Harman Kardon BDP-10, El primero de la familia
¿QUÉ FORMATO DE SALIDA ELEGIR?
- En un segmento cada vez más competitivo, Harman Kardon nos presenta su primer lector Blu-ray, de elegante diseño y buena terminación, que dispone de lo último en el formato gracias a su perfil 2.0
- Precio: 749 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Javier SAIZ
A través de sus diferentes marcas, el grupo Harman International cubre distintos sectores y segmentos del mercado de productos de audio y vídeo, tanto doméstico como profesional. Entre las primeras, las de ámbito doméstico, se encuentra Harman Kardon, cuyos productos cubren el mercado de la electrónica de gran consumo, abarcando desde sistemas de sonido incorporados en ordenadores portátiles a potentes receptores multicanal, y creadora del lector que se analiza en este banco de pruebas, el BDP-10. Otras marcas de este grupo orientadas al sector doméstico van desde las elitistas y prestigiosas Mark Levinson o Lexicon, de las que más de un producto ha pasado por las páginas de esta revista, a las más “populares” AKG, JBL, Infinity o Becker, y pongo comillas en el término populares porque éstas en sus gamas también disponen de modelos de referencia con precios también de “referencia”. Continuando con el elenco de marcas, dentro del entorno profesional Harman dispone de nombres igualmente importantes como Crown, BBS Audio, dbx ó Soundcraft/Studer, e incluso más allá del hardware, Harman llega al desarrollo de software con QNX. No creo que sea necesario extenderme en una introducción de Harman Kardon, por ser poco probable que sea desconocida para nuestros lectores. Quizás sus productos más conocidos sean sus receptores multicanal y sus amplificadores estéreo, gracias, en buena medida, a su reputación de “cumplir” con las cifras que anuncian en lugar de recurrir a cifras infladas que no se corresponden con la realidad.
El primer lector de esta marca se ha hecho esperar. Así, mientras otros fabricantes van por su cuarta o quinta generación, la firma norteamericana ha preferido aguardar hasta que la tecnología tuviese cierto grado de madurez antes de lanzar su producto, reduciendo el riesgo de obsolescencia, como ha sucedido con los lectores de perfil 1.0 o 1.1, comenzando su andadura en el segmento con uno de perfil 2.0.
La estética de éste sigue fielmente la tendencia minimalista que caracteriza a los productos de la marca con sus líneas sencillas y una combinación de colores discretos y elegantes. El frontal está fabricando enteramente en plástico, negro brillante para la mitad superior e imitación de metal cepillado en la inferior. En él se encuentran los botones que permiten el funcionamiento básico, entre los que, como curiosidad, hay uno que posibilita el cambio de resolución de salida, útil en caso de haber seleccionado una que no sea compatible con nuestro visualizador y no tengamos a mano el mando a distancia. El panel informativo se sitúa en el centro del frontal y gracias al buen tamaño de sus dígitos resulta legible a distancias de hasta 3 metros. Adicionalmente, su intensidad se puede ajustar para hacerlo menos intrusivo en penumbra u oscuridad. Para poder hacer uso de la funcionalidad que aporta el perfil 2.0 -es decir, disfrutar del BD Live- a causa del “reducido” tamaño de la memoria interna, el manual recomienda el empleo de una memoria flash que se deberá conectar al único puerto USB del que dispone el BDP-10 y éste se encuentra en el frontal. Si se utilizan memorias flash para reproducir ficheros de fotografías, música en formato MP3 o clips DIVX, resulta muy cómodo tener el puerto USB en el frontal, pero dejar de modo permanente un “pen drive” conectado resta elegancia al lector, además de quedar más expuesto a golpes.
En la parte posterior, encontramos las conexiones habituales en un BD de gama media: conector HDMI, salida de vídeo por componentes, vídeo compuesto, audio analógico estéreo en formato RCA y digital multicanal tanto en coaxial (S/Pdif) como óptico (Toslink), un conector Fastethernet para el funcionamiento del BD Live y otro para un sensor remoto de infrarrojos, para el caso de ubicar el aparato fuera del alcance normal del mando a distancia.
