Propuestas

Clave Audio

CANAL CENTRAL “FANTASMA”

  • Unos altavoces invisibles y una correcta calidad musical para su precio aseguran el éxito de este tipo de soluciones.
  • Precio: 4181 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Luis Llana

Es una realidad tangible, y para ello sólo tenemos que realizar un sondeo entre nuestro círculo de familiares y amigos que asiduamente visionan películas con el sonido del televisor, el rechazo que les genera nuestra sugerencia de instalación de un sistema de sonido para cine en casa decente, y ello sin entrar en consideraciones de orden económico. No les falta razón, son posturas muy respetables y debemos reconocer que cinco cajas acústicas, un subwoofer y la necesaria electrónica son un “pegote” considerable, cuya sola idea provoca ictericia a muchas personas, por muy acertado que sea el diseño de las cajas. No es de extrañar pues y, repito, no siempre por motivaciones económicas, que se vendan como rosquillas esos diminutos conjuntos 5.1, incluso algunos con una calidad más que discutible procedentes de fabricantes desconocidos y sin el menor respaldo técnico, que se pueden encontrar en los más dispares puntos de venta. Sin el menor asesoramiento, sólo hay que coger un “pack” del montón, meterlo en el carro de la compra y pagarlo en caja, como si se tratase de un melón o una bolsa de patatas fritas. Sinceramente, me parece un “sistema” lamentable que no fomenta la afición, ni de lejos.

De esa situación son conscientes los fabricantes comprometidos con el sector del audio, proponiéndonos –casi con la sola excepción de los que dedican su producción exclusivamente a la gama muy alta, pero todo se andará– sistemas minimalistas, muy discretos a nivel estético, pero con ese mínimo de rigor técnico y calidad sonora que siempre se debe exigir a todo sistema de audio.

Lo máximo en mesura estética son los altavoces para empotrar en el techo o en las paredes de la sala de audición, una idea que no es nueva por los antecedentes de la sonorización de edificios, el hilo musical, etc., pero el asunto comienza a hacer furor entre los aficionados al cine en casa que no quieren estorbos por medio, por lo que fabricantes y tiendas especializadas comienzan a prestar toda la atención que merece este tipo de soluciones.

Con su buen saber hacer, su profesionalidad a raudales y su “ojo clínico” de su alma mser, Javier Reig, para detectar y satisfacer las necesidades de la demanda en todo momento, el establecimiento especializado de Madrid, Clave Audio, acaba de poner a punto su cuarta sala de audición, dedicada exclusivamente a la demostración permanente de tres sistemas para cine en casa, radicalmente distintos en lo que se refiere a sus soluciones técnicas, pero cuyo común denominador es la discreción estética. A uno de ellos, con altavoces empotrados en el techo de la sala y electrónica de Marantz, le dedicaré la debida extensión en este artículo por ser la propuesta de Clave Audio, pero las otras dos soluciones bien merecen que les dedique mi atención, por su originalidad.



YAMAHA YSP-1100, TODO EN UNO



Esta nueva sala de Clave Audio, de unos 25 m2, reúne unas proporciones y características muy adecuadas al YSP-1100 de Yamaha, una caja acústica autoamplificada muy especial que les presentó nuestro compañero Fran Soberanas en el número 46 de CEC, o si lo prefieren, un “proyector de sonido digital”, en palabras del propio fabricante. Pueden verlo en la foto de cabecera, instalado inmediatamente debajo del plasma, un PDP-607XD de 60’’ de Pioneer utilizado para monitorizar las pruebas. Con su disposición interna de cuarenta pequeños transductores de 4 cm de diámetro, más otros dos de 10 cm, es capaz de emular con cierta credibilidad una instalación completa de altavoces para cine en casa, y es la solución ideal como complemento a un televisor plano de buenas dimensiones para quienes no desean complicaciones de altavoces y cables. Incluye la electrónica para la descodificación de los formatos tradicionales de audio, una selección de los conocidos Cinema DSP de Yamaha, varios modos de proyección del sonido y los necesarios circuitos de control de la señal y amplificación de potencia, por lo que tan sólo requiere la conexión de un lector de DVD-Video como fuente, en este caso el modelo DV-SP504E de la japonesa Onkyo que les relataré en el segundo sistema.

