Etapas y amplificadores

Musical Fidelity A3.2, ENERGÍA SIN RESERVAS

UNA ETAPA ADICIONAL

  • Una de las propuestas más asequibles de la marca incapaz de dejar indiferente a nadie.
  • Precio: 1396 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Jorge Wuhrmann

Dentro de la amplia gama del reputado fabricante británico Musical Fidelity, la serie A 3.2 ocupa uno de los escalones más asequible de su oferta y está compuesta por un amplificador integrado estéreo, un lector de CD-Audio, un sintonizador de radio, un previo estéreo y una etapa de potencia también de dos canales. En este caso, centraremos la prueba sobre el amplificador integrado, que cuenta con la entrada “Home Theater Direct”, convirtiéndose por ello en un candidato ideal para integrarse en un equipo de cine en casa, en el que actuaría como etapa de potencia de los canales delanteros para uso cinematográfico, siendo utilizable además como simple integrado estéreo para las escuchas en este formato.

Fiel a la filosofía de la compañía, el diseño del A 3.2 es realmente purista. Se trata de un amplificador en configuración doble monofónica, con total separación de la alimentación de las secciones de amplificación de ambos canales, en el que se comparte únicamente una sección de previo totalmente minimalista que pretende un tratamiento de la señal lo más limpio posible. Esta concepción técnica se refleja lógicamente en la austeridad general de su aspecto, por cierto, muy similar al de otros aparatos de Musical Fidelity. El característico frontal, construido en aluminio de un grosor de 10 mm, tiene en el centro el mando del volumen y a su derecha los selectores de fuente. Por supuesto, en este tipo de aparato nunca encontraremos en este aparato ni controles de balance, ni de graves o agudos y tampoco salida para auriculares o conectores para más de una pareja de cajas acústicas.

En la parte trasera encontramos conectores no balanceados para RCA dorados de buena calidad, acompañados de los bornes para la pareja de altavoces, que admiten conectores tipo banana y cable pelado de cierto grosor. Cuenta con entrada para Phono (tanto para cápsulas MM como MC) y cuatro entradas de línea, además de un bucle de grabación y salidas de previo. Una de las entradas de línea (Aux.2) actúa como “Home Theater Direct”, es decir, envía la señal recibida de un previo externo (como por ejemplo un amplificador integrado A/V) directamente a la sección de amplificación, de forma que el previo del A 3.2 no actúa en ningún momento y el control de volumen se hace desde el previo externo.

El mando a distancia está pensado para controlar no solo el integrado A 3.2, sino también todos los demás aparatos de la misma gama (lector CD y sintonizador de radio), por lo que incorpora muchas más funciones de las que el integrado estéreo realmente necesita. Su construcción y el colorido de sus botones, lo hacen estéticamente “pobre” al lado del aparato. Como en otros integrados de la misma marca, el control del volumen desde el mando a distancia se hace al principio algo impreciso, aunque luego uno llega a acostumbrarse. No puede decirse lo mismo sin embargo de los indicadores luminosos o LEDs de color azul, que resultan excesivamente brillantes en condiciones de penumbra.

Dotado de una potencia de 115 W RMS a 8 Ohm, que suben a 185 W a 4 Ohm, no cumple con el ideal teórico de duplicar potencia ante la división a la mitad de la impedancia de carga, pero como veremos más adelante, por las pruebas efectuadas puedo confirmarles que tiene una entrega de corriente muy generosa y una extraordinaria agilidad a la hora de entregarla.



A PRUEBA



Conectado a un lector Sony NS730, y actuando en entornos multicanal como etapa para los frontales de un integrado A/V Yamaha RX-V2500, conecté el A 3.2 a mi equipo habitual de pruebas, compuesto por unas cajas frontales System Audio SA1250, central SA220, laterales B&W DM303 y posteriores System Audio SA505. Como subwoofer utilicé un Kef PSW2000.

Comenzando con una audición en estéreo, con entrada directa de la señal desde la fuente al integrado, pude comprobar rápidamente que el A 3.2 entrega potencia con rapidez y precisión a poco que el pasaje musical lo exige. En la pieza “Muerte y transfiguración” de Ricardo Strauss (London Philarmo-nica, Klaus Tennstedt) la fuerza de los “fortissimos” se trasmite con gran viveza, de las misma forma que los “crescendos” de cuerda en la sexta sinfonía del olvidado compositor Johan Willhelm Wilms (Concerto Köln, Werner Erhardt), todo ello incluso a niveles de presión sonora elevados. Pero no solo en los pasajes de más fuerza se encuentra a gusto este amplificador, sino que también las sutilezas intimistas del album “Et Jesum” de piezas vocales de Tomás Luis de Victoria, acompañadas a la vihuela, generan la impresión de limpieza, viveza y presencia que todo aficionado busca.

En un uso puramente cinematográfico, actuando como etapa para canales frontales, el excelente DTS ES de “El retorno del rey” deja patente la capacidad del A3.2 para integrarse en un equipo multicanal restituyendo con toda contundencia los efectos y música de los canales frontales. Incluso llegué a encontrar más agradable la escucha eliminando el subwoofer de la configuración y derivando el canal de efectos LFE a los frontales, una tarea que nuestro invitado llevó a cabo sin el menor desmayo, a pesar de suponer una carga de trabajo mayor.

En todo caso, la mejora respecto al uso del integrado A/V para atacar los canales frontales es evidente tanto en estéreo como en audio multicanal.

El Musical Fidelity A 3.2 se presenta como una interesante alternativa, tanto para mejorar un equipo de cine en casa como para constituir un equipo estéreo separado. Sus principales virtudes son su potencia y su entrega de corriente, que permiten trabajar ya con cajas exigentes y que son muy superiores a los de cualquier integrado A/V medio, al que complementa extraordinariamente bien tanto en audiciones estéreo como multicanal. Sin duda es merecedor de nuestra recomendación sin reservas.


UNA ETAPA ADICIONAL

Como ya hemos comentado en números anteriores, la mayoría de los integrados A/V, incluso de gama media, tienen menos potencia real de la que anuncian. Tan solo más costosos modelos que coronan las gamas de los principales fabricantes entregan realmente la potencia anunciada en cada uno de los siete canales de un equipo de sonido multicanal. Para mejorar la capacidad de estos equipos, tanto en audio estéreo como en multicanal, la solución más sencilla consiste en recurrir a una etapa de potencia o a un integrado estéreo con entrada “home theater” o directa que amplifique los canales frontales de nuestro equipo, “liberando” así al integrado A/V de este trabajo. Conseguimos así que la potencia y entrega de corriente de dos de los canales más importantes en multicanal, esté siempre disponible y mejoramos considerablemente la respuesta en estéreo tradicional, accediendo además a la posibilidad de amplificar cajas de más difícil ataque.

Musical Fidelity A3.2, ENERGÍA SIN RESERVAS

Ficha técnica

Potencia de salida: 115W x 2 a 8 Ohm 185W x 2 a 4 Ohm. Respuesta de frecuencia: Linea: 20Hz a 20 kHz, +/- 0,2dB. Relación señal / ruido: > 98 dB, ponderación “A” (entradas de línea).

Distorsión armónica total: < 0,008% (20Hz a 20 kHz). Conectividad: Entradas: Phono (MM o MC), CD, Tuner, Tape, Aux1 y Aux 2 (con acceso directo a sección de amplificación, integrable como etapa en conjunto A/V). Salidas: Previo L/R. Dimensiones: 440x98x400 mm. Peso: 12,5kg.

Distribuye: Magnetrón (915192416).

Precio: 1396 €