Etapas y amplificadores

Linn Uphorik, Redescubriendo el disco de vinilo

NECESIDAD DE UN PREVIO DE PHONO

  • Una nueva y formidable máquina de hacer música que hará cobrar nueva vida a una colección de vinilos
  • Precio: 2090 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Luis LLANA

Por su presencia habitual en las páginas de CEC, no creo que necesite presentaciones la compañía escocesa Linn, fundada en 1972 por Ivor Tiefenbrun con sede en Glasgow, aunque el aparato que les ofrecemos a continuación sea el primero de la citada firma presentado por quien suscribe. A pesar de su decidida apuesta por lo digital con los nuevos dispositivos DS (Digital Streaming), la firma escocesa tiene una larga trayectoria y una formidable experiencia en el mundo analógico, uno de cuyos desarrollos llamado Sondek LP12 ha marcado a fuego la analogía de Linn desde sus orígenes. Se trata de un legendario giradiscos lanzado al mercado en 1972 y en continua evolución desde entonces, hasta erigirse en un referente actual para los amantes del disco de vinilo. Un noble formato sin contaminar que se pretendió exterminar de la faz de la tierra, pero sobrevivió a la masacre y en la actualidad, con más calidad que nunca, multiplica su presencia en el mercado año tras año, mientras las ventas del todopoderoso CD-DA descienden peligrosamente.

Previo a la lectura de cuanto sigue, remito al recuadro adjunto a los posibles lectores noveles en lo referente al disco de vinilo, para ponerles en antecedentes de lo que significa un preamplificador de phono. Por deferencia del señor Andreas Manz, gerente de Linn Ibérica, presentamos a nuestros lectores y en primicia para nuestro territorio, el novísimo y versátil preamplificador de phono creado por Linn, modelo Uphorik, basado en las tecnologías utilizadas por el fabricante escocés en el preamplificador de phono de referencia Urika. Llega para reemplazar con ventaja al modelo Linto en el catálogo de la firma. Con una construcción robusta e inmaculada tanto externa como interna, ofrece el inconfundible estilo Linn en un diseño terminado en un sobrio negro mate rugoso, también disponible en plateado. El único punto colorista del panel frontal, elaborado con una aleación metálica, es un LED azul que atestigua la puesta en tensión y manifestará la protesta del aparato si se alcanza el nivel de sobrecarga en la entrada.

Dando un paseo por el interior de nuestro invitado, todo cuanto nos rodea rebosa excelencia constructiva y sentido común, hasta en los más ínfimos detalles, como el del único cable existente para la alimentación de los circuitos y del LED frontal, sujeto con nada menos que tres firmes bridas en su corto recorrido, un detalle nimio pero significativo del meticuloso trabajo llevado a cabo por los ingenieros de Linn. Alojada en el compartimento estanco de un lateral, se encuentra la más reciente tecnología del Linn en fuentes de alimentación conmutadas, porque su experiencia con estos dispositivos viene de lejos –aún recuerdo la audición en los primeros años 2000 de un amplificador integrado Klimax Twin, con fuente de alimentación conmutada, que me dejó sin aliento-, con el objeto de reducir al mínimo los niveles de ruido y maximizar el rendimiento sonoro del aparato.

La placa con los circuitos independientes para los dos canales, con tecnología de doble capa y soldadura de componentes en superficie, es todo un ejemplo de filigrana de la microelectrónica aplicada, donde la calidad de los componentes es determinante para la restitución de la curva RIAA con la mínima desviación. El resultado es un excelente +/- 0,2 dB, entre 20 Hz y 20 kHz. La circuitería ha sido diseñada para enfrentarse a cualquier cápsula del mercado, tanto de bobina móvil (MC) como de imán móvil (MM), y se encuentra protegida por dos cubiertas de blindaje, una por canal, para minimizar las posibles interferencias. Tiene dispuestas salidas balanceadas y no balanceadas para los dos tipos de cápsulas por separado, cuya selección se realiza mediante un conmutador MC/MM ubicado en el panel trasero, y con entradas también balanceadas y no balanceadas. Ciertamente son escasos los giradiscos con salida balanceada, pero la idea de una conexión simétrica con el preamplificador de phono es más que interesante para proteger al máximo la delicada señal que transporta.

