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Arcam FMJ CD37, Clasicismo y delicadeza

ISAAC ALBÉNIZ Y EL PROCESO XRCD

  • El Arcam FMJ CD37 es un excelente reproductor, de lo mejor que ofrece el mercado de gama alta, con un precio muy competitivo
  • Precio: 1390 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Luis LLANA

Algunas voces autorizadas del sector audiovisual y su prensa especializada -CEC no es una excepción-, suelen hacer referencias a que la crisis por la que atraviesa la industria discográfica desembocará finalmente en la desaparición de los actuales soportes físicos en disco óptico, a no se sabe bien qué plazo, porque nadie se atreve a pronosticar fechas. La industria del disco dirige sus miradas hacia Internet como la posible tabla de salvación a su ya larga crisis, probablemente acrecentada en la actualidad por los males que aquejan a la economía global.

El asunto no es para tomarlo a broma desde el momento en que una legendaria firma discográfica especializada en música clásica, ya ha asentado sus bases en la red de redes y ofrece descargas, previo paso por caja, de buena parte de su catálogo en formato MP3, ciertamente a un ratio de bits más elevado del habitual en ese formato, pero compresión a fin de cuentas. Es un mal presagio, y lo comento como enemigo declarado de las tasas de compresión, porque no imagino “comprimida” a mi adorada Filarmónica de Berlín, como supongo que tampoco querrán saber nada del asunto quienes apostaron por la alta definición en vídeo, cuyas versiones comprimidas son una caricatura del original, según he comprobado.

Sea como fuere lo que nos depare el futuro, la industria del sector sigue apostando firmemente por el soporte tangible, y por las máquinas para su lectura. En lo que respecta al audio puro y duro, el CD-DA mantiene su expansión con continuas novedades, nacen nuevas discográficas casi artesanales con registros muy cuidados, el SA-CD parece que se consolida –basta una ojeada por las estanterías de ciertos centros comerciales, y a los catálogos de las discográficas- y el venerable LP vuelve con energía, prensado en vinilo de gran calidad.

Y en lo que respecta al hardware para su lectura, muy lejos quedan aquellos lectores de CD-DA estridentes del pasado, por obra y gracia de una tecnología digital aplicada a la música, llevada a tal punto de perfección que no es preciso invertir una fortuna para adquirir un lector de CD-DA con excelentes prestaciones para el disfrute de la sacrosanta música, con las únicas limitaciones que imponga el resto del conjunto sistema/sala. Y si es compatible con SA-CD, tanto mejor, cual es el caso del aparato que les presentamos aquí y ahora.

La británica Arcam inició su caminar en 1972 con el nombre de A&R Cambridge Ltd, cuyas siglas A&R (amplificación y grabación) reflejaban el punto de mira de sus fundadores, en aquella época unos estudiantes de ingeniería en la Universidad de Cambridge. En 1976, la empresa diseñó el amplificador A60, previendo únicamente la fabricación de 50 unidades, pero la demanda pronto superó con creces sus expectativas, y vendieron más de 30.000 aparatos por medio mundo. Muchos de aquellos A60 siguen prestando sus servicios a fecha de hoy, por la simplicidad de su diseño y la calidad de los materiales empleados, los pilares en los que sustenta Arcam su reputación, cuyos cimientos ha consolidado con la utilización de la tecnología más avanzada. En cuanto a la importante asistencia técnica, la firma británica se enorgullece de su capacitación para reparar aparatos fabricados hace más de veinte años.

Entrando ya en materia, nuestro invitado es el lector para SA-CD y CD-DA de más nivel de la actual producción de Arcam con el apellido FMJ CD37, cuyas siglas FMJ responden a Full Metal Jacket, o lo que es lo mismo, una construcción totalmente metálica con el frontal de aluminio muy bien mecanizado, en color negro antracita mate en la unidad de pruebas, aunque hay disponible una versión en color plata. Me gusta su diseño al más puro estilo clásico, con la bandeja de transporte a la izquierda y un gran visualizador a la derecha con matriz de puntos de color verde muy visible a distancia, sin posibilidad de ajustar su brillo ni su apagado. Los pulsadores de control son los habituales en un lector de este tipo, agrupados por funciones lejos del radio de acción de la bandeja.

