Proyectores de vídeo

Airis H1000, Multimedia para audiovisual

NUESTRA MANÍA AL DMD

  • El H1000 de Airis es un proyector con carácter multimedia pero buenos resultados en vídeo.
  • Precio: 2299 €
  • Valoración de los especialistas: 3
  • Texto: Alberto Gilabert

La proyección de vídeo despega muy rápido. Hace apenas un año teníamos la franja de los 3.000 euros como la inversión “mínima” para un proyector etiquetable de escala básica, pero ahora ya es posible encontrar modelos atractivos por 1.000 euros más o menos. Este no es el caso del Airis que traemos a estas páginas, en cuanto su PVP se posiciona en los 2.299 euros. Se trata de un proyector de tecnología DLP con un solo panel DMD de 0,7” 12º y resolución XGA (1.024x768 píxeles), por lo tanto, candidato a aplicaciones de Cine en Casa.

Obviamente, y como veremos más tarde, el uso de un panel ya es motivo de crítica nuestro, aunque no atañable únicamente a su fabricante. De hecho, Airis, como principal fabricante de material informático que es, no deja de querer despegarse de su “mercado”, notándolo una vez más con este H1000. A modo anecdótico en esta revista, el rendimiento de este proyector en aplicaciones profesionales (léase presentaciones) es muy correcto. Pero, ¿servirá también para aplicaciones de Cine en Casa?



LO TIENE TODO



La inclusión de un altavoz de 2 vatios, sus 2.100 lúmenes ANSI, las teclas mouse y el puntero láser en su pequeño mando a distancia o los más de 33 dB de ruido apuntan ligeramente a un uso más bien multimedia. La inclusión de una toma DVI-I nunca está de más en ambos mundos, pero las entradas de vídeo compuesto, S-Video y vídeo por componentes (mediante conector Sub DIN15, aunque se suministra con el cable adaptador necesario terminado en 3xRCA), alegrarán la cara a más de uno. Aunque haya un número indeterminado de usuarios que quieran aprovechar un proyector en la oficina y en casa, nuestro objetivo es evaluar el rendimiento de cualquier aparato que nos llegue a nuestras manos en aplicaciones audiovisuales.

Su compacto tamaño junto con la bolsa de transporte que se suministra, permitirán llevar el proyector consigo a segundas residencias o colocarlo y guardarlo cada sesión. Es compacto, muy ligero y fácil de instalar.

La resolución 4:3 de su panel no es problema en proyecciones panorámicas (sólo se aprovecharán los píxeles necesarios, es decir, 576), ocupando toda la pantalla en proyecciones 4:3.

Zoom y foco son manuales. Su lente permite tamaños de 45” de diagonal con un retraso de tan sólo 1,5 metros a 250” a 10 metros. Gracias al zoom será fácil, por ejemplo, conseguir 100” de diagonal con un retraso aproximadamente de 4 metros. Sí permite la corrección trapezoidal en horizontal y vertical.

Su menú de configuración es bastante completo. Brillo, contraste, tinte y color son aspectos básicos comunes en todas las entradas, así como el ajuste de gamma por componente. En función de la entrada utilizada accederemos a nuevos ajustes, como frecuencia, nitidez o fase.

Como curiosidad, comentar que dispone de una función PiP (Picture in Picture), que al igual que con los televisores, permite proyectar una imagen de una entrada dentro de otra imagen de otra entrada.



A PRUEBA



Después de calibrar el proyector según las cartas de ajuste que aparecen en el “Digital Video Essentials”, siguió predominando, aunque ligeramente, una cierta tonalidad azulada. Aún modificando el componente de color azul en el apartado de gamma, o bien la imagen salía de parámetros o seguía con ese tono con menor o mayor medida. De hecho, tampoco es un grave error, claro que a cambio modifica notablemente la percepción del color blanco. Aunque su luminosidad está tasada en 2.300 lúmenes ANSI, la verdad es que en proyección de vídeo seguro no son tantos. No decae a valores negativos, ni mucho menos, comportándose a la par con otros proyectores de misma tecnología y precio.

