Oracle CD 2500, El síndrome de Stendhal
El lector de CD-Audio y las vibraciones
- Recomiendo sin reservas este reproductor de rompedora estética y resultados muy
envidiables.
- Precio: 10950 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Luis Llana
Se cuenta del escritor francés del siglo XIX Marie-Henri Beyle, más conocido por el seudónimo de Stendhal, que en un viaje a Florencia se sintió repentinamente enfermo, sumido en un estado de shock con palpitaciones, del que se repuso al sentarse en un banco y recibir aire fresco. Stendhal no pudo resistir la belleza de los tesoros artísticos de la ciudad italiana. Como ha habido más casos de gente con este síntoma, el hecho fue descrito en 1979 por la siquiatra italiana Graziella Magherini como el “síndrome de Stendhal”. Aunque sin llegar a ese estado de shock, algo similar le sucedió a quien escribe estas líneas cuando recibió un pesado bulto —las “palpitaciones” comenzaron con el peso de aquello— en cuyo interior debería encontrarse un lector de CD-Audio, supuestamente con la forma de un paralelepípedo más o menos agraciado. Dentro del embalaje de cartón encontré una robusta caja de madera, cuyo sorprendente contenido es el que les mostramos en la foto de cabecera. Creí haber visto todo en diseño de lectores para CD-Audio de muy alta gama, pero la bellísima estética de este CD 2500, de Oracle Audio, ha roto todos mis esquemas. Es probable que mi opinión no la compartan algunos de ustedes, pero lo cierto es que a nadie dejará indiferente. En palabras de Oracle Audio, fundada en 1979 en Quebec (Canadá), “un dispositivo correctamente diseñado crea su propia forma que refleja la belleza de su función. El arte verdadero combina estos elementos por medio de un conjunto cuyo valor supera a la suma de las partes”. Sólo hay que echarle un vistazo al catálogo de Oracle Audio para corroborar esas palabras y comprobar cómo cada componente de la firma canadiense es una auténtica obra de arte, tanto estética como en lo que respecta a la ingeniería, por la excelencia de sus especificaciones técnicas. Sirva sólo a título de ejemplo los nada menos que 216.000 microfaradios de capacidad en la fuente de alimentación de su amplificador integrado Si 3000, para 300 W por canal a 8 ohmios y 600 W a 4 ohmios, o su legendario giradiscos Delphi, actualmente en su versión V, que con la sofisticada etapa de phono Temple es toda una referencia incuestionable para la lectura de discos de vinilo, sin necesidad de recurrir a la aparatosidad de otras realizaciones de muy alta gama. Toda una suerte de componentes de auténtico lujo, de la más alta fidelidad de excepción dedicada en exclusiva al mundo de los dos canales, pero nada de nada para cine en casa.
Según confiesa la propia Oracle Audio, para el diseño del CD 2500 sus ingenieros se han inspirado directamente en el célebre giradiscos Delphi, un componente para el que resulta de importancia capital controlar al máximo las vibraciones, tanto internas como externas, al igual que sucede con cualquier otro giradiscos del mercado. El chasis que alberga a la mecánica de lectura del CD 2500, una unidad CDM 12.4 Pro de Philips, se encuentra suspendida y aislada sobre cuatro pilares que combinan no menos de 12 componentes, con siete filtros mecánicos cada uno, para evitar toda vibración indeseada. La alta velocidad de giro del disco provoca pequeñas vibraciones que el CD 2500 elimina de forma drástica al recurrir a una solución en la que Oracle Audio fue pionera para la lectura de discos de vinilo y que, rápidamente, se generalizó: la conocida por los “vinilófilos” como record clamp, una pesada pieza metálica circular que sujeta firmemente al disco —de vinilo o CD en este caso— sobre la plataforma de giro, mediante magnetismo en nuestro CD 2500. Todo el conjunto descansa sobre una base de nailon transparente, heredada del ya citado giradiscos. Finalmente, un compuesto de Urethane actúa como trampa de la energía mecánica restante, que reduce a un nivel insignificante cualquier vibración que quedase por resolver.
En esta ocasión me he guardado muy mucho de “destripar” a semejante aparato para comprobar sus intimidades, aunque les confieso que tampoco hubiera sabido por dónde empezar.
Según Oracle Audio, muy prolija en la descripción mecánica del aparato, pero muy parca en la descripción de sus circuitos electrónicos, basa su esquema de conversión de digital a analógico en un DAC delta sigma CS4390 de Cirrus Logic Crystal, de 24 bit y 96 kHz, con una tasa de sobremuestreo de x128, que recibe la señal desde la mecánica de lectura mediante una interfaz I2S.
Externamente, la construcción y acabados son de auténtico lujo, con unos mecanizados perfectos que se realizan con máquinas de corte al diamante, para cuya terminación se aplica una capa de poliéster que sella y preserva el impresionante acabado del aparato. La conectividad se reduce a dos salidas analógicas no balanceadas mediante dos magníficos conectores RCA de origen Cardas con recubrimiento de rodio, un caro material del grupo del platino, una salida digital en formato S/PDIF con conector BNC, que mantiene los 75 ohmios de impedancia requeridos, y un D-sub de 15 pines para la conexión del aparato con su fuente de alimentación externa, mediante un antipático cable por su rigidez.