El interruptor de encendido y apagado, situado en el frontal, permite la desconexión total del aparato -como debe ser-, aunque el mando a distancia posibilita la opción de apagarlo en modo de espera. En suma, una disposición de controles con una excelente ergonomía, en la que incluyo la del muy correcto mando a distancia multifunción con capacidad de aprendizaje, preprogramado para el control de otros componentes Arcam. Cuenta en su haber con una extensa biblioteca de códigos para cientos de aparatos de otras marcas, cuya relación figura en el manual de usuario del propio mando a distancia. Los dos manuales, el del lector y el del control remoto, contienen traducciones a varios idiomas, incluso al neerlandés -dicho con todo mi respeto para la lengua nativa de Erasmo de Rotterdam-, pero Arcam no ha tenido en cuenta a nuestro idioma.

La conectividad es la típica en un lector de dos canales, con dos juegos de salidas analógicas estéreo no balanceadas mediante conectores RCA estándar con baño dorado, pin central incluido, una salida digital desdoblada en los formatos habituales, eléctrico S/PDIF y óptico EIAJ-Toslink, una entrada para control remoto por infrarrojos, otra para señal de disparo de 12 V (trigger) ambas mediante jack de 3,5 mm, una base IEC para el cable de red con toma de tierra –Arcam recomienda encarecidamente su utilización- y un conmutador de tensión de alimentación, fijado en fábrica en 230 V.

Si me han gustado la sobria y limpia estética y la comodidad de manejo de nuestro invitado, un vistazo a su interior me ha sorprendido por partida doble. Por el derroche de medios tecnológicos que, según Arcam, se derivan de los desarrollos de la firma para sus lectores de DVD-Video, y por la calidad y pulcritud del ensamblaje, con dos excelentes placas de circuito impreso muy bien resueltas, con soldadura de componentes en superficie, en las que no se observa ni un sólo condensador electrolítico –todos de origen Rubycon- torcido. Aparentemente es un detalle sin importancia, pero denota la seriedad del proceso de inserción y soldadura de los componentes.

La mecánica de transporte y lectura del disco, de concepción clásica y origen Asatech, es muy suave en el accionamiento de la bandeja, y silenciosa durante la lectura, con la que he tenido que hacer pruebas de compatibilidad porque la relación de características técnicas del manual no hace la menor mención. Es compatible con SA-CD, CD-DA, CD-R/RW y con los casi olvidados discos CD-DTS, cuya escucha requiere la conexión de la salida digital del FMJ CD37 a una entrada homónima de un procesador DTS para la decodificación del flujo de bits. Pero no es compatible con MP3, una carencia justificable en un lector de clara orientación purista. La mecánica se muestra algo perezosa para detectar el disco insertado –algo habitual en los lectores de SA-CD-, es rápida en los cambios de pista, y lenta en el avance y retroceso rápidos.

El chasis está dotado de un amortiguamiento denominado Sound Dead Steel que virtualmente elimina cualquier influencia mecánica en la electrónica, mientras que las interferencias electromagnéticas se reducen drásticamente con la estrategia Mask of Silence, basada en una plancha de fibra de metal denominada por el fabricante Stealth Mat. Por añadidura, el aparato descansa sobre cuatro tacos de un material muy elástico, similar al Sorbothane. Una de las placas de circuitos está dedicada íntegramente a una excelente fuente de alimentación, con dos transformadores toroidales para separar los circuitos analógicos de los digitales, y líneas de secundario dotadas de unas competentes secciones de rectificado y filtrado.

La placa principal contiene los circuitos de conversión, procesado, filtraje digital y salida analógica, en la que destaca por derecho propio un potente multiprocesador Zoran de la familia Vaddis 888, ZR36888S, diseñado para más menesteres que los derivados de SA-CD y CD-DA. De la conversión de digital a analógico se encargan DAC’s de última generación de 24 bits multinivel Delta-Sigma 8741, de Wolfson Microelectronics, con conversión DSD pura para SA-CD. La etapa analógica de salida está constituida por circuitos operacionales de Burr Brown, y condensadores de polipropileno de origen Wima.

PRESTACIONES, A MÁXIMOS

Las pruebas las he realizado con la unidad que me remitió Chemison, el importador de Arcam para España, en conexión analógica mediante cable Integration, de Van den Hul, a un preamplificador Krell EVO 222 dispuesto para la ocasión, y en conexión digital con un procesador AV32R de Tag McLaren, mediante cable AudioQuest Digital Pro, para comprobar la compatibilidad de nuestro invitado con CD-DTS. El resto de la instalación, una ocasional etapa de potencia Krell EVO 402, y una pareja de cajas acústicas B&W 802S3 Matrix.

