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Arcam rDac, La solución

USB: ¿SÍNCRONO O ASÍNCRONO?

  • Pequeño, precioso, versátil y barato, El rDAC es la solución para usar un ordenador o poner al día nuestras fuentes digitales
  • Precio: 366 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

La británica Arcam se ha distinguido desde hace mucho tiempo de otras marcas por no seguir el camino fácil en muchos terrenos, sino adoptar soluciones originales, propias o no. Así ha sido con alguno de sus amplificadores y receptores, y desde luego así fue y sigue siendo también con sus fuentes digitales. Hace más de una década sorprendió al mundo con aquel reproductor CD, el Alpha 9, que incluía la entonces nueva y revolucionaria tecnología de conversión digital-analógica de la también británica dCS, una empresa dedicada al audio profesional que estaba iniciando su desembarco en el doméstico de muy alto nivel. Por una fracción del precio de los convertidores dCS, el Alpha 9 permitía disfrutar de esa tecnología a un público mucho mayor.

Han pasado muchos años y nos encontramos hoy con un caso similar: este compacto convertidor que traemos a nuestras páginas este mes, el rDac, esconde como estrella entre sus prestaciones un adaptador USB cuya tecnología deriva directamente de la que dCS utiliza en sus convertidores. En concreto en el Puccini U-Clock, que es un aparato cuyo precio pertenece a un rango superior (es decir, añádale un cero al precio del rDac y todavía queda). Veamos cómo es y cómo funciona esta pequeña joya.

POR DENTRO

La verdad es que da pena abrir un aparato tan compacto y bien rematado, pero enseguida descubrí que desmontarlo era fácil (unos cuantos tornillos) y reversible.

La fuente de alimentación es externa, un adaptador conmutado bastante genérico que convierte los 220V del enchufe en 6V de corriente continua con una corriente nominal bastante baja (600mA), lo que desvela el irrisorio consumo de este aparato. Por eso y porque es mi práctica habitual con electrónica digital, les recomiendo dejarlo conectado siempre y no entiendo muy bien para qué le ha dotado Arcam de un interruptor trasero, salvo para quienes tengan una enorme conciencia ecológica.

Esa sencilla alimentación externa tiene su contrapartida dentro del propio rDac: encontramos en sus placas (multicapa de excelente calidad, por cierto) no menos de seis reguladores dedicados (dos justo en la entrada de alimentación y otros cuatro localmente ubicados cerca de circuitos críticos), un diseño a aplaudir y sí, se nota el presupuesto disponible al repasar los condensadores usados en labores de alimentación y desacoplo, todos electrolíticos de marca genérica aunque en algunos casos inteligentemente elegidos, por ejemplo con voltajes máximos muy por encima de los presentes en la placa para asegurar un mejor rendimiento frente a altas frecuencias. Otro detalle que no escapó a mi ojo, confieso que con debilidad por ello, es que prácticamente todos esos condensadores son fácilmente accesibles y reemplazables por alternativas de mayor calidad (hay bastante espacio). Una práctica que obviamente vulneraría la garantía del aparato pero que, junto con la facilidad de cambiar la alimentación externa y su precio asequible, convierten al rDac en un candidato excelente para aquellos aficionados a las modificaciones y al “hágalo usted mismo”.

La parte más interesante, sin embargo, está en la sección digital. Arcam es conocida por su preferencia por la tecnología local (británica) y así ya hace tiempo que utiliza los chips convertidores de Wolfson, empresa con sede en Edimburgo. Los receptores SPDIF para las entradas coaxial y óptica son sendos WM8805 (un chip que admite hasta 24 bit y 192kHz y con un nivel de jitter de salida bajísimo, del orden de 50ps) y el convertidor digital-analógico en sí es un WM8741, de lo mejorcito del catálogo y lógicamente también capaz de hasta 24/192. Mención aparte merece la entrada USB, para la que se utiliza una solución muy particular basada en un chip programable TSA1020B al que se hace trabajar en modo asíncrono (ver recuadro) usando la tecnología de dCS. Aquí sí existe una limitación en frecuencia de muestreo y esta conexión USB, que no precisa drivers y funcionará de modo transparente con cualquier ordenador y sistema operativo (PC o Mac), llega hasta 24 bit y 96 (no 192) kHz, aunque como veremos no se echa de menos nada.

La salida del convertidor DAC tiene una sencilla sección analógica en la que me sorprendió descubrir dos ejemplares del mejor amplificador operacional (u opamps) del momento: un LME49722 por canal se ocupa del fitrado y buffer para las dos salidas RCA analógicas. Lástima que no haya posibilidad de disponer de salidas balanceadas, aunque por el diseño del circuito (e incluso el tamaño físico del aparatito) sería complicado y encarecería tal vez inútilmente el producto.

Comentar por último que en la placa hay un amplio espacio disponible para el módulo WiFi opcional (que nuestra unidad no tenía montado) y que aumenta obviamente las posibilidades de conectividad del rDac.

EN ACCIÓN

La instalación del pequeño Arcam es de lo más sencilla: buscamos un enchufe para el alimentador, un emplazamiento para él (que puede, tal vez deba, ser visible) y conectamos fuentes y previo o integrado. No hay mando a distancia ni falta que hace: un botón superior permite permutar entre entradas (coaxial, óptica, USB o Wifi cuando esté puesta) y encenderá el LED correspondiente: en rojo al seleccionarlo que pasará a verde si detecta señal en esa entrada o permanecerá igual si no es el caso. Además del color verde escucharemos un suave click correspondiente al relé interno que activa la salida, otro buen detalle digno de aparatos más caros.

