Proyectores de vídeo

Meridian DILA1080 MF1, El cine según Meridian

  • Un proyector 1.080p pensado y ajustado para el mejor disfrute
    cinematográfico.
  • Precio: 20272 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Como firma exclusiva que es, Meridian Audio hace tiempo que sólo tiene en mente ofrecer productos de calidad. Pero también hace relativamente poco que ha incluido la proyección de vídeo en su catálogo. Recientemente presentado en nuestro país, hemos tenido la oportunidad de estar a solas con un D-ILA1080MF1, la última propuesta en proyección de la marca Meridian.

Los aficionados a la imagen contemplarán este proyector como el “hermano renombrado” del HD10K de JVC, no sólo por que también equipa tres paneles LCoS D-ILA, de resolución nativa 1.080p, sino también, y vale la pensa reconocerlo, por su estética parecida. Pues bien, aunque es verdad que el aparato es herencia de ese HD10K, hay dos cosas que lo hacen especial: la asociación de Meridian con Faroudja, y la participación en la puesta a punto final del proyector por parte del californiano William Phelps, proceso que se realiza actualmente en las propias instalaciones de Meridian en Inglaterra. En cierta manera, se entiende la participación de Phelps en el proyecto. Si algo se le puede reprochar a JVC, es que parece que ha abandonado temporalmente sus paneles D-ILA que, a pesar de que tuvieron un éxito irreprochable hace ya algún tiempo, se han visto desbordados por otros paneles más modernos, no sólo por el DLP, sino por desarrollos similares al D-ILA como el excelente SXRD de Sony. Mientras que JVC parece que aspira a recuperar parte de su dominio perdido en fechas venideras, Phelps utiliza un complejo software desarrollado por él mismo que mejora notablemente la relación de contraste, el nivel de detalle en las sombras (con una gradación de los grises mejorada), y el ajuste del color para una reproducción de las películas, todavía mejor. Así, una de las críticas que más ha recibido el panel D-ILA es su bajo nivel de contraste, que queda parcialmente solventada con la participación de Phelps. Además del software mencionado, se utilizan técnicas y equipos ópticos exclusivos, a los que se somete todos y cada uno de los proyectores individualmente que Meridian fabrica.

La unidad de proyección se acompaña opcionalmente de una unidad de procesado de vídeo independiente. El diseño de este dispositivo pasa por las manos de Faroudja, con un equipo tremendamente similar (de hecho, más sencillo y adaptado al proyector) al DVP-1080, que recibió una “Mención Especial del Público” en los recientes Premios CEC2006. Chemison, distribuidor de la marca en nuestro país, no sólo nos ha cedido esta máquina para su análisis, sino que, además, ha querido demostrar la interoperabilidad del DVP-1080 al utilizar éste y no el que viene de serie con el proyector.

Tanto el DVP-1080 como el que se puede conseguir con el proyector ofrecen las últimas tecnologías en procesado de vídeo de la marca Faroudja. Así, el sistema desentrelazador se basa en la solución adaptada al movimiento y con el archiconocido DCDi, junto con otros sistemas como la tecnología 3:2 pull down. Además, se incluyen las matrices de color de Faroudja para PAL, NTSC y alta definición, lo que permite conseguir imágenes de muy alta calidad, incluso cuando la resolución es estándar (PAL o NTSC). El equipo es compatible con todas las señales estándar de vídeo, desde 480i/p o 576i/p en SD hasta 1.080p.

Este Faroudja (o el DVP-1080 utilizado para la ocasión), se conecta al proyector mediante la interfaz DVI-D, por lo que, además, le añade la señal HDCP necesaria.



CASI SIN CALIBRAR



El aparato que llegó a nuestras manos venía ajustado de fábrica, es decir, totalmente nuevo. Una vez conectado al DVP-1080 mediante DVI, y a un reproductor, también nuevo, de Parasound, el P200, e incluso vía vídeo digital, procedimos a evaluar esa “calibración de fábrica” que tanto explota Meridian. Y la verdad es que sorprende. Parte del objetivo de la asociación entre Meridian y Phelps es, justamente, tener que evitarle al usuario final los complejos procesos de calibración. Por ello, el ajuste ideado por Phelps se realiza de manera individual en cada proyector, justo antes de empaquetarlo y enviarlo a la tienda. Esta calibración va más allá del simple ajuste del blanco al estándar D65, que también se realiza, sino que tiene en cuenta toda la escala de grises, lo que provoca un blanco uniforme perfecto desde el negro más profundo al blanco más brillante. Por lo tanto, se tienen en cuenta también el gamma (RGB) y demás factores que ayudan a resolver otros elementos decisorios, como la desaparición virtual del efecto rejilla (ya de por sí mínimo en un 1.080p), o la reproducción precisa del color. DVE en mano (esta vez no tuve la oportunidad de poder someter este Meridian al ColorFacts), pude comprobar que, efectivamente, la escala de grises de fábrica es excepcional, aunque tuve que modificar ligeramente los valores de brillo y contraste para ajustar nuestro invitado al tamaño de la pantalla que utilizamos en las pruebas (una de casi 3 m de diagonal). En lo que a colorimetría se refiere, sólo percibí que, de fábrica, tendía ligeramente al rojo, algo que se puede corregir perfectamente.

