Lehmann Audio Black Cube Decade, Un mundo de sensaciones
CÁPSULAS MM Y MC
- Suavidad y delicadeza en su máxima expresión, y una puerta abierta a un mundo de sensaciones exclusivas del formato LP.
- Precio: 1400 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Luis LLANA
En anteriores números de CEC, les presenté tres modelos de giradiscos, uno como la única fuente de lectura en una instalación de absoluta referencia a nivel mundial, que CEC les ofreció en primicia en la sección Propuestas del número 43. No exagero, ni son palabras motivadas por la emoción que me supuso la escucha de aquel fantástico sistema, sino del mismísimo Jonathan Carr que también visitó aquella instalación, y así lo comentó en un foro de debate de Internet. El señor Carr es el diseñador de la cápsula fonocaptora Lyra Titan i, una de las mejores que se puede encontrar a nivel planetario, por la bonita cifra de casi 5.000 euros, sucesora de la mítica Lyra Parnassus. Los otros dos giradiscos fueron más “terrenales”, y los probé para ustedes desde mi equipo habitual.
Sin embargo, ésta es la primera ocasión en la que CEC les presenta un preamplificador de phono (de fono, si lo prefieren), un componente imprescindible en una instalación en la que figure un giradiscos de cualquier nivel, bien sea como aparato independiente, o incluido en la sección de previo de un preamplificador, o amplificador integrado. En los recuadros y textos de aquellos artículos, les ofrecí unas pinceladas de algunos aspectos clave de los giradiscos, cuya información recopilo en atención a los jóvenes lectores llegados a este mundo en la era digital. La encontrarán distribuida entre el cuerpo del artículo y los dos recuadros.
La salida de un giradiscos no debe conectarse directamente a una entrada de línea de un preamplificador o amplificador integrado, porque su sensibilidad normalizada en torno a los 140 mV es a todas luces insuficiente para los 4-6 mV de salida que generan las cápsulas MM (de imán móvil), y no digamos para los 0,5 mV habituales en las MC (de bobina móvil), por no hablar de las diferentes impedancias y capacitancias. Es evidente que se precisa un circuito corrector que eleve esos niveles, los adapte a una entrada de línea de un preamplificador, y restituya la curva RIAA. Y aquí entra en juego el preamplificador de fono.
Por las características del acetato de vinilo, los surcos correspondientes a las bajas frecuencias serían demasiado amplios en relación a los de las altas, en las que, por otro lado, se concentra la mayor cantidad de ruido. Para soslayar estos inconvenientes, durante el proceso de registro se aplica una ecualización denominada RIAA (Recoding Industry Association of America) que atenúa el nivel de las bajas frecuencias y acentúa el de las altas. El proceso inverso de restitución de la curva RIAA, expandiendo los graves y reduciendo los agudos –con la consiguiente mejora en la relación señal/ruido- a sus valores normales, compete al preamplificador de fono, que debería realizar estas correcciones con una desviación máxima de 0,1 dB en toda la gama de frecuencias. Lograr esa cota de linealidad sólo está al alcance de los buenos preamplificadotes de fono, de ahí que siempre sea preferible uno de alta calidad dedicado, bien como una opción a instalar en el interior de un preamplificador de línea, o externo para conectarlo a una entrada de éste, cual es el caso de nuestro invitado.
El preamplificador de fono Black Cube Decade que les presento en este artículo es un diseño de Lehmann Audio, una firma alemana especializada en este tipo de dispositivos fundada en 1988 por su actual propietario Norbert Lehmann, un ingeniero de sonido con conocimientos de electrónica, asistido por ingenieros especializados en circuitos de alta tecnología. El resultado de años de investigación en las etapas de fono fue presentado en sociedad en 1995 con el nombre de Black Cube, que pronto se ganó una merecida reputación y se mantuvo en catálogo hasta que, en 2006, fue reemplazado por el actual modelo con idéntica nomenclatura, Black Cube. Ese mismo año, la firma alemana presentó en la feria High End de Munich a su modelo de nivel de entrada, Black Cube Statement. Unos diseños de éxito, cuya culminación es la actual referencia de Lehmann Audio, el Silver Cube SE.