Hubiera preferido levantar la cubierta del circuito contiguo al que ven en la foto, pero desistí por temor a dañar algo. En efecto, muy próximo al borde de su cubierta observé las soldaduras de lo que aparenta un microprocesador instalado junto a un regulador de tensión, posiblemente para controlar con la mayor precisión la tensión de salida destinada a ambos circuitos.

Los conectores son de buena calidad, con baño dorado los pines de los XLR y los RCA. La panoplia de opciones del panel trasero se completa con un borne de masa para el giradiscos, el interruptor de encendido/apagado, y el conector IEC para el cable de red con toma de tierra, cuya utilización es obligatoria según reza una advertencia en el propio panel, en varios idiomas, excepto en español. Y hablando de inscripciones y de nuestro idioma, el manual de usuario brilla por su ausencia, y en su lugar figura una Quickstart Guide entre la dotación de serie que resume muy brevemente en inglés las funciones del aparato, y remite a la página web de Linn para la descarga del manual online.

Nuestro Uphorik permite un ajuste muy preciso de los valores de ganancia, capacitancia y resistencia requeridos por los fabricantes de cápsulas, mediante un conjunto de microinterruptores independientes por cada canal y por tipo de cápsula, instalados en el panel inferior del aparato. Es tal la cantidad de ajustes y sus posibles combinaciones que se sobrepasan con creces las exigencias de las más exóticas y raras cápsulas fonocaptoras. Tan sólo he echado en falta un filtro subsónico para cortar los graves artificiosos generados por vinilos alabeados, o con otras deficiencias. La sensación inicial que causa la contemplación del citado panel es la de encontrarse ante un jeroglífico, pero les garantizo que la puesta a punto es infinitamente más sencilla de lo que aparenta.

Basta con ajustar los microinterruptores (de distintos colores en la foto adjunta) en función del tipo de cápsula y de su ganancia, capacitancia y resistencia exactamente como figura en el gráfico, y dedicarse a escuchar música sin hacerse pregunta alguna. Pero si usted, estimado lector, se hace alguna -yo me la hice-, creo adivinar por dónde van a ir los tiros, y le respondo: para poder ajustar ocho valores con sólo tres microinterruptores -tomando como referencia el ajuste de capacitancia para cápsulas MM-, aplique el sistema de numeración binario y le saldrán las cuentas. Con tres dígitos binarios se pueden expresar 8 estados, desde 0-0-0 hasta 1-1-1 (1=encendido, 0=apagado). Una vez elegida la mejor combinación de valores, el usuario puede encargar a su detallista de Linn que suelde la configuración con el fin de mejorar todavía más la calidad sonora. Dicha soldadura es reversible para dejar al Uphorik en su estado original.

Para darles cumplida cuenta del Uphorik, le conecté la salida de mi giradiscos de la legendaria Thorens, originalmente un TD320 MKIII del que en la actualidad sólo quedan su base con contraplatina flotante y el excelente y equilibrado plato, porque el resto son componentes compatibles de su hermano mayor TD2000, tales que el conjunto de motor y poleas. Como la Thorens de antaño nunca acertó con los brazos de lectura, reemplacé su brazo original TP90 por un excelente Rega RB700, y eliminé el circuito de paro automático al finalizar el disco, para que nada interfiriera con el libre movimiento del brazo. Respecto de la cápsula, para probar el Uphorik inicialmente consideré instalar mi Goldring Eroica de bobina móvil (MC), pero es demasiado analítica y brillante para mis preferencias musicales, y finalmente dejé la actualmente instalada, una 1042 de imán móvil (MM) también de la británica Goldring, más cálida y musical que la anterior, aunque en realidad son diferencias de matiz porque ambas son excelentes cápsulas.

De este modo, al estar más familiarizado con la 1042 podría establecer diferencias entre el Uphorik y mi previo de phono, aunque ya les avanzo que gana de largo el Linn. En el Uphorik ajusté los valores de 175 pF de capacitancia –Goldring recomienda entre 150 y 200 pF- (microinterruptores 2-3-4 en ON-ON-OFF respectivamente) y 47 kOhms de resistencia (microinterruptores 5-6 en ON-OFF). Probé con los dos valores de ganancia, +44 dB y +48 dB, y finalmente lo dejé en +44 dB (microconmutador 1 en OFF). El resto del equipo, mi habitual preamplificador RHA-10 enlazado con el Uphorik mediante cable Integration de Van den Hul, etapa de potencia RHB-10, ambos de la serie Michi de Rotel, y una pareja de cajas B&W 802 Matrix Series 3.