Para la gestión y control del disco, el CD 2500 dispone de un pequeño visualizador, cinco teclas con una pulsación que inspira confianza, a modo de un firme y audible “clic”, pero sin ninguna indicación acerca de sus funciones y de un robusto mando a distancia totalmente metálico, que carece de las habituales teclas numéricas para el acceso directo a pistas, aunque el salto a la siguiente o anterior pista lo realiza nuestro amigo con extraordinaria rapidez. La inserción de un disco supone un ritual similar al de un disco de vinilo en un giradiscos aunque, evidentemente, con menos glamour: supone retirar la tapa superior del aparato, el record clamp —vulgo presor entre la afición—, insertar el disco, colocar el record clamp y la tapa, para seguidamente quedarse un servidor con “cara de póker”, dado que el visualizador muestra la indicación de No disc. Aquí reside otra de las originalidades de nuestro amigo: antes de pulsar Play, hay que realizar un reset con la tecla de la izquierda para que el aparato reconozca al disco.
Para las pruebas de escucha, conecté el CD 2500 a una entrada analógica bypass de un previo procesador TAG McLaren AV32R y a una digital para comprobar su compatibilidad con CD-DTS. Para la amplificación dediqué una etapa de potencia de dos canales Rotel Michi RHB10, para atacar a una pareja de cajas acústicas B&W 802 Matrix. Utilicé cables Thunderline Hybrid para modulación y The Wind para las cajas, ambos de Van den Hul. Para la conexión digital, un cable profesional terminado con conectores BNC y RCA.
Con la única y lógica excepción de MP3 en un aparato de este nivel, es compatible con CD-DA como es su obligación, con CD-R, CD-RW, la pista CD-Audio de SA-CD y con CD-DTS, exclusivamente por la salida digital, como es de rigor en un aparato que carece de descodificador para DTS.
Después de disfrutar del CD 2500 durante algunos días y escuchar registros de los más variados géneros musicales, he tenido la sensación de encontrarme ante un aparato tremendamente robusto y fiable, entre otras cosas por la ausencia de sospechosas bandejas de transporte del disco que observamos en más ocasiones de las que nos gustaría, incluso en aparatos de precio elevado. Debo destacar la exquisita delicadeza y suavidad con la que trata la zona alta del espectro, en la que los difíciles armónicos del violín son una prueba de fuego para un lector de CD-Audio, instrumento que tiende a “chillar” cuando la cosa no va redonda. Sirva a título de ejemplo el de Andrew Manze, con diferentes conciertos para violín de J. S. Bach, del sello Harmonia Mundi, con una Academy of Ancient Music cuyos instrumentos se escuchan con una belleza de timbres que rara vez he percibido en un lector de CD-Audio, probablemente —es una opinión— por la ausencia de ingenios electrónicos añadidos, como las memorias FIFO y cosas por el estilo para la corrección de errores, innecesarios en el CD 2500 por su formidable sistema de aislamiento de su mecánica de lectura. Es muy fácil habituarse a esta fantástica realización de Oracle Audio y quedar atrapado entre sus redes, debido a su excepcional calidad sonora, equiparable a las mejores realizaciones consideradas como de referencia.
No me cabe duda de que el perfil del usuario de esta joya coincide con el de un melómano de los “de toda la vida”, poco o nada dado a audiciones en multicanal. No obstante, mi obligación era la de comprobar su compatibilidad con discos CD-DTS, por lo que utilicé mi instalación al completo para escuchar fragmentos de la espectacular versión de Los Planetas de Holst, del sello Telarc y el clásico On Air de Alan Parsons, del sello HDS, con el resultado de un impactante espectáculo musical.
Por su alto precio, el CD 2500 de Oracle Audio no es un aparato que se pueda recomendar a la ligera o a la primera de cambio. Pero lo haré sin reservas a quienes se lo puedan permitir y les atraiga su bella y rompedora estética, en el convencimiento de que se trata de una máquina construida sin soluciones de compromiso y con recursos tecnológicos que, según opiniones, no son estrictamente necesarios en aparatos de este tipo, destinados a un ambiente doméstico. Pero ahí están, por si acaso, porque lo que resulta indudable es su excepcional calidad sonora.
El lector de CD-Audio y las vibraciones
En contra de algunas opiniones, los sistemas de lectura óptica no son insensibles a las vibraciones, aunque es indudable que funcionan sin problemas en un medio hostil como el automóvil, los lectores destinados a los DJ e incluso los discman o reproductores portátiles. Pero lo cierto es que esos sistemas incorporan eficientes dispositivos de absorción de las vibraciones, suspensiones mecánicas e incluso memorias RAM, para varios segundos, entre el lector y la electrónica de conversión. Aunque realmente tengan poco que ver los que lleva un buen radio-CD para coche, con los de un discman. Y aun así, en los firmes con adoquines o con bandas rugosas, la audición se suele traducir en distorsiones, incluso en pérdidas y saltos de pista. Las cosas son mucho más amables en un ambiente doméstico para los sistemas de lectura, pero sus servomecanismos de control ya tienen el suficiente trabajo con el guiado del láser para que incida exactamente donde debe, además de conseguir un seguimiento fiel de la pista (tracking) y su correcto desplazamiento horizontal. No les añadamos trabajo extra con vibraciones que deberán corregir, por lo que medidas como las que adopta Oracle Audio en el lector que les presentamos siempre serán bienvenidas.
Oracle CD 2500, El síndrome de Stendhal
Ficha técnica
Nivel de salida analógica: 2,4 V. Impedancia de salida: <100 ohmios. Relación señal ruido: 115 dB. Rango dinámico: 106 dB. Nivel de salida digital: 0,5 V. Impedancia de carga y de salida: 75 ohmios.
Distribuye: Musical Connection S.L. (937515665).
Precio: 10950 €