Entre el Black Cube y el Silver Cube SE se ubica nuestro Black Cube Decade, un espléndido aparato por el cuidado diseño de los circuitos en una sólida y esmerada construcción, presentado en dos módulos independientes. En el interior del PWX II, destinado a la fuente de alimentación, se encuentra un transformador toroidal sobredimensionado de 30 VA con una bobina de aislamiento a masa entre los bobinados primario y secundario, condensadores de filtraje de bajo ESR (Equivalent Series Resistance) especiales para fuentes de alimentación, y choques inductores antes y después de los reguladores de voltaje. Ofrece dos salidas para suministrar corriente a otros tantos Black Cube mediante dos conectores XLR de origen Neutrik de cuatro pines chapados con oro, y para la conexión con el módulo de audio se acompaña un cable apantallado con los correspondientes conectores XLR. El panel trasero dispone de los citados XLR, el interruptor de puesta en marcha con fusible, y el conector IEC para el cable de red con toma de tierra.
Al igual que en el de alimentación, la placa de circuito impreso del módulo de audio está fabricada a doble cara para optimizar tanto el recorrido de la señal como la ubicación de los componentes, en un diseño de circuitos doble monofónico con un filtro LCL en la entrada para la supresión de interferencias por radiofrecuencia. La red de ecualización RIAA es un circuito pasivo de alta precisión que se ubica entre dos etapas de ganancia muy lineales, con condensadores MKP (con dieléctrico de polipropileno y armaduras de metal vaporizado) fabricados por la firma alemana Epcos AG. La etapa de salida es en Clase A sin realimentación, con una ganancia máxima de 66 dB, más que suficiente para las más exóticas capsulas fonocaptoras MC. La capacitancia es ajustable, y la adaptación de la impedancia de carga es prácticamente infinita, porque el usuario dispone de un slot libre para instalar dos resistencias, una por canal, de acuerdo a las necesidades de su fonocápsula. Sencillamente genial.
Estos ajustes se realizan actuando sobre dos juegos, uno por canal, de seis microinterruptores instalados en la parte inferior del chasis, en los que el microinterruptor número 6 está a libre disposición del usuario, para lo que es preciso abrir la caja e instalar las resistencias apropiadas a su cápsula, según acabo de comentar. Es una operación sencilla que no requiere soldadura, y los casquillos para insertar las resistencias se localizarán rápidamente. Los he señalado con unas flechas rojas en la foto del interior. El manual, exclusivamente en inglés, recomienda que se monten resistencias de película metálica de la máxima calidad, pero matiza que se recurra a un distribuidor autorizado cuando no se tenga claro lo que se pretende hacer.
El panel frontal de aluminio pulido contiene un conmutador para la selección entre cápsulas MC y MM (56 dB y 36 dB de ganancia respectivamente), otro para incrementar la ganancia en 10 dB, y un tercero para poner en servicio un filtro subsónico que atenúa 6 dB a 60 Hz. Unos LED azules indican la activación de los interruptores. El panel trasero tiene dispuestos cuatro excepcionales conectores RCA chapados con oro, el XLR para el cable de conexión con la unidad de alimentación, y un borne de puesta a masa con el giradiscos, cuando éste la requiera.
UN MUNDO DE SENSACIONES
Para realizar la oportuna audición, conecté el Black Cube Decade a la salida de mi giradiscos, un Thorens “híbrido” basado en un TD320 MKIII de la legendaria firma alemana, que modifiqué con componentes de sus hermanos mayores, tales que motor, poleas, eje y cojinete. Eliminé la electrónica de control de finalización del disco porque era un nido de problemas, y reemplacé su brazo original TP90 –la Thorens de antaño fabricó unos fantásticos giradiscos, pero nunca supo hacer brazos- por un RB300, con el que la británica Rega dio de lleno en la diana. Es un ejemplo de precisión y equilibrio que acepta sin rechistar cualquier cápsula del mercado, por lo que figura entre la dotación de serie de excelentes giradiscos actuales de firmas emblemáticas como Transrotor, o la mismísima Thorens.
Dispongo de dos fonocápsulas de la también británica Goldring, una Eroica (MC) y una 1042 (MM), o tres si considero a una V15 Type V, la mejor en los años 90 del fabricante norteamericano Shure, actualmente en mi cajón de sastre porque sus cualidades sonoras son superadas por las dos Goldring. La Eroica es algo más fina y detallada en altas frecuencias, aunque la 1042 no le va mucho a la zaga, la considero más homogénea –ya saben, subjetividades- en todo el rango de frecuencias, y es la que actualmente tengo en servicio. La conexión del Black Cube Decade, con una entrada de línea de un oportuno preamplificador Krell Evo 222, la establecí con cable Integration, de Van den Hul. Después de unas pruebas preliminares, puse en ON los microinterruptores número 2 para una capacitancia de 220 picofaradios, conmutador MC en posición 36 dB (para MM), el de alta ganancia en OFF, filtro subsónico en OFF, y me dispuse a escuchar música.
