Proyectores de vídeo

Sanyo PLV-Z3000, Cerca de las estrellas

  • Sanyo nos ofrece un proyector LCD de gama alta, muy cómodo y práctico de usar, por un precio algo menor al de sus rivales directos.
  • Precio: 2965 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

Tenía ganas de probar uno de los nuevos proyectores de Sanyo, no en vano fue de la mano de este fabricante como personalmente di el salto a la proyección de cierta calidad hace ya unos años. Después de iniciarme en la afición a la pantalla grande doméstica gracias a un proyector informático (que por otra parte nos dio muchas horas de buen entretenimiento), descubrí con aquel revolucionario Z1 que la marca puso en el mercado en un momento clave lo que era tener luz y colores. Enseguida fue un Z2 mi compañero de viaje hasta los primeros albores de la alta definición, antes de mi cambio de rumbo hacia el DLP.

Sanyo es precisamente especialista en proyectores LCD, y algunos de los que he tenido ocasión de probar recientemente para CEC (Epson W5000 o Mistubishi HC7000) comparten con este PLV-Z3000 el uso de la tecnología de paneles de cristal líquido, con una resolución de 1980x1080 puntos, a los que cada marca aporta su receta tanto en lo que respecta a lo que hay antes de los paneles (lámpara) como a lo que hay después (óptica), y toda la electrónica de control tanto de manipulación de la señal de vídeo como de las funciones del propio proyector.

En este caso, lámpara y óptica son capaces de permitir que Sanyo declare 1.200 lúmenes ANSI de luminosidad y un contraste de 65.000:1, cifras muy cercanas a lo mejor del mercado y que, como siempre indicamos, no deben tomar más que como referencias relativas de la capacidad del proyector, pues la realidad medible y práctica suele ser otra. Mejor referencia es el nivel sonoro, de sólo 19dB declarados (con lámpara baja) y que los paneles son capaces de alcanzar 120Hz en reproducción, lo que unido a una electrónica (chip DNX de Pixelworks) que puede interpolar fotogramas, hará posible una fluidez extraordinaria con todo tipo de fuentes, hasta 1080p24. Las entradas son las ya habituales, con dos conectores HDMI en particular. Monta, como también es frecuente, un sistema de iris dinámico ultrarrápido, que como en otros proyectores preferimos dejar desconectado, ya que siguen sin convencernos en general, y en escenas de contraluz en particular.

CONSTRUCCIÓN Y POSIBILIDADES

Como es habitual en esta gama de aparatos domésticos, no es un proyector pequeño, para poder utilizar ventiladores de gran tamaño que, girando menos rápido, mueven el mismo aire bajando así el nivel de ruido sin perjuicio de una correcta refrigeración. El peso no es demasiado alto (algo más de 7 Kg) y por tanto no pondrá dificultades si queremos instalarlo en un soporte de techo.

En ese caso, contaremos con este Sanyo con una ventaja muy importante sobre sus rivales: la lente está cubierta por una tapa de accionamiento eléctrico que la mantiene así a salvo de polvo y suciedad cuando no está en uso. Nos parece una solución óptima, más sencilla y mejor que el mando a distancia de foco o zoom de otros modelos en los que, si queremos proteger la lente, tendremos que escalar y colocar protectores que casi siempre alteran esos parámetros (foco).

Como en otros LCD, la óptica puede desplazarse tanto en sentido horizontal (50 por ciento) como vertical (100 por cien), para poder acertar en la pantalla aunque no tengamos un emplazamiento perfectamente centrado respecto de ella, y ese movimiento puede (y conviene) bloquearse una vez hecho. Lo que sí deberemos cuidar es una perfecta perpendicularidad del eje del proyector respecto de la pantalla, pues nuevamente (ya lo vimos en el Epson) nos encontramos sin reglaje de trapezoide (Keystone) que, si bien es cierto que empeora (ligeramente) la imagen al desperdiciar píxeles, en ocasiones es mejor eso que la distorsión provocada.

El mando a distancia, de buen tamaño y con todas las teclas retroiluminadas, es muy fácil de usar, y lo mismo puede decirse de los menús: no necesité mirar el manual para acceder a todas las posibilidades, que por cierto son muchas más de lo que es habitual (ver recuadro Calibración). De especial importancia es el cómodo acceso a los parámetros de la imagen, ya sean sencillos (brillo o contraste) o avanzados, como el tema de la interpolación, o Movimiento Suave en lenguaje Sanyo, como veremos enseguida. Lástima que no haya memorizadas algunas imágenes fijas para ayudar a regular brillo, contraste y color a las condiciones de nuestra sala, lo que sería la guinda al pastel y ayudaría a comprender la importancia de que estos ajustes se hagan de forma apropiada, y no a ojo como por desgracia es habitual.