Conectado vía componentes, y por lo tanto utilizando el adaptador suministrado, los colores se reproducen bastante bien, aunque produce el molesto efecto de posterización en movimientos rápidos, que si le sumamos su alto efecto arco-iris hace tediosos algunos visionados.

A este Airis le cuesta mucho proyectar bien los detalles más oscuros, pero no los más brillantes. Los blancos apenas se queman y pocas veces aparecen manchas de color en vez de correctos degradados.

No hay efecto rejilla alguno, incluso cerca de la pantalla. Sí en cambio, un granulado de la imagen de carácter aleatorio que resta nitidez a lo proyectado.

También se aprecian dientes de sierra en los perfiles de objetos y personajes, lo que da fe del procesado de vídeo que Airis utiliza en este proyector.

Este granulado desaparece en cierta medida utilizando la entrada DVI-I, junto con una más contrastada reproducción de los colores. Quizá se reduce algo el efecto arco-iris, o sólo fue una apreciación mía tras unas horas de visionado.

El ruido del proyector es audible en bastantes momentos si lo tenemos instalado cerca de nosotros. No es nada dramático, pero creo justo comentarlo. La única fuga de luz se produce en el lateral, justo por la rejilla del ventilador.

Me es difícil valorar justamente a este Airis. Cumple bien con sus funciones, y de hecho, las pegas que le he encontrado son generales y comunes a una gran mayoría de proyectores DLP de mismo precio y prestaciones. No es un mal proyector, ni mucho menos, y para usuarios poco exigentes o con pocas ganas de invertir ahora más dinero de lo innecesario, y si no son propensos al arco-iris (o no les molesta), pueden optar por este Airis H1000 como apuesta segura. Los otros, a esperar que los precios aún bajen más.


NUESTRA MANÍA AL DMD

Nuestros lectores se habrán dado cuenta de que desde hace poco tiempo no estamos muy satisfechos con los proyectores DLP de único panel DMD. Tras una brainstorming espontánea, muchos de los expertos de esta revista coincidimos en que los defectos causados por el uso de un único panel (independientemente de la tecnología empleada), es decir, básicamente el arco-iris, no eran justificables ni aún utilizando el precio como arma decisoria.

El tedioso efecto arco-iris lo percibe todo el mundo. No saber lo qué es ayuda a no descubrirlo. Pero todos los usuarios saben que “pasa algo” cuando tras proyectar una película en su proyector DLP monopanel suspiran sin saber el porqué de su leve malestar.

En proyectores de precio contenido como este Airis, aún aceptamos este defecto, pero más graves es padecerlo en un producto que vale 5 veces más. La llegada de los proyectores DLP tri-panel soluciona en gran medida este defecto, aunque parece ser que conllevan otros. Sin duda, el tema de la proyección de vídeo es más complejo de lo que pudiera parecer, sin aún haber entrado en aspectos técnicos profundos. La excusa de “compre mañana, que esto será historia” tampoco nos vale, en cuanto la evolución tampoco parece estar muy clara. Mientras, sólo nos queda el derecho a la crítica.

Airis H1000, Multimedia para audiovisual

Ficha técnica

Sistema de proyección: tecnología DLP con panel DMD de 0,7” 12º. Resolución nativa: XGA (1.024x768 píxeles). Relación de aspecto: 4:3 nativa, soporta 16:9. Tamaño de pantalla: 30 a 300 pulgadas de diagonal. Distancia de proyección: De 1,5 a 10 metros. Lente de proyección: F=2,2-2,64, f=23,6-28,2 mm. Enfoque y zoom manuales. Tipo de proyección: Normal delantero, techo delantero, normal trasero, techo trasero. Frecuencia de escaneo: Horizontal de 15-100 kHz; vertical 43-120 Hz. Corrección trapezoidal: +/- 20º en vertical, +/- 15 º en horizontal. Conectividad: Conector D-Sub y DVI, vídeo compuesto y S-Video. Ruido: <33,5 dB. Consumo: 280 W máx. Dimensiones: 86x285x210 mm. Peso: 2,6 kg. Distribuidor: Airis (902100155).

Precio: 2299 €