Stradivari
LA IMPORTANCIA DE LOS DETALLES
- Gryphon y Dynaudio conisguen un binomio perfecto, equilibrado y polivalente. Una combinación pensada para emocionar.
- Precio: 50545 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Ramon Sendra
Siempre he comentado que un equipo musical me convence sobremanera si consigue alejarme de cualquier intención analítica y me transporta a un plano mucho más emocional. Justo en ese momento en que mi cerebro decide no pensar más: sólo disfrutar. Si el equipo es realmente bueno, este paso entre el análisis y el disfrute se hace sin que uno se dé cuenta. Ya aviso que en Stradivari me sucedió justamente esto.
Era la primera vez que pisaba las instalaciones de Stradivari en Valencia. Algo no muy difícil puesto que hace muy poco que esta magnífica tienda ha sumado ya su primer medio año de vida. La tienda rebosa de una calidad exquisita en todos sus aspectos: una cuidadísima decoración, un trato exquisito y, no menos importante, una sala de audición que pondera una muy correcta acústica (aunque todavía puede mejorar algo más, tiempo al tiempo) pero que da la sensación de que podría ser nuestra propia sala. Ignacio, el corazón y cerebro de Stradivari, lo tiene muy claro, puesto que es consciente de esa necesidad de poder escuchar los equipos en espacios lo más realistas a las necesidades del cliente. Stradivari es un ejemplo de ésos que aplaudo: ser prácticos, honestos y, sobre todo, realistas.
Una tienda que intenta buscar ese complicado equilibrio entre lo que uno quiere y lo que uno puede llegar a montar en su sala. A Ignacio no se le caen los anillos, por lo que, si hace falta, llevará sus equipos a su casa, los instalará y dejará que sea la sala la que decida, finalmente, qué combinación resulta más adecuada. Y si, luego, un par de meses más tarde, se tiene que cambiar algún componente, pues adelante.
Previa a nuestra audición, Ignacio (que se sorprendió gratamente de nuestra visita) tuvo que decidir qué equipo escuchar. Quería encontrar la combinación que fuera la más adecuada, lo que incluye el lector, previo, etapa, cajas y cables. Quería asegurarse de que estaba perfectamente instalado, rodado y equilibrado. Ignacio es una persona realmente minuciosa, que tiene en cuenta todos los detalles, por mínimos que sean. Cuando llegué, todo estaba preparado.
El equipo estaba formado por electrónica Gryphon y las majestuosas y siempre sorprendentes Confidence C4 de Dynaudio, que ya nos presentó Luis Llana en el número 32 de CEC. El cableado elegido pasó por las manos de Inakustik y Clear Audio. Buscando ese difícil equilibrio entre calidad y precio, Ignacio no dudó en elegir, para entendernos, la etapa y el previo de Gryphon, que no son el top de gama de la marca (justo el paso por debajo, aunque tampoco es que la firma disponga de muchos más modelos). Lo es el Mikado, puesto que no existe alternativa en calidad posible. Pero, como veremos más tarde, el conjunto sorprende por varios motivos, sin que etapa ni previo comprometan los resultados. Al contrario.
Por cierto, Ignacio me comentaba que siempre que debe realizar una audición (básicamente para sus clientes), empieza la instalación en su sala desde cero: lo desmonta todo, elige cuidadosamente los equipos y los instala. Desorden y caos son dos palabras que no tienen cabida en el vocabulario de Stradivari. Vamos a presentar a nuestros invitados.
GRYPHON MIKADO
El Mikado es el único reproductor de CD-DA de la marca, un dispositivo pensado para sonsacar lo mejor de los discos musicales, sin renunciar ni a la calidez de lo analógico ni a la precisión del mundo digital. Hereda la perfección tecnológica del que fue el primer reproductor CD-DA con sobremuestreo, también de Gryphon, el CDP-1, así como el refinamiento que consiguieron con su Adagio.
Con un diseño exquisito, destaca su sistema de carga superior, sus formas modernas y sus botones táctiles (no mecánicos). En su diseño electrónico se han tenido en cuenta todos los detalles: sobremuestreo a 96 kHz, fuentes de alimentación muy precisas para minimizar cualquier ruido (con hasta 4 transformadores toroidales independientes), separación de los circuitos analógicos y digitales, etc., terminando con la salida de audio analógico balanceada mediante conectores XLR.
GRYPHON PRELUDE
Con un diseño estético algo más sobrio pero con una sofisticación exclusiva en lo que a electrónica se refiere, el Prelude se muestra como una máquina tremendamente precisa y neutra como paso previo a la etapa de potencia. Como pude comprobar durante las pruebas, ofrece un excepcional nivel de cuidado y atención en los detalles, lo que le confiere esa precisión que uno busca en un equipo de estas características.