Como la respuesta en graves del YSP-1100 es algo limitada para las exigencias de algunas bandas sonoras, Clave Audio lo ha complementado con el subwoofer Premiere 308W de la británica Mondaunt Short, el situado más a la izquierda en una de las fotos. El Yamaha basa su principio operativo en la reflexión de las ondas sonoras en las paredes de la sala, por lo que ésta no debería ser excesivamente grande, las paredes laterales preferiblemente paralelas, desprovistas de obstáculos y de aberturas (puertas y ventanas abiertas), el punto de escucha situado a cierta distancia de la pared trasera y el YSP-1100 instalado en el centro de la frontal, tal y como pueden observar en la sala de Clave Audio, en la foto de cabecera de este artículo. Los aplausos del público en el tema “Hotel California” del celebrado registro en DVD-Video Hell Freezes Over, de Eagles, se localizan con bastante precisión hacia los lados y atrás, no con el realismo de una verdadera instalación 5.1, pero con la suficiente credibilidad como para que los amantes de la discreción estén de enhorabuena. La escena sonora es correcta, con algo de coloración en la zona alta del espectro, pero espectacular cuando la ocasión lo demanda, como en las escenas iniciales de la disparatada y explosiva Transporter, pero sinceramente no se le puede exigir más a esta excelente y eficaz solución, muy sencilla de implementar y discreta a nivel estético como pocas, probablemente la única.





SOLUCIÓN MÁS CONVENCIONAL



De concepción más convencional, el segundo sistema está basado en cuatro minúsculos monitores M-1 y un subwoofer AS2 en configuración 4.1 con canal central “fantasma” (nada impide incluir un quinto M-1 para una verdadera configuración 5.1), de la veterana firma británica Bowers & Wilkins (B&W) con más de cuarenta años de historia a sus espaldas, desde que la fundara John Bowers en el año 1966. Instalada sobre un sencillo soporte, incluido en la dotación de serie, el gabinete de la M-1 se construye con material sintético ABS y aluminio, monta un transductor para las frecuencias bajas y medias con cono de 100 cm de fibra de vidrio y un segundo para agudos con cúpula metálica de 25 mm, en configuración de dos vías con el corte en 4 kHz y sistema de reflexión de graves. La lógica limitación de su respuesta en bajas frecuencias se soslaya con la presencia del subwoofer AS2 (en color negro, el del centro en una de las fotos) con un cono de Mica de 250 mm, diseño de caja hermética y un amplificador interno de 150 W con tecnología propietaria Bass Overload Suppression System que evita las distorsiones por sobrecarga. Dispone de los ajustes típicos, como nivel de volumen, ajuste del filtro paso bajo y su supresión, auto encendido y control de fase. La electrónica se confía a modelos de la japonesa Onkyo, un receptor TX-SR674E con todo en orden para la descodificación de todos los formatos clásicos de Laboratorios Dolby y DTS, DAC de audio de 192 kHz y 24 bits y una potencia de salida continua de 95 W a 8 ohmios, 2 canales excitados, suficiente para mover con soltura a las M-1. Como fuente de señal, Clave Audio dedica un lector universal Onkyo DV-SP504E, capaz de enfrentarse a cualquier formato “clásico” conocido en soporte digital de 12 cm, con DAC de vídeo de 108 MHz y 12 bits y de 192 kHz y 24 bits para audio. Evaluado con el mismo software que el sistema anterior, sin duda lo supera en cuanto a espacialidad y precisión en la escena sonora, sobre todo en los canales perimetrales, con un sonido más consistente y homogéneo.



LA PROPUESTA DE CLAVE AUDIO



Según les avancé, la tercera instalación es la propuesta que nos hace Clave Audio basada en altavoces empotrables de B&W, subwoofer de la británica Kef y electrónica de mi bien amada Marantz, sin duda la mejor de las tres en cuanto a resultados sonoros y estéticos se refiere, pero también la más compleja de llevar a la práctica. Requerirá obra de albañilería y dirección técnica experta para la ubicación correcta de los altavoces, puesto que una vez instalados en el techo o en las paredes de la sala resultará francamente difícil cambiarlos de sitio. Pero el resultado compensará con creces este inconveniente, los altavoces estarán ocultos y sólo quedará visible la electrónica, tareas de las que se puede encargar el personal especializado de Clave Audio. No obstante, dedicado a los “manitas”, cada altavoz va acompañado de un manual de instrucciones muy precisas para su ubicación e instalación en varios idiomas, incluido el nuestro. B&W dedica buena parte de su catálogo a los altavoces empotrables para instalación personalizada de la serie Custom Install, agrupados en varias gamas, algunas para sonido en auténtica alta fidelidad como las Signature 8NT y Signature 7NT.