La suavidad y delicadeza que habitualmente percibo con los instrumentos originales de época de la agrupación Musica Antiqua Köln dirigida por Reinhard Goebel con su genial versión, aunque algo histérica, de las Suites Orquestales de J. S. Bach, en un elepé de Archiv (sello melómano de Deutsche Grammophon) de 1980, se convierte en una exquisita delicatessen, destacando la dulzura y seducción de las cuerdas, en un escenario en el que los deliciosos instrumentos del conjunto alemán cobran renovada vida. La belleza que extrae el Uphorik del Aria de la Suite nº 3, le transporta a uno a las mismísimas puertas del paraíso. En plena borrachera con J. S. Bach –es tan sagrado que se le adora o ni se le menciona, y perdón por la broma-, no pude faltar a mi cita cuando de vinilos se trata, con su Coffe Cantata (L’Oyseau-Lyre, sello melómano de DECCA), un registro de 1987 en el que las voces magníficamente articuladas de Emma Kirkby y David Thomas con unos timbres bellísimos, las cuerdas y demás instrumentos de época, realmente fascinantes, elevan a quien les escribe a otro mundo de sensaciones.

Por si quedan dudas de la superioridad del vinilo -personalmente no albergo ninguna, y menos con nuestro protagonista por medio-, estrené con el Uphorik una recientísima adquisición, el sensacional elepé en vinilo de 180 gramos La Folia (Harmonia Mundi HM1050) cuya versión en CD-DA fue muy utilizada en salas de audición durante los pasados años 80 para demostraciones. Y aunque sea un tanto discutible la visión que de la folía española tiene la, por otro parte, magistral interpretación de Gregorio Paniagua y su Atrium Musicae, lo cierto es que dicho vinilo juega con ventaja asistido por el Uphorik, y deja en absoluto ridículo –no exagero un ápice- a la versión en CD-DA, que también poseo, incluso en aquellos aspectos en los que el formato CD es teóricamente superior. La música fluye con plenitud, absolutamente impoluta y con una imponente gama de matices desde los más suaves hasta los más atrevidos forte, que el conjunto madrileño explota con sabiduría y genialidad, lo que equivale a hablar de una gama dinámica apabullante.

No podía faltar a esta cita el legendario Dark Side of the Moon de Pink Floyd, en la versión de 2003 del sello EMI con motivo del 30 aniversario de la obra, estampado en vinilo virgen de 180 gramos, muy superior a la estridente versión en CD-DA de 1990, superada también por el primer elepé de 1974. La sola escucha del excepcional y limpio registro agudo de las sonerías al inicio de Time, y el visceral comienzo de la cara 1 con el celebérrimo latido, cuyo registro grave nunca lo había escuchado con tal impacto y precisión en mi giradiscos, sería suficiente para corroborar la excepcional transparencia del Uphorik. Una nueva y formidable máquina de hacer música que hará cobrar nueva vida a una colección de vinilos, y sacará a la luz las bondades ocultas de más de un conjunto giradiscos/cápsula de buen nivel, por un precio a pagar muy razonable en función de lo que ofrece el mercado para la gama alta de este tipo de producto.

NOS GUSTA

- Construcción y acabado.

- Diseño interno.

- Calidad de sonido.

- Versatilidad para tratar con cualquier fonocápsula del mercado.

MEJORABLE

- Manual a descargar de la página web de Linn. En su lugar hay una hoja Quickstart Guide.

Andreas Manz, Gerente/Manager de Linn Ibérica



Gracias al Sr. Llana por este excelente artículo. El Uphorik reafirma la filosofía de Linn: Productos compatibles con cualquier marca para poder disfrutar más de la música, así como la importancia vital de la fuente sonora.

Comentar que las entradas XLR mejoran aún más la calidad musical (la señal procedente de las cápsulas es en sí balanceada); para ello ya disponemos de un cable de brazo balanceado.

Por último, el manual ha sido sustituido por una guía “Quickstart” (disponible en español en breve), como consecuencia del enfoque ecológico de Linn Products.


