Proyectores de vídeo

Epson TW5500, Líder en LCD

Los trucos del TW5500

  • Ser el principal fabricante de paneles tiene ventajas: Epson ofrece lo más avanzado en proyección LCD y este TW-5500 lo demuestra.
  • Precio: 3358 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

Hace ahora un año y medio (revista CEC número 65 de marzo 2009), probamos en nuestras páginas el, por entonces, recién salido proyector Epson TW-5000, que representó un salto para la marca y la posicionó en un lugar de privilegio frente a sus más inmediatos rivales con idéntica tecnología LCD. Debemos recordar que es la propia Epson, de hecho, quien fabrica los paneles LCD que usa la mayoría de proyectores del mercado, y tal vez eso les permita ahora mantener esa ventaja, ya que -aunque es pronto para adelantarles conclusiones- el sucesor del 5000 que les presentamos este mes, el TW-5500, nos parece un aparato muy a tener en cuenta.

Si el anterior TW-5000 era el más alto de la gama doméstica de Epson y tenía un hermano pequeño ligeramente menos bien dotado (el TW-4000), ahora nos encontramos con este TW-5500, que hemos tenido el placer de probar personalmente y que también tiene su versión menos evolucionada, en este caso el TW-4400. Ambos comparten la misma carcasa de los anteriores 5000 y 4000, lo que ya nos da una clara pista de que estamos frente a modelos evolucionados, mejorados, y no frente a un gran salto en cuanto a componentes o tecnología. En la citada prueba del TW-5000 (marzo 2009), encontrarán la completa medición y calibración de la unidad de pruebas, cosa que en esta ocasión no ha sido posible realizar debido a que la logística se complica en fechas veraniegas (cuando les escribo el presente laboratorio). Pero si aquel 5000 fue sencillo de ajustar a parámetros muy buenos, gracias a los completos menús fácilmente accesibles para la gestión del color, no esperamos menos de este 5500.

INSTALACIÓN

Mucha gente duda ante la compra de un proyector porque imaginan que implicará poco menos que una obra en la sala para conseguir montarlo y hacer lo propio con la pantalla y que, además, habrá que contratar a profesionales para todo ello, sumando este coste al de los aparatos en sí. La realidad es bien distinta: sí, podemos dejar en manos de profesionales del sector la instalación, pero personalmente veo más dificultades en el montaje de un gran televisor actual (por encima de 40”), por no hablar del envío y recepción en casa de una caja de tales dimensiones y peso. El proyector, sin embargo, puede llevarse bajo el brazo (este Epson pesa 7 Kg y ya es de los grandecitos) y, aunque sí que tendremos que pensar en qué pared o hacia dónde querremos proyectar la imagen de cara a la ubicación de la pantalla, ésta puede ser plegable (mejor eléctrica, pues evita la formación de ondulaciones), ir montada en el techo y caer por delante de algún mueble, ahorrando espacio y dejando la sala perfectamente limpia cuando el proyector esté apagado.

Un factor que sí puede convertirse en un problema, y lo ha sido en el pasado en muchas instalaciones, es la ubicación del proyector en sí. Este Epson, sin embargo, monta como la mayoría de aparatos actuales un lens-shift, es decir, podemos desplazar la lente respecto del cuerpo del aparato y, con ello, moveremos la imagen proyectada. Nuestro Epson es un campeón en este sentido: podremos desplazar la imagen hasta prácticamente el 100% de su tamaño en vertical, y el 50% del horizontal. Es decir, que si el eje de la lente del proyector idealmente estaría en el centro de la pantalla, gracias a la función de desplazamiento, la imagen puede llegar a estar totalmente hacia un lado u otro, o más allá de eso en sentido vertical. En la práctica, esto significa que podremos ubicar el proyector casi en cualquier lugar de la sala y conseguir así llevar la imagen donde hayamos decidido montar la pantalla. Personalmente, recomiendo evitar los extremos, pues la lente rendirá mejor en su zona central. Y, eso sí, habrá que asegurarse de que el eje del proyector sea perfectamente perpendicular a la pared o pantalla, puesto que, de otra forma, la imagen aparecería distorsionada en forma de trapezoide. Algunos aparatos permiten corregir eso, pero se hace de forma digital (eliminando píxeles de resolución por el camino) y no es muy recomendable, motivo por el que quizás Epson ha decidido eliminar esa función en sus proyectores.

