CineVersum BlackWing One, De lujo
MENÚ Y OPCIONES
- Estamos ante un proyector de lujo que ofrece opciones mucho más allá de lo que pueden darnos las marcas generalistas.
- Precio: 5788 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
Es posible que la marca CineVersum les suene sólo a los más aficionados al cine en casa, pero estoy seguro de que a quienes hayan tenido algo que ver con esta afición, la producción de vídeo, o la televisión, en las últimas décadas, sí les resultará familiar y mucho la marca BARCO. Esas siglas, que en nuestro idioma parecen evocar algún negocio marítimo, proceden realmente de Belgian American Radio Company, cuya historia me gustaría repasar para centrar un poco el objetivo de nuestro laboratorio.
Esta empresa belga empezó a montar radios americanas nada menos que en 1934 y tras la Segunda Guerra Mundial dirigió sus pasos hacia la producción de televisores. Ya en los años sesenta, se había establecido como un fabricante de referencia profesional en el mercado europeo. Uno de sus éxitos en aquellos tiempos fueron unos monitores profesionales capaces de funcionar tanto en el sistema europeo como en el americano, lo que les sirvió para expandir su fama a Oriente y al mundo entero. Poco a poco, BARCO se especializó en productos audiovisuales para profesionales, dejando de lado las gamas domésticas. Las grandes compañías japonesas estaban desembarcando y puesto que BARCO tenía claro que no quería competir en precio (bajando la calidad) decidió que lo suyo era otro ramo. Y así siguieron hasta que la década pasada se produjo la explosión del cine en casa, en buena parte gracias al DVD, y ahí sí vio BARCO un excelente campo en el que introducirse gracias a su experiencia en proyección de alta calidad, siempre de rayos catódicos (CRT). Muchas presentaciones profesionales o cines utilizan sus proyectores y es una auténtica referencia en este campo. Para 2002, BARCO ya había creado una división dedicada a nuestra afición, e introdujo la marca CineVersum para seguir ofreciendo productos CRT, pero también ampliar su gama a nuevas tecnologías de visualización que podían ser más económicas y, sobre todo, prácticas. Dos años después, en 2004, BARCO decidió nuevamente cambiar de rumbo para especializarse en temas profesionales y vendió su división de cine en casa a la francesa TEC, propietaria de DreamVision y líder mundial como especialista independiente en proyección doméstica.
Y así es como un día de hace unas semanas apareció una caja tremenda procedente de París en la puerta de mi casa. En su interior, perfectamente embalado y protegido, el BlackWing One powered by Barco que les presentamos en estas páginas. Como veremos, los CineVersum en general y éste en particular son mucho más que otro proyector. Con ellos se entra en un mundo de opciones, servicios y posibilidades que no he visto en ninguna otra marca, de vídeo o de audio, y que me recuerda constantemente una palabra que, por supuesto, he utilizado como titular: lujo. Quienes hayan tenido la experiencia con una marca premium de coches, o en hoteles o restaurantes de referencia, por poner dos ejemplos, saben a qué me refiero, pues no es sólo que el producto en sí esté bien hecho y sea bonito, sino que todo lo que le rodea está pensado para que todo salga bien.
CONSTRUCCIÓN
A simple vista, y tras sacarlo de su embalaje, ya sabemos que estamos delante de un proyector especial. Su carcasa, diseño de Antoine Béon, es realmente preciosa y aunque su color negro y sus dimensiones asustan (pesa 17 kilos), una vez colocado en el entorno de un salón grande no desentona y ofrece un aspecto estupendo. Físicamente destaca su diseño simétrico y sus entradas (sí, no son salidas) de aire a ambos lados de la lente, en el frontal. Efectivamente, la salida está por detrás, algo a tener en cuenta al instalarlo, pues necesitará espacio para respirar, nunca mejor dicho.
Lo del salón grande lo repito, porque si es mediano podemos equivocarnos: una de las diferencias cuando se habla de proyectores de gama alta está en las ópticas, no nos olvidemos que por muchas siglas de electrónica y paneles que lleve un proyector al final la imagen tiene que pasar por ellas y, ahí, como en un lector de vinilo, no hay atajos y uno obtiene la calidad que paga. Esta óptica es muy buena, proyectando una rejilla no se aprecian aberraciones en los extremos y hay muy buena uniformidad de luz, pero es también de tiro largo y necesitaremos aún con el zoom abierto al máximo unos buenos seis metros para superar las 120 pulgadas de pantalla. Tanto el zoom como el foco, por cierto, son de regulación manual, cosa sorprendente en este nivel, pero no tanto cuando le justifican a uno que hacerlo de otra forma puede degradar la imagen y eso se ajusta sólo el día de la instalación.
