Propuestas

Clave Audio

  • El grueso del presupuesto queda reservado para lo que realmente marcará la diferencia: las excepcionales Audiovector Si 6 Avantgarde Arreté.
  • Precio: 26715 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Luis Llana

Ocasionalmente he necesitado algún componente adicional para hacerle los honores al aparato de turno, bien porque carecía de él o bien porque el que obraba en mi poder no reunía las características que la situación demandaba. En tales circunstancias siempre he recurrido al establecimiento especializado de Madrid, Clave Audio, donde me han brindado de forma totalmente desinteresada cuanta ayuda he solicitado, por lo que aprovecho la coyuntura para dar las gracias a sus responsables, a quienes conozco prácticamente desde los orígenes de la firma en el año 1990 en su primitiva sede de la calle Caracas. Se trata de Javier Reig, alma, “cerebro” y estratega de la casa; de Javier Ochoa, una enciclopedia viviente en todo cuanto se refiere a conocimientos de la alta fidelidad “por dentro” y de los hombres que la han hecho posible y un técnico siempre presente a pie de tienda; y de Carlos García, un experto en temas de vídeo como algo consustancial del cine en casa y técnico de campo, asistido por un grupo de colaboradores. En el año 2000 trasladaron su sede a la calle Padilla número 68, en pleno corazón del barrio de Salamanca de Madrid. Allí tienen habilitadas tres salas de audición y una cuarta en fase de montaje en la que exhibirán sistemas de diseño y altavoces empotrables de alta gama. La más pequeña la dedican a equipos de nivel de entrada para estéreo y cine en casa y en ella lo último de Pioneer en pantallas de plasma visualiza imágenes en alta definición, vía satélite. En otra sala demuestran equipos de cine en casa de alta gama y en una tercera los sistemas exclusivamente para estéreo desde gama media, hasta los que hacen estremecer los sentidos y al sufrido bolsillo. Con sentido de estrategia comercial, Clave Audio mantiene excelentes relaciones con la práctica totalidad de los distribuidores de nuestra geografía, y les puedo asegurar que el asunto no resulta sencillo en un sector tan complejo. Disponen de tienda on line y son expertos en sistemas para multihabitación, domótica, seguridad y en todo lo relativo al entorno electrónico de una vivienda. Se suele afirmar con demasiada alegría que el “entendimiento” entre los componentes de un sistema de audio sólo es posible cuando todos son del mismo fabricante o, en el peor de los casos, procedentes del mismo distribuidor, quien supuestamente ha realizado las oportunas pruebas. No entraré a valorar semejante postulado, pero la compatibilidad entre componentes de diversa procedencia está a la orden del día cuando se actúa con rigor y conocimiento de causa, condiciones sine qua non en cualquier caso. Sirva de ejemplo el sistema que nos propone Clave Audio, compuesto por un lector de CD-DA de Meridian, distribuido por la firma catalana Chemison, un amplificador integrado de Musical Fidelity cuyo representante es la madrileña Magnetrón y cajas acústicas de Audiovector, importadas por la firma gallega Corpaw. Disculpen la broma, pero es difícil encontrar más diversidad, en este caso hispana, con un perfecto entendimiento entre componentes de distinta procedencia, cuyo nexo común es el respeto por los principios que rigen la auténtica alta fidelidad.



Meridian, o la eficacia digital



Fundada en 1977 por Bob Stuart y Allen Boothroyd, Meridian se vinculó de inmediato con el recién nacido CD-DA y en 1984 presentó el MCD, uno de los primeros lectores digitales aceptado, no sin ciertas reticencias, por el exigente sector melómano muy apegado al vinilo, que consideró al nuevo formato como una aberración, y no le faltaban motivos. Vino al mundo con notables limitaciones, en una época en la que la tecnología digital no estaba lo suficientemente avanzada para “digitalizar” la música, o al menos no lo demostró. Al día de hoy lleva el lastre de su inamovible estándar, que sólo complejos algoritmos de recuantificación y sobremuestreo, e incluso el más sofisticado de remuestreo de la señal, han conseguido del CD-DA un formato plenamente válido y aceptado. Todo un despliegue de medios técnicos a lo largo de los años en los que Bob Stuart y su equipo han sido punta de lanza con la tecnología digital más avanzada. La gama de productos de la serie de referencia 800 es un compendio de la tecnología y el conocimiento acumulado por Meridian en el terreno digital, que hereda la competente y homogénea serie G con un atractivo diseño de Allen Boothroyd y algunas características comunes. Algunas de ellas son el visualizador fluorescente al vacío (VFD) y el mando a distancia de tipo pupitre MSR+, que genera amores u odios (me cuento entre los primeros), con capacidad de aprendizaje, un juego de teclas reemplazables por el usuario para personalizarlo y una atractiva retroiluminación.