La facilidad de instalación del TW-5500 es, pues, destacable, y créanme que cuando uno se acostumbra a la pantalla grande de verdad no hay vuelta atrás. Lo sé muy bien porque recientemente me tentó el lado oscuro: después de más de una década de cine en casa con proyección, alguna destacada novedad (en plasmas de 50 o más pulgadas, para qué se lo voy a esconder) me hizo dudar del siguiente paso, pero después de comprobar lo pequeña que se me hace incluso una pantalla de 65” (!), tengo claro por dónde voy a seguir. Debo aclarar que mi uso es casi siempre nocturno, con luz (mejor dicho, oscuridad) controlada, y viendo películas o alguna eventual serie de calidad. Sin embargo, hay proyectores cuya versatilidad llega mucho más allá, y aquí retomo la prueba del Epson.

DOBLE PERSONALIDAD

Como les decía, tengo muy claro qué hace falta para ver películas en una sala con luz controlada (¡un proyector!) pero no tenía tan claro que para un uso más familiar, con luz ambiental y una sala compartida con más personas, ésa fuera una buena solución. En realidad, es más bien al contrario. Pero el TW-5500 me ha abierto literalmente los ojos: en sus modos más vivos (Cinema Día y Vivo), y con un par de ajustes, este Epson emite un chorro de luz como pocos proyectores de su gama (y ninguno LCD). Es capaz de ofrecer una imagen proyectada perfectamente distinguible, y que podremos disfrutar incluso en salas con luz ambiental (y proyectando en 100” -o más de diagonal- desde cuatro o cinco metros de distancia), dando con ello un nuevo sentido a nuestro equipo y descubriéndonos algún uso poco menos que impensable anteriormente, como el disfrutar de eventos deportivos en compañía de familiares y amigos. El par de ajustes al que me refería se centran en adaptar brillo (normalmente al alza) y contraste (posiblemente a la baja) a las condiciones de luz que tengamos (y que podrán ser variables), así como reducir el exagerado nivel de saturación de color original de estos modos (que, en una regulación tan elevada, revientan el detalle que podríamos percibir en zonas coloreadas).

El lado espectacular del Epson recibe una nota muy alta; siempre que hemos probado un proyector tan luminoso, nos encontramos con que, a la hora de buscar ajustes mejor adaptados a una sala en tinieblas (y que puede no ser dedicada, es decir, con paredes claras y reflejos), llegan las malas noticias en forma de colores poco naturales y hasta ruido de vídeo (un grano indeseable que molesta particularmente). Sin embargo, aquí es donde llega esa doble personalidad del TW-5500: ajustado a Cinema Noche, y con los correspondientes retoques imprescindibles (a falta de medición precisa y calibración), nos encontramos de repente con un proyector muy cinematográfico, con colores sorprendentemente naturales, tonos suaves, negros profundos y buen detalle en escenas sombrías.

Diría que el negro de este Epson es el mejor de los proyectores LCD de su gama, e incluso rivaliza con otras tecnologías y gamas de precio, con el nuevo iris dinámico desconectado, aunque en escenas luminosas el negro que apreciaremos siempre será el nativo (pues el eventual iris estaría abierto). Pese a que la memoria suele ser mala consejera, diría que este 5500 ha mejorado un poco al anterior 5000 en esto, pero es en escenas oscuras donde se nota más el cambio, ya que aparecen detalles que antes pasaban desapercibidos. Con el iris en marcha esto mejora, y la verdad es que cuesta muchísimo percibir su funcionamiento, incluso a oído: será raro que llegue a molestarnos y, por ello, acabaremos aprovechándolo.

Algo que, en su día, con el TW-5000 y su generación, causó polémica fue el tema de la interpolación de fotogramas: al activarla, conseguíamos imágenes muy fluidas, pero el cine parecía convertirse en vídeo. En el 5500, sólo si activamos el mayor nivel de interpolación tenemos ese efecto, y apenas queda ningún rastro del otro efecto secundario (interferencias en objetos en movimiento rápido). Yo lo usé en bajo con éxito.