Los que Clave Audio nos propone pertenecen a la gama más sencilla CWM (Custom Wall Mount) y son los modelos CWM 800 para los canales principales, CWM Cinema para el canal central y CWM 650 para los canales de efectos. Comparten idénticas tecnologías y sus diferencias hay que buscarlas en la disposición de los transductores y en el diámetro del de bajas frecuencias, con un cono de fibras entrelazadas de Kevlar de 200 mm para el CWM 800, dos de 135 mm para el CWM Cinema y uno de 165 mm para el CWM 650, con un transductor de agudos idéntico para los tres modelos, basado en una cúpula metálica de 25 mm. El filtro divisor de frecuencias establece el corte entre las dos vías en 3,5 kHz, con una cómoda impedancia nominal de 8 ohmios y unas buenas sensibilidades que oscilan entre los 90 dB para la CWM 800, 91 dB para la CWM Cinema y 89 dB para la CWM 650. La rejilla frontal es lo único visible después de instalarlos y está terminada en blanco semimate que admite el ulterior pintado para igualar su color al del techo o pared. Para potenciar la respuesta del conjunto en bajas frecuencias, Clave Audio propone el subwoofer HTB2 de la británica Kef (a la derecha en la foto de los subwoofers), una compacta unidad basada en la tecnología de radiador pasivo, con un transductor de 250 mm, un segundo pasivo del mismo diámetro y un amplificador de 250 vatios que opera en clase D. Dependiendo del espacio disponible y de las preferencias visuales, se puede ubicar en posición vertical u horizontal. Para dar vida a esta instalación de altavoces, Clave Audio propone dos electrónicas de Marantz, el receptor ZR6001 y el lector universal DV6001. El ZR6001 incluye el novísimo sistema Weave (Wired Entertainment Accessible Via Electricity) de entretenimiento doméstico multihabitación, que utiliza el cableado de la red eléctrica de la vivienda para transmitir la información, sin riesgo alguno, sin interferencias y muy sencillo de utilizar. Weave está basado en la tecnología PLC (Power Line Communications) utilizada en las viviendas para el control de iluminación y domótica en general, sin necesidad de instalar un cableado adicional. Basta conectar una estación satélite Weave ZC4001 –de las que se acompaña una unidad entre la dotación de serie del ZR6001– a una toma de corriente de otra estancia, para escuchar una fuente sonora activa en el receptor. Del combinado ZR6001 y ZC4001 de Marantz, les dio cumplida cuenta nuestro director Ramon Sendra en el número 39 de CEC pero, no obstante, les recordaré sus principales características.

Con independencia de su trasmisor PLC que opera en la banda de 2 a 20 MHz, para seis estaciones ZC4001 ubicadas en habitaciones distintas, el ZR6001 es un receptor para AV de corte clásico que, por sus prestaciones, hay que ubicarlo en la zona media de la serie Range de Marantz, en configuración de 7.1 canales con descodificación para todos los formatos tradicionales de audio de Laboratorios Dolby y DTS. Ofrece una potencia de 95 W continuos a 8 ohmios, sintonizador de radio con RDS para FM, convertidores de audio de 24 bits y 192 kHz, entradas y salidas para vídeo por componentes, S-Video y compuesto y su conversión, aunque carece de conexiones por HDMI, una laguna que debo señalar puesto que se implementa mayoritariamente en los modernos aparatos de visualización (proyectores y televisores planos).

Con un tamaño y un aspecto que me recuerdan a aquellos radiocasetes del pasado, la estación satélite ZC4001 posee una configuración estéreo con un amplificador interno de 10 W por canal y dos pequeños altavoces, controles de fuentes directas para las entradas del ZR6001, conexión para un reproductor externo que bien puede ser un MP3, botones de control, visualizador de funciones con el nombre RDS de la emisora, y el típico reloj en este tipo de aparatos, con temporizador y despertador.

El Marantz DV6001 es una sencilla pero muy completa y competente máquina que lee prácticamente cualquier disco de 12 cm que se inserte en su bandeja. La calidad de vídeo queda asegurada por un convertidor de 216 MHz y 12 bits, procesado con tecnología Faroudja y conversión y escalado hasta 1.080p a través de una salida HDMI. Dispone de las habituales salidas de vídeo por componentes, S-Video, compuesto y por el pertinente SCART, mientras que la conversión de audio se confía a DAC de 192 kHz y 24 bits.