El lector de CD-DA G06, propuesto por Clave Audio, es el menor de dos hermanos; la diferencia con el superior G08 reside fundamentalmente en que nuestro G06 cuenta con un DAC (convertidor de digital a analógico) de 24 bits y 192 kHz de frecuencia de muestreo, mientras que el G08 realiza un remuestreo de la señal, un proceso matemático que calcula en tiempo real la nueva frecuencia de muestreo que no es múltiplo de la original. Monta una mecánica de CD/DVD-ROM capacitada para la lectura de los formatos CD-DA y CD-R/RW, cuatro fuentes de alimentación reguladas y circuitos instalados en placa multicapa, con una etapa de acoplamiento directo en Clase A para los pasos finales. Dispone de una salida analógica no balanceada, una digital desdoblada en los habituales S/PDIF y EIAJ-TosLink, un puerto RS-232 para futuras actualizaciones y control remoto y dos conexiones para asociarlo a otros componentes de la firma. Ofrece mejores cifras de distorsión armónica y ruido que su predecesor G07, presentado en el número 15 de CEC.



Musical Fidelity, el músculo



No creo que a estas alturas necesite presentación la británica Musical Fidelity ni su creador, Antony Michaelson, un clarinetista clásico y aficionado a la electrónica que no estaba conforme con los altos precios de la amplificación de calidad -¿les suena de algo?- y decidió fabricárselos personalmente. Así comenzó Musical Fidelity en 1982. De ella les hemos presentado buena parte de su catálogo en diferentes números de CEC. Pero nos faltaba enfrentarnos a lo más gordo de la firma y Clave Audio nos lo ha servido en bandeja, proponiéndonos el amplificador integrado estéreo kW 550, un “bicho” del que impresionan sus cifras de salida, y si no, lean. Ofrece nada menos que 630 vatios por canal a 8 ohmios y 910 a 4 ohmios con unos picos de voltaje de 201 V para una corriente de 200 A. Esto, unido a los 12 V de margen de sobrecarga en la entrada, asegura un tremendo rango dinámico. Unas cifras con las que muy pocas cajas acústicas se le pueden resistir, aunque su factor de amortiguamiento, con un valor de 200, no sea como para tirar cohetes.

La fuente de alimentación se aloja en un módulo separado -su peso de 32 kg supera a los 23 del amplificador-, lo que garantiza la ausencia de interferencias magnéticas que puedan generar sus transformadores. Dispone de tres salidas separadas, una para la sección de preamplificación con conector DIN y dos para las de potencia con conectores XLR, cuyos cables se incluyen entre la dotación de serie. La topología de los circuitos del amplificador es una configuración doble monofónica no balan-ceada, cuya sección de preamplificación contiene una válvula 6SL7 para cada canal y una depurada entrada de phono para cápsulas MM y MC con un excelente valor en la relación señal/ruido de 96 dB. Ofrece cinco entradas de línea, la citada de phono cuya conmutación entre MM y MC se realiza en el panel trasero, un bucle para grabación, una curiosa entrada PD1 (Portable Device) con jack estéreo de 3,5 mm, compartida con la entrada AUX1, y una salida de previo. Musical Fidelity ha olvidado incluir en el kW 550 la entrada HT Direct para su sencilla integración en un sistema de cine en casa, presente en todos los amplificadores de la firma que hemos probado hasta la fecha. Cuatro excelentes bornes de salida por canal aseguran el cómodo bicableado de las cajas. La gestión y el control del aparato se pueden realizar con un mando a distancia, similar al espartano modelo que ya conocemos de ocasiones anteriores.



Audiovector, unas danesas de élite




Fundada en 1.979, Audio-vector es la consecuencia del espíritu perfeccionista de Ole Klifloth, quien durante años trabajó como crítico de alta fidelidad, realizó pruebas de numerosas cajas acústicas en los pasados años setenta y llegó a la conclusión de que ninguna respondía a sus expectativas, pues ofrecían un sonido cerrado y sin vida debido al excesivo amortiguamiento para evitar resonancias y distorsiones. Con la experiencia acumulada como crítico, decidió crear su propia compañía y se propuso como meta evitar el citado amortiguamiento que penalizaba el rendimiento y la dinámica, con pérdida de detalles sonoros, y crear una caja polivalente para todo tipo de música con alta sensibilidad y baja impedancia de carga. Actualmente es la marca más vendida en Dinamarca, se distribuye a 20 países y desde 1984 construye sus propios transductores de agudos, mientras que los de graves y medios se los suministran otros fabricantes, con especificaciones de Audiovector. Con el denominado concepto IUC (Individual Upgrade Concept), la escalabilidad es un importante valor añadido a todas las series de su producción. El usuario puede adquirir la caja más sencilla de cualquier serie, con la garantía de que más adelante Audiovector se la actualizará en fábrica a un modelo superior, pagando la diferencia de precio entre las dos y una cantidad añadida por gastos de manipulación y transporte. No obstante, Clave Audio presenta en su propuesta la pareja de cajas de más nivel de toda la producción de Audiovector que, como es de rigor, incluye la mejor tecnología puesta a punto por la firma danesa. Se trata del modelo Si 6 Avantgarde Arreté de la serie Si 6, integrada por otros dos modelos, Si 6 Signature y Si 6 Avantgarde, cuyas diferencias hay que buscarlas en los transductores y en el filtro divisor.

