Dali
- La total homogeneidad y la coherencia se convierten en la seña de identidad de las MS4, con independencia del tipo de música que escuchemos
- Precio: 9357 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Jorge WUHRMANN
A veces los productos de un país se convierten en uno de sus más poderosos iconos internacionales. El chocolate y el queso de Suiza, el caviar iraní, la pasta de Italia o el vino de Francia no son más que algunos ejemplos obvios para cualquiera. Pero, ¿sabría alguien decirme qué producto es característico de Dinamarca? Pues yo diría que Dinamarca es tierra de cajas acústicas y altavoces. Tal y como suena. De hecho podríamos afirmar que es una de las mayores potencias mundiales en cuanto a diseño y fabricación, tanto del conjunto de la caja como de sus componentes, especialmente sus transductores.
El porqué de esa concentración y el origen de dicha tradición se me escapan, pero lo cierto es que el país escandinavo puede presumir de tener más marcas de alto prestigio en el panorama internacional que la mayoría de miembros de la UE. Y no sólo de cajas acústicas completas, sino además de transductores luego utilizados por fabricantes de todo el mundo.
Una de las marcas danesas más importantes es Dali, un nombre en absoluto relacionado con el maestro de la pintura español, sino con las siglas Danish Audiophile Loudspeaker Industries y cuya historia se remonta a 1983, cuando a través de las cadenas detallistas de Escandinavia se detectó la necesidad de cajas acústicas con una combinación de tamaño, tipo, prestaciones y precio que no se encontraba en el mercado en aquel momento.
Más de 25 años después, Dali puede presumir de contar con más de un millón de clientes satisfechos por todo el mundo que la han convertido en una marca muy respetada y apreciada cuyas realizaciones abarcan desde las series más cuidadosas con el presupuesto de la Concept hasta las cajas de la alta fidelidad más exclusiva de la Megaline.
EN LO MÁS ALTO DE LA GAMA DALI
En esta ocasión, nuestras cajas acústicas invitadas pertenecen a la serie Euphonia, la más alta de la marca, excluyendo la serie especial Megaline. La familia Euphonia está planteada, como no, como un conjunto de cajas capaz de atender tanto a un equipo estéreo de máxima calidad como a un cine en casa con idénticas aspiraciones.
Así, cuenta con dos tipos de canal central (uno empotrable), monitores de efectos empotrables y una versión de estos últimos que puede actuar como canal de efectos o como monitor frontal, todo ello coronado por supuesto con dos tipos de cajas acústicas tipo columna con las máximas aspiraciones en multicanal o en estéreo: las tope de gama MS5 y nuestras invitadas de hoy, sus hermanas menores MS4.
Las características de estas Dali resultan algo especiales comparadas con los diseños más habituales en otros fabricantes. En teoría, habría que definirlas como unas cajas de dos vías y media, que contarían con cuatro transductores: dos de 6,5 pulgadas, un tweeter de cúpula blanda de 29 milímetros de diámetro y un tweeter de cinta. Sin embargo, ambos tweeters, que en realidad actúan como uno solo, no reproducen el mismo rango dinámico, teniendo cortes a 3.000 y 15.000 Hz, por lo que Dali ha bautizado el diseño como de 2 vías y media. No es algo exclusivo de la serie, porque lo encontramos en otras muchas cajas de la marca, pero en este caso es la máxima expresión del concepto. Cada caja acústica Euphonia MS4 se fabrica y prueba individualmente en la planta de la compañía en tierras danesas y todos los transductores son diseñados y fabricados por Dali.
El tweeter convencional de cúpula blanda está fabricado con materiales textiles, mientras que los transductores de medios-graves están realizados con fibras de madera, una genialidad de este fabricante escandinavo que rara vez he visto. El conjunto se monta con arquitectura bass-reflex, contando con una cámara y puerto específicos y separados para cada transductor de medios-graves. El recinto, de generosas dimensiones, presenta los clásicos laterales curvados típicos de las cajas más ambiciosas para evitar las resonancias.
El panel trasero de conexiones está terminado con materiales de gran calidad y permite el bi-cableado o bi-amplificado (pasivo) de nuestras invitadas a través de sus dobles bornes de conexión. El acabado final del recinto es excelente, de la máxima calidad en cuanto a ebanistería y con dos estéticas posibles: cherry (cerezo) y alpi (algo más claro). A pesar de que sus dimensiones son suficientemente impresionantes y anticipan un rendimiento sin compromiso, su apariencia es lo bastante discreta para ser integradas en un entorno doméstico y su estética más bien neutra no obligará a nadie a redecorar la sala. Por decirlo de alguna manera, no atraen la atención por su aspecto exterior y sólo el ojo experto detectará las posibilidades de su diseño.
Analizando las características técnicas facilitadas por el fabricante, nos encontramos con una sensibilidad declarada de 88 dB y una impedancia nominal de 4 Ohm.
Aunque Dali no publica la impedancia mínima que alcanzan, sobre el papel no parecen unas cajas complicadas de atacar, por lo que podrán ser relativamente fáciles de emparejar con un buen número de electrónicas, algo siempre de agradecer a la hora de configurar un equipo. Dali recomienda un rango de potencia del amplificador asociado de 50 a 350 W. Tras la prueba, me parece relativamente bien, aunque matizaría que hará falta una amplificación con una buena entrega de corriente en las cifras más bajas de ese rango, ya que asumo la complejidad de un filtro de división de frecuencias muy especial para su particular configuración.