ACCIÓN

La instalación es sencillísima gracias a los ajustes disponibles, y en muy pocos minutos podemos estar disfrutando ya de nuestro recién llegado. Enseguida apreciamos que este Sanyo está un pasito por detrás de sus rivales en luminosidad y contraste, aunque habrá que esperar a regularlo correctamente, y más aún a la calibración, antes de emitir juicios, pero estas primeras impresiones no me han fallado todavía.

Un rápido repaso a los imprescindibles controles de brillo, contraste y color, con un disco de prueba (el Merighi, fácilmente localizable en Internet y gratuito, es perfecto) nos da la agradable sorpresa de que con los tres controles tal como vienen (a cero) tenemos el proyector ajustado en nuestra sala y condiciones. Eso sí, en el modo «natural», que parece el menos intrusivo de todos, y teniendo la precaución de ajustar en el menú avanzado el iris dinámico en off y su apertura máxima a cero (es decir, iris abierto a tope y fijo). Dejé la temperatura de color en Baja 1 y luego pude comprobar que era la más cercana a los correctos 6500K. Los demás modos disponibles son todos demasiado exagerados o artificiales, y muy alejados de una correcta colorimetría; les recomiendo huir de ellos y quedarse en natural con la temperatura de color Bajo 1 si no tienen acceso a una sonda para calibración (ver recuadro en ese caso).

Con estos ajustes básicos, las imágenes ya se correspondían con un proyector de este nivel, y me dediqué a disfrutar de algunas escenas conocidas, así como de algunas películas. Las sensaciones iniciales se iban confirmando: éste es un proyector de imagen bastante cinematográfica, que no llama la atención y por tanto puede dejarnos con ganas de más punch, pero que nunca llega a molestar y no tiene ruido de vídeo ni exageraciones en contornos. Al activar la interpolación (movimiento suave) al máximo descubriremos en algunas películas esa fluidez y nitidez extrema más propia del vídeo digital que del cine, pero no es un efecto tan exagerado como en el Epson W5000 con el que, en esas condiciones, parecía que veíamos un documental en HD de la película y no la película en sí. Si no nos gusta y preferimos transiciones más suaves, es tan fácil como dejar esa opción en off o en uno de los ajustes intermedios.

Tras la calibración, y como era de esperar, la luminosidad y contraste percibidos mejoraron bastante, aunque se mantuvo esa sensación de algo menos de luz y sobre todo negros menos profundos que, sin ir más lejos, el citado Epson. Pero les confesaré algo: aunque al hacer pruebas rápidas rellenando mi bloc se llevara notas negativas, cuando después se sienta uno más tranquilamente a disfrutar de una película, la cosa cambia. Es un tipo de imagen que no cansa; por hacer una analogía sonora, en ocasiones un altavoz puede deslumbrarnos por la cantidad de detalles que nos permite apreciar de grabaciones conocidas, pero quizás luego no seamos capaces de escucharlo relajadamente precisamente a causa de ello. A largo plazo, este Sanyo se ganará nuestro corazón gracias a eso, y dada la afición que últimamente tiene la industria por hacer películas cada vez más largas no es algo nada despreciable, créanme.

CONCLUSIÓN

Con una correcta calibración, cosa para la que Sanyo ya nos ofrece herramientas en su menú, este PLV-Z3000 se coloca donde le corresponde en el escalafón, junto a rivales como los que han pasado por nuestras manos. Si tiene cierta inferioridad en luminosidad o contraste también cuenta con ventajas prácticas y una importante, el precio, el menor de esta gama. Si buscan un proyector fácil de instalar, del que olvidarse una vez montado y con el que pasar muchas horas de placer visual, deberían poner este Sanyo en su lista o estarían dejando pasar una buena oportunidad de hacer una inversión acertada.

Pedro Núñez, de Pro-Tech.



Parece que todo está inventado, pero no es así. Es el caso del Z3000, siendo un producto tecnológico propio del siglo XXI, a la altura prestacional de las circunstancias actuales. Yo lo que resaltaría de forma objetiva es su precio, verdaderamente justificado y atractivo.


Sanyo PLV-Z3000, Cerca de las estrellas

Ficha técnica

SISTEMA DE PROYECCIÓN 3 paneles transmisivos de cristal líquido de 0’74 pulgadas. RESOLUCIÓN 1980x1080 puntos. RELACIÓN DE ASPECTO 16:9. LUMINOSIDAD 1.200 lm ANSI. CONTRASTE 65.000:1. TAMAÑO DE IMAGEN 40” a 300” de diagonal. ZOOM MANUAL 2’0x, foco manual. CONECTIVIDAD 2 HDMI, RS-232C, mini D-sub, vídeo compuesto, S-Video, 2 vídeo por componentes, trigger. RUIDO DEL VENTILADOR 19 dBA (en modo Eco). DIMENSIONES 345 x 400 x 154 mm. PESO 7,5 kg. DISTRIBUYE Pro-Tech (902430410).

Precio: 2965 €