Armonía HiFi
EL ÉXITO DE ATC
- Un equipo recomendable y merecedora de nuestra máxima calificación.
- Precio: 10444 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Luis Llana
Armonía Hi-Fi es una tienda relativamente joven, pero que ha logrado consolidarse como una de las tiendas más dinámicas e independientes de Madrid. El esfuerzo de sus artífices, Ernesto Guilló y Paz Longares, ha logrado una oferta siempre al día respecto a las tendencias del mercado, con un amplio conjunto de marcas con amplitud de miras y sin convencionalismos o encasillamientos. Gracias a su gran local con múltiples salas, están en condiciones además de presentar muchos equipos en exposición permanente, para que así los aficionados puedan probarlos y elegir entre ellos en las debidas condiciones y conforme a sus propios criterios. Hace algún tiempo que Armonía Hi-Fi debutó en esta sección de CEC con un equipo completo de la escocesa Linn de un nivel realmente excelente y que nos dejó un magnífico sabor de boca. En esta ocasión su propuesta es también de un tremendo atractivo, ya que incluye dos marcas que recientemente han presentado en sus instalaciones y que por avatares de la distribución, no eran fáciles de ver y escuchar en Madrid. Se trata de las novedades de las renombradas ATC e YBA, y en concreto de un equipo consistente en un lector YBA Passion 400, un amplificador integrado YBA Passion 200 y unas columnas ATC SCM-40.
ELECTRÓNICA YBA
YBA es uno de esos casos que con relativa frecuencia encontramos en el mundo del audio cuando excelencia técnica, afán de superación y afición por la música se reúnen en un solo individuo y son capaces de conectar con el favor del público, creando toda una leyenda entre los aficionados. Las siglas de la marca provienen del nombre de su creador, Yves Bertrand André, y desde 1984 viene creando electrónicas con una peculiar filosofía de empresa, fabricando prácticamente bajo pedido, en un proceso artesanal de cada unidad que finaliza con una prueba de escucha efectuada por el propio creador de la marca para los últimos ajustes. Por supuesto, la consecuencia inevitable de esta filosofía de máximos y toda esta artesanía en todas las facetas del producto son unos precios relativamente altos. Yves Bertrand André considera la compra de una de sus creaciones como una auténtica inversión, por la intemporalidad de sus diseños y por la fiabilidad de las electrónicas, otorgando en algunos de ellos hasta 10 años de garantía. La actual gama de la marca se compone de tres series, todas ellas dedicadas al más clásico estéreo: las series Passion y Classic, compuestas por diversos amplificadores integrados, previos, etapas de potencia y lectores de CD-DA, y finalmente la serie Signature, fuera de parámetros en todos los sentidos y que únicamente presenta un previo y una etapa de potencia. Dentro de la gama Passion encontramos tres modelos de amplificadores integrados, 100, 200 y 300, con potencias de 50, 70 y 100 W, respectivamente.
Adicionalmente, se ofrecen varios preamplificadores y etapas, tanto estéreo como monofónicas, con tres niveles de potencia en ambos casos: 100, 150 y 250 W. Finalmente, cinco diferentes modelos de lector de CD-DA completan la gama, modelos 200, 400, 600 y 1000, con la particularidad de poder evolucionar los modelos más básicos hacia los más altos mediante la sustitución de la fuente de alimentación separada. Para el equipo propuesto por Armonía Hi-Fi encontramos un amplificador integrado Passion 200 y un lector Passion 400.
