, deja pasar la mayor cantidad de luz y nos arroja unas cifras de contraste que rondan los 1.800:1, con el proyector perfectamente calibrado a D65 y utilizando una pantalla Da-Lite blanco mate de 1,8 m de base. Este modo de funcionamiento arroja una luminosidad superior a 30 fL, excediendo con creces la recomendación de la SMPTE que se establece entre 12 y 16 fL. A pesar de ofrecer un buen nivel de negro, en ciertas escenas oscuras se echa de menos una profundidad de las mismas algo mayor, y es en las emisiones televisivas, y principalmente en las retransmisiones deportivas, donde la impactante luminosidad invita a permanecer atado al sofá. Al situar el iris en modo On, inmediatamente se aprecia un oscurecimiento general de la imagen casi increíble, el contraste se eleva a una cifra superior a 3.000:1 y la luminosidad desciende hasta 13,5 fL, lo que ofrecerá un detalle y una profundidad en las escenas que transcurren en las minas de Moria, en la primera entrega de El señor de los anillos, que no recuerdo haber visto en ningún otro proyector analizado hasta la fecha.
Para la ocasión, echamos mano de un flamante lector Pioneer DV-989 AVi y comparamos frente a frente el Sony en modo Iris On, con un Marantz VP12 S4 que, a mi parecer, es uno de los dos o tres mejores proyectores mono-DLP jamás construidos, y fue sorprendente reconocer que el nivel del negro que ofrecía el Ruby era aún mayor que el del Marantz, que hasta ahora era la referencia absoluta en esta materia. Y aún no habíamos llegado a lo mejor de la velada. Al situar el modo del iris en la posición automática se obró el milagro y la medición del contraste Full On-Off excedió cualquier toma realizada con anterioridad y, muy a nuestro pesar, llevó al límite las capacidades de nuestro sensor, que sólo pudo recoger la información mínima de 0,01 cd/m2, (equivalente a unos 0,0033 fL) en la medición del patrón de negro de 0 IRE, lo que unido a un valor de 98,7 cd/m2 que ofreció el patrón del blanco de 100 IRE, estableció una nueva marca de relación de contraste de 10.015:1 que, a buen seguro, hubiera llegado a los 15.000:1 anunciados si hubiésemos dispuesto de un sensor más sensible. Para las pruebas en modo Iris Auto echamos mano de la impresionante escena que abre la tercera entrega de la saga Stars Wars, La venganza de los Sith, donde multitud de naves con una iluminación brillante se suceden en un fondo oscuro, y pudimos observar atónitos el grado de perfeccionamiento que los ingenieros de Sony han conseguido con este sistema, logrando unas escenas brillantes con casi tanta luminosidad como la que se obtiene con el iris abierto y, además, una profundidad del negro del mismo nivel que la que nos ofrece el iris cerrado, todo ello gracias a una exquisita electrónica de procesado, capaz de manejar hasta 25 parámetros distintos de la imagen para calcular la apertura adecuada en cada momento.
Debido al corazón Full HD que atesora, la definición de las imágenes no tiene
comparación con ningún proyector que hayamos tenido ocasión de analizar, y la perfecta continuidad y fluidez de los movimientos de cámara es, quizás, el detalle más sorprendente por la total ausencia de cualquier artefacto visible.
Es la primera vez a lo largo de los más de tres años de vida de esta publicación que yo voy a otorgar la máxima nota a un producto que haya tenido el gusto de analizar. Tan sólo deseo que la próxima vez que vuelva a hacerlo, lo tenga tan claro como en esta ocasión.
Si sus recursos le permiten acceder a un producto como éste, no lo dude, cómprelo y acertará.
MEDICIÓN CON COLORFACTS
A la vista de los gráficos obtenidos mediante nuestro software de pruebas y calibración, podrán observar como el VPL-VW100 alcanza plenamente, y en algún caso supera, los valores establecidos en la referencia colorimétrica EBU-PAL. De igual modo, la curva de gamma se presenta sin altibajos de ningún tipo y con un valor ideal de 2,08 una vez calibrado, lo que se traduce en pantalla en unos tonos de piel con el máximo realismo y una transición de la luminosidad perfectamente estable, con un detalle asombroso en las escenas más oscuras. También puede observarse cómo se ha conseguido situar sin esfuerzo el punto de blanco en el ansiado D65, con el aporte de los tres colores primarios por igual sobre la línea de 6.500 K entre 20 y 100 IRE.
Sony VPL-VW100, Éxtasis
Ficha técnica
Tipo: Proyector de vídeo de tecnología SXRD con 3 chips de 0,61”. Resolución:
1.920 x 1.080 píxeles. Luminosidad: 800 lm ANSI.
Contraste: 15.000:1 Full On/Full Off con iris en automático. Óptica: Zoom x1.8, f18,7 a 33,7 mm; F2,54 a 3,53.
Conectividad: PC, DVI-D, Y/Pb/Pr, RJ45, vídeo compuesto, HDMI, S-Video. Lámpara: 400 W Xenón (2.500 h). Ruido: 22 dB.
Peso: 19,7 kg. Dimensiones: 496 x 175 x 574 mm.
Distribuye: Sony (902402102).
Precio: 11999 €