NECESIDAD DE UN PREVIO DE PHONO

La sensibilidad normalizada en torno a los 140 mV de las entradas de línea de cualquier amplificador de audio o de AV, es a todas luces insuficiente para los 4-6 mV de salida que generan las cápsulas de imán móvil (MM), y no digamos para los 0,5 mV habituales en las de bobina móvil (MC) instaladas en los giradiscos, por no hablar de las diferentes impedancias y capacitancias. Es evidente que se precisa un circuito que eleve esos niveles, los adapte a las entradas de línea de un amplificador, y restituya una curva denominada RIAA (Recording Industry Association of America). Y aquí entra en juego el preamplificador de phono, o fono si lo prefieren.

Por las características propias del acetato de vinilo con el que se fabrican los discos de vinilo, los surcos inscritos en el disco correspondientes a las bajas frecuencias, tendrían que ser demasiado amplios en relación a los de las altas, en las que, por otro lado, se concentra la mayor cantidad de ruido. Para soslayar estos inconvenientes, durante el proceso de registro se aplica una ecualización denominada RIAA que atenúa el nivel de las bajas frecuencias y acentúa el de las altas. El proceso inverso de restitución de la curva RIAA, expandiendo los graves y reduciendo los agudos –con la consiguiente mejora en la relación señal/ruido- a sus valores normales, es competencia del preamplificador de phono, que debería realizar esta corrección con la menor desviación posible en toda la gama de frecuencias. Lograr la máxima linealidad sólo está al alcance de los mejores preamplificadores de phono, de ahí que siempre sea preferible uno de alta calidad dedicado, bien como una opción a instalar en el interior de un preamplificador de línea, o externo para conectarlo a una entrada de éste, cual es el caso de nuestro invitado.

Linn Uphorik, Redescubriendo el disco de vinilo

Ficha técnica

CÁPSULAS SOPORTADAS Bobina móvil (MC) e imán móvil (MM). NIVEL DE UMBRAL PARA El DETECTOR DE CLIPPING a más de +10dBV en el nivel de salida. CONECTORES DE ENTRADA 1 pareja RCA, I/D, 1 pareja XLR I/D. GANANCIA MM +44dB/ +48dB @ 1kHz (medido con fuente de 20Ω en 47kΩ). RESISTENCIA MM 51kΩ, 49kΩ, 47kΩ, 45kΩ. CAPACITANCIA MM 68pF, 105pF, 135pF, 175pF, 215pF, 255pF, 285pF, 325pF. GANANCIA MC +54 dB / +64 dB @ 1 kHz (medido con fuente de 20Ω en 1kΩ). RESISTENCIA MC (baja) 31Ω, 37Ω, 42Ω, 53Ω, 70Ω, 100Ω, 170Ω. RESISTENCIA MC (alta) 580Ω, 670Ω, 810Ω, 1kΩ. CAPACITANCIA MC 470pF, 1nF, 1,5nF, 2nF. SALIDAS DE AUDIO 1 pareja RCA I/D, 1 pareja XLR I/D. SALIDA DE LÍNEA RCA tensión máxima de salida 6V rms, 8,5V de pico, +15,6dBV (midiendo entre señal y pantalla), impedancia de salida: 300Ω. SALIDA DE LÍNEA XLR tensión máxima de salida 12V rms, 17V de pico, +21,6dBV (midiendo entre señal y pantalla), impedancia de salida: 600Ω. THD+N mejor que 0,015% en la entrada MM a -44dBV, mejor que 0,015% en la entrada MC a -64dBV. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO mejor que 105dB en la entrada MM RCA, mejor que 105dB en la entrada MC RCA. BALANCE ENTRE CANALES mejor que ± 0,2dB. SEPARACIÓN ENTRE CANALES por debajo del nivel de ruido. RESPUESTA EN FRECUENCIA 2,5Hz a 40kHz (-3dB) entrada MM RCA, 2,5Hz a 40kHz (-3dB) entrada MC RCA. PRECISIÓN RIAA ± 0,2dB entrada MM 20Hz a 20kHz, ± 0,2dB entrada MC 20Hz a 20kHz. TENSIÓN DE RED (automática) 100 - 120V, 220 - 240V. FRECUENCIA DE RED 50 - 60V. CONSUMO EN REPOSO 11W. FUSIBLE 250V, 200mAL. DIMENSIONES 381 x 355 x 80 mm. PESO 4,4 kg. ACABADOS plata o negro. DISTRIBUYE Linn Ibérica (937214864).

Precio: 2090 €