Lo primero que suelo analizar en un lector de dos canales es la fidelidad en la transcripción del mensaje, asegurándome de que envía al preamplificador hasta el más insignificante detalle que pueda contener el registro, sin que añada cosas por su cuenta, léase coloración, con una curva de respuesta a título subjetivo lo más plana posible. Para ello, es importante conocer muy bien lo que se inserta en el lector, de ahí que les “bombadee” casi siempre con los mismos discos, en las distintas pruebas. Dicho esto, les citaré una vez más el excepcional Blow Up, un trabajo del Suzuki Isao Trio/Quartet en registro XRCD del sello TBM, cuya pista Aqua Marine es una mina por la cantidad y variedad de contrastes sonoros, pequeñas variaciones de dinámica y diminutos detalles, que el FMJ CD37 aflora con excelente capacidad de disección y análisis, en un escenario abierto y profundo.

Y lo hace con una fluidez y delicadeza en la complicada -para un lector digital- zona alta del espectro sonoro, como si se tratara de un aparato “puro analógico”, con un registro grave igualmente limpio y profundo, con las únicas limitaciones del combinado cajas/sala. La humanidad de las voces la he comprobado con el bellísimo registro en SA-CD Lux Feminae, del sello AliaVox, en el que Montserrat Figueras luce una portentosa voz, acompañada por los excelsos instrumentos barrocos de Jordi Savall y su gente habitual, que nuestro invitado reproduce con exquisita delicadeza. Y aunque se suele asociar la dinámica y la capacidad de reproducción de grandes masas orquestales al comportamiento del resto de la electrónica y de las cajas acústicas, poco se puede esperar si de la fuente no llega una señal competente. Pero la formidable reproducción del CD-DA remasterizado con XRCD de la Suite Española, de Albéniz (ver recuadro), despeja cualquier duda, con una impresionante Asturias.

Para comprobar la compatibilidad con CD-DTS, utilicé algunos registros del sello Telarc, como la espectacular versión de Los Planetas, de Gustav Holst, con la Atlanta Symphony Orchestra, y Summertime, del Ray Brown Trio. Decididamente, el Arcam FMJ CD37 es un excelente reproductor, de lo mejor que ofrece el mercado de gama alta, con un precio muy competitivo.


ISAAC ALBÉNIZ Y EL PROCESO XRCD

Por su alta calidad técnica, en las pruebas de audición para ustedes utilizo algunos registros en CD-DA remasterizados con el exclusivo proceso XRCD, pero en esta ocasión destacaré uno muy especial para mí, no porque sea el mejor registro XRCD, que sin duda es excepcional, sino porque poseo en vinilo la grabación original nada menos que del año 1967, una de mis primeras adquisiciones cuando comenzó a fluir por mis venas la pasión por la música. Editado por el sello FIM con la referencia XR24 068 en una lujosa carpetilla entelada, se trata de una formidable versión de la Suite Española, de Isaac Albéniz, por la orquesta Nueva Filarmonía de Londres, dirigida por el maestro Rafael Frühbeck de Burgos.



Al contrario que otros sistemas como HDCD, que modifican la señal y requieren decodificación, XRCD (eXtended Resolution Compact Disc) se puede reproducir en cualquier lector de CD-DA convencional. Introducido por la japonesa JVC en 1995, el proceso XRCD comienza con la masterización, digitalizando la señal analógica mediante un convertidor de analógico a digital JVC K2 que genera una señal pura de 24 bits, y se registra en un disco magneto-óptico PCM-9000 de Sony, cuya estabilidad es muy superior a la de las cintas U-Matic utilizadas habitualmente. A continuación, se reproduce mediante un JVC K2 Digital para eliminar cualquier defecto o distorsión, y se convierte de 24 bits a 16 bits asegurando su rango dinámico mediante un JVC K2 Super Coding. Finalmente, se codifica a EFM (Eight-to-Fourteen Modulation, técnica de codificación utilizada en los CD-DA) y se envía a un láser de alta precisión para cortar el master final, siguiendo las recomendaciones del Libro Rojo del formato CD, utilizando la tecnología Extended Pit Cutting Technology, de JVC.

Arcam FMJ CD37, Clasicismo y delicadeza

Ficha técnica

RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 109dB (20Hz–20kHz). DISTORSIÓN ARMÓNICA 0.002% (1kHz). RESPUESTA EN FRECUENCIA 0.3Hz–20kHz (±0.5dB). NIVEL DE SALIDA 2.3Vrms (0dB). IMPEDANCIA DE SALIDA 47 Ohms. CARGA MÍNIMA RECOMENDADA 5kOhms. DIMENSIONES 430 x 355 x 85 mm. PESO 6,2 kg. CONSUMO 32VA máximo. FABRICANTE Arcam (Reino Unido). DISTRIBUYE Chemison (933395054).

Precio: 1390 €