Sharp XV-Z200E, Magnífica puesta al día
- Fabricado por uno de los grandes de la proyección de vídeo, el Sharp XV-Z200E es un aparato muy homogéneo, sin ninguna faceta muy destacable pero sin defectos significativos.
- Precio: 3500 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Luis Llana
Es evidente que con una instalación de audio concebida con la cabeza es posible recrear en nuestra casa toda la emoción que transmiten las mejores bandas sonoras cinematográficas, pero también es evidente que sin un medio de visualización de imágenes a la altura de las circunstancias, la anterior emoción se quedará a medio camino. Y en este sentido, la opinión mayoritaria es que el concepto de Cine en Casa solo cobrará su verdadera dimensión con la incorporación de un proyector de vídeo, al ser el único dispositivo que permite emular las condiciones de un verdadero cine en el ámbito generalmente más reducido de una sala doméstica.
La lenta pero continua bajada de precios unida a la mejora en las prestaciones propiciada por los avances tecnológicos, hacen posible que el aficionado medio pueda acceder a modelos dotados de muy alta calidad de visionado a precios realmente asequibles, factores impensables de conjugar hace tan solo un par de años sin perder de vista que un buen proyector de vídeo no es un producto especialmente barato. Entre las dos tecnologías dominantes, probablemente sea la DLP (Digital Light Processing) la que goza de las preferencias de la mayoría de aficionados que argumentan el carácter más “cinematográfico” de la imagen respecto de la tecnología rival LCD (Liquid Crystal Display), aunque en la realidad ambas ofrecen virtudes y defectos.
DLP versus LCD
Probablemente el mayor inconveniente de los proyectores DLP con un solo panel DMD (Digital Micromirror Device), reside en el molesto efecto arcoiris para quien tenga la mala suerte de detectarlo (no afecta a todos por igual), aunque con los recientes desarrollos basados en ruedas de color de seis segmentos y más velocidad de giro, este efecto está empezando a carecer de importancia. Sin embargo, esos incrementos en la rueda de color han provocado la aparición de un nuevo fenómeno, la “posterización”, traducido en ligeras y momentáneas deformaciones en la imagen en ciertos movimientos delante de la cámara, aunque generalmente suelen pasar desapercibidas. Con el reciente lanzamiento al mercado de los primeros proyectores DLP con tres paneles, probablemente desaparecerán estos inconvenientes pero su precio actual es muy alto y prohibitivo para la gran mayoría. Los proyectores LCD son inmunes a estas imperfecciones al montar tres paneles, uno por color, con la consiguiente ausencia de la rueda de color. Pero la colorimetría, contraste y nivel de negros suelen ser generalmente peores que en los DLP, con el añadido de que el efecto “screendoor” (visualización de los píxeles) es más acusado que en los DLP a igualdad de resolución, por no hablar del molesto “banding”, a modo de líneas de píxeles en movimiento a lo largo de la pantalla.
No parece que Sharp albergue dudas
No obstante, es posible que usted, amigo lector, comience a ver claro el panorama si comentamos que la japonesa Sharp, una de las firmas más solventes en la fabricación de proyectores de vídeo, ofrece tres series empleando ambas tecnologías, pero en la orientada a aplicaciones de Cine en Casa apuesta claramente por la DLP. Encabezada por el modelo de muy alta gama XV-Z12000, en ella encontramos al XV-Z200E como el benjamín de la serie, recientemente lanzado al mercado y objeto de análisis en las siguientes líneas.
Llega para reemplazar al modelo XV-Z90 sobre el que supone una clara mejora al incorporar el relativamente nuevo chip DMD Matterhorn de Texas Instruments de 0,6” de diagonal y resolución nativa de 1.024x576, es decir con formato 16:9 (WSVGA), siendo uno de los pocos proyectores que actualmente montan este nuevo panel en esta gama de precios. Incluye una rueda de color de seis segmentos a una velocidad de x5, por lo que el efecto arcoiris quedará minimizado para quienes sean más sensibles a él. Es compatible con los formatos 1.080i y 720p de la HDTV mediante interpolación, y también con 480p y 480i.
