Naim HDX, La fuente de la vida
FÁCIL DE USAR E INSTALAR
- El mejor concepto de reproductor con disco duro que hay actualmente
- Precio: 6650 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Jorge WUHRMANN
El futuro de la reproducción musical, y probablemente también audiovisual, apunta actualmente a la desaparición progresiva del formato físico. Las ventajas desde el punto de vista de comercialización y distribución son enormes para las compañías discográficas, también para él hay un montón de elementos positivos a tener en cuenta y no sólo a nivel de comodidad. Lo que sí parece inevitable es que acabaremos comprando álbumes completos o temas sueltos tranquilamente sentados ante el ordenador y veremos resuelto definitivamente el problema de tener una colección de discos perfectamente ordenada en el salón de casa. Sin metros y metros lineales de estanterías que comprar, instalar y mantener limpias, sin orden por el que luchar, sin discos que se prestan para no volver, sin otros que se estropean o se pierden…. No hay debate posible respecto a la calidad, puesto que si utilizamos formatos sin compresión, al menos debería ser la misma que la que proporciona un disco. Pero vean el recuadro, porque, en teoría, podríamos estar llegando más allá.
Las soluciones posibles para alcanzar este nirvana del melómano son muchas, pero todas pasan por una “informatización” del audio en mayor o menor grado de complejidad y no siempre acabamos en el territorio de la alta fidelidad propiamente dicha. No es el caso de lo que nos propone ahora la firma británica Naim, que ha lanzado una solución compacta, inteligente y muy versátil que puede actuar en solitario o integrarse con una estructura informática más compleja. Todo ello, con su tradicional solidez a prueba de bombas, acabados perfectos y prestaciones audiófilas del máximo nivel empaquetados en esa estética minimalista que atrapa al primer vistazo.
Para definir a nuestro invitado, el Naim HDX, el término más correcto que podemos utilizar es el de “reproductor musical con un disco duro”. Es decir, un aparato que podremos integrar en un equipo ya existente con la misma facilidad que si conectásemos cualquier otro reproductor de audio. Monta en su interior dos discos duros, escogidos por su funcionamiento totalmente silencioso. Uno de ellos actúa como espejo o back-up del principal, y ambos tienen una capacidad de 400 Gb, capaz de almacenar unos 600 CDs sin compresión (formato WAV). De hecho, su sistema puede hacer el ripping del disco de forma automática en dicho formato tan pronto como lo introducimos en su bandeja de transporte, añadiéndolo a nuestra biblioteca musical y sin que tengamos que escucharlo al mismo tiempo. De manera similar a lo que iTunes realiza en nuestro ordenador personal cuando incorporamos un nuevo disco a nuestra biblioteca, se añaden además datos de intérpretes, compositores, carátulas, etc. conforme a un sistema de base de datos propietario de la marca. El proceso no es de todas formas comparable al que hace un ordenador, puesto que está diseñado con la tozuda meticulosidad audiófila de Naim, con múltiples lecturas del disco sin caché para efectuar una copia bit a bit sin desfases temporales, sin errores y guardando el contenido de la forma más precisa posible. Toda la operación dura algo más de diez minutos para un disco cualquiera, pero al efectuarse en segundo plano resulta “transparente” por completo para el usuario. Conceptualmente, el planteamiento es impecable, sencillo de utilizar y extraordinariamente práctico. Pero si es una excelente noticia que el HDX sea un centro independiente en sí mismo, no terminan ahí sus capacidades. A través de su conexión Ethernet o de sus puertos USB, este reproductor puede acceder a bibliotecas externas en el mismo formato o en otros con o sin compresión, como FLAC, MP3 o AAC, permitiéndole así llegar a un potencial extraordinario de almacenamiento que podrá “tragarse” las colecciones de discos más ambiciosas, bien a base de discos duros USB externos o bien conectando a través de una red a un NAS o a los dispositivos de almacenamiento de otros ordenadores.
