Proyectores de vídeo

Epson TW 5000, Híper realista

LOS “TRUCOS” DEL TW5000

  • Epson parece haber conseguido el proyector de tecnología LCD con mejor imagen del momento, y a un precio todavía razonable
  • Precio: 3299 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

De las tecnologías que utilizan los proyectores, el LCD -tres paneles de cristal líquido atravesados por la luz de la lámpara- es posiblemente la más conocida y sin duda la que ha servido para popularizar más este tipo de visualizadores, único en mi opinión capaz de dar sentido en toda su extensión al cine en casa al permitirnos disfrutar de pantallas grandes de verdad. Muchos son los fabricantes que ofertan proyectores LCD, pero lo curioso es que en la gran mayoría hay un elemento común: los paneles LCD en sí, el corazón del proyector, están fabricados todos por Epson, que a su vez tiene su propia gama de proyectores. Sólo escapa a esta norma Sony, que fabrica sus propios paneles para estos dispositivos, pero Epson provee a casi el 90 por ciento del mercado y además es líder en ventas mundiales de estos aparatos.

Con este casi monopolio uno se inclina a pensar que la marca conocerá mejor que nadie cómo sacar partido de sus paneles y por lo tanto sus proyectores estarán siempre entre los mejores. Desde luego, están siempre entre los más optimizados de cada gama, y el modelo que traemos este mes a nuestras páginas, el TW 5000, representa su no va más actual. Se da además la circunstancia de que precisamente este año Epson cumple su vigésimo aniversario como fabricante de proyectores LCD: su primer modelo data justamente de 1989.

La carta de presentación del TW5000 tiene como puntos claves una luminosidad declarada de 1.600 lúmenes y un contraste de 75.000:1, ambas cifras de récord en este segmento. Pero tanta importancia o más que esos niveles (que a la hora de la verdad significan poco, una vez calibrado el proyector para su uso real y no para dar números espectaculares), tiene el hecho de que es capaz de interpolar fotogramas y llegar a un refresco de 120Hz con fuentes de alta resolución a 1080p24.

ASÍ ES

Siguiendo la tónica de los últimos proyectores, este Epson es grande: la caja que nos llegó a la redacción de la revista parecía más apropiada para un altavoz o subwoofer que para un proyector, y es que además del aparato en sí, que ya es grandecito, en ella viene una tapa adicional para ayudarnos a camuflar los cables si queremos hacer una instalación muy limpia, todo un buen detalle. Además, el embalaje es algo sobredimensionado, y de nuevo debemos felicitar a la marca por ello, ya que estos aparatos son particularmente delicados y una protección insuficiente puede provocar problemas serios (de alineamiento de paneles, por ejemplo).

El TW5000 es, como decíamos, un proyector grande, muy ancho. El frontal tiene la lente a su izquierda y una tremenda salida de aire caliente a la derecha (por la que se escapaba bastante luz en nuestra unidad). Por su parte, el panel trasero cuenta con las normales conexiones y la entrada de aire con el correspondiente e importantísimo filtro que evitará la entrada de partículas de polvo, que de llegar a los paneles estropearían la visión obligando a abrir el aparato para limpiarlos (en el servicio técnico, por supuesto). En cuanto a las conexiones, hay que destacar que tenemos dos entradas HDMI además de las analógicas habituales. Algunos proyectores rivales ya incluyen una tercera entrada, pero personalmente opino que con una bastaría, dada la complicación (y precio, puesto que no sirve cualquiera a partir de ciertos metros) de pasar un cable largo una vez colgado el proyector, así que con dos estamos muy bien servidos.

La salida de la lente puede desplazarse en sentido horizontal y vertical, algo estupendo para poder colocar la imagen exactamente donde tengamos previsto proyectarla. Aunque debemos recordar que estas facilidades no nos liberan de conseguir un perfecto alineamiento de proyector y pantalla: si no están perpendiculares, la imagen se distorsionará y necesitaríamos corrección de trapezoide. Esto implica pérdida de calidad y, quizás por este motivo, este proyector no la incluye entre sus posibilidades (de forma bastante sorprendente en mi opinión).

