Panasonic BDP80, Una buena actualización
DEEP COLOR Y TRUE COLOR
- En conjunto, podemos decir que el DMP- BD es un producto equilibrado con una buena relación calidad/precio para quienes necesiten sus salidas 7.1.
- Precio: 399 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Javier SAIZ
Por las páginas de esta revista hasta la fecha han desfilado tres modelos de lectores Blu-ray de Panasonic, los BD-10, 30 y 50, a través de los cuales se ha podido seguir la evolución tecnológica del formato. El primero de la lista aún ni siquiera llegaba al perfil Bonusview (1.1) y su salida HDMI pertenecía a la versión 1.1 y exigía la conversión a formato PCM de las pistas de audio de mayor caudal de bits. Con el BD-30 llegaron la posibilidad de insertar tarjetas de memoria, que permitía acceder al mencionado perfil, y una salida HDMI en versión 1.3. Finalmente, el BD-50 introdujo el conector RJ45 que permite la conexión a Internet necesaria para disfrutar del perfil BD Live (2.0) con sus contenidos adicionales descargables. Entre éste último y el que probamos en el presente artículo hay una generación intermedia, formada por los BD-35 y BD-55, que han sido sustituidos por los actuales BD-60 y BD-80, diferenciados básicamente por la presencia de salidas analógicas 7.1 en el modelo superior. La evolución respecto a la generación precedente en esta ocasión se limita a detalles “menores”, como la inclusión del Viera CAST, que ofrece la posibilidad de acceder a ciertos tipos de contenido a través de Internet sin necesidad de disponer de un PC o una actualización de los algoritmos de procesado de imagen, lo que confirma que el formato Blu-ray está finalmente empezando a alcanzar su madurez. Desde el punto de vista del comprador, es especialmente gratificante lograr este nivel de desarrollo, porque tranquiliza mucho alejar el riesgo de obsolescencia tecnológica que padecieron los primeros que se lanzaron al mundo de la alta definición. Es de esperar que en las próximas versiones no haya grandes cambios en ese sentido y los fabricantes se centren en pulir aspectos ergonómicos, como las muy mejorables velocidades de carga de los discos, los niveles de ruido producidos por los lectores o ventiladores, o bien se decanten por añadir más funcionalidades multimedia, como pueda ser la lectura de ficheros desde soportes informáticos (discos duros externos o memorias USB) o capacidades de streaming a través de Internet.
Comenzando por el aspecto externo del reproductor, hay que reconocer que apenas existen diferencias entre el BD80 y su predecesor el BD55. Hay fijarse mucho para encontrar pequeños detalles que los distingan y para el ojo menos entrenado serán simplemente idénticos. Respecto al último BD de Panasonic que pasó por CEC, el BD50, los cambios son mayores y aparte de un frontal menos minimalista, el más reciente presenta unas dimensiones inferiores en altura y profundidad. El acabado en general es correcto, está construido en chapa, a excepción del frontal realizado en plástico de buen aspecto y brillo plateado que, en función de la luz que reciba y el ángulo con el que se contemple, varía entre parecer de color negro brillante y producir el efecto de ser un espejo. Los dos únicos botones visibles en esta parte son los de encendido/apagado y el que abre/cierra la bandeja. Hay que buscar tras una pequeña tapa para encontrar tres mandos adicionales (play, pausa y paro), un puerto USB y una ranura para memorias flash SD que empleará el BD80 para almacenar el contenido BD Live. En la caja de la unidad de pruebas vino incluida una tarjeta SD de 1GB (con varios vídeos de demostración en alta definición), pero al ser compatible con memorias de tipo SDHC se podrán emplear hasta las de 32GB de capacidad. Es posible utilizarlas con el amplio repertorio de videocámaras de Panasonic. Así, es posible reproducir no sólo ficheros de imagen JPG de alta resolución, sino también películas AVCHD almacenadas en ellas.