Desde un punto de vista estético, el HDX se presenta con el clásico minimalismo propio de Naim, mecanizados metálicos exquisitos y una construcción de solidez prácticamente acorazada, que se revela en cuanto tomamos el aparato en nuestras manos y apreciamos el extraordinario peso del mismo. Destaca en su frontal la bandeja de transporte en el lado izquierdo y la pantalla LCD táctil en el derecho, con sólo dos botones en ese extremo, el de encendido-apagado y el que activa el mecanismo de transporte. Por cierto, ver una bandeja mecanizada en un lector Naim me llamó la atención, por contraposición a sus peculiares y característicos sistemas manuales en los reproductores CD que he tenido ocasión de ver anteriormente. La pantalla LCD táctil permite navegar a través de menús que configuran y controlan el aparato, accediendo a su biblioteca de música y definiendo las listas de reproducción. Finalmente, justo bajo la bandeja del mecanismo de transporte de CDs se encuentra uno de los puertos USB, ideal para conectar un disco externo fácilmente sin acceder al panel trasero. Dicho panel, de nuevo típicamente Naim, nos presenta cuatro puertos USB más, junto con conectores para un ratón, un teclado, una salida S-Video y otra de vídeo compuesto, puerto Ethernet, dos salidas digitales (una eléctrica S/PDIF y otra óptica EIAJ-Toslink) y salidas analógicas tanto RCA como DIN, la típica recomendada por Naim para la que habitualmente incluye un cable con sus aparatos. Finalmente, un conector especial cuyo cable también incluye el fabricante, permite la conexión de la fuente de alimentación XPS2, un complemento del que hablaremos más adelante. Como podemos ver, la dotación de conexiones es intachable y permite no sólo ampliar la capacidad de almacenamiento de forma extraordinaria, sino que además facilita la integración del equipo tanto en conjuntos de la propia marca como de cualquier origen. La posibilidad de conectar teclado y ratón es particularmente interesante para mejorar la ergonomía proporcionada por el mando a distancia, básicamente capaz de manejar el aparato por completo, pero algo menos ágil a la hora de navegar por las listas de reproducción y biblioteca musical.
Para evaluar el rendimiento del HDX y su fuente de alimentación externa XPS2, utilicé mis cajas habituales, unas B&W 804, usando una electrónica veterana y extraordinariamente eficaz de origen Rotel, compuesta por un previo pasivo RHC-10 y una etapa RHB-05, pertenecientes a la extinta serie “Michi”.
Una de las primeras cuestiones que quise comprobar es si el ventilador cuya salida pude observar en el panel trasero iba a ser audible en condiciones normales de uso o no. Y he de decir que no lo es. En silencio sí podremos oír “algo”, un suave zumbido que normalmente no escucharíamos en nuestro equipo, pero tan pronto como empieza a sonar la música, dicho ruido desaparece por completo hasta el punto que me olvidé del mismo apenas cinco minutos después de iniciar las escuchas. Utilizando parte de los contenidos que la unidad de pruebas suministrada por el importador traía en su disco duro, entre ellos muchos “samplers” de la discográfica de Naim, me resultó fácil e intuitivo acostumbrarme a navegar por los listados de contenidos, tanto a través de la pantalla LCD táctil como del mando a distancia, conectando el HDX a mi televisor de plasma. Se trata además de una conexión prevista por Naim hasta el punto de incorporar un sistema de salvapantallas para evitar todo problema de retenciones de imagen en unidades de las primeras generaciones de paneles. Por otra parte, es ésta la solución más práctica para poder utilizar el aparato desde nuestra butaca, ya que la pantalla táctil es poco legible desde tres metros de distancia.
El sonido proporcionado por el HDX es excelente. No podía ser de otra manera, puesto que lo que almacenamos en su disco duro es una copia bit a bit del disco original. La imagen sonora, la restitución de la dinámica, el detalle más fino y toda la tímbrica son exactamente como se espera de un reproductor audiófilo de altísima calidad. El uso del HDX resulta además francamente adictivo por lo cómodo que es. Sin levantarnos de la butaca, sin pelear con mantener el orden de nuestros discos cuando toca limpieza general, sin metros lineales de cajitas de plástico, tendremos al alcance de nuestro dedo buscar por autor, por intérprete, por álbum ese tema que en ese momento nos apetece volver a escuchar y hacerlo con la máxima calidad posible del propio formato. Pero incluso usando ficheros sacados de mi biblioteca de iTunes, tanto en formato MP3 como en formato AAC, el HDX resulta igualmente ágil, eficaz y audiófilo.
