Mitsubishi HC7000, Diamante negro
LOS «TRUCOS» DEL HC7000
- Mitsubishi entra a fondo en la «guerra del negro»: el HC7000 no sólo es negro por fuera, lo es también por dentro gracias a su iris dinámico interior con forma de diamante
- Precio: 3490 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
Estas Navidades hará exactamente ocho años que decidí, coincidiendo con la –por ahora- última mudanza, dar el salto al auténtico cine en casa y compré mi primer proyector. Era un NEC con orientación más bien informática pero que, tras compararlo en directo con rivales teóricamente home theater del momento, me gustó más que aquellos. No era caro, pero por entonces eso significaba varios miles de euros actuales y si uno quería la referencia del momento había que pagar el precio de un coche pequeño, como poco. Aquél LCD aguantó un par de años haciéndome descubrir las bondades de la pantalla grande, a la que me quedé definitivamente abonado, y le siguió otro ya más popular, el Sanyo Z2, que era otra cosa en muchos aspectos, pero que seguía dando una gama de grises… porque aquello no eran negros, seamos francos. El siguiente paso estaba cantado, necesitaba un DLP con su gama cromática, su contraste y sus negros, y así es como llegó a casa mi actual HC3100 de Mitsubishi, que pese a ser sólo 720 nativo está aguantando muy bien el tipo.
Precisamente, Mitsubishi desveló en el reciente salón IFA una de sus novedades más esperadas: la marca japonesa se dio mucha prisa en sacar modelos full HD con paneles LCD 1080. Su HC6000 lleva cierto tiempo en el mercado, pero la competencia ha evolucionado rápido y si bien es cierto aquello de que quien da primero da dos veces, ya era momento de una puesta al día. Demos pues la bienvenida a este HC7000, el diamante negro, el más alto de una gama al que siguen los HC6500 y HC5500, obviamente evoluciones de aquellos 6000 y 5000. Todos, por cierto, proyectores con tecnología LCD y resolución nativa 1920x1080, aunque este HC7000 ofrece cifras tan impresionantes como un contraste declarado de 72.000:1 o un nivel de ruido de 17dB.
ASÍ ES…
La evolución de aquellos Mitsubishi que colmaron los sueños de los pioneros en la proyección de imágenes en alta definición -y que todavía son plenamente vigentes, a decir verdad- ha dado lugar a este proyector en el que se han mejorado muchos aspectos prácticos.
Nada más desembalar el producto, se aprecia el esfuerzo realizado por alejarse, por fin, del aspecto industrial que tenían los proyectores Mitsubishi hasta la fecha. Tendremos delante una carcasa de suaves formas con un espectacular acabado negro brillante, en la línea con la mayoría de productos de última hornada para cine en casa, y con un panel posterior metido para ocultar parte de las conexiones y facilitar un montaje muy limpio a poco que nos esforcemos en el resto de la instalación.
Hablando de instalación, nota muy alta para el HC7000 en cuanto a la facilidad y flexibilidad de ésta: tenemos motorizadas todas las funciones (accesibles desde el mando a distancia, lógicamente) con un lens-shift que permite desplazar verticalmente la imagen tanto como necesitemos, y lateralmente lo suficiente, además de un zoom con más márgenes de maniobra de lo habitual. Todavía recuerdo cuánto trabajo me costó instalar mi HC3100 (con lente fija, reglajes manuales y un offset tremendo) en el techo de mi sala… ¡qué diferencia! El mando y los accesos a los menús, por cierto, se mantienen como en anteriores Mitsubishi y apenas necesité un rápido repaso al manual para estar al tanto de las particularidades del HC7000 antes de ponerme en marcha. La presencia de dos entradas HDMI podrá ser útil en según qué instalaciones.