La lente incorpora los habituales anillos para regular el zoom y el enfoque, ambos de accionamiento manual y tacto poco firme, lo mismo que las ruedas de desplazamiento horizontal y vertical comentadas antes. En esta gama los rivales ya incluyen mandos motorizados, cuando no de todas las funciones sí de foco y zoom. Es una pena que Epson haya prescindido de ellos y le quita glamour de gama alta al aparato.

El mando a distancia tiene todas las teclas iluminadas, algo estupendo cuando estamos a oscuras, y el acceso y navegación por los menús es de lo más sencillo a pesar de que son muy exhaustivos. Es de esos aparatos que apenas requieren un vistazo al manual, y menos mal por cierto, porque éste viene sólo en formato informático (un CD) y no impreso en ningún idioma. Creo que por lo menos deberían incluir uno en papel. Otra cosa que, una vez instalado, no nos ha gustado de este Epson es el nivel de ruido: esos 22dB declarados son casi 6dB más que el más silencioso de este nivel, el Mitsubishi HC7000 que probé hace un par de meses, y 6dB en la escala logarítmica de decibelios es el doble de ruido y así se siente. Eso es con la lámpara baja, porque en alto se dispara hasta los 31dB declarados y lo cierto es que en esa configuración el ruido del ventilador ya es molesto.

Un aspecto al que considero que hay que dar mucha importancia es la electrónica de proceso del vídeo: a fin de cuentas y a priori, nadie mejor que el propio fabricante del visualizador para poner a punto los procesados de vídeo para optimizar el resultado con su aparato. Sí, abogo por tener fuentes de vídeo decentes pero en el sentido de que sean honestas, sin más, que no introduzcan errores difíciles de corregir posteriormente. Pero no veo necesario que tengan la ultimísima palabra en procesado, porque después de la fuente tenemos el receptor y el visualizador, cada uno con su correspondiente chip de proceso. Por eso mismo, también soy partidario del bypass en el receptor, dejando el eventual trabajo de desentrelazado o/y escalado a la electrónica del proyector (o pantalla). Todo esto viene a cuento porque el Epson está muy bien provisto, con un Reon VX HVQ y además con la capacidad que ahora mismo es la última moda en este campo, la interpolación de imágenes y el visualizado hasta a 120Hz, es decir, cinco veces los 24 fotogramas por segundo en que originalmente están grabadas películas.

El nivel de interpolación, opciones de desentrelazado, y muchas más posibilidades son fácilmente accesibles en el menú, que incluye algunas pequeñas ayudas a la instalación y calibración, aunque serán necesarios los correspondientes patrones de prueba para profundizar más. En este sentido, sorprende la fácil accesibilidad a reglajes tan dedicados –y delicados- como los niveles de los colores primarios (rojo, verde y azul o RGB), los secundarios (cyan, magenta y amarillo o CMY) o la curva Gamma, que no deberían tocarse sin la ayuda de una sonda de medición y alguien experto en calibración.

ACCIÓN

Instalar este proyector es tremendamente sencillo gracias a los reglajes de movimiento de la lente. Basta asegurarnos de tenerlo perpendicular a la pantalla, y a la distancia suficiente para que el zoom nos permita ocuparla entera, en mi caso, algo más de 4 metros para 2,80 m de ancho de pantalla eficaz.

Aun con ese tamaño, enseguida se aprecia una de las virtudes de este Epson: la luminosidad. El chorro de luz que nos ofrece se aprecia incluso con el modo de lámpara bajo, recomendable no sólo porque debe asegurarnos más longevidad (aunque Epson declara 4.000 horas de vida en ambos modos), sino porque nos ahorra mucho ruido de ventilación. Realmente, con este proyector parece que las imágenes salen de la pantalla, no son sólo un reflejo. Además, el nivel de negros es excelente también. Dejando la pantalla en negro se percibe que se cuela mucha menos claridad que en otros LCD recientes, lo que promete de cara al detalle que podremos apreciar en escenas oscuras, pero también, por ejemplo, para evitar distraerse con las bandas horizontales (supuestamente negras, pero muchas veces grises) al ver películas en formato más ancho en una pantalla 16:9.