Su gabinete es una sólida estructura fabricada con NRFB, un material de diseño propio, pesado, denso, extremadamente rígido e inerte, terminado en madera natural. Buena prueba de que la cosa no es ninguna broma son los 50 kg de la caja, en relación a su tamaño. Se trata de una esbelta columna con los laterales curvados y un complejo diseño basado en el principio de reflexión de graves con 3,5 vías y cinco transductores, con los dos de medios, el de agudos y los dos puertos de sintonía instalados en un panel superpuesto al frontal de la caja para aumentar la rigidez, precisamente en los puntos de sujeción de los altavoces. Probablemente les sorprenda el llamativo zócalo que parece diseñado por el creador de Robocop, pero tiene su porqué, en una doble función. Actúa a modo de amortiguador de la caja y al mismo tiempo es la salida del flujo de los dos transductores de graves, de 20 y 16 cm respectivamente, montados dentro del gabinete inmediatamente detrás del zócalo, paralelos al suelo.

Los altavoces de graves y medios responden a la tecnología LCC (Low Compression Concept), que permite a las membranas moverse libremente siguiendo la señal del amplificador con un 100% de precisión, liberándolas de los fenómenos de compresión que les afectan en condiciones duras de trabajo, en lo que colabora un chasis muy abierto. Los imanes tienen instalados en las piezas polares unos anillos de aluminio y cubiertas de cobre que reducen la inducción magnética y la distorsión en 20 dB en bajas frecuencias y en 15 dB en las altas, según Audiovector. Utilizan soportes de fibra de vidrio en las bobinas móviles para reducir la distorsión por histéresis (magnetismo remanente cuando ha cesado la señal), con la consiguiente mejora en la respuesta a transitorios, ya saben, señales de corta duración con un tiempo de ataque muy rápido. El transductor de agudos es el modelo Ultra S, de diseño propio con imán de neodimio y tecnología AMT (Air Motion Transformer), un invento de los años setenta del Dr. Oscar Heil, quien lo denominó transformador de movimiento de aire. En lugar de una cúpula con el clásico movimiento de pistón, el transductor AMT se basa en una membrana corrugada que oscila hacia los lados, capacitada para alcanzar los 50 kHz con total linealidad. La tecnología añadida SEC (Soundstage Enhancement Concept) utiliza la radiación trasera para crear una escena más abierta, lo que autoriza una ubicación menos crítica de la caja, respecto del punto de escucha. El filtro divisor es de concepción minimalista, con un reducido número de componentes de la más alta calidad montados en serie con los transductores, según Audio-vector, de lo que deduzco unas pendientes de atenuación de 6 dB/octava (filtro de primer orden), la solución menos conflictiva en cuanto a la absorción de la señal y el respeto de la fase eléctrica. La placa de conexiones contiene seis excelentes bornes que permiten el tricableado o la triamplificación de la caja con el filtro activo AVEX 3 de la propia firma. El precio de las Si6 Avantgarde Arreté lo considero justificado por el derroche de medios técnicos utilizados, con un ensamblaje artesanal en las instalaciones de su sede central en Copenhague.



El relato de los hechos



Con el kW 550 hay que tomárselo con calma hasta que alcanza su temperatura de trabajo, indicada por el cambio de color, de anaranjado a azul, de la suave iluminación alrededor de los pies que soportan al aparato. Un simpático detalle. Las cajas estaban conectadas al amplificador en modo tricableado, con LAT Inter-national para graves y medios y Van den Hul Revolution para agudos, con The First Ultimate también de Van den Hul, entre lector y amplificador.

Mientras calentaba motores, la escena sonora me resultaba correcta y bastante creíble con los paneles frontales de la pareja de Si6 Avantgarde Arreté prácticamente en línea, lo que demuestra que la tecnología Soundstage Enhan-cement Concept de Audiovec-tor, aplicada al transductor de agudos, funciona. Pero con la kW 550 ya a punto, mi primera medida consistió en la “prueba del algodón”, ya saben, el omnipresente registro Lush Life, de Jacintha, para comprobar la escena sonora, y la prueba me indicó otra cosa. Pero bastó una ligerísima orientación de las cajas hacia el punto de escucha para materializar la cálida y sensual voz de la chica de Singapur y los músicos acompañantes, cada cual en su lugar, para verificar lo excepcional de la escena sonora que, como en este caso, sólo es posible cuando las cajas se encuentran a la altura de las circunstancias, correctamente instaladas en una sala adecuada, sin infravalorar al resto de la instalación.

