Etapas y amplificadores

Rotel RMB-1077, POTENCIA A PESO DE PLUMA

VENTAJAS Y CALIDAD DE LA AMPLIFICACIÓN DIGITAL

  • Rotel afianza la amplificación digital de altas prestaciones con esta etapa de 100 W para cada uno de sus 7 canales.
  • Precio: 2500 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Todos conocemos a Rotel por ser uno de los más importantes diseñadores y fabricantes de etapas de potencia, además de lectores, procesadores, etc., de gama alta y asequible. También se ha distinguido por querer estar siempre un paso por delante de sus competidores, ya sea con productos de altas prestaciones a precios bajos o siendo pionera en la popularización y perfeccionamiento de ciertas tecnologías. Desde hace unos años la amplificación digital está tomando cierto protagonismo, pero hasta hace muy poco sólo la encontrábamos en productos asequibles o de muy alta gama. Rotel, fiel a sus principios, parece haber encontrado una fórmula para acercar a un mismo punto la tecnología de amplificación digital, las altas prestaciones de los equipos de alta fidelidad y el precio contenido, siendo nuestra invitada a estas páginas clara muestra de ello. Se llama RMB-1077 y se trata de una etapa capaz de entregar hasta 100 W para cada uno de sus siete canales. No sería tan sorprendente si no fuera porque pesa tan sólo 7,8 kg y tiene una altura de 72 mm (menos que muchos reproductores de DVD-Video). Y ¿cómo es posible todo esto?

Lo que hace “pesado” a un amplificador de tipología tradicional (hasta tal punto que muchos todavía compran en función de lo que pesa un amplificador) es el transformador de la fuente de alimentación y parte de la electrónica utilizada: condensadores y bobinas. A estos elementos electrónicos debemos sumarles los pesados disipadores de calor, la mayoría de ellos fabricados con cobre. La tecnología digital rehúye de casi todos los anteriores elementos, gracias al concurso de las fuentes de alimentación conmutadas y a los amplificadores digitales. Como los “nuevos” elementos electrónicos son mucho más eficientes, es decir, aprovechan al máximo la corriente de que disponen, no generan tantas pérdidas en forma de calor (ya lo dijo Einstein: la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma), y por tanto no son necesarios ni los disipadores de calor ni, incluso, los ventiladores.

La compañía ha agrupado bajo dos conceptos los avances exclusivos realizados previo diseño de su flamante RMB-1077. Por un lado está la tecnología COM (Controlled Oscillation Modulation) que agrupa los avances que les permitirá a sus amplificadores ser mucho más eficientes, más estables y más efectivos a partir de una fuente de alimentación conmutada digital. Por otro lado, recurre a los circuitos de topología MECC (Multivariable Enhanced Cascade Control), que le permite diseñar amplificadores muy pequeños de tamaño capaces de conseguir una eficiencia del 90 %. Realmente espectacular, más teniendo en cuenta que pocas veces habíamos visto eficiencias por encima del 80 %.

Todavía habrá alguien a quien la amplificación digital por sí misma no le convence. Esto es así por la falta evidente de linealidad de las primeras propuestas que inundaron el mercado a principios del 2.000. Seguramente por ello la amplificación digital ha quedado relegada, durante mucho tiempo (y a excepción de muy pocas compañías, como la misma Rotel o la también reconocida Linn), por la estridencia que ofrecía en las altas frecuencias. Y con algo de razón, esto era debido a la necesidad de utilizar filtros pasa-bajos para evitar los problemas propios de este tipo de amplificación, algo que parece que ha costado mucho solucionar y que, de hecho, no desaparece totalmente en este Rotel, pero sí podemos, por fin, despreciarlo. Así, a su baja distorsión anunciada por el fabricante de tan sólo 0,03 % (sin duda, un valor muy bueno), creo que tenemos que especificar que se eleva a 0,16 % cuando se reproducen altas frecuencias (20 kHz). Pero quien todavía encuentre pegas en esto, sin duda estará siendo extremadamente meticuloso y exigente. La verdad es que este dato lo hemos obtenido mediante cálculos, no “encontrándolo” en nuestra batería de audiciones.