Con una estética poco convencional en este tipo de aparatos pero que considero acertada y atractiva, no cabe hacer el menor reproche a un magnífico e impoluto acabado externo. Permite una gran versatilidad de emplazamiento al poder ser ubicado a cualquier altura, desde encima de una mesa hasta prácticamente rozando el techo, en este caso sin necesidad de girarlo 180º. Mediante un genial ajuste vertical manual (lens shift) es posible centrar el cuadro de imagen en la pantalla de una forma progresiva, sea cual fuere la altura a la que se ubique el proyector, en un rango limitado por el eje longitudinal de la lente respecto del borde inferior o superior de la pantalla.
Además, está asentado en una peana circular regulable permitiendo un ajuste fino, evitando en buena medida utilizar el ajuste trapezoidal horizontal y vertical (corrección Keystone) por sus efectos negativos sobre la calidad de la imagen. También es posible su instalación en el techo en posición invertida con un soporte adecuado, o con el específico de la marca. Respecto de sus posibilidades de instalación, un 10 para Sharp.
Monta una óptica sellada de longitud focal variable (zoom) de accionamiento manual y relación 1-1,2 con focal f=28-33,5 mm, permitiendo un ancho de pantalla comprendido entre 1,80 y 1,50 metros respectivamente, proyectando desde una distancia de 3,5 metros desde el frontal de la lente, con una distancia de proyección abarcando desde 2,08 hasta 8,7 metros. No obstante, para los amantes de las grandes pantallas, Sharp dispone del modelo XV-Z201E, idéntico en todo a nuestro invitado, precio incluido, salvo en una óptica de distancia focal más corta de f=16,9-20,2, posibilitando un ancho de pantalla entre 2,94 y 2,43 metros, desde los mismos 3,5 metros. Evidentemente, en este caso la distancia máxima de proyección es menor (5,3 metros) pues aunque la potencia lumínica es notable, con una lámpara SHP de 210 W (168 en modo económico), una luminosidad de 800 lúmenes ANSI y una relación de contraste de 2000:1, todo tiene un límite. No disponen de iris regulable para el ajuste del contraste y brillo.
Sharp estima la duración de la lámpara en 4.000 horas en modo económico y 2.500 en modo normal, estando asegurada su refrigeración mediante una turbina cuyo ruido no me ha resultado molesto en modo económico (30 dB) desde metro y medio de distancia, siendo más notoria su presencia en modo normal (34 dB), aunque podrá pasar desapercibida en el contexto del sonido de una película. La temperatura exterior que alcanza la máquina no llega a “asustar”, como suele suceder con otros proyectores. La entrada de aire es a través de unas rejillas en las esquinas posteriores y la salida por el frontal.
La conectividad es muy completa, disponiendo de entradas para vídeo por componentes y compuesto por conectores RCA y para S-Video mediante conector Mini-DIN. Incluye una entrada DVI-I compatible con HDCP (High-bandwidth Digital Content Protection) para conexión tanto analógica, por RGB y componentes mediante los cables-adaptadores adecuados, como digital con señales procedentes de un ordenador o de la salida DVI de un lector de DVD. El panel de conexiones se completa con un puerto RS-232 para control externo y el conector IEC para el cable de red. No dispone de interruptor de encendido y apagado por lo que solo es posible conmutarlo a modo de espera.
La configuración se realiza mediante una interfaz muy amigable a base de opciones de menú e iconos, permitiendo variar los parámetros más habituales como contraste, brillo, colores, matiz, nitidez, seis valores para temperatura de color, un control de gama que se reduce a cuatro preajustes denominados Estandar, Cinema1, 2 y 3, y otras opciones accesorias para cambio del modo de operación de la lámpara, ajuste trapezoidal, etc. Cinco bancos de memoria posibilitan el almacenamiento de otros tantos juegos de parámetros diferentes, recuperables a voluntad desde una tecla específica de un mando a distancia muy práctico pero carente de retroiluminación, muy deseable para su manejo en la oscuridad.