GRYPHON ENCORE
La Encore es la bestia negra de este equipo. Una tremenda etapa de potencia estéreo (aunque, de hecho, se trata de un doble bloque monofónico, como así se puede deducir al ver que necesita dos conectores IEC) capaz de entregar 500 W de potencia por canal sobre cargas de
8 ohmios (justo el doble, según el fabricante, si reducimos la impedancia a la mitad). Una máquina realizada sin concesiones, con una capacidad dinámica que sobrecoge. Fabricada sin compromiso alguno, su reluciente chasis negro esconde una electrónica compuesta de componentes exclusivos para la consecución de la mayor calidad posible: transistores de salida Sanken, hasta 20 condensadores para el filtrado, el mínimo trayecto para las señales, dos transformadores toroidales aislados, etc. Esta etapa, aun siendo superada por otro modelo más ambicioso de Gryphon, la Antileon (¡175 W en clase A!), no dejó de sorprenderme.
CONFIDENCE C4
Amén de su calidad, la fabulosa estética de estas cajas no deja indiferente a nadie. Injustamente hace que el espectador no preste tanta atención a la atractiva electrónica Gryphon que utilizamos. Dynaudio siempre ha sorprendido por sus realizaciones. Lo hizo con las Evidence, antes con las Contour, y haría lo mismo con las Confidence, a las que equipó con sus más avanzadas tecnologías en reproducción de audio, entre ellas, el concepto clear-cut aesthetic. Una serie tremendamente ambiciosa que, desde su presentación, sigue superando las expectativas de quienes las escuchan por primera vez.
La C4 es el modelo más alto de la serie y destaca no sólo por sus formas sino también por el uso de dos tweeters instalados dentro de un bloque de aluminio con la clara intención de evitar cualquier problema de vibraciones o resonancias, así como los defectos en la respuesta de fase. Dynaudio hace gala con estas C4 de su tecnología DDC (Dynaudio Directivity Control), cuyo objetivo es evitar los problemas de reflexión de las salas de audición en aras de conseguir una escucha lo más “real” posible. Ésta es la responsable de la característica disposición simétrica de los transductores.
Según el fabricante, las C4 presentan una respuesta en frecuencia totalmente libre de picos hasta los 20 kHz. El recinto descansa sobre una pesada base que, además de ofrecer la rigidez necesaria a toda la caja, incluye el único par de conexiones en su parte posterior. La caja reposa sobre cuatro puntos (spikes) totalmente ajustables. Éstos y las conexiones permanecen ocultas a los ojos del espectador, por lo que añade un interesante extra estético.
El objetivo de cualquier equipo de sonido estéreo es trasladar a nuestro salón la experiencia del mundo sonoro real. Esto toma sentido con según qué temas musicales, sobre todo los de índole acústica. Por ello hablamos siempre de aspectos más bien subjetivos como la tridimensionalidad, la profundidad o la imagen estéreo. Resulta importante, por ejemplo, poder localizar de manera precisa los instrumentos en el “espacio sonoro”, más teniendo en cuenta algunas configuraciones musicales tradicionales como las sinfónicas. Todo el mundo sabe dónde colocar visualmente los violines, los clarinetes o el arpa. Esta conjunción entre lo que se escucha y lo que se espera del mismo hace más o menos creíble una configuración.
Debo reconocer que el equipo que nos mostró Stradivari cumplía ampliamente con esta premisa, incluso la superaba. El concepto de tridimensionalidad quedaría corto para definir la sensación de espacialidad global que las C4 ofrecen. No sólo consiguen una imagen estéreo compacta y tremendamente bien definida, sino que, además, consigue una apertura en vertical que pocas veces he escuchado con otras configuraciones. El característico concepto DDC de Dynaudio es, sin duda, el responsable de este hito, de la capacidad de poder aumentar significativamente el espacio sonoro en todas direcciones. Incluso consigue hacer invisibles las C4, ya de por sí hermosas. Pero esto tampoco sería posible sin el generoso sonido que el conjunto Gryphon ofrece. La Encore hace fácil cualquier salto dinámico, sin perder, en ningún caso, ápice alguno en la resolución de los sonidos más débiles. Al contrario, el conjunto convence por su excelente sutileza pero atrevida dinámica. Los transitorios son ejecutados con maestría absoluta, dejando de lado cualquier indicio de agotamiento. La rapidez en respuesta y la genial respuesta en frecuencia y dinámicas de las Dynaudio hacen que a niveles altos de presión sonora uno no tenga sensación de volumen alto. La capacidad de resolver la escena sonora permite al espectador entrar de lleno en el sorprendente mundo de las sensaciones. Ya he iniciado este artículo comentando que llegué a sumergirme en la música gracias a la continua invitación del equipo. De pronto, el equipo desapareció ante mis ojos y dejó que el placer se convirtiera en algo sensacional. Este único altavoz circular que tenía delante consiguió que pudiera visualizar todos y cada uno de los artistas que, durante la audición, fueron pasando por la bandeja del Mikado. Los podía tocar. Un balance tonal con muy pocos precedentes, con una excelente resolución de los detalles que hace críticas las producciones musicales. Me impresionó la verticalidad de la voz de Keiko Lee, o el respeto por la dinámica de Silje Nergaard.