Sí que tenemos la posibilidad de ajustar la imagen tanto en altura como a lo ancho (también a mano), pero con menos margen que en proyectores LCD populares, así que la instalación deberá ser realizada de acuerdo a un plan bien trazado. Los paneles utilizados son LcoS (Liquid Crystal on Silicon, tecnología que combina lo bueno del LCD y del DLP) y eso es una novedad, ya que los anteriores CineVersum eran DLP. Estos paneles y parte de la electrónica se derivan de la de los excelentes JVC RS, una base inmejorable; por supuesto, tenemos 1980 por 1080 puntos, la lámpara es de 200W y la electrónica de soporte incluye un procesador HQV.
Hasta aquí, todo bastante normal y es a partir de este momento donde las cosas se ponen mejor, pero eso se lo dejo para el recuadro dedicado Menús y Opciones. Un elemento distintivo notable es que cada proyector (uno a uno) es probado y calibrado en fábrica antes de ser enviado al cliente, y aunque como sabemos las condiciones de luz, color de las paredes y pantalla que usemos cambiarán eso y exigirán una calibración in situ, contar con una buena base ya es… sí, un lujo. Además, hay que observar que algunas cosas no son fáciles, o posibles, de cambiar con ajustes, y el CineVersum viene a D65 y con el espacio de color para HD (CIE 709).
LUCES…
Esta vez ha primado poderles ofrecer nuestras impresiones sobre este producto antes que el análisis profundo de sus características. Lo cierto es que los rápidos ajustes básicos (que por cierto, tan bien explicó mi compañero Javier Guerra en su artículo del mes pasado) dan muy buenas pistas de por dónde van las cosas, ya que salvo un nivel de blancos (contraste) apenas tres puntos algo más bajo (la sala utilizada es muy clara) lo demás estaba clavado.
Ya con imágenes reales, desde el primer momento me sorprendió este proyector. Tenía ganas de probar un aparato de esta gama y de alguna forma esperaba algo espectacularmente diferente, algo deslumbrante, pero recibí todo lo contrario: imágenes muy agradables, colores correctos, mucha luz con el diafragma abierto pero también un correcto nivel de contrastes… Por usar un símil de audio es como si uno esperara al escuchar un equipo estéreo de muy alto nivel que suene como si tuviera un loudness puesto pero, a Dios gracias, no es así, sino todo lo contrario, la música fluye con dulzura y suavidad pero aportando una cantidad de detalles y matices que antes se nos escapaban. Lo mismo ocurre con el CineVersum.
Podría definir las imágenes que ofrece esta maravilla con una sola palabra: naturales. He visto proyectores capaces de entregar blancos tan brillantes que deslumbraban, pero aquí eran como cuando vemos una pared a la luz del día. Su capacidad para oscurecer las zonas de sombras es excelente, incluso se puede mejorar algo con la calibración. Tras un par de películas de rodaje y a la vista de cómo pasa desapercibido este proyector, sencillamente ofreciendo una imagen fresca y suave, sin estridencias, busqué escenas con muchas caras y manos, para terminar de ponerlo a prueba con esos tonos tan delicados, o mejor dicho a los que somos tan sensibles cuando no se reproducen correctamente. El resultado fue como esperaba, soberbio, pues podemos distinguir perfectamente cuándo un maquillaje necesitaba ser retocado, cuándo una actriz estaba acalorada en escena o cómo lucía su pelo. Pero no me entiendan mal, no me refiero a esa calidad hiper-realista de algunos proyectores con los que en lugar de ver una película parece que estemos viendo un documental de cómo se hizo en HD. Todo lo contrario, porque además de natural el CineVersum ofrece imágenes siempre sutiles. Tanto que, incluso provocándole y ajustando el nivel de detalle al máximo para intentar reventar la imagen, ésta seguía siendo absolutamente seductora.
Además de la naturalidad de los colores, esa suavidad ha sido reveladora y me va a costar acostumbrarme volver a la normalidad, porque no era suavidad de desenfoque, no había pérdida de nitidez; sólo puedo suponer que se debe a la calidad de las lentes utilizadas en la óptica.