Nada mejor que comenzar con nuevas versiones en LP estampadas en vinilo de 180 g, y les cito como ejemplo la reedición en serie limitada y numerada del genial Abraxas de Carlos Santana, por el sello norteamericano Mobile Fidelity con su proceso de masterización Gain 2 Ultra Analog, en el que el célebre tema Black Magic Woman cobra una nueva dimensión sonora que deja a la altura de los zapatos a la versión en CD-DA, que también poseo. Buena parte de la gracia se debe al buen hacer de nuestro Black Cube Decade, con unas excelentes separación entre canales y escena sonora, y una naturalidad y delicadeza perfectamente compatibles con la contundencia que requieren algunos temas de este magistral LP. Suavidad y delicadeza en su máxima expresión con los instrumentos barrocos del Musica Antiqua Köln dirigidos por Reinhard Goebel con las Suites Orquestales de J. S. Bach, en un registro de Archiv de 1980, y con el bellísimo Del pequeño libro de música para Anna Magdalena Bach, de J. S. Bach -sello BASF Harmonia Mundi-, del que destaco la dulzura y seducción con las que escucho la voz de Elly Ameling, y la suavidad del cémbalo de Gustav Leonhardt, un instrumento que suele resultar agresivo cuando el equipo reproductor no da la talla.
Escribo estas líneas el 30 de Octubre, fecha del 70 aniversario de la narración radiofónica de La Guerra de los Mundos, basada en la novela de H. G. Wells, con la que Orson Welles aterrorizó involuntariamente a sus paisanos. Nada mejor pues que “pinchar” el doble LP del mismo título editado por CBS en 1978, una versión musical de Jeff Wayne cuyo doblaje al español en las voces de los actores se realizó con esmero. La narración (nada menos que por Richard Burton en la versión en inglés) corrió a cargo del inolvidable Teófilo Martínez, cuyo vozarrón –se comenta que se castigaba la voz a propósito- reproduce nuestro invitado con absoluta maestría. Es probable que a algún lector le asuste el precio de 1.400 euros para tratarse “sólo” de un preamplificador de fono, pero el Black Cube Decade es una puerta abierta a un mundo de sensaciones exclusivas del formato LP, para quien decida su adquisición.
Xavier Casellas, responsable de producto de Werner
Para los amantes del vinilo, el hecho de que la lectura analógica esté aún viva y que los diferentes fabricantes sigan investigando nos alegra y nos hace pensar que si en los años 80 los platos y los previos de phono hubieran sido tan buenos como ahora, quizás el CD no hubiera triunfado tanto. Creo que este previo de phono es de lo mejor por su precio.
CÁPSULAS MM Y MC
Les recuerdo que las diferencias entre las cápsulas fonocaptoras MM (Moving Magnet, imán móvil) y MC (Moving Coil, bobina móvil) hay que buscarlas en la tecnología utilizada, en el voltaje de salida… y en el alto precio de los modelos MC de máximo nivel. En las MM, un diminuto imán solidario con un espárrago denominado cantilever, transmite las vibraciones de la punta de lectura, y genera un campo magnético en cuatro pequeñas bobinas que inducen una tensión eléctrica, cuyo valor dependerá de los movimientos de la aguja en su trayectoria por los surcos del disco. Por el contrario, en las MC lo que se mueve son las bobinas ubicadas en el interior de un campo magnético fijo. La tensión de salida nominal en las MM es de unos 4-6 mV, mientras que en las MC es de tan sólo unos 0,5 mV. También existen ejemplares de cápsulas MC de alta salida, pero con una sensibilidad menor que las MM, en torno a los 2,5 mV.
Sería una temeridad por mi parte afirmar que las cápsulas MC son mejores que las MM en términos absolutos, aunque sí les diré que las MM de gama más alta son excepcionales, pero terriblemente caras. La mejor cápsula es la que mejor se adapta a un determinado giradiscos, más concretamente a las características mecánicas de su brazo, en el que una baja masa efectiva y un mínimo roce en los pivotes juegan un papel decisivo. Nadie mejor que una tienda especializada del sector para aconsejar una buena cápsula fonocaptora, adecuada a determinada combinación de giradiscos y brazo. Como regla general, y con las excepciones inherentes a toda regla, la punta de lectura de las MM es reemplazable por el usuario, mientras que las MC hay que enviarlas al servicio técnico de la marca, un detalle con una importancia relativa si tenemos en cuenta la mínima diferencia de precio entre una cápsula MM completa y el recambio de su punta de lectura.
Lehmann Audio Black Cube Decade, Un mundo de sensaciones
Ficha técnica
Datos técnicos no facilitados por el fabricante.
Precio: 1400 €