PRUEBAS DE ESCUCHA
Dado el tamaño (1 metro de alto y 22 cm de ancho) y el peso (38kg cada una) de nuestras invitadas, el distribuidor de Dali para España, Sound & Pixel Planet SL, propuso realizar la prueba en sus instalaciones. La solución resultó ser excelente, puesto que cuentan con unas oficinas con suficiente acondicionamiento acústico y electrónica para configurar un equipo de garantías.
En este caso, el conjunto estaba formado por diversos equipos de marcas también representadas por Sound & Pixel Planet: un preamplificador AVM V3ng, una etapa Moon W-7 y un reproductor CD-Audio Moon CD-1.
El lector es un buen ejemplo de una gama media de la marca, una fuente digital de calidad, bien escogido para la misión dado que no cobra protagonismo innecesariamente por una personalidad “especial”.
El previo es también un buen ejemplar de alta gama, bien dotado de conectividad y perfectamente neutral y transparente para el equipo. Finalmente, la etapa es uno de esos aparatos de aspecto y construcción clásicos que todo buen aficionado sabe valorar. Se trata de un diseño doble monofónico, clase A hasta los 5 W y AB a partir de ahí con un circuito propietario de la marca llamado “Lynx” para asegurar la ausencia total de realimentación. Su potencia, de 150W sobre cargas de 8 Ohm, 300W sobre cargas de 4 Ohm y 500 W sobre cargas de 2 Ohm, le permite atacar con soltura prácticamente cualquier caja acústica que le conectemos. Sin duda, más que de sobra para nuestras invitadas.
Una de las primeras cosas que me llamó la atención en la colocación de las cajas era la total ausencia de ángulo respecto al oyente. Normalmente la mayoría de las cajas hay que situarlas en un cierto ángulo hacia la posición de escucha. La razón es que el ángulo de dispersión vertical de las cajas no siempre es suficientemente abierto como para asegurar una escena sonora realista si no lo hacemos así.
En este caso, las MS4 estaban colocadas directamente en perpendicular a la pared trasera, correctamente separadas de la misma y con una razonable distancia de los laterales, pero sin ángulo alguno respecto a la posición del oyente.
El motivo es también una de las características de la marca: su particular concepción de la radiación acústica y del alineamiento temporal les permite dibujar una escena sonora grande y profunda y ensanchar el punto de escucha.
De hecho, empezando con las primeras grabaciones, como de costumbre de grupos pequeños con instrumentos acústicos, me llamó de inmediato la atención la espectacular precisión de la misma. Instrumentos y voces parecen estar delante mismo del oyente y hasta los diferentes planos de profundidad son perfectamente diferenciables.
El famoso disco de Barenboim, Mederos y Console “Mi Buenos Aires querido” revelaba todos sus matices, con un bandoneón casi chispeante, un piano dinámico y la línea de bajo constante, contundente y hermosa. La sensación es de verdadera cercanía física y de un total realismo de los timbres. Los agudos suenan claros, limpios, delicados, ajenos por completo a toda aspereza o disfraz dulzón. Lo que hay en la grabación es lo que estas cajas reproducirán sin más artificios, con una zona alta y media de un realismo espectacular y unos graves extensos y contundentes cuando hace falta.
Estas impresiones se confirman con otros discos como el “All for you” de Diana Krall o el “Blue Light, Red Light” de Harry Connick Jr., en los que la voz surge con toda su natural belleza, bien articulada y recreada, perfectamente situada en la escena y rodeada de instrumentos cuyos timbres nos vuelven a resultar tan naturales como atractivos, con los metales de la banda de Harry Connick Jr. con un swing irresistible. La combinación con una electrónica poderosa asegura un buen control de la caja y aporta una sensación de agilidad excelente, especialmente en lo que atañe a la percusión.
Pero si las impresiones eran buenas con pocos instrumentos, el paso a una orquesta sinfónica fue lo que más me sorprendió por el tamaño de la escena sonora que son capaces de dibujar y el extraordinario nivel de detalle con el que se restituyen los diferentes grupos de la orquesta. Y como si la simple recreación de instrumentos con un increíble realismo no fuera suficiente, da igual cuántos se unan a la música ni la presión sonora con la que lo hagan, las MS4 añaden “capas” y “capas” sin la más mínima señal de saturación ni de compresión, incluso con volúmenes de escucha muy altos y discos tan exigentes como nuestro querido “Rachmaninov Número 3” en la versión de Volodos. La total homogeneidad y la coherencia se convierten en la seña de identidad de las MS4, con independencia del tipo de música que escuchemos.
En definitiva, reflejan un perfeccionismo naturalista en todas las frecuencias que las convierte en unas cajas con las que uno pierde la noción del tiempo y no se cansa jamás de escuchar. Altamente recomendadas para quien quiera entrar en la alta fidelidad de excepción.
NOS GUSTA
Escena sonora
Prestaciones globales y respuesta a transitorios
Coherencia y homogeneidad tonal
MEJORABLE
Nada que señalar, teniendo en cuenta su precio
Dali
Ficha técnica
Respuesta de frecuencia: 33Hz-28.000 Hz
Sensibilidad: 88 dB
Impedancia nominal: 4 Ohm
Amplificación recomendada: 50W-350W
Dimensiones: 1020x220x425 mm
Peso: 38 kg por unidad.
Filtro divisor, frecuencias de corte: 3.000Hz – 15.000 Hz.
DISTRIBUYE Sound&Pixel Planet (918259954)
Precio: 9357 €