En la parte posterior, se encuentran los conectores de vídeo, que incluyen HDMI 1.3, componentes y vídeo compuesto; las de audio analógico, compuestas por dos RCA estéreo y RCA 5.1 adicionales para llegar a la configuración 7.1, en la que las primeras ejercerían de canales de efectos traseros; las de audio digital en formato óptico Toslink y coaxial S/Pdif, y, finalmente, el puerto RJ45 que permite lograr el perfil 2.0. Si bien se dispone de un ventilador en este panel trasero, en ningún momento he llegado a percibir su funcionamiento, ni siquiera reproduciendo discos Blu-ray en momentos en que la temperatura ambiente era bastante elevada.
Nada destacable que comentar sobre el mando distancia, que ha permanecido inalterado desde hace varias generaciones de lectores y sobre el que ya se ha comentado en bancos anteriores, salvo que a día de hoy sigue sin ofrecer asistencia al usuario que desee emplearlo en penumbra o a oscuras.
La configuración del equipo a través de los menús no es complicada, ya que se dispone de un asistente que facilitará dicha tarea a los menos duchos en asuntos técnicos. La estética de la interfaz emplea los colores y estructura típicos de este fabricante que, personalmente, creo que agradecerían una cierta modernización como la que ha hecho Sony en los menús de sus lectores, a los que ha insuflado cierto aire a PlayStation 3. A nivel de opciones de configuración de audio y vídeo, los únicos aspectos que he echado en falta (siendo muy quisquilloso), son la posibilidad de seleccionar el espacio de color de vídeo en lugar de dejarlo forzosamente al acuerdo entre lector y visualizador, la opción de enviar la señal tal como esté grabada -al estilo del Source Direct del Pioneer que fue probado en el número anterior de CEC- y la selección del retardo de señal en función de la distancia y no mediante dB, para no tener que recurrir a la calculadora. En el lado de lo destacable, cabe resaltar la posibilidad de reproducir los discos DVD de región 1 (NTSC) y origen cinematográfico en su cadencia original, es decir, aplicarles el Telecine inverso y escalarlos a 1080p24. Eso sí, hay que seleccionar esta opción cada vez que deseemos hacerlo, al no ser posible predeterminar este comportamiento en el menú de configuración.
Los tiempos de respuesta del BD80 suponen una mejora sobre los de la mayoría de sus rivales de generaciones previas, pero no llegan a alcanzar el salto adelante que están comenzando a dar algunos de los lectores más recientemente aparecidos. Por poner unos ejemplos, son necesarios casi 10 segundos desde que con el lector vacío pulsamos el botón de encendido hasta que se estabiliza la pantalla con el logotipo de Blu-ray; la carga de un disco BD que utilice Java, desde que se pulsa la tecla de cierre de la bandeja hasta que se puede acceder al menú del disco, emplea poco menos de un minuto (55 segundos), o 20 segundos si se trata de un disco DVD-Vídeo.
