Proyectores de vídeo

Dreamvision DW Plus, Imagen, pasión y diseño

  • Es un proyector duradero, fácil de configurar, versátil y capaz de ofrecer una imagen de cine.
  • Precio: 6599 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Jean Claude Younes fue, durante 15 años, distribuidor de proyectores de vídeo en Francia. Hoy es el CEO de DreamVision, una compañía en alza dedicada exclusivamente a recuperar ese espíritu que hace grande el concepto del cine en casa. Fue en 1996 cuando decidió aunar la pasión por la proyección doméstica de vídeo con el objetivo de producir proyectores (ahora, incluso televisores LCD, cables y pantallas de proyección), capaces de hacer emocionar al usuario pero manteniendo a raya esa tediosa relación calidad/precio.

DreamVision es, hoy por hoy, uno de los fabricantes de proyectores de vídeo más conocidos en Europa, aunque en España no ha conseguido tal reconocmiento, seguramente debido a la falta de un distribuidor que realmente apueste por ella. En este momento, es Pro-Tech quien lleva esta marca en nuestro país (después de pasar por varios distribuidores más en los últimos años) y, evidentemente, se ha agenciado ese ánimo que Younes es capaz de transmitir y se lo ha hecho suyo.

En lo que a proyectores se refiere, la saga DreamWeaver vio la luz en el 2003, completando el catálogo con varios proyectores DLP, desde un básico pero no menos interesante modelo de 576p hasta el más reciente 720p con tecnología DarkChip 3. En el 2004 apareció el X3, un proyector de tres paneles DLP con un diseño estético y electrónico abrumador. Desde el básico Dreamy (480p) al espectacular X3 (1.280 x 720 píxeles con tres HD2+), nuestro invitado a estas páginas, el DreamWeaver Plus, se encuentra justo en medio del catálogo, por encima del Dream-Weaver 2 (576p) y precediendo el Dream-Weaver 3 (720p, DarkChip3).

Nuestro invitado ofrece una resolución nativa de 1.280 x 720 píxeles y lleva un DLP de tecnología HD2+, lo que le permite alcanzar una excelente relación de contraste de 2.300:1. El modelo superior con un panel DarkChip 3 alcanza los 3.000:1, aunque su precio es sensiblemente superior. Ambos vienen en una atractiva carcasa redonda, poco habitual, capaz de dejarse seducir incluso por la WAT más exigente. Colgado en el techo estoy convencido de que a nadie le pasará desapercibido, dejando un agradable sabor de boca, muy lejos de esas aberraciones estéticas que, hasta hace poco, eran demasiado habituales. Además, las conexiones y los botones que permiten utilizar el proyector sin el mando a distancia quedan bien ocultos, facilitando todavía más esa integración entre el proyector y la decoración.

Junto al panel Mustang HD2+ encontramos asociado un cuerpo de lentes Light Engine desarrollado por Carl Zeiss, uno de los más prestigiosos fabricantes de cristales ópticos. Muchas de las aberraciones geométricas causadas por lentes de plástico, o de mal diseño, pasan a la historia cuando Zeiss pone las manos en un proyector. La lente ofrece una relación de tiro 1,67:1-2,08:1, bastante versátil casi para cualquier instalación (para 100” de pantalla el retraso es de entre 3,3 a 4,5 m). La lente es intercambiable. Entre lente y panel encontramos una rueda de color de 7 segmentos (RGBRGBG, éste último un verde más oscuro) y velocidad 5x que, en parte, es responsable del poco efecto arco iris que muestra. Los 1.200 lm ANSI de brillo son responsabilidad de una lámpara UHP de 220 W que alcanza, según el fabricante, las 3.000 h de vida.

Parte del procesado de vídeo de nuestro invitado pasa por el casi habitual DCDi de Faroudja (en concreto con el integrado FLI2310), del que pocas críticas podemos hacer si su integración es correcta (como es el caso). Junto a él encontramos un sistema electrónico que reduce el ruido de vídeo y un escalador de altas prestaciones.