CONCLUSIÓN

Las cualidades de este proyector, con material cinematográfico y en condiciones óptimas (ajustes para sala oscura), no han sido ninguna sorpresa, y también esperaba que los efectos secundarios de la interpolación hubieran mejorado, como así ha sido. Sí me han sorprendido muy gratamente, aunque no sea mi tipo de uso particular, las prestaciones en el otro extremo: con una sala iluminada y en un uso más familiar o en grupo. Esta dualidad no sólo es rara sino que lo realmente extraño es que un proyector bueno en lo segundo (básicamente, que sea muy luminoso) sea capaz de tener atractivo en lo primero (buen negro con imágenes naturales y suaves); y también al contrario.

Puesto que el Epson TW-5500 merece muy buena nota en cada uno de los apartados, y estamos diciendo que el mismo aparato puede ofrecernos ambas cosas, queda claro que es un proyector que podemos recomendarles sin ningún tipo de duda.

NOS GUSTA

Excelente contraste y muy buen nivel de negros.

Excelente versatilidad de instalación.

Capacidad de calibración a fondo y ajustes de origen correctos.

Imágenes procesadas con fluidez.

Nivel sonoro muy bajo.

MEJORABLE

Mando a distancia sin acceso directo a ajustes importantes.

Dimensiones grandes y aspecto algo “industrial”.

Detalles de acabado.

Vicente Mayor, Product Manager de Proyectores Multimedia de Epson Ibérica.



Gracias a su fantástica relación de contraste, la tecnología de paneles 3LCD D7 y las funciones de mejora de imagen más avanzadas y modernas, este equipo Full HD es un fiel ejemplo de nuestra búsqueda continua de innovaciones excepcionales en el mercado del Home Cinema.


Los trucos del TW5500

Dentro de los diversos menús, encontraremos algunas funciones que no necesitan más explicación (brillo, contraste, etc.), pero hay otras que sí son específicas de este aparato y que forman parte de su paquete de prestaciones adicionales, la mayoría de ellas relacionadas directamente con el chip de procesado de vídeo HQV. Por ello, además de en los menús están en los catálogos y, al contrario de lo que pueda pensarse, algunas pueden ser útiles y efectivas.



Super-resolución

Aquí esperábamos algo parecido al control de nitidez. Sin embargo, siendo el efecto parecido, no tiene los indeseables efectos secundarios de aquél. Permite resaltar detalles (cabellos de un pelo o poros de una cara, la textura de un tejido) y es aprovechable.



Iris automático

Podemos prescindir del uso del diafragma automático si nos resulta molesta su acción (raro; es de los mejores y más discretos que hemos probado), o elegir entre un modo normal de funcionamiento o uno a alta velocidad (más ruidoso, pero también inaudible a menos que estemos en silencio y a menos de medio metro del proyector).



Interpolación de fotogramas

Una prestación debatida porque permite conseguir imágenes en movimiento muy fluidas pero puede ser a costa de realismo: el riesgo es que una película acabe pareciendo un vídeo de alta resolución. El nuevo ajuste, más suave todavía, es aceptable bajo parámetros cinéfilos y consigue esa fluidez, pero el más radical sólo convendrá usarlo con deportes, o si nos gusta el efecto que acabamos de mencionar.

Epson TW5500, Líder en LCD

Ficha técnica

SISTEMA DE PROYECCIÓN 3 paneles transmisivos de cristal líquido D7, de 0,74 pulgadas de ancho. RESOLUCIÓN NATIVA 1920x1080. RELACIÓN DE ASPECTO 16:9. LUMINOSIDAD 1.600 lm ANSI. CONTRASTE 200.000:1. TAMAÑO DE IMAGEN 30” a 300” de diagonal. ZOOM manual 1:2’1. DESPLAZAMIENTO DE LENTE MANUAL 96% vertical, 47% horizontal. CONECTIVIDAD 2xHDMI, RS-232C, mini D-sub, vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, trigger. RUIDO DLE VENTILADOR 22 dBA (en low). CONSUMO EN MARCHA 284W. NIVEL SONORO 22dB. DIMENSIONES 360 (390 con protector de cables montado) x 450 x 136 mm. PESO 7,5 kg.



DISTRIBUYE Epson (935821500).

Precio: 3358 €