NUESTRA VALORACIÓN



El software que utilicé para la evaluación de esta propuesta fue el mismo que con los otros dos sistemas, pero ante todo deseo hacerles una consideración. Aunque supera a los anteriores en prestaciones, igualmente se trata de un conjunto con clara orientación al cine en casa y como tal debemos valorarlo, sin entrar en consideraciones estrictamente de orden musical, que carecerían de sentido en una instalación de estas características. Inicialmente me sorprendió un tanto lo peculiar de su expresión sonora, cuya escena frontal me atrevería a calificar de ligeramente cavernosa, sobre todo en los diálogos, probablemente por el sonido proveniente del techo. Pero mi oído se acomodó a esta particularidad y no tardé mucho en tomarle el pulso al sistema. Muy eficaz y espectacular en las escenas de acción de Transporter, con unos efectos sonoros muy bien distribuidos en el espacio, diálogos perfectamente focalizados y una escena frontal realista y brillante, con un ligero exceso en altas frecuencias que en ningún momento me produjo fatiga auditiva. Son los clásicos “excesos” de este tipo de bandas sonoras espectaculares cuando se reproducen en espacios reducidos, en los que demuestra su eficacia el filtro Re-Equalization de THX, ausente en el ZR6001. Hago este comentario porque la escucha del DVD-Video musical Hell Freezes Over, de Eagles, resultó mucho más contenida y agradable, en un sistema que recrea con realismo la atmósfera y la simbiosis entre el público y el conjunto norteamericano en el célebre tema “Hotel California”, con una más que correcta calidad musical si tenemos en cuenta el precio del conjunto. Si a ello unimos que las cajas acústicas son invisibles, no resulta nada extraño el éxito de este tipo de soluciones y la buena valoración que se merece la que propone Clave Audio.

Javier Reig, Clave Audio.



Orgullosos de nuestra nueva sala, estuvimos encantados de atender a Luis Llana. Nos ha servido, además, para que una opinión objetiva nos confirme que los esfuerzos que hemos tenido que hacer para acondicionar parte de nuestra planta inferior han merecido la pena. Valoramos especialmente la meticulosidad de Luis en juzgar equipos que desaparecen de la vista. Objetivo conseguido.


CANAL CENTRAL “FANTASMA”

Se trata de un término heredado de los primitivos procesadores Dolby ProLogic, que generaban el canal central mediante técnicas matriciales activas, pasivas en los primitivos Dolby Surround. Estos procesadores incluían un conmutador para el canal central con las posiciones “normal” y “fantasma”, esta última para cuando no se instalaba la pertinente caja, por lo que la información del canal central la generaban los dos frontales. Incluso en la actualidad es posible prescindir de esta caja si se configura el canal central como “ninguno”, en salas pequeñas y con la posición de escucha perfectamente centrada entre las dos cajas principales. Con estas condiciones, la ilusión de un verdadero canal central es muy realista y creíble.

Clave Audio

Ficha técnica

MARANTZ ZR6001 + ZC4001, 1.299 euros

POTENCIA DE SALIDA 7 x 95 W a 8 ohmios. PRESINTONÍAS 30. CONECTIVIDAD 4 entradas y 3 salidas de vídeo compuesto, 4 entradas y 3 salidas en S-Video, 2 entradas y 1 salida de vídeo por componentes. 6 entradas y 4 salidas de audio analógico estéreo, 2 entradas y 1 salida S/PDIF, 2 entradas y 1 salida EIAJ-TosLink, 1 conjunto de salidas y otro de entradas de previo en 7.1. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 105 dB. RESPUESTA EN FRECUENCIA Analógico 8-100.000 Hz, digital 8-45.000 Hz. SENSIBILIDAD/IMPEDANCIA DE ENTRADA 168 mV/47 kohmios. MÉTODO DE MODULACIÓN PLC/ANCHO DE BANDA 2-20 MHz. DIMENSIONES 440 x 463 x 163 mm. PESO 13 kg.



MARANTZ DV6001, 499 euros

FORMATOS SOPORTADOS DVD-V, DVD-A , DVD-R, DVD-RW (vídeo), DVD+R/RW, VCD, VCD 2.0, SVCD, DivX, CD-R/RW, SA-CD, WMA, MP3. DESCODIFICACIÓN DD, DTS, DVD-A, SA-CD. DAC DE AUDIO 4 Hz-100 kHz (SA-CD), 4-88 kHz (DVD-A). CONECTIVIDAD HDMI, Compuesto, S-Video, componentes, SCART (RGB), audio estéreo, 5.1, SCART, salidas de audio digital coaxial y óptica. RESPUESTA EN FRECUENCIA DIGITAL 4 Hz – 44 kHz (DVD fs 96 kHz). DIMENSIONES 440 x 319 x 60 mm.



B&W SERIE CWM, 313 euros las CWM 800 y CWM Cinema (unidad). 474 euros la pareja de CWM 650

AMPLIFICADOR RECOMENDADO 20-150 W. PROTECCIÓN AUTO-RESET POLYSWITCH. DIMENSIONES 371 x 255 x 95 CWM 800, 371 x 255 x 85 mm CWM Cinema, 309 x 216 x 85 mm CWM.



KEF HTB2, 657 euros

RANGO DE FRECUENCIAS 30 Hz – 250 Hz. SENSIBILIDAD 100 mV para salida máxima. SALIDA MÁXIMA 100 dB SPL. VOLUMEN INTERNO

15 l. DIMENSIONES 390 x 440 x 195 mm. PESO 11,3 kg.

Precio: 4181 €