El ajuste de fábrica que nos ofrece Epson es bastante correcto, para quienes no tengan acceso a una sonda de calibración y no quieran complicarse la vida, estará muy bien si tenemos la precaución de usar el modo Cinema Noche con la temperatura de color a 6500K y dejando el valor del parámetro Tono de Piel a cero (el máximo son seis, pero lo que hace es aumentar mucho el color verde y el reglaje original centrado en tres no está equilibrado) con la lámpara baja, o tal cual con la lámpara a toda potencia. Lo que sí recomiendo es ajustar siempre brillo y contraste a nuestras condiciones (pantalla, sala, luz ambiente), algo sencillo con cualquiera de los discos o patrones disponibles a tal efecto. Para más detalles de la calibración, ver recuadro correspondiente.

Una vez calibrado, lo cierto es que este TW5000 apunta muy alto y tengo que decir que me sentí totalmente seducido por sus prestaciones. Enseguida se aprecia que es un candidato muy serio al podio, y posiblemente al trono, entre los proyectores de precio todavía razonable (tal como están las cosas, no me atrevo a llamar asequible a un aparato de 3.000 euros). Pero no quiero derrochar literatura hablando de sus cualidades normales –que son muchas- y sí de algo que me ha parecido extraordinario, y es precisamente esa capacidad de interpolación de imágenes.

INTERPOLAR O NO INTERPOLAR

Lo cierto es que el mundo de los proyectores anda revolucionado con esta técnica, que incluye alguno de sus rivales (Sanyo y Panasonic 3000, ambos con paneles Epson, por supuesto) y que está generando numerosos debates sobre su conveniencia o no. ¿Por qué? se preguntarán. Pues, sencillamente, porque la imagen que nos ofrece este TW5000 al activar esa función va más allá del cine o la realidad, es verdaderamente “híper realista”. Yo me quedé boquiabierto la primera vez, y todos los que lo han visto han vivido la misma sensación.

Sin embargo, la extraordinaria nitidez ofrecida puede ser a veces demasiado: da la sensación de que estamos ante imágenes grabadas en vídeo de alta resolución, más que una película. Con, por ejemplo, cualquiera de las entregas de Piratas del Caribe o El Señor de los Anillos, hay momentos en que nos preguntamos si estamos viendo la película o un documental tipo cómo se hizo grabado en HD. En muchas películas, de repente los personajes y los escenarios parecen verse con tal perfección que pierden todo el encanto. El engaño de esa película: en lugar de transportarnos al lugar donde transcurre la acción del filme, parece que este híper realismo nos transporta al plató donde se estaba rodando.

Eso, con muchas películas, puede ser soberbio o catastrófico según el gusto de cada uno, pues he encontrado ambas opiniones, es decir, quien queda tan deslumbrado ante el efecto que lo prefiere a toda costa, y quien cree que desvirtúa la esencia de la película y prefiere desactivarlo. La buena noticia es que es tan fácil como entrar en el menú y dejarlo en off, aunque yo confieso ser más bien de los primeros. Y es que hay muchas películas en las que el efecto es bienvenido, ofrece una sensación de tridimensionalidad espectacular (los planos enfocados contrastan más con los fondos), y con animación (Cars, Wall-E) no hay duda de que es mejor así.

¿Es el Epson perfecto? Por desgracia, no lo es. Con este procesado, de vez en cuando pude apreciar algún artefacto digital (por ejemplo, en un pelo oscuro en movimiento rápido) e incluso con él desactivado, en ocasiones, según el origen de las imágenes (fuente o película) también noté algún tirón irregular que no he conseguido aislar e identificar. Además, tanto con el procesado como sin él es proclive a visualizar algo de ruido (exageración del grano en fondos regulares desenfocados, por ejemplo), más visible si estamos demasiado cerca de la pantalla (a mi distancia de visionado era imposible verlo salvo con películas que incluyen mucho grano adrede). Posiblemente, las actualizaciones de firmware, tan corrientes y necesarias en este tipo de aparatos (y los lectores), corrijan ambas cosas a corto plazo.