Ocupando el centro del panel trasero se encuentra una rejilla de ventilación, a través de la que el correspondiente ventilador expulsa al exterior el aire caliente producido por los chips. Durante todo el tiempo que he utilizado el Harman Kardon, han sido escasas las ocasiones en las que este elemento ha entrado en funcionamiento y cuando lo ha hecho afortunadamente no ha llegado a resultar molesto ni por nivel ni por su tono. Al igual que el panel trasero, el resto del chasis está construido en chapa, pero pintada en negro mate.
El mando a distancia del BDP-10 presenta una forma original que se sale de la acostumbrada silueta rectangular. Da la impresión de ser “cabezón”, es decir, más ancho en su mitad superior que en la inferior, sensación que se acentúa por resultar más pesada, sin embargo, es sólo ligeramente más ancha. Los botones son de gran tamaño y tacto agradable, su distribución es correcta y están bien separados, por lo que resulta fácil ubicarlos. Un detalle importante es la inclusión de un botón que ilumina el mando durante unos breves instantes, facilitando mucho su uso en condiciones de baja iluminación de la sala. Se hubiese agradecido una mayor duración de la iluminación a costa de una menor duración de las pilas, porque cuando queremos localizar ese botón que normalmente no utilizamos y no nos sabemos de memoria, hay que pulsar dos o tres veces el de la luz para que dé tiempo a leer los nombres.
Tras conectar el lector a la red y al Sony 40W5500 analizado en este mismo número, pulsé el botón de expulsión del disco para encender el equipo y ver en qué categoría juega nuestro invitado, si en la de los “sprinters” -como el JVC probado en el nº de octubre- o si por el contrario, va en el “pelotón”. Los cerca de 20 segundos transcurridos hasta que se abrió la bandeja del disco claramente le sitúan fuera del primer grupo. No es que sea una mala cifra, de hecho es un dato muy similar al del Pioneer BDP-51FD probado en el número de julio y sólo ligeramente superior a la del Panasonic BDP80 del número de septiembre. El problema es que una vez que se ha disfrutado de la velocidad de un XV-BP1 y nos “malacostumbramos” a su respuesta inmediata, los tiempos de los demás se nos hacen más largos de lo deseable. Otro tanto sucede a la hora de saltar de un capítulo a otro o pulsar el avance rápido o lento, momentos en los que se aprecia cierta pereza en sus reacciones y no sólo con discos Blu-ray, sino que incluso sucede con DVD. Continuando con el mecanismo de lectura, señalar que su nivel sonoro resulta mejorable. Además de escucharse durante la lectura de la tabla de contenidos (TOC), hay pocos lectores BD que sean completamente silenciosos en esta tarea. La mecánica de lectura sigue resultando audible durante la reproducción o el cambio de capítulo, y en esto sí hay que reconocer que se sitúa un poco por debajo de algunos de sus competidores.
A la hora de evaluar las diferencias entre las prestaciones de distintos lectores BD, insisto, una vez más, en que éstas se encuentran en el procesado de material de definición estándar y no en aquél de alta definición. Esto, como es lógico, se debe a que cuanta más calidad tenga el material a tratar, menos trabajo le queda al equipo y por tanto menos oportunidad de lucirse. Sin embargo, también es cierto que a lo largo del recorrido de la señal por los distintos circuitos siempre cabe la posibilidad de “dañarla” en algún momento, lo que daría lugar a diferencias de nitidez, fidelidad de color, etc.