El lector Passion 400, como el resto de la gama, tiene un aspecto sencillo, huyendo de toda clase de adornos, luces o botones superfluos. Disponible en acabados negros o metalizados, la calidad de construcción de las electrónicas de YBA salta a la vista desde el primer momento. En el caso del lector 400, su rígido chasis de aluminio y su panel frontal de gran grosor le otorgan el aspecto sólido y estable que uno espera en una fuente de este nivel y que busca evitar toda clase de vibraciones mecánicas del entorno o del propio aparato. Como todos los lectores del fabricante francés, tiene un transporte de carga superior, donde una tapa deslizante permite situar el disco en el interior y fijarlo en su lugar mediante una pieza circular de cierto peso que lo fija sobre su eje. En opinión de YBA, este tipo de mecánica de transporte, de origen Philips (CD PRO IIm), es más rígida, sólida y precisa que las típicas bandejas de extracción frontales. El lector se presenta de forma estándar con una salida digital eléctrica (S/PDIF) y una analógica RCA, aunque puede solicitarse como extra con conexiones XLR. Hay que destacar su moderno conversor digital-analógico de sobremuestreo de 24 bits a 192 kHz y dos filtros digitales anti-jitter (SCF y CTF). La fuente de alimentación se sitúa en un chasis separado de pequeño tamaño y mediante su sustitución, se puede actualizar hacia los modelos superiores, por lo que este lector presenta un particular carácter evolutivo.
El amplificador Passion 200 tiene unas dimensiones prácticamente idénticas a las del lector Passion 400. Cuenta con un juego de entradas XLR, cinco entradas RCA (respectivamente para CD, vídeo, sintonizador de radio, grabador y auxiliar) y con una salida de previo y un bucle de grabación. La entrada de phono (MM) está disponible como opción. En su interior encontramos una poderosa fuente de alimentación y dos transformadores de 320 VA que le otorgan una interesante capacidad de entrega de corriente, permitiéndole así atacar cajas más exigentes, con una potencia de 70 W para cargas de 8 ohmios y 120 W para cargas de 4 ohmios. Como novedad en la serie, se entrega de serie su mando a distancia para seleccionar fuente y controlar el volumen, algo que en otros modelos anteriores se consideraba un extra.
ATC
Fundada en 1974 por Bill Woodman, la marca británica ATC produce tanto altavoces como cajas acústicas completas. Desde sus comienzos logró una gran acogida entre críticos y profesionales, por lo que entró con fuerza en los mercados profesionales como estudios de grabación y radio, pero siempre compatibilizando éstos con los entornos domésticos. Como resultado, no sólo ha producido cajas de gran calidad sonora, sino que además ha recogido todas las enseñanzas sobre fiabilidad y larga vida útil típicas de los mercados donde una caja acústica es un instrumento de trabajo. Una de las particularidades de ATC ha sido su apuesta por los sistemas activos, en los que no sólo se han desarrollado los oportunos filtros, sino también las electrónicas de ataque necesarias. Actualmente la gama ofrecida para el mercado doméstico está compuesta por dos series, la “tower” y la “entry”. La primera es un grupo de impresionantes cajas activas. La segunda, la completan tres diferentes monitores de dos vías (SCM 7, 11 y 19) y unas cajas tipo columna, las propias SCM 40.
El aspecto exterior de toda la gama de cajas ATC resulta sobrio y clásico, sin la más mínima concesión a la estética: todos los recintos son puramente cuadrangulares y, aunque con un excelente acabado de la madera, tienen un aspecto relativamente tosco si las comparamos con otras cajas de su mismo rango de precio. El diseño es de tres vías totalmente cerrado, es decir, no lleva bass reflex. Las frecuencias más graves corren a cargo de un altavoz de 180 mm, las medias cuentan con uno de 75 mm, proveniente de las legendarias series de estudio de la marca, y los agudos provienen de un tweeter de cúpula blanda de 25 mm con imanes de neodimio. Así consiguen arrojar una respuesta de frecuencia conjunta que va desde unos interesantes 48 Hz a los habituales 20 kHz. Las frecuencias de corte entre las diferentes vías están situadas en 380 Hz y 3,5 kHz y la sensibilidad de ataque se sitúa en unos desafiantes 85 dB, una cifra propia de cajas “duras”, pero que en este caso se ve compensada por una curva de impedancia muy plana, lo que las debería hacer más fáciles de atacar para la electrónica asociada. Los bornes de conexión, de 4 mm de grosor, permiten el tricableado. Finalmente, su diseño genera una radiación bastante amplia en el plano horizontal (80o), fundamental para lograr una escena sonora de grandes dimensiones.
