Mitsubishi HC900, Cómo hacer bien las cosas
Mejores negros, mejor imagen
- El HC900 de Mitsubishi es algo más que otro simple proyector etiquetable de económico.
- Precio: 2651 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
La apuesta de Mitsubishi para este año en lo que a proyectores para aplicaciones de Cine en Casa se refiere empezó con el HC2000 que Javier Guerra probó en el número pasado. Ahora traemos a estas páginas su hermano menor, el HC900, con el principal atractivo de su menor precio, manteniendo, eso sí, la clara orientación cinematográfica.
Las sorpresas son muchas (y agradables) desde el principio. Su diseño (moderno, estilizado y compacto) le confiere una imagen de robustez y calidad (aunque esté acabado en plástico, cosas del presupuesto). Dispone de entrada DVI (compatible HDPC), vídeo por componentes y VGA (con adaptador SCART suministrado), junto con S-Video y compuesto. Disfruta de un panel Matterhorn de 1.024x576 píxeles con relación de aspecto 16:9, y entre sus especificaciones destacan su brillo de 1.500 ANSI lúmenes y una excelente relación de contraste de 4.000:1.
Como particularidad, la lente está colocada justo en el centro (facilitando en cierta manera la instalación) y dispone de corrección trapezoidal digital y zoom y enfoque manuales.
En la parte electrónica, destaca un doblador de líneas 3D CineView del que aseguran una ausencia total de artefactos (sobre todo dientes de sierra), su compatibilidad sRGB (un invento de Microsoft que asegura que lo que se ve en la pantalla del ordenador es exactamente lo mismo que se proyectará en lo que a color se refiere) y una matriz de color exclusiva de la compañía ya en su tercera generación, para un preciso control de los colores. Se suministra con un buen mando a distancia, que además de ofrecer control absoluto de todas las funciones del aparato (excepto foco y zoom), viene preparado para controlar otros dispositivos, como un reproductor de DVD-Video, por ejemplo. En oscuridad no será problema utilizarlo, gracias a su iluminación posterior.
Su colocación no entraña problemas, gracias a un tiro de la lente bastante convencional: con un retraso de 4 metros desde la pantalla se consigue una diagonal de 100”. Lo que no tiene es desplazamiento de la lente en vertical ni horizontal. Esto puede complicar algo su instalación si no podemos colocar el proyector en el eje perfecto, pero colgado del techo este problema se minimiza.
A prueba
Navegando por el menú podremos ajustar varios parámetros, destacando la selección de la temperatura de color, tinte, definición y gamma, sin olvidarnos de los valores de contraste y brillo de los colores azul y rojo (pero no del verde).
Utilicé para las pruebas el Denon DVD-3910, tanto en componentes como por DVI. Lo primero que impacta son sus profundos negros. La tasa de brillo, pero sobre todo el nivel de contraste que este HC900 consigue, son responsables de esta buena profundidad. La buena elección de estos valores hace que en las escenas más oscuras (como las minas de Moria de “El Señor de los Anillos”), donde muchos proyectores de mismo precio sólo saben conseguir negros o manchas indefinidas, este Mitsubishi ofrezca mejor detalle. La escala de grises es muy buena, con un bien conseguido progreso entre el blanco y el negro. Así se puede comprobar en la primera escena de “Cold Mountain”. Los colores son otro aspecto a destacar. Se muestran vivos y muy naturales, como se puede comprobar con cualquier primer plano de una persona: piel y sombras son muy reales. Atónito se queda uno con la cara de Robbie Williams en su directo en el Royal Albert Hall londinense. Buen trabajo también del doblador de líneas, que consigue evitar cualquier artefacto en el dibujo de los perfiles o contornos ni en la separación de planos. Todo resulta bastante nítido y coherente en pantalla.
Hay dos deficiencias muy comunes en los proyectores DLP: arco-iris y posterización. La primera, y reconociendo una vez más mi alta propensión, se resuelve de manera magnífica. No evita para nada el molesto barrido cuando hay escenas con mucho movimiento o subtítulos, pero puedo afirmar que dentro de esta gama de precios es de los que menos molestan. No es el primer proyector que encuentro que resuelva bien este defecto propio de los DLPs mono-panel. En cuanto a la posterización, este Mitsubishi consigue una buena nota. Incluso con el difícil rostro de Denzel Washington en “Johnny Q.”, el resultado convence por su alta realidad.
Las diferencias entre la conexión de vídeo por componentes y DVI son mínimas aunque lógicas. Mayor definición y mejor reproducción de los colores a favor de la interfaz digital, pero en ninguna de las dos conexiones se resuelven de peor manera los defectos propios de la tecnología DLP. Sin duda, mediante la conexión DVI los resultados convencerán algo más, aunque no se debe menospreciar la entrada de componentes. Los 30 dBs con los que el fabricante tasa su ruido no tiene por qué ser problema en ambientes normales, pero no es silencioso. Puede pasar desapercibido a 2 ó 3 metros de nuestra cabeza.
Si utilizamos el modo económico de lámpara el ruido es inapreciable, pero el nivel de brillo desciende notablemente.
Quien quiera comparar el HC900 con su hermano mayor HC2000 verificará que éste último es una máquina mejor, pero más cara. Son dos conceptos distintos de proyección incomparables. La relación calidad/precio del HC900 es muy buena justamente porque comparado con proyectores de mismo precio este Mitsubishi se convertirá sin duda en uno de los finalistas, quizá incluso ganador absoluto. Su brillo y contraste parecen muy convincentes, y lo mejor será ponerlo a prueba “lado a lado” con otros candidatos. No defraudará.
Mejores negros, mejor imagen
Desde el exterior, es fácil apreciar el iris motorizado que dispone este proyector. Bajo el nombre de “Cine Focus”, un circuito se encarga de controlar la apertura del iris de forma automática, con el objetivo de conseguir unos negros más profundos. Justamente, es el nivel de negros (junto con el menor efecto rejilla o screendoor) el que ha hecho que muchos usuarios opten por la tecnología mono-panel DLP en contra a los tres paneles LCD.
Quienes quieran mejorar aún más la reproducción de los colores, pueden adquirir opcionalmente un filtro CF1 (se enrosca en la parte exterior de la lente). Con él se mejora la pureza de los colores, pero decrece mínimamente el nivel de brillo (por otra parte, suficiente bajo condiciones controladas de iluminación). Otra característica que debemos tener en cuenta de este proyector de Mitsubishi es su lámpara, que según el fabricante tiene una vida útil de hasta 4.000 horas (excediendo con creces otras lámparas de menor vida). A largo plazo, implica un mejor rendimiento del coste operacional.
Mitsubishi HC900, Cómo hacer bien las cosas
Ficha técnica
Tipo: Proyector DLP con panel único de 0,65” en 16:9 y resolución de 1.024x576 píxeles. Lente: F2,4-2,6 f=23-27,6 mm. Lámpara: 250 W. Tamaño de la imagen: 40” a 275 “ (distancia de proyección 1,3 a 10 m). Resoluciones compatibles: Máxima 1.280x1.024 píxeles. Compatibilidad: NTSC, PAL, SECAM, NTSC 4,43, PAL-M/N/60. 480i, 480p, 576i, 576p, 720p, 1.080i. Conectividad: Analógica RGB D-SUB 15P, DVI-I (HDPC), vídeo por componentes RCA, S-Video y vídeo compuesto. Dimensiones: 310x100x245 mm.
Peso: 2,9 kg.
Distribuye: Mitsubishi.
Precio: 2651 €