La polivalencia del equipo quedó demostrada en toda la audición, consiguiéndose, siempre que era posible, una magnífica sensación de directo. Un equipo tremendamente respetuoso, detallado, lineal y capaz de lograr emocionarnos, que es lo que importa.
IGNACIO LÓPEZ, STRADIVARI
He de reconocer que la visita de Ramon Sendra a nuestras instalaciones fue una grata sorpresa, signo inequívoco de la profesionalidad y el grado de implicación que la revista CEC tiene bajo su dirección.
El sistema que configuramos estaba formado por los “segundos de abordo” de las firmas líderes del mercado High End europeo: Gryphon y Dynaudio. Completado por los modelos top en cableado de la firma alemana In-Akustik. El equipo se podría definir como un compendio de equilibrio, resolución y dinámica. Siendo la transparencia y polivalencia adjetivos que bien podrían sumarse a la lista de virtudes del mismo.
En Stradivari insistimos y demostramos día tras día la importancia de la puesta a punto de un sistema de Alta Fidelidad, en la que se deben tener en cuenta parámetros tan fundamentales como dimensiones de la sala, la acústica, sinergia entre componentes y ajuste final por parte del cableado. Esto y la prueba in-situ de los equipos en casa del cliente, hasta dar con la combinación adecuada, son la base de nuestro trabajo, y se convierten irremediablemente en nuestro verdadero leitmotiv.
No tengo más que animar al equipo de CEC para que sigan por el camino del rigor y la honestidad, y desde estas líneas les emplazo en un futuro próximo a la audición de un sistema valvular “fuera de parámetros” basado en las imponentes Opera Tebaldi.
LA IMPORTANCIA DE LOS DETALLES
Está claro que en cotas altas de calidad todo detalle tiene su importancia, para bien o para mal. Stradivari es consciente de que un equipo en concreto puede sonar muy distinto en un espacio o en otro. Por eso no duda en realizar audiciones en las salas de sus clientes en los procesos finales de compra. Asimismo, nosotros hemos vivido muchas experiencias donde una configuración casi idéntica puede sonar muy diferente en uno u otro espacio. Lejos del concepto “sinergia”, la verdad es que debemos ser precabidos y no querer extrapolar el resultado de unos componentes por separado al conjunto total que pueden formar. Si han escuchado alguna vez las Confidence C4, por ejemplo, con etapas Classé, seguramente obtendrán un sonido muy diferente que con la Encore. Incluso conociendo perfectamente la Encore, su combinación puede ofrecer unos u otros resultados. No dejen nunca de probar y escuchar tantas combinaciones como les sea posible.
Stradivari
Ficha técnica
GRYPHON MIKADO, 11.000 €
CONVERTIDORES 4 DAC Dual-Differential a 24 bits/96 kHz con fuente de alimentación regulada independiente. TRANSPORTE CD-Pro 2 de Philips modificado con chasis de metal. CIRCUITERÍA En pura Clase A sin feedback negativo. SALIDAS Analógicas balanceadas mediante conectores XLR. 110 ohmios AES/EBU. 720 ohmios S/PDIF.
GRYPHON PRELUDE, 7.000 €
CONFIGURACIÓN Dual mono verdadero. FEEDBACK Negativo 0. TRANSFORMADORES Toroidales en configuración dual mono. CABLEADO Internamente inexistente.
GRYPHON ENCORE, 13.000 €
POTENCIA 2 x 500 W sobre 8 ohmios, 2 x 1.000 W sobre 4 ohmios. TRANSFORMADORES 2 toroidales Holmgren de 1.300 VA. CONDENSADORES 160.000 F. PESO 48 kg.
DYNAUDIO C4 CONFIDENCE, 14.000 €
Sistema Bass reflex, 3 (4) vías. Respuesta en frecuencia 27-25.000 Hz (+/- 2 dB). Frecuencia de resonancia 30 Hz. Sensibilidad 90 dB SPL (2,83 V/1m). Impedancia 4 ohmios nominal, 3,3-16,5 ohmios entre 20 y 200 Hz, 3,7-7,5 ohmios entre 200 Hz y 20 kHz. Manejo de potencia 400 W a 4 ohmios.
Dimensiones 250 x 1.750 x 445 mm. Peso 50 kg unidad.
Precio: 50545 €