Llegado el momento de pasar a tratar la calidad de imagen del BD80, comienzo por comentar algo que me ha sorprendido. Como he comentado en alguna ocasión, uno de los equipos que poseo que más satisfacciones me ha dado y del que más orgulloso me siento es mi lector DVD Panasonic RP-82. El motivo principal de esto es el decodificador MPEG empleado por aquella magnífica generación de reproductores, que producía una imagen de altísima nitidez, completamente libre de problemas como el ICP (Interlaced Chroma Problem) o el CUE (Chroma Upsampling Error) que los hizo especialmente deseados como plataforma para las modificaciones SDI, de la que dispone mi unidad. Pues bien, cual es mi sorpresa al ver que, transcurridos unos cuantos años, vuelve a aparecer algo que había sido erradicado y equipos que hoy se consideran obsoletos son capaces de superar a los de última hornada. Aunque el ICP no se da en la mayor parte del material de alta definición por ser progresivo, la codificación de color empleada por los actuales codecs sigue siendo la misma que en el DVD, es decir, YUV con un muestreo 4:2:0, y por tanto, susceptible de padecer el CUE al salir del decodificador en formato 4:2:2. Del resto de las pruebas de procesado de vídeo realizadas en definición estándar y alta definición, destacar la perfección lograda en las segundas, en las que alcanza la máxima puntuación posible, y el resultado mixto en las primeras. El Panasonic presenta un excelente filtrado de diagonales, que le permite superar las pruebas jaggies 1 y 2 de los discos HQV sin la menor dificultad. Sin embargo, al saltar a la segunda fase de la batería de test, la detección de cadencias, comenzaron a “flojearle” las rodillas. Teniendo en cuenta que en Japón el sistema de televisión es NTSC (diferente al de USA), es hasta cierto punto lógico que el BD80 destaque en la correcta detección de cadencias 3:2, ya sean puras o mixtas, en las que textos superpuestos están grabados en una diferente de la de la imagen subyacente. Hasta aquí todo perfecto, el problema se produce en el momento en que pasamos al disco PAL de HQV y nos encontramos dientes de sierra al realizar el mismo tipo de pruebas. Basta con fijarse en la montura de las gafas de uno de los personajes que aparecen en los test para ver que en lugar de presentarse la fina montura como una diagonal de bordes lisos, aparece con los bordes formados por pequeños escaloncitos. Otro tanto sucede con las tazas presentes sobre la barra del bar en las que las líneas horizontales dan la impresión de estar vibrando con independencia del resto del objeto, en vez de verse con la solidez que se puede obtener con un correcto procesado. Con contenido real y no sintético, este defecto no resulta tan fácilmente perceptible. De hecho, es probable que si no se busca no se encuentre, si no es donde se ve con menos esfuerzo, como son los objetos que tienen muchas líneas horizontales paralelas, como estores de ventanas o radiadores de coches. Para cerrar la sección de procesado, de nuevo otro punto positivo, el escalado de este Panasonic mantiene un excelente nivel de nitidez sin añadir efectos secundarios de aumento de ruido de imagen, ni de mosquito ni aleatorio, ni producir ringing.
CONCLUSIÓN
Quizás algún lector piense que concedo demasiada importancia a la reproducción de discos DVD, ya que al fin y al cabo nuestro protagonista es un lector BD y ése debería ser el principal baremo con el que ponderar sus prestaciones. El caso es que, por una parte, el material Blu-ray es de tan alta calidad comparado con el DVD que poco espacio para el lucimiento les queda a los reproductores. De hecho, es francamente complicado encontrar diferencias entre dos equipos de este tipo conectados por HDMI a un mismo visualizador cuando se trata de una película en formato 1080p24. Por otra parte, estoy seguro de que un buen número de lectores aún dispone de amplias colecciones de DVD que no tienen intención de sustituir completamente, y menos a corto plazo, por versiones BD. Ellos sí podrán apreciar las mejores o peores prestaciones de los reproductores. Aunque sus capacidades con DVD no brillen a la altura de otras “viejas glorias” de la marca como los RP82, RP91 o S97, el BD80 no desmerece frente a sus posibles rivales de hoy.
En conjunto, podemos decir que el DMP- BD es un producto equilibrado con una buena relación calidad/precio para quienes necesiten sus salidas 7.1. Si no se precisa más que la salida HDMI, el BD60, por su menor precio, sería mejor opción al ser idéntico en todo lo demás.
NOS GUSTA
- Construcción sólida.
- Buen escalado.
- Posibilidades de configuración.
MEJORABLE
- Reproducción de DVD.
- Repertorio de ficheros reproducibles desde USB o SD.
Ariadna Casasús, Product Manager Blu-ray
Con el objetivo de ofrecer a nuestros usuarios el Blu-ray ideal para el entretenimiento en casa, hemos dotado al DMP-BD80 de las más avanzadas tecnologías: excelente calidad de imagen, reproducción de audio y conectividad. Además, este modelo añade la función Viera Cast que permite acceder a contenidos de Internet, como YouTube o Picasa, y la función BD-Live para disfrutar del contenido adicional en los Blu-ray Disc. Y todo esto, de manera respetuosa con el medio ambiente a través de las funciones Eco Viera Link.