Meridian afirma que con su proyector es imposible ver la rejilla de los paneles, algo que pude comprobar personalmente incluso con la pantalla de 3 m de diagonal. También asegura que el nivel de detalle de las imágenes es sobrecogedor, gracias sobre todo a una escala de grises superior a la convencional, responsabilidad de una nueva tecnología de gradación analógica. Además de una escala extendida, también asegura un muy bajo ruido, algo sensacional cuando estamos disfrutando de imágenes oscuras, sobre todo por debajo del 20% de luminosidad. Al poder reproducir más grises oscuros que en otros proyectores, es posible percibir una definición mejorada.

El sistema óptico utilizado ha sido diseñado para no mermar el alto potencial de la electrónica del proyector. Aseguran una uniformidad extrema en toda la pantalla, y un ajuste preciso pensado para el disfrute cinematográfico. Con los diferentes patrones que se ofrecen en el DVE pude comprobar que, como mínimo visualmente, el blanco lo es en toda la pantalla (así como los grises), y que no hay ápice alguno de distorsión geométrica.

Respecto al uso del panel D-ILA, vale reconocerle su mejor rendimiento en negros en comparación con otras tecnologías (como DLP o LCD), aunque somos conscientes de que ya hay en el mercado nuevas soluciones basadas en paneles LCoS que mejoran sensiblemente el rendimiento de los actuales D-ILA.

En cuanto a su instalación, la lente que venía con el proyector es la de tiro normal, con zoom 1,9x (2,0:1-3,8:1), aunque hay disponible una lente de tiro corto opcional con zoom 1,4x (1,5:1-2,1:1). El zoom y el foco están motorizados, y pueden controlarse fácilmente desde el estilizado mando a distancia, con el que podemos controlar tanto los aspectos básicos del proyector como el menú del procesador de vídeo (incluso comandó de manera efectiva el DVP-1080 que utilizamos durante las pruebas). Incluye desplazamiento de la lente hasta un 60%.



A PRUEBA



El sistema de refrigerado, mediante ventilación forzada, es responsable de evitar el calentamiento de la lámpara de 200 W de bajo coste (según palabras de la propia Meridian), cuya vida útil es de 2.000 h. El ruido, según el fabricante, es de 27 dB, en la práctica totalmente inaudible. Después de confirmar que los ajustes de configuración son mínimos, gracias a los patrones del DVE y a los propios que se incluyen en el DVP-1080, lo siguiente es, sin duda, disfrutar de él.

Con Narnia pude comprobar tanto la colorimetría como la capacidad de reproducir con bastante éxito los detalles en definición. Por ejemplo, con el pelo del león añaden realismo a una escena ya de por sí curiosa ante la presencia de tantos “bichos raros”. Los colores, como ya he comentado con anterioridad, quizá viran un poco hacia el rojo.

Después de la calibración hubo alguien ajeno a CEC que comentaba que la imagen le parecía oscura. Uno de los puntos flacos actuales de la tecnología D-ILA es, justamente, que “parece” ofrecer una imagen muy oscura cuando ajustamos para observar una correcta proyección. Por eso, y con Batman Begins, demostré que es muy habitual este comentario incluso con otros proyectores, aunque luego, disfrutando de las secuencias, uno se da cuenta de que, en realidad, el ajuste es preciso. Las escenas oscuras de esta película conseguían una imagen muy completa en pantalla, ya que todos los detalles, por oscuros que fueran, eran reproducidos con maestría. Si subimos el nivel de brillo un par de puntos, hasta las bandas negras horizontales a modo de máscara entorpecen enormemente la proyección, y se pierde la hermosa dinámica que se consigue en la zona de los primeros grises, después del negro más negro.

Los movimientos son tremendamente fluidos, sin artefactos aparentes. El escalado de la resolución estándar del DVD-Video a la nativa del proyector (1.080p) se ejecuta con toda fidelidad, evitando defectos como dientes de sierra o movimientos poco fluidos. La separación de planos es correcta, otorgando un plus de tridimensionalidad a una imagen ya de por sí espectacular.

La sensación que a uno le queda, tras disfrutar de este proyector de Meridian, es que es fácil, rápido y fiable disfrutar del cine (comercial) en nuestra casa. Los colores, la suavidad en los movimientos y la “sensación cine” son hitos que este Meridian consigue casi sin esforzarse, y que de hecho son la base principal del proyecto. En ningún momento uno se acuerda de los defectos que sí son demasiado habituales en otros proyectores, como la sensación “de lo digital”, sin contar con otros artefactos.

A su PVP debemos sumarle el sobrecoste del procesador de vídeo (5.536 euros para el DVP-1080 que hemos utilizado, o 4.910 euros para el específicamente diseñado para el proyector), por lo que fácilmente la suma total supera los 25.000 euros. Y eso es un precio relativamente caro. En cambio, uno obtiene un producto fiel a las peticiones de los aficionados más exigentes al cine en casa en lo que a proyección se refiere, con un proyector hecho para el disfrute en mayúsculas.


Meridian DILA1080 MF1, El cine según Meridian

Ficha técnica

Paneles: 3 paneles D-ILA de 1.920 x 1.080 píxeles. Lente de proyección: Normal 1,9x, 2,0:1-3,8:1. Lámpara:

200 W, 2.000 h. Señal de entrada: 1.080p@50/60 Hz. Conectividad: DVI (HDCP). RS-232C vía D-Sub 9 pines. Trigger. Dimensiones:

513 x 193,7 x 558,5 mm.

Peso: 17 kg (aprox.).

Distribuye: Chemison

(933395054).

Precio: 20272 €