CONCLUSIÓN

El debate sobre si la interpolación debe o no aplicarse en películas (parece haber acuerdo en usarla en animación o deportes) sigue abierto, pero para participar en éste necesitamos un aparato capaz de ofrecer esas imágenes híper realistas como este Epson. Y, aun sin activar ese extra, tenemos uno de los proyectores más luminosos y con mejor contraste de su gama. A mí me convenció enseguida, no puedo ocultar que fue un amor a primera vista y a partir de ahí la prueba fue más bien un disfrute que un análisis. Desde luego, el TW5000 es un estupendo aparato para celebrar esos veinte años de proyectores LCD que su fabricante acaba de cumplir.


LOS “TRUCOS” DEL TW5000

Como hicimos en su día con el Mitsubishi HC7000, repasaremos los “trucos” o tecnología propia con que cada fabricante provee a su proyector (especialmente cuando se trata del tope de gama, como éstos) y que les diferencia a unos de otros, cuando al final muchos usan los mismos paneles básicos, que curiosamente en el caso de los LCD son precisamente fabricados por Epson, es decir, que esta marca juega “en casa”.

Panel LCD UltraBlack

El panel con tecnología propia C2Fine y con un innovador sistema de funcionamiento permite anunciar un contraste récord de 75.000:1. Es un panel de generación D7 (en su momento, se rumoreó que aparecería una nueva generación, el D8).

Calibración ISF

Desde el menú de usuario se llega no sólo a los más habituales controles de brillo y contraste, tanto globales como de cada panel (colores primarios RGB), sino que también tenemos acceso al control de los colores secundarios (CYM) para ayudarnos a ajustar la calibración con una sonda de medición. Disponemos de múltiples memorias con posibilidad de protección para evitar manipulaciones accidentales.

Lente Fujinon Opticinema

La calidad de la óptica de un proyector es fundamental y Epson utiliza en su grupo lentes Fujinon (muy apreciadas en fotografía) libres de aberraciones cromáticas, con un práctico nivel de zoom y un aún más práctico nivel de movimiento de la lente en sentido horizontal y vertical.

Lámpara E-Torl

La lámpara de 200W que equipa el TW5000 cuenta con un diseño de reflectores especial que le permite mejorar su rendimiento, y la fabricación utilizada permite a Epson asegurar una duración de 4.000 horas

Interpolación de fotogramas FineFrame a 120Hz

Una de las claves de la imagen hiperrealista del TW5000 es su capacidad de reconstruir los 24 fotogramas por segundo de una imagen Blu-ray cinematográfica y reproducirla como 1080p a 120Hz (cinco veces su frecuencia original), además de recrear fotogramas ausentes en fuentes entrelazadas (1080i o inferiores resoluciones).

Procesador Reon VX HQV

Todos los procesos de vídeo se llevan a cabo en este procesador de nueva generación y con enorme potencia de cálculo. Podrá escalar imágenes procedentes de fuentes de inferior resolución para adaptarlas al panel HD de 1980x1080 puntos, desentrelazarlas, etcétera, todo con calidad HQV (Hollywood Quality Video).

Epson TW 5000, Híper realista

Ficha técnica

SISTEMA DE PROYECCIÓN 3 paneles transmisivos de cristal líquido D7. RESOLUCIÓN 1980x1080p. RELACIÓN DE ASPECTO 16:9. LUMINOSIDAD 1.600 lm ANSI. CONTRASTE 75.000:1. TAMAÑO DE LA IMAGEN 30” a 300” de diagonal. ZOOM MANUAL 1:2’1. DESPLAZAMIENTO DE LENTE MANUAL (96% vertical, 47% horizontal). CONECTIVIDAD 2xHDMI, RS-232C, mini D-sub, vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, trigger. RUIDO DEL VENTILADOR 22 dBA (en low, 31dB en alto). DIMENSIONES 390 x 450 x 145 mm. PESO 7,5 kg. DISTRIBUYE Epson (935821500).

Precio: 3299 €