DEEP COLOR Y TRUE COLOR
La actual codificación de los discos DVD o BD en 8 bits por color primario (8 x 3 = 24 bits por píxel) permite alcanzar unas aparentemente impresionantes 16,7 combinaciones diferentes de cada uno de ellos. La realidad es ligeramente diferente. Desde los tiempos de la edición en vídeo analógico, se trabajaba dejando un margen del rango disponible de color para permitir cierto nivel de tolerancia a fallos en los equipos. Esta costumbre pasó al mundo digital, de forma que para definir el negro o ausencia de imagen, en lugar de asignar un valor 0 a cada uno de los colores básicos (0, 0, 0), el negro se situó en un valor 16 (16, 16, 16). Otro tanto sucedió con el nivel máximo de cada uno de ellos, que en lugar del teórico 256 (28) se limitó a 235 (256, 256, 256 Vs 235, 235, 235). Esta limitación reduce las posibles combinaciones en un 40% hasta poco más de 10 millones, que es una cifra impresionante, pero no hay que olvidar que la vista es el sentido más desarrollado capaz de detectar sutiles diferencias de gradación de color. Deep Color viene a restituir esta situación a su límite teórico, empleando la escala completa y no debería ser difícil de implantar en la industria. Pero, a fecha de hoy, apenas existen equipos capaces de sacarle rendimiento, como sucede con algunas videocámaras domésticas, no habiendo material comercial que recurra a ello. True Color supone algo más que una simple optimización, implica un salto de 8 a 10 bits por color, que lejos de ser trivial, permitiría un salto cualitativo en calidad de imagen. De entrada, se pasaría de una escala de 256 niveles de gris a una de más de 16.000. En cuanto a gradaciones de color, multiplicamos el valor máximo de cada uno de ellos, 653535 x 653535 x 653535, y da un resultado de más de 279.000 millones de posibilidades. True color acabaría definitivamente con el banding que a veces se percibe al ver un DVD o BD, pero aún existe una limitación importante, el gamut de color. Si miramos un gráfico CIE, que se supone representa la gama de color visible a nuestro ojo, y observamos el triángulo definido por los tres puntos de los colores primarios de cualquiera de los estándares, Rec601, PAL/EBU o Rec709-HDTV, resulta obvio que hay mucho color que nos estamos perdiendo. Todo lo que queda fuera del triángulo se descarta en el proceso de codificación. La principal mejora de imagen que cabría esperar en el futuro sería un nuevo estándar de color capaz de mostrar la gama completa impresa en el celuloide combinado con True Color, ¿lo veremos algún día?
Panasonic BDP80, Una buena actualización
Ficha técnica
DISCOS REPRODUCIBLES BD-Video, BD-ROM (v2), BD-R/RE, DVD-Video, DVD-RAM, DVD-R/-RW/-RW DL, DVD +R/+RW CL, CD-Audio, CD-R/RW. JPEG, MP3, DivX. FORMATOS DECODIFICADOS Dolby Digital, DTS, Dolby Digital Plus, DTS-HD High Resolution, Dolby TrueHD, DTS-HD Master Audio, PCM. CONVERSIÓN-DECODIFICACIÓN POR HDMI Dolby Digital, DTS, Dolby Digital Plus, DTS-HD High Resolution, Dolby TrueHD, DTS-HD Master Audio. SALIDAS DE VÍDEO HDMI (1.3) componentes, S-video, Video compuesto. SALIDAS DE AUDIO 1 analógica estéreo, 5.1, digital óptica (EIAJ-Toslink), digital eléctrica (S/PDIF). OTRAS CONEXIONES Ethernet (10Base-T/100Base-TX), tarjetas SD. DIMENSIONES 430 x 249 x 55 mm. PESO 2,4 kg. CONSUMO MÁXIMO 24w. DISTRIBUYE Panasonic (902153060).
Precio: 399 €