La belleza de timbre del violín de Gidon Kremer es una prueba fehaciente de la formidable transparencia de las Audiovector, con una rara mezcla de capacidad de análisis, delicadeza y suavidad en la zona alta del espectro, con la rapidez de respuesta transitoria que exige la digitación de Martha Argerich al piano, ambos con la inquietante y bella sonata Kreutzer, de Beethoven, del sello DGG. Y lo más importante, sin la menor salida de tono a un nivel de presión sonora elevado. De la curva de respuesta que anuncia Audiovector, con una desviación máxima de +/- 2 dB en todo el rango de frecuencias

-un valor excepcional para una caja acústica- entre 25 y

50 kHz, hago un auto de fe por la excelente linealidad subjetiva que he apreciado después de escuchar registros de lo más variado, lo que las valida para todo tipo de música como unas auténticas todo terreno.

El registro grave es nítido, potente y desciende muy bien en frecuencia con un control absoluto, algo seco si me apuran, probablemente debido a la falta de rodaje dado que las cajas son prácticamente nuevas. Dirán ustedes que sólo hablo de las Audiovector y no menciono a la electrónica, pero tengan en cuenta que todo lo anterior hubiera quedado diluido sin el transparente lector G06 de Meridian y el formidable y elegante empuje del kW 550, con una capacidad dinámica apabullante. Porque para la “traca final” me reservé lo que ya imaginan ustedes, en este caso por partida doble. Las casi salvajes pistas 13 y 14 del Carmina Burana en versión de Herbert Blomstedt de otras ocasiones y el también habitual final del Concierto número 3 para piano de Rachmani-nov, en versión al piano de Arcadi Volodos.

Clave Audio nos propone un sistema configurado con inteligencia. Un competente lector G06 de probada eficacia, lejos de los precios de las máquinas de referencia y un amplificador integrado kW 550 con unas cualidades que incluso superan a combinaciones de previo y etapa de potencia de precio muy superior. Una importante partida del presupuesto queda reservada para lo que realmente marcará la diferencia: las excepcionales Audiovector Si 6 Avantgarde Arreté. Un sistema que considero de referencia a un precio muy interesante, aunque no barato en términos absolutos. Va mi mejor recomendación.


Clave Audio

Ficha técnica

Meridian G06s, 2.695 euros.

Formatos soportados: CD-DA, CD-R, CD-R/W. Salida de audio analógica: 2,3 V RMS fija en Clase A, 47 ohmios. Distorsión armónica: mejor que -95 dBFS. Ruido: mayor que -95 dBFS. Mecanismo: CD/DVD-ROM de triple láser. Construcción y acabado: metal y cristal en negro o plateado. Alimentación y consumo: 100-240 V, 50-60 Hz, 25 W. Dimensiones: 440 x 350 x 90 mm.

Peso: 8 kg.



Musical Fidelity kW 550, 7.020 euros.

Voltaje de salida: RMS 70 V, 20 Hz-20 kHz. Pico a pico, 201 V. Potencia de salida:

630 W/canal 8 ohmios (28 dBW), 910 W/canal 4 ohmios. Corriente de salida: pico a pico, 200 A. Factor de amortiguamiento: 200. Respuesta en frecuencia: 20 Hz-20 kHz, +0 dB, -0,2 dB. 20 Hz-60 kHz, +0 dB, -1,4 dB. Impedancia salida de previo: 50 ohmios. Distorsión armónica: 0,005% a 1 kHz. Distorsion armónica más ruido: < 0,01%, 20Hz-20 kHz. Relación señal/ruido: > 99 dB. Sensibilidad para 630 W: 450 mV. Impedancia de entrada: 220 kOhmios. Margen de sobrecarga: 37 dB. Separación entre canales: > 75 dB. Consumo: 1.950 W a 8 ohmios, 120 W en espera. Dimensiones: 485 x 470 x 170 mm. 365 x 440 x 170 mm la fuente de alimentación. Peso: 23 kg. 32 kg la fuente de alimentación.



Audiovector Si 6 Avantgarde Arreté, 17.000 euros.

Principio: bass reflex, 3,5 vías. Impedancia: 8 ohmios. Sensibilidad: 92 dB. Manejo de potencia: 400 W. Respuesta en frecuencia: 25 Hz-50 kHz, +/- 2 dB. Dimensiones:

1.250 x 240 x 360 mm. Peso: 98 kg pareja.



Contacto Clave Audio:

C/ Padilla, 68

28.006 - Madrid

Teléfono 914016307

http://www.claveaudio.com

Precio: 26715 €