Su panel de conexiones es, realmente, muy completo. Ofrece hasta tres entradas de vídeo por componentes mediante conectores RCA debidamente bañados en oro (una de ellas mediante conector D5), junto a otras dos en S-Video (poco utilizadas entre los aficionados), otra de vídeo compuesto, una entrada M1-DA (que, con su correspondiente adaptador, permite la conexión de un cable DVI o HDMI, ambos compatibles HDCP) y una entrada de 15-pin D Sub (VGA), que permite tanto señales de HDTV por componentes como RGB informáticas. Si a eso le añaden un conector IR compatible con el sistema Niles y Xantech y sus dos trigger de 12 V, en realidad tenemos bajo control cualquier posible demanda. Todo un lujo.

La compatibilidad con las señales de vídeo es también muy completa. Lo es con señales por componentes y RGB en todos los formatos conocidos, incluyendo 720p, 1.035i, 1.080i y 1.080p a

24 Hz, así como con todos los formatos de televisión (Secam, PAL, etc.).

El proyector viene calibrado a D65, aunque es posible modificar la temperatura de color entre 7.500 y 9.300 K. Evidentemente, permite corregir muchísimas de las configuraciones relacionadas con la imagen, todas dentro de los parámetros RGB conocidos. De hecho, aunque de fábrica (el modelo que hemos analizado era nuevo) viene bastante bien calibrado, mediante el DVE apenas tuvimos que modificar nada, lo que demuestra esa alta conciencia con la calidad de los productos que este fabricante ofrece. Su instalación, pues, es realmente fácil.

Para las pruebas utilicé el DV7600 de Marantz conectado tanto por vídeo por componentes como vía HDMI. Lo que más impresiona de este proyector es, sin duda alguna, el excelente y profundo nivel de negros. Aun tratándose de un proyector que fue presentado hace algo más de 2 años sigue vigente en este aspecto, superado apenas por otros proyectores de mayor precio. A esos extraordinarios negros y a una escala de grises muy bien lograda, debo añadir un control completo de los blancos, a los que apenas puedo criticar negativamente.

Esta dinámica en los grises encuentra una magnífica correspondencia con la paleta de colores, incapaz de mostrar ningún color que sature más que el resto. Bien al contrario, incluso los rojos son rojos (quizá podrían serlo un poco más, sólo un poquito más) y los defectos habituales de los DLP (como el arco iris) apenas son visibles y notables, algo realmente loable.

El procesado de vídeo realiza un muy buen trabajo. Apenas hay defectos en el desentrelazado de las imágenes, así queda confirmada la buena puesta a punto del DCDi de Faroudja. Aceptó sin problemas todas las señales de vídeo del Marantz, escalando hacia arriba y abajo sin artefactos. Sólo algún que otro diente de sierra cuando los movimientos de los objetos o personas en pantalla son muy rápidos, y eso que la posterización estaba muy controlada. A la atractiva estética del aparato debo sumarle su extremado silencio. Casi pasa desapercibido aunque, a cambio, parece que se calienta bastante. Supongo que puede alcanzar tranquilamente estas temperaturas y así poder bajar su ruido en funcionamiento casi al silencio. Las fugas de luz son mínimas, por lo que, en la práctica, pasa desapercibido.

Este DreamWeaver PLUS de DreamVision hace más de dos años que está en el mercado, pero su magnífico potencial lo hace todavía válido a fecha de hoy. Por su precio, se convierte en una de las mejores opciones a la espera del salto definitivo a un proyector 1.080p nativo, esos de tres paneles que en este momento siguen a precios altos (aunque cada vez más asequibles). Es un proyector duradero, con excelente potencial y que satisfará a cualquier aficionado.


Dreamvision DW Plus, Imagen, pasión y diseño

Ficha técnica

Panel: DMD HD2+ 12º,

1.280 x 720 píxeles. Mejora de imagen: DCDi de Faroudja (FLI2310). Óptica: Carl Zeiss F/2,7, f/3,1. Rueda de color: 7 segmentos (RGBRGBG) de velocidad 5x. Relación de contraste: 2.300:1 full on/off. Brillo: 1.200 lm ANSI. Lámpara: Modo dual 220 W UHP (3.000 h). Keystone: Digital +/-20º en vertical,

+/-9º en horizontal. Conectividad: Vídeo por componentes, HDMI y DVI vía M1-DA, vídeo compuesto, S-Video, RS-232, VGA, trigger. Peso: 4,4 kg. Dimensiones: 439 mm de diámetro, 127 mm de alto.

Distribuye: Pro-TECH

(902430410).

Precio: 6599 €