El detalle de algunas de las tecnologías que aporta lo hemos dejado en recuadro aparte, pero por destacar alguna de las cosas más importantes me gustaría resaltar la incorporación de un chip de procesado de vídeo del más alto nivel. Si nos dejáramos llevar por lo que el fabricante de cada escalón de nuestro equipo propone veremos que podríamos acabar teniendo muchos componentes redundantes, lo que no sólo mermaría nuestro bolsillo, sino que podría hacerlo con lo más importante: la calidad final de nuestro cine en casa. Así, podríamos tener un lector DVD, un amplificador audiovisual, y un proyector, todos dotados del mismo chip de alta gama como el que aquí nos ocupa (Reon de Silicon Optix) cuando sólo estaríamos usando uno de ellos para procesar (escalar y desentrelazar) la imagen. A mí siempre me ha parecido la opción más lógica que sea el propio dispositivo visualizador el encargado de los procesados, ya que –si el fabricante ha hecho sus deberes- será precisamente ese procesado el que de forma más óptima aproveche las características del aparato.
En el HC7000 es así y podremos enviar señales nativas desde las fuentes, sin procesar, y estar seguros de que las veremos en las mejores condiciones posibles. Por otra parte, el proyector es plenamente compatible con las señales 1080p24 de reproductores Blu-ray o HD-DVD, de forma que no hay ningún problema a este nivel. Algunos extras importantes para quienes se aventuren a ello son las posibilidades incorporadas para usar filtros externos o una lente anamórfica para reproducir películas en formato extra-ancho sin perder resolución.
PRUEBA
Nada más conectarlo, dos cosas vienen a la cabeza: la primera, que los famosos 17dB de ruido (récord en cuanto a cifra anunciada) deben ser bastante ciertos porque es tremendamente silencioso. Incluso en modo de lámpara normal (los 17dB son en modo bajo) y teniéndolo a apenas medio metro de mi cabeza, casi no oía su rumor mientras sí escuchaba con claridad la ventilación de mi HC3100, más de dos metros por encima de mío… El tamaño relativamente grande de este proyector (que en cambio es bastante ligero) explica eso, pues es más fácil conseguir una ventilación eficiente con ventiladores y conductos de mayores dimensiones, y se ha hecho un buen trabajo. Además, la calidad se nota en otro detalle: no hay ni una mínima pérdida de luz, algo que considero muy importante y que no siempre es el caso.
La segunda cuestión que enseguida vemos es que éste no es un proyector para usar en una sala iluminada, porque ya de entrada nos damos cuenta de que el chorro de luz es moderado. El HC7000 no es un proyector deslumbrante, por lo menos no en el sentido literal de la palabra, y convendrá usarlo en salas a oscuras para sacarle el mejor partido. Antes de dejar pasar unas horas para que la lámpara se estabilizara y proceder a medir, repasamos la configuración que viene de fábrica y dejamos los parámetros principales como nos parecen más correctos. Recuerde esta configuración, porque más adelante veremos lo acertada que es: la gamma en cine, brillo y contraste a cero, la temperatura de color en media, el iris automático activado en modo 1 (el recomendado por el manual para conseguir mejores detalles en zonas oscuras) y la lámpara en modo normal.
Así configurado, procedimos a ver algunas escenas bien conocidas, incluso a establecer alguna comparación directa con mi HC3100. Las primeras impresiones fueron muy positivas: las imágenes son de gran limpieza y nitidez, pero sin exceso de nitidez y sin ningún tipo de ruidos. Llevo bastante tiempo disfrutando de mi HC3100 (un DLP 720, recordemos) bien calibrado, al que otros aparatos full HD no han podido desbancar todavía, y me sorprendió que tal cual el HC7000 ofreciera colores y contrastes equivalentes pero con algo más de nitidez, tanto gracias a su mayor resolución como a su mejorado grupo óptico. Sobre una pantalla de 250 cm de base vista a algo menos de cinco metros (mi caso), la diferencia entre un panel nativo 720 y uno 1080 empieza a ser visible. El HC7000 supo sacar partido en esas primeras horas de esa ventaja, permitiéndome apreciar detalles que a mi viejo Mitsubishi se le escapaban, cosa que esperaba, pero también añadiendo mayor profundidad a las escenas gracias a unos colores y contraste excelentes, lo que ya no me esperaba, y menos sin calibración.
