Sanyo PLV-Z5, La última de Sanyo: PLV-Z5
- Aunque se olvida de la resolución Full HD, Sanyo mejora su Z4 con este magnífico PLV-Z5.
- Precio: 1699 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Sanyo cumple con su tradición, en estas fechas, y presenta un nuevo proyector para aplicaciones de cine en casa. No nos sorprende que se llame PLV-Z5, heredero en muchos aspectos del ya conocido Z4. Aunque es verdad que mantiene uno de sus mayores atractivos, la relación calidad/precio, no podemos evitar empezar hablando de que se trata de un proyector 720p. Es verdad que, de momento, es la manera más ecómica de alcanzar la HD, aunque nos ha sorprendido el empuje con la que la competencia de Sanyo se ha aventurado a la era Full HD. ¿Por qué Sanyo no? A saber. Pero en cualquier caso, sí debo remarcar que el Z5 es mejor que el Z4, algo que, sinceramente, esperaba de una empresa con el potencial de Sanyo.
Ante la misma apariencia estética que el Z4 (incluyendo la característica tapa motorizada), nuestro invitado mejora, de base, algunos aspectos bastante atractivos, entre ellos la adición de una entrada HDMI, aunque el resto (ya de por sí, magnífico) se mantiene igual (¿no creen en el trigger?). Tampoco se ha modificado, por ejemplo, el cuerpo óptico, resistente al polvo, y con el mismo tiro que su hermano menor. Cómo no, mantiene aspectos como el desplazamiento de la lente en vertical y horizontal, y hasta el sistema de iris doble.
Donde el Z5 se muestra, otra vez, espectacular es en su sistema de calibrado. Ofrece numerosos ajustes previos (hasta siete) que harán lo suyo en función de algunos aspectos, como la luz de sala o ambiente, el tipo de contenidos (películas, juegos...), y a los que debemos sumar hasta cuatro memorias de usuario (que podemos recuperar desde el mando a distancia retroiluminado), que nos facilitan la calibración precisa de nuestro invitado. ¡Pero si además tiene un PVP más económico que el Z4 cuando se presentó!, hace apenas un año. Está claro, hay mejoras, entre ellas el contraste. Una de las bazas del LCD es su “pobre” nivel de negros, por lo que es normal que los fabricantes incidan mucho en esta mejora. Nuestro invitado ofrece unos negros más profundos que su antecesor Z4, mejorando la sensación cuando ajustamos el iris pertinentemente. Al mejorar la escala de grises (un mejor negro, incide en ello), también se consigue una colorimetría más extensa, aunque estoy convencido de que también se han esmerado notablemente en este aspecto. Así, la saturación de los colores vuelve a sorprenderme, algo que sin duda eleva algo más el listón de calidad de nuestro invitado. De hecho, el Z5 viene mejor ajustado de fábrica (incluso a D65), algo que criticamos cuando le tocó el turno al Z4 (ver CEC de febrero de 2006).
Durante nuestras pruebas, no detectamos ningún artefacto, por ejemplo, en el desentrelazado, ni tampoco en el movimiento con señales en SD. Uno de los ajustes necesarios a retocar de manera imperativa es la nitidez, demasiado alta en su valor de fábrica; pero por otro lado, con señales en 1.080i nativas aprecié ciertos defectos, minúsculos, en el perfilado de los objetos. En realidad, es justamente cuando alimentamos nuestro invitado con señales a 720p cuando su comportamiento, en todos los aspectos, mejoró muchísimo. Aunque es un aparato, por decirlo de alguna manera, asequible, quizá no estaría de más pensar en acompañarlo de un procesador y escalador de vídeo externo. Por cierto, algo que me llamó la atención es que el ruido del ventilador era un poco molesto.
El uso del doble iris, sin duda, es parte responsable de la mejora del negro. Cuando las escenas son muy oscuras y tenemos bien ajustado el proyector, los detalles en la zona negra se reproducen con bastante fidelidad. Utilizando alguno de los modos automáticos de los iris, podremos prescindir de algunos ajustes realizados expresamente para un mejor rendimiento en las zonas oscuras, aunque, a cambio, a veces perderemos cierta dinámica en esa zona.
Esa gama de grises, que tanto apreciamos los aficionados al cine, a veces se pierde a favor de un gris un poco más claro que el negro. No es un defecto criticable, sino sólo una recomendación para un dispositivo que, aunque no lo pensábamos, mejora lo que hasta hoy pensábamos que era “lo más” de la firma en este campo. En lo que a blancos se refiere, en casi todos los casos analizados se consiguieron escenas brillantes, sin quemados no deseados. De hecho, es una de las zonas donde el Z5 se mueve como pez en el agua. Creo que, cara a cara, el Z5 ofrece bastante más de luminosidad que su antecesor, lo que le permitirá, por ejemplo, más versatilidad en el uso del desplazamiento de la lente, o conseguir proyecciones de poco más de 2 m de base, sin problemas en el brillo. Con un efecto rejilla nada molesto, creo que son pocos los que asegurarían que este Z5 sigue siendo un proyector basado en LCD, pues incluso estoy convencido de que podría lidiar contra muchos proyectores DLP de panel único y salir vencedor.
El Z4 sigue siendo un muy buen proyector, y creo que pocos deberían plantearse cambiarlo por un Z5. De hecho, el Z5 es más una revisión al alza del Z4, con un brillo superior y unas mejoras en la relación de contraste, reproducción de negros y conectividad, al incorporar una segunda entrada HDMI. Pero en plena expansión de los proyectores Full HD, el Z5 cobra muchísimo sentido al ser uno de los mejores 720p que pasan por nuestras manos, a un precio casi irresistible.
Sanyo PLV-Z5, La última de Sanyo: PLV-Z5
Ficha técnica
Paneles LCD: 3 LCD con resolución de 1.280 x 720 píxeles. Brillo: 1.100 lm ANSI. Relación de contraste: 10.000:1. Conectividad:
2 HDMI, VGA, 2 Y/Pb/Pr, S-Video, vídeo compuesto, RS-232. Lente: Foco y zoom manuales, con desplazamiento de la lente en H/V manual. 2:1. Hasta 100” de diagonal. Peso: 5 kg. Dimensiones:
382 x 126,8 x 304,3 mm.
Distribuye: Sanyo (902222401).
Precio: 1699 €