El importador de Naim para España nos había sugerido que incorporásemos a la prueba la fuente de alimentación externa XPS2. Se trata de otro de esos conceptos marca de la casa en Naim, que ofrece fuentes externas para casi todos sus reproductores y amplificadores. En este caso, se trata de un chasis antiresonante y antivibración de dimensiones iguales a las del HDX, que contiene una sofisticada fuente de alimentación con seis salidas separadas, controladas independientemente y con un nivel de ruido extraordinariamente bajo, un transformador toroidal y seis reguladores de potencia, que son nivelados de nuevo desde el reproductor asociado. El resultado, según Naim es una mejora del rango dinámico, la claridad y el timing. Lo ideal sería comprobarlo usando de forma prácticamente instantánea el aparato con y sin el XPS2, pero ello no es posible. El proceso de conexión y desconexión de esta fuente de alimentación adicional exige desenchufar ambos elementos de la red eléctrica, y dado el tiempo que necesita el HDX para estar operativo al arrancar, pasan casi dos minutos de oírlo de una forma a oírlo de la otra. Pero, en todo caso, sí puedo afirmar que la sensación que produce el XPS2 es una mejora general del sonido, que parece más fácil de percibir en pasajes orquestales complejos, con fuerte dinámica como los que contiene nuestro “mataequipos” por excelencia: el concierto para piano y orquesta número 3 de Rachmaninov en versión de Arcadi Volodos con la Berliner. Ni mucho menos debe deducirse que el HDX no suene fenomenalmente bien sin el XPS2, simplemente la sensación es de que suena aún mejor gracias a esta fuente de alimentación externa. De cualquier manera, dado el carácter modular, siempre puede quedar como una opción para mejorar el equipo cara al futuro.
A la hora de sacar conclusiones, creo que el Naim HDX se perfila como el mejor concepto de reproductor con disco duro que hay actualmente, por su capacidad para funcionar por sí mismo en cualquier equipo a la vez de su flexibilidad para integrarse con redes informáticas o discos externos que le permitan acceder a colecciones musicales de cualquier tamaño. No es una ganga, pero por su versatilidad, su calidad de construcción y de sonido extraordinarias, se hace merecedor de nuestra entusiasta recomendación.
Pedro Ubal, de Hometech.
El futuro ha llegado, estamos ante un soberbio reproductor con disco duro que supera la calidad sonora del CD, aumentando notablemente la flexibilidad y comodidad del mismo. Este reproductor, además de engordar notablemente la discografía de los afortunados compradores, les llenará de satisfacciones por su sonido puro y autentico hi-end.
FÁCIL DE USAR E INSTALAR
Para controlar el HDX basta con conectarlo a nuestro router y a través de cualquier ordenador, tecleando la dirección IP que se le ha asignado (que nos facilita en pantalla el propio HDX) tendremos acceso al mismo con la misma interfaz gráfica que ofrece conectado a un televisor o a través de su pantalla táctil. De esta forma, a través de Wi-Fi y contando con un ordenador portátil o incluso con ayuda de alguno de los teléfonos móviles más avanzados, podremos controlar el HDX igualmente desde nuestro sofá con un navegador cualquiera, de forma mucho más potente que con el mando a distancia. Todo accesible para el usuario final y sin necesidad de contar con técnicos, porque Naim ha cuidado especialmente la facilidad de configuración y uso. Sencillamente brillante.
Además, instalando un software denominado desktop client proporcionado por Naim, tendremos herramientas adicionales para limpiar y organizar nuestra colección de música.
Naim HDX, La fuente de la vida
Ficha técnica
SALIDAS DE LÍNEA 1 DIN y 1 RCA. RESPUESTA EN FRECUENCIA 10Hz-18kHz ± 0.1dB. COMPATIBILIDAD DE DISCOS CD, CDR & CDRW. FORMATOS DE AUDIO SOPORTADOS WAV, MP3, AAC, FLAC, WMA. DIMENSIONES 432 x 314 x 87 mm. PESO 10,8 kg. ACABADO Negro. DISTRIBUYE Hometech (902170007).
Precio: 6650 €