Así que llegó la hora de la verdad, y con la colaboración de mi amigo José Mª Blanes nos pusimos manos a la obra. Midiendo sobre una pantalla Da-Lite High Contrast de 2’5 m de base y desde 5’20 m hubo pocas sorpresas en cuanto a luminosidad. En cuanto a mi elección de parámetros, confirmación de lo acertado del modo gamma Cine y sobre todo de la temperatura de color en medio, que arroja un equilibrio RGB de base mucho mejor (R=94%, G=103%, B=83%) que los demás (alto, bajo, etc) totalmente fuera de lugar. Las gráficas de luminancia, gamma y temperatura de color así de serie (y con mi configuración original) son también excelentes, y los niveles de RGB en la escala IRE de grises mucho más ajustados de lo que suele ser habitual.
Unas cosas con otras, no le pondría menos de un 7 sobre 10 de nota a Mitsubishi por la calibración original de su HC7000. Y esa nota sube a un 8 al repasar brillo y contraste (el primer paso antes de calibrar) con un par de discos de pruebas, ya que estos estaban absolutamente perfectos tal cual (en cero) y, por cierto, la imagen cambia notablemente ajustándolos, lo que será bueno cuando las circunstancias nos lo pidan (hay modelos en los que incluso moviendo mucho el contraste la emisión de blancos apenas cambia).
Insisto nuevamente en lo buena de esta calibración original, algo que me parece muy importante porque, aunque es totalmente recomendable, casi nadie tiene los medios ni la paciencia (o las ganas para contratar a alguien que lo haga) para calibrar su equipo. Si le gusta el HC7000 como para llevárselo a casa y no tiene una sonda que le dé referencias válidas, no quiera ajustar nada porque con seguridad acabará dejándolo peor de cómo viene de fábrica.
Nosotros sí teníamos sonda y pasamos a retocar ligeramente parámetros, consiguiendo rápidamente perfeccionar los ya buenos resultados originales: en la temperatura de color usuario y partiendo de media, que lleva contrastes y brillos de RGB en 0, 0, 0, +2, +2, +2 (respectivamente), enseguida llegamos a unos valores de +12, -2, +17, -2, +2, 0 que daban unos niveles RGB globales perfectos (100%, 99%, 100%). Las curvas de luminancia, gamma y sobre todo temperatura de color quedaron clavadas, y los niveles de RGB en la escala IRE de grises también impresionantemente centrados, salvo una ligera desviación a máxima luminosidad (100 IRE) debida al clipping de los valores rojo y azul (los más ajustados al alza y que se quedaban sin margen).
Así calibrado, el HC7000 mejoró ligeramente en la presentación de colores y, como siempre ocurre al optimizar estos parámetros, en contraste percibido. Activar el rápido iris automático (modo 1) obliga a retocar muy ligeramente colores (el azul que habíamos subido tanto de contraste hay que bajarlo, y eso ayuda a evitar el clipping) y da un paso más a la hora de mejorar ese contraste percibido, esos negros, que ha sido obviamente el objetivo buscado por Mitsubishi en este modelo.
Además de esa nitidez natural que ya hemos comentado anteriormente, las imágenes que nos ofrecía ahora este bello y silencioso proyector sí estaban un paso más allá de mi referencia habitual. Los detalles en escenas oscuras viendo Transformers, los juegos de enfoque en La casa de las Dagas Voladoras, los colores de Moulin Rouge… La lista es larga pero el resumen sencillo: un auténtico placer visual, que representará un salto muy notable si venimos de un proyector de otra generación y de menor resolución.