CONCLUSIÓN
Tenía ganas de probar un proyector de gama superior, lo confieso. Sinceramente, cada vez que uno lo enciende sólo tiene ganas de poner una película y deleitarse con ella, porque se disfruta como pocos, cuando otros aparatos invitan a andar ajustándolo. Mi relación con el CineVersum me ha recordado la audiofilia nervosa, en la que uno es incapaz de disfrutar de la música y necesita andar probando diferentes cortes y cambiando cosas en su equipo, hasta que gracias a algún componente clave se supera y pasa a acabarse cada disco para volver a disfrutar. Igual que un amplificador de válvulas puede conseguir eso, el BlackWing logra convertir en realidad y darle más sentido que nunca a las palabras «cine en casa». Es seductor y natural: muy recomendable, incluso desde el punto de vista de su valor, aun tomando como referencia aparatos con similar base (JVC) y teniendo en cuenta lo que aporta a nivel de menús, opciones y pre-calibración.
NOS GUSTA
- Calibración original subjetivamente excelente.
- Posibilidades de ajustes para la calibración ideales y accesibles.
- Muy buena luminosidad.
- Colores muy naturales y extraordinaria suavidad de imagen sin pérdida de nitidez.
- Opciones completísimas para proyección en formato ancho, aunque en algunos casos muy costosas.
MEJORABLE
- Necesita de una sala de grandes dimensiones (zoom escaso).
- Tamaño y peso notables: instalación delicada, y debe ser precisa.
- Ventilador no muy discreto.
José Vidal, Jefe Dep. técnico.
El Sr. Josep Armengol ha explicado perfectamente la filosofía de la última creación de CineVersum. Como heredero natural de la tradición y tecnología de los productos diseñados por BARCO, el modelo BlackWing One sintetiza, efectivamente, la esencia de lo que debería ser el proyector ideal doméstico con prestaciones profesionales: naturalidad de los colores, calidad en las lentes, así como una calibración realizada individualmente en fábrica dan como resultado una imagen natural y casi, si me permiten la expresión, “adictiva”. Destacar pues que aún haya lugar para una cierta “artesanía” dentro de la tecnología digital aplicada al CINE con mayúsculas aunque esto obligue a una producción limitada y a una posible lista de espera. Gracias nuevamente por su profesionalidad.
MENÚ Y OPCIONES
Nada más ponerlo en marcha ya destaca el menú: es el mejor diseñado (por aspecto), claro y completo que he visto. Además, se puede llegar fácilmente a los ajustes que necesitemos para calibrarlo, y entre ellos está desde contar con los básicos muy a mano, incluyendo el blue only, hasta el poder regular los niveles de RGB para siete grados IRE de grises de forma independiente. Incluso hay una función para regular selectivamente cada color primario (rojo, verde y azul) y secundario (cyan, magenta y amarillo) de cara a conseguir un gamut de color perfecto. Por último, y directamente en el menú, tenemos también la posibilidad de regular en un amplio rango la alineación de los paneles rojo y azul tanto en vertical como en horizontal, algo que en otros proyectores implica una visita al servicio técnico y que aquí se hace en unos segundos.
Pero el BlackWing One va mucho más allá: CineVersum ofrece un software que podemos descargarnos y además de ayudarnos a calibrar el proyector nos permitirá dejar los ajustes correctos como su modo normal, cosa que hacen en fábrica con cada proyector al darle el visto bueno y que de esta forma podemos retocar adaptado a nuestra instalación.
Y más aún, el BlackWing One es la base de otros dos sistemas de proyección que incluyen este mismo proyector y añaden un sistema más o menos automatizado de lente anamórfica para conseguir proyecciones en pantalla ancha (formato Cinemascope hasta 2’50:1) y, aunque entiendo la calidad de la lente utilizada está fuera de duda, el precio conviene advertir que se duplica, o triplica, en función del sistema elegido.
CineVersum BlackWing One, De lujo
Ficha técnica
SISTEMA DE PROYECCIÓN 3 paneles LcoS de 0’6 pulgadas. RESOLUCIÓN 1980 x 1080 p. RELACIÓN DE ASPECTO 16:9. LUMINOSIDAD 1.400 lm ANSI. CONTRASTE 15.000:1. LENTE Ultimate Reference. DESPLAZAMIENTO DE LENTE manual (vertical 60% y horizontal 30%). CONECTIVIDAD 2x HDMI, RS-232C, mini D-sub, vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, trigger. RUDIO DEL VENTILADOR inferior a 20 dBA. LÁMPARA UHP 200W, vida 2.000 horas. DIMENSIONES 577 x 530 x 199 mm. PESO 17 kg. DISTRIBUYE Grupo Porcher S.L (956676334) .
Precio: 5788 €