Probé las dos conexiones SPDIF (eléctrica o coaxial, y óptica) tanto con lectores de discos ópticos (CD, DVD) como con mis reproductores de red (Squeezebox). También las probé con el ordenador, usando un buen adaptador USB intermedio, para comparar esa conexión con la directa USB al propio rDac. Y todas esas pruebas las hice tanto en mi equipo estéreo, como en mi equipo de auriculares en el escritorio (donde uso los Denon 5000, Sennheiser 600 o Grado HF2 con amplificador dedicado Beta22).

Me sorprendió, al compararlo con mis referencias (que son absolutas: Meridian, EMM Labs y mi propio DAC Buffalo con chip Sabre), una excelente reproducción espacial con muy buena localización de fuentes virtuales y muy buena apertura, es decir, sin compresión de la escena. Además enseguida queda claro que este Arcam es una fuente digital amable, rara vez nos mostrará la peor cara del sonido digital: siempre tiende a sonar suave, natural y delicado, y tal vez en alguna ocasión esa sea una tendencia demasiado marcada (si el disco o la música necesita algo más ácido o dinámico). No obstante, debo reconocer que, sobre todo en este nivel de precios, no dudo un momento en preferir eso a lo contrario.

Al conectarlo a un ordenador, éste lo reconoce rápidamente como “Arcam rDac”, lo que es un buen detalle teniendo en cuenta que habitualmente otros aparatos similares son reconocidos de forma más anónima (“USB Audio” o algo así). No tuve problema en reproducir archivos de audio en alta resolución (24 bit y 88 o 96 kHz), cada vez más frecuente y fácil encontrar en la web (de forma legal son varias discográficas y páginas que los ofrecen a precios equivalentes al de un CD), y ahí el rDac saca pecho y demuestra que merece ser considerado una fuente de alto nivel en toda regla, sonando en mi opinión y en mi equipo claramente un punto por encima (mejor) de lo que obtenemos con otras fuentes conectadas por coaxial u óptico. La prueba final fue usar el mismo ordenador como fuente, pero a través de un buen adaptador USB-coaxial (el ya popular Hiface), y ahí creo que choqué con el límite de la sección de salida analógica del rDac, porque ya resultaba difícil decidir si sonaba mejor de esta forma o directamente por USB, aunque diría que era lo segundo. Lo cual me deja con ganas de más: sería ideal poder disponer en el rDac de una salida digital (coaxial) para poder aprovechar su conversión asíncrona desde USB con un DAC externo de mayor calidad. Pero, quizás, dCS sólo estuvo de acuerdo en prestar su tecnología a Arcam a condición precisamente de que eso no ocurriera: para eso existe su propio Puccini U-Clock...

CONCLUSIÓN

Si me hubieran dicho que el rDac cuesta el doble de lo que piden por él, me hubiera seguido pareciendo del todo razonable. Es una solución estética y técnica perfecta para poner al día nuestras fuentes digitales tradicionales y una invitación a iniciarse en el uso de un ordenador como fuente. Totalmente recomendable, pues no conozco ningún producto en el mercado cercano a su precio capaz de hacerle sombra en ningún aspecto.

NOS GUSTA

Sonido de excelente calidad a un precio muy asequible.

Funcionamiento impecable del interfaz USB con cualquier ordenador y sistema operativo.

Diseño amable y moderno.

MEJORABLE

Se agradecería una mayor cantidad de entradas.

Sería positivo que dispusiera de salidas balanceadas.

Le vendría bien una salida digital para aprovechar la conversión USB-SPDIF con otro convertidor.


USB: ¿SÍNCRONO O ASÍNCRONO?

Cuando se conecta un adaptador de audio a un ordenador por USB, la gestión de datos puede funcionar de dos formas diferentes: síncrona o asíncrona. En el primer caso, el original desde el primer estándar USB y el más habitual, es el ordenador el que irá entregando los datos al receptor: el conversor de audio se adaptará al reloj o ritmo de entrega del puerto USB del ordenador, y eso significa que dependerá del reloj del propio ordenador y del puerto USB. Lógicamente no se perderán datos (existe ese control como si estuviéramos copiando archivos entre discos duros por ejemplo), pero la sincronización no será perfecta, se generarán errores temporales o jitter, y cuando escuchemos música eso se traducirá en cierta falta de focalización y peor tímbrica respecto de lo ideal.

El otro modo, asíncrono, funciona justo al revés: es el receptor el que controla el reloj y la entrega de datos, y el ordenador el que se sincroniza con ese reloj externo, lo cual permite en general que se generen muchos menos errores y jitter, y la conversión posterior a analógico (la música que escucharemos) estará mucho más cerca del ideal. Ese “adaptador” puede ser un conversor USB a SPDIF (entrada USB y salida óptica o coaxial) o incluir también la conversión digital-analógica (DAC) como es el caso del Arcam rDac.

De hecho y tal como están las cosas, un sistema de reproducción bien optimizado (es decir con adaptador USB asíncrono) basado en un ordenador puede ser superior a un reproductor CD dedicado ya que en el proceso de lectura original (al ripear el disco) hay programas que permiten conseguir una perfección absoluta, y la transferencia posterior del disco duro hacia el convertidor externo también será óptima.

Arcam rDac, La solución

Ficha técnica

Entradas digitales: 1 coaxial y 1 óptica SPDIF compatibles con 24 bit y frecuencias de 32 hasta 192 kHz; 1 entrada USB (compatible PC/Mac sin drivers) capaz de hasta 24 bit/96kHz.

Salidas analógicas: RCA nivel fijo 2’1Vrms

Chip receptor SPDIF Wolfson WM8805,

convertidor DAC Wolfson WM8741.

Dimensiones (An x Al x Prof) 160 x 40 x 111 mm

Peso 1kg.



DISTRIBUYE Chemison (933395054)

Precio: 366 €