CONCLUSIÓN
La frase que mejor resume mi experiencia en la prueba de este novísimo proyector es la célebre Veni, Vidi, Vici (llegué, vi y vencí). Como Julio César, el Mitsubishi HC7000 llegará a nuestra sala y en un tiempo récord seremos capaces de tenerlo perfectamente instalado (gracias a su flexibilidad), con una calibración original muy válida (gracias al óptimo trabajo de fábrica) y sin generar molestias gracias a su silencioso funcionamiento y agradable estética. Las imágenes que proyecta no destacan especialmente en nada, en el sentido que ni tenemos una nitidez fuera de lo común ni un contraste excepcional, pero salvo una luminosidad justa no tienen ningún fallo destacable, y eso unido a su facilidad de uso e instalación, y un precio humano, es lo que le hacen merecedor de una nota final alta: recomendado.
LOS «TRUCOS» DEL HC7000
Los proyectores actuales tienen una serie de «trucos» o tecnología propia de cada fabricante que les diferencia a unos de otros, cuando al final muchos usan los mismos paneles básicos. Veamos qué aporta Mitsubishi de su cosecha en este HC7000.
Iris automático
La marca ha evolucionado mucho este sistema respecto de la anterior generación y realmente han conseguido que, en escenas de oscuridad total, veamos muy poca luz en nuestra pantalla. Se consigue con una sección de iris con un corte tipo diamante que evita que se cuele luz en posición cerrada, y un mecanismo de accionamiento muy rápido (1/60 de segundo). Esto mejora notablemente el contraste percibido y en funcionamiento no es molesto cuando vemos una película, aunque sí lo podemos apreciar viendo menús o con imágenes informáticas.
Óptica de ultra-baja dispersión
El HC6000 ya era famoso por la nitidez de su óptica, y aquí se va otro paso más allá con un sistema de 17 lentes ED (Extralow Dispersion) que mejora la homogeneidad de la imagen y la deja libre de aberraciones cromáticas y focales. Esto, junto con la configuración de los paneles, permite además una luminosidad muy homogénea en toda la pantalla.
Refrigeración mejorada y silenciosa
El gran problema de los proyectores es el calor de la lámpara, y, con él, el ruido del ventilador necesario para evacuarlo. En este HC7000 se emplean dos ventiladores silenciosos y un recorrido del aire optimizado que permiten declarar esos discretos 17dB (récord actual). En modo de lámpara bajo hay que estar a menos de un palmo para escuchar los ventiladores.
Procesador Reon VX
Independientemente de la fuente, tendremos asegurado el mejor procesado de la señal de vídeo gracias al chip Reon VX de nueva generación HQV (Hollywood Quality Video).
Zoom 1’6x motorizado
Tanto el zoom, como el foco, como el desplazamiento de las lentes (hasta un 75 por ciento en sentido vertical y un 5 por ciento en sentido horizontal) están motorizados y nos darán una gran flexibilidad de instalación. La precisión del foco en particular es excelente y ayuda a esa nitidez final.
Mitsubishi HC7000, Diamante negro
Ficha técnica
SISTEMA DE PROYECCIÓN 3 paneles transmisivos de cristal líquido, tipo 0’74, resolución 1980x1080. RELACIÓN DE ASPECTO 16:9. LUMINOSIDAD 1.000 lm ANSI. CONTRASTE (full on-off iris automático) 72.000:1. TAMAÑO DE LA IMAGEN 50” a 300” de diagonal. RELACIÓN DE IMAGEN 1’42 a 2’26. Zoom motorizado 1’6x. Desplazamiento de lente motorizado (75% vertical, 5% horizontal). CONEXIONES 2xHDMI, RS-232C, mini D-sub, vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, trigger. RUIDO DEL VENTILADOR 17 dBA (en low). DIMENSIONES 427 x 440 x 159 mm. PESO 7,5 Kg. CONSUMO TOTAL 250W (7W en standby). DISTRIBUYE Mitsubishi (935653154).
Precio: 3490 €