Con el equipo instalado en una sala de generosas dimensiones (unos 50 m2), con un tratamiento acústico similar al de cualquier salón doméstico y con una importante separación de las paredes, realicé una escucha de una serie de grabaciones durante la cual, ya les puedo anticipar que llegué a estar atrapado por la música, olvidando casi el equipo, señal inequívoca de la altísima calidad del mismo. La primera sensación que uno tiene ante las ATC es la de la transparencia en la zona media y la naturalidad con la que recrean los sonidos de toda clase de instrumentos. Sonidos simples en pequeñas formaciones o conjuntos más amplios con mezclas complejas de timbres muy distintos se recrean con idéntico realismo, sin ningún tipo de acentos, sin subrayar nada, sin falseamiento ni adulteración. Sin duda, a nivel de medios, ATC es una auténtica referencia. En cuanto a los agudos, también pueden definirse como muy naturales y, al menos para mi oído, con la suavidad precisa, sin destacar nada que no esté en la propia grabación e integrándose con los medios de forma excelente. Siendo unas cajas de recinto cerrado, me preocupaba la extensión y fuerza de los graves así como su dinámica general. Respecto a los graves, hay que decir que son precisos, muy bellos y tienen la fuerza justa. No son unas cajas especialmente poderosas en este aspecto, pero ello las hace especialmente atractivas para salas más reducidas donde son un terrible competidor para cualquier tipo de monitores, a los que desde luego sacan ventaja en cuanto a dinámica, como pude comprobar atacando a volúmenes más elevados piezas como el final del Concierto para piano y orquesta n.º 3 de Rachmaninov (versión Volados-Levine), el Concierto para violín de Thaikovsky o la tremenda versión del Carmina Burana de Blomstedt. En todo caso, las ATC SCM40 parecen recibir toda la energía que le piden a la electrónica YBA, siempre ágil y sin señal de compresión de ningún tipo, con una efectividad realmente admirable. La escena sonora impresiona, incluso en el caso de una orquesta sinfónica, no digamos ya con cuartetos jazz o en temas vocales, donde la voz se sitúa en su punto exacto, incluso físicamente adelantada respecto a los instrumentos que la acompañan. Con cualquier género, desde los mencionados clásicos hasta jazz (Half the perfect world, Madeleine Peyroux) o el suave rock de Mark Knopfler (Shangri La) pude comprobar cómo en todas las facetas éste es un conjunto ganador, muy difícil de batir sin un incremento del desembolso realmente significativo. Sin duda, una propuesta ganadora, altamente recomendable y merecedora de nuestra más alta calificación, sobre todo por la relación entre su precio y sus magníficas prestaciones.
EL ÉXITO DE ATC
Una parte crucial del éxito de ATC es la calidad de sus transductores. En muchos casos los bobinados de sus motores magnéticos se hacen a mano, con hilos de cobre específicos de alta densidad y con diseños de tamaño sobredimensionado, cuya ventilación anterior y posterior contribuye a mejorar su rendimiento y su durabilidad. Otro de sus éxitos es la reducción de la distorsión armónica entre 300 Hz y 3 kHz, que se ha traducido en mejoras en la resonancia y en la dispersión fuera del eje.
Armonía HiFi
Ficha técnica
YBA Passion 400, 3.490 euros.
Respuesta de frecuencia 20 Hz-20 kHz. Relación señal/ruido <100 dB. Salida analógica 1 RCA (XLR opcional). Salida digital Eléctrica (S/PDIF). Distorsión < 0,07 %. Máximo voltaje de salida 1,5 v (analógico), 0,5 v (digital). Dimensiones 430 x 300 x 95 mm. PESO 7 kg.
YBA Passion 200, 3.990 euros.
Potencia 70 W a 8 ohmios, 120 W a 4 ohmios. Entradas 1 XLR, 5 RCA. PESO 12 kg. Dimensiones 430 x 370 x 100 mm.
ATC SCM40, 2.964 euros.
Respuesta de frecuencia 48 Hz-20 kHz. Sensibilidad 85 dB/W/m. Impedancia nominal 8 ohmios. Construcción 3 vías, recinto cerrado. Frecuencias de corte 380 Hz y 3,5 kHz. Amplificación recomendada 50-300 W. Max SPL 112 dB. Dimensiones 965 x 230 x 315 mm.
PESO 23,5 kg.
Precio: 10444 €