Al realizar las pruebas de procesado de imagen con los discos de VRS y HQV en versión DVD, el BDP-10 muestra claramente su origen USA, al obtener resultados superiores con las versiones NTSC que con las PAL. La detección del “pull-down” 2:3, la más común en películas de origen cinematográfico al otro lado del Atlántico, es inmediata, garantizando la máxima resolución en su zona (el lector es región 2, por lo que sólo es posible reproducir material NTSC que no presente código de región o sea región 0). Sin embargo, las cadencias 2:2 del PAL o del contenido NTSC codificado en 30 cuadros por segundo, se le “atragantan” a nuestro protagonista, no superando las pruebas ni del disco HQV PAL ni de los HQV NTSC o VRS. Este fallo obtenido en las pruebas sintéticas, traducido a contenido real, implica la ocasional aparición de efectos como el moiré o “temblores” en algunas líneas horizontales, por ejemplo en las lamas de una persiana o en las bandas del radiador de un coche. La prueba de filtrado de diagonales, en la que el origen PAL o NTSC no tiene relevancia, arroja un resultado que se encuentra en la media de los lectores probados hasta la fecha. El test de la aguja rotante permite comprobar el correcto filtrado de ángulos superiores a los +/-20o y cómo los bordes de ésta se van deteriorando progresivamente a partir de ese punto hasta los 0o en que la barra está completamente horizontal. Otro tanto sucede con el test de las tres barras oscilantes en diferentes ángulos. En esta ocasión, la inferior (la que presenta un menor ángulo) aparece con dientes de sierra, las dos superiores superan la prueba y presentan bordes rectos libres de defectos. En cuanto al escalado, este lector ofrece una imagen nítida y libre de defectos por exceso (dobles contornos o aumento del ruido de mosquito) o por defecto (suavizado de imagen) que contribuye a la buena calidad de imagen que en general presenta el equipo.
El decodificador del Harman Kardon procesa correctamente el cambio del muestreo 4:2:0 presente en los formatos MPEG2 y 4 (DVD y BD) a 4:2:2, quedando libre del conocido CUE o “error de sobremuestreo de chroma” y, a efectos prácticos, también del ICP (problema de chroma entrelazado). Porque, aunque está presente, es necesario recurrir a patrones diseñados específicamente para su detección si se quiere apreciar, y aún así es tan leve que está al límite de lo que se podría considerar como superado. De este modo, cabe calificar el decodificador presente en el BDP-10 como excelente.
Para concluir las pruebas sintéticas cargué el disco Blu-ray de HQV, que produjo idénticos resultados en cuanto a filtrado de diagonales, eso sí con la ventaja añadida de que al contar este formato con mucha más resolución los fallos pasan más desapercibidos, no superando las pruebas de resolución de material de origen vídeo y cinematográfico. En estas dos pruebas se nos muestra una imagen muy similar, aunque codificada de distinta manera. En ambas se dispone de una serie de cuadrados atravesados por líneas de distinto grosor, si el lector detecta correctamente la cadencia del contenido y aplica el desentrelazado correcto todas las líneas deberían resultar visibles, con lo que no habría pérdida de resolución. En el caso del BDP-10, los cuadros que tienen las líneas más finas aparecen como un sólido parpadeante (efecto estroboscópico) en lugar de mostrar éstas, poniendo de manifiesto una pérdida de resolución en los detalles más pequeños. Como es lógico, la mayoría de las películas en formato BD no se ven afectadas por estar codificadas de forma progresiva (1080p24). Serán básicamente los extras de esas películas o los discos de conciertos codificados en 1080i los que vean cierta merma de resolución.
CONCLUSIÓN
En un segmento cada vez más competitivo, Harman Kardon nos presenta su primer lector Blu-ray, de elegante diseño y buena terminación, que dispone de lo último en el formato gracias a su perfil 2.0. Ciertamente, dispone de aspectos que se podrían mejorar a través de la correspondiente actualización del firmware, como ha sucedido con modelos de otros fabricantes, en concreto la velocidad de la mecánica de transporte y el procesado de material DVD PAL. Pero, en conjunto, se trata de un equipo sólido que no defraudará a los incondicionales de esta marca americana.