Muy convincente
Para las pruebas de visionado lo conecté en vídeo por componentes a un reproductor de DVD DV-8400, de Marantz, dejando la tarea de desentrelazado al proyector y realizando un ajuste previo con el “DVD Video Essentials” para corregir una dominante amarillo-verdosa con la que me llegó el aparato. Salvo contadas excepciones, y esto lo saben bien los amantes de la fotografía, con las ópticas zoom no se obtiene la máxima nitidez en los extremos de la distancia focal, y la de este Sharp no podía ser menos, por lo que en la posición “pantalla grande” se observa un muy ligero desenfoque que se corrige reduciendo un poco la focal para seguidamente afinar el enfoque, de accionamiento manual.
En modo económico de lámpara y con una anchura de pantalla de 1,90 m, visionando fragmentos de “La Lista de Schindler” (película en blanco y negro), se obtiene un negro más que respetable que sin embargo permite distinguir los grises más oscuros adyacentes, como los pliegues de los trajes, etc., con un blanco muy limpio y puro, sin excesos. Y entre ambos, toda una gama de grises que hacen resaltar hasta el más insignificante detalle, sin viraje hacia ninguna dominante de color. Idéntica reproducción de los detalles se observa en fragmentos de la primera parte de “El Señor de los Anillos” en la escena de las Minas de Moria, en la batalla inicial de “Gladiator” y en los camarotes del buque en “Master & Commander”, poniéndose de manifiesto todas las texturas y detalles de esas complejas escenas, con una muy correcta definición y estabilidad en la imagen, con sensación de tridimensionalidad debido a una satisfactoria profundidad de campo.
De excelente cabe calificar la reproducción de la riqueza cromática de “Moulin Rouge” y del comienzo de “Frida”, en los coloristas planos de la casa, con unos tonos de piel muy correctos y un total respeto por los colores en “Camino a la Perdición”. En ningún momento he observado el efecto rejilla (screendoor), debiendo criticar tan solo que el desentrelazado presenta algunos artefactos de imagen en escenas muy concretas, por lo que es preferible encargar este proceso al lector de DVD configurando su salida de vídeo por componentes en barrido progresivo, siempre que éste lo realice con eficacia, o utilizando la salida DVI si dispone de ella. Pero luego de las pruebas para buscarle las “cosquillas” a nuestro invitado, he visionado algunas películas con la sola intención de ver cine y puedo asegurarles que me ha parecido un magnífico proyector, absolutamente recomendable, sin perder de vista la gama de precios a la que pertenece.
Fabricado por uno de los grandes de la proyección de vídeo, el Sharp XV-Z200E es un aparato muy homogéneo, sin ninguna faceta especialmente destacable pero sin defectos significativos, ofreciendo una imagen de excelente calidad y una increíble facilidad de instalación, todo lo cual no es poco. Como además está a la última en tecnología y conectividad, considero que satisfará plenamente las aspiraciones de aficionados incluso con cierto nivel de exigencia, todo ello con un precio todavía comedido.
Sharp XV-Z200E, Magnífica puesta al día
Ficha técnica
Chip DMD Matterhorn de 0,6 pulgadas, 12º.
16:9.
1024 x 576 píxeles.
800 lúmenes ANSI.
2.000:1.
De focal variable (zoom) de f=28-33,5 mm.
SHP de 210 W (168 W en modo económico).
Desde 2,08 hasta 8,7 metros.
Vertical 43-75 Hz, horizontal 15-70 kHz.
PAL, PAL-60, PAL-M, PAL-N, SECAM, NTSC 3.58 y NTSC 4.43.
1080i y 720p, 480p y 480i.
Componentes, S-Video, Compuesto y DVI-I (compatible HDCP).
368 x 154 x 327 mm.
4,6 kg.
Precio: 3500 €