NOS GUSTA
- Diseño sobrio y elegante.
- Prestaciones con disco DVD NTSC.
MEJORABLE
- Velocidad de la mecánica de transporte.
- Procesado de imagen entrelazada en PAL y 1080i.
¿QUÉ FORMATO DE SALIDA ELEGIR?
En más de una ocasión me han preguntado cuál es el formato de color a elegir en la configuración de un lector BD, si 4:2:2 o uno 4:4:4, ya sea YUV (YCbCr) o RGB, que en mucho casos incluye dos modos diferentes. Desgraciadamente, la respuesta no es única ni sencilla, por depender no sólo de la fuente o el visualizador, la “sintonía” entre ambos es esencial ya que una misma fuente puede producir resultados diferentes con distintos visualizadores.
A priori, lo ideal sería elegir la que menos altere el contenido que sale del decodificador MPEG, es decir, 4:2:2. Pero la realidad muestra que en ocasiones es mejor procesar la imagen en origen que en destino. Los visualizadores siempre utilizan RGB para crearla y todo lo que no les llegue en ese formato es obligatoriamente transformado en él. Es en ese momento cuando podemos encontrarnos los problemas de una conversión menos acertada o una incorrecta interpretación del rango RGB recibido.
A diferencia de las señales de vídeo por componentes, que en el mundo de la electrónica de consumo, salvo error, emplean el rango dinámico del vídeo digital, las señales RGB pueden emplear tanto éste como el rango completo propio de los entornos informáticos. En vídeo digital, el negro no parte de un valor 0 para cada uno de los colores primarios, sino que lo hace de un valor 16 (RGB - 16, 16, 16 Vs 0, 0, 0) y el blanco tampoco se define por el valor máximo posible, que sería 254 por color, quedando limitado a un valor máximo de 235 (254, 254, 254 Vs 235, 235, 235). La incorrecta interpretación del nivel de la señal puede producir la compresión de la gama dinámica, dañando tanto a los negros (“black crush”) como a los blancos (“white crush”) y eliminar toda información disponible por encima de los valores 16 y 235 (“black y white clipping”) alterando toda la curva de gamma de la imagen.
Sin una sonda, el software de calibración y los conocimientos necesarios es muy difícil saber cuál de todas las posibles opciones es la correcta y tendremos que elegir “a ojo” aquella que nos guste más para nuestra combinación de fuente y visualizador, pero en el segundo caso podemos actuar más científicamente. Además de los que podemos comprar, como Digital Video Essentials o GetGray, en Internet existen varios discos de patrones que se pueden descargar de forma gratuita, grabarlos en un DVD y emplear para seleccionar un modo o verificar que el que hayamos elegido no produce ninguno de los defectos comentados en el párrafo anterior.
Harman Kardon BDP-10, El primero de la familia
Ficha técnica
BD PROFILE 2.0. RESPUESTA EN FRECUENCIA 2Hz–88kHz, ±0.5dB (192kHz). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO >100dB. DISTORSIÓN ARMÓNICA TOTAL 0,0025%. FORMATOS ADMITIDOS MPEG-2, MPEG-4 AVC (H.264), SMPTE VC1 (VC-9), Dolby TrueHD, Dolby Digital Plus, Dolby Digital, DTS-HD Master Audio, LPCM; MPEG-1 y 2, MP3, Windows Media 9, DivX, JPEG. CONECTIVIDAD Salida HDMI (V.1.3a con x.v.Color), salida de vídeo compuesto, salida de vídeo por componentes, salidas EIAJ-Toslink y SPDIF, salida de audio analógica RCA, puerto RJ-45 Ethernet, USB, IR. DIMENSIONES 66 x 440 x 352 mm. PESO 3,7 Kg. DISTRIBUYE EAR (945141110).
Precio: 749 €