A PRUEBA



Uno de los aspectos que llama la atención de nuestro invitado es su tremenda sencillez visual. A un tamaño realmente compacto se añade que en el panel frontal sólo tenemos acceso a un botón de encendido que, activado, ilumina un testigo LED azul. Sólo hay otro segundo LED de color rojo que avisa si se ha activado el circuito de protección. Es una etapa de potencia y, por tanto, es necesario el concurso de un previo. En la parte posterior de la etapa encontramos las 7 entradas de línea sólo disponibles para conexiones no balanceadas (mediante conector cinch o RCA), las siete salidas de potencia mediante bornas y una entrada y salida de 12 V (trigger) muy útil si integramos nuestro invitado a una instalación domotizada. La etapa es totalmente silenciosa debido a la ausencia total de ventiladores, aunque esto no nos libra de respetar ciertos centímetros libres a su alrededor para una correcta refrigeración, digamos, pasiva. Los resultados son contundentes desde la primera audición. En estéreo, su comportamiento es ejemplar, consiguiendo una perfecta reproducción de los graves a la par para unos agudos nítidos y para nada agresivos. Más bien al contrario, pues parecen estar muy bien controlados. En multicanal, buscando secuencias sonoras que demanden mucha entrega de corriente para todos los canales de forma simultánea, se mantuvieron los perfectos resultados del capítulo anterior sin que se apreciara ningún ápice de ahogo. Los siete canales pueden ofrecer lo máximo de sí sin que percibamos una bajada momentánea en la entrega de corriente. Olvidados los (inexistentes) problemas en los agudos, este Rotel cumplió perfectamente su papel. Esta vez, las apariencias engañan.

Cuesta mucho romper tópicos, y Rotel lo consigue aparentemente de manera fácil al presentarnos una potente etapa de potencia que ofrece hasta 100 W por cada uno de sus 7 canales de amplificación. Si en su interior escondiera un pedazo de hierro de 15 kg serían muchos lo que no se darían cuenta de que se trata de una etapa de diseño digital. Pero Rotel ha conseguido apuntarse a la lista de los pocos fabricantes de alta gama que consiguen buenos resultados en este campo.


VENTAJAS Y CALIDAD DE LA AMPLIFICACIÓN DIGITAL

Aunque este Rotel no es exactamente un amplificador de Clase D [pero sí un amplificador digital o PWM (Pulse Width Modulation)], nos ofrece un séquito de ventajas prácticas. Por ejemplo, al conseguir una mayor eficiencia el consumo real de esta etapa multicanal es notablemente menos a su homólogo de diseño tradicional. Al ser más eficiente desprende menor calor, por lo que ni son necesarios los pesados y voluminosos disipadores de calor ni tan siquiera ventiladores. Esto, junto al uso de las fuentes de alimentación conmutadas, permite ahorrar muchísimo espacio en el diseño físico del aparato, ocupando incluso menos que un lector de DVD-Video de alta gama. Si a esto le sumamos el logro en calidad de nuestro invitado (o el de cualquier otro fabricante que disponga de este tipo de productos en su catálogo, aunque son pocos), tenemos a cambio un “pequeño monstruo” capaz de bombear amperios por doquier a toda instalación multicanal de altos vuelos. Incluso el precio, acostumbrados a pagar mucho por cada novedad tecnológica conseguida, resulta muy atractivo para cualquier aficionado.

Rotel RMB-1077, POTENCIA A PESO DE PLUMA

Ficha técnica

Potencia de salida por canal: 100 W (todos los canales en funcionamiento, 20 - 20.000 Hz, 8 ohmios, THD menor del 0,03 % con filtro a 20 kHz). Distorsión por intermodulación: Inferior a 0,03 % (60 Hz, 7 kHz, 4:1). Factor de amortiguamiento: 400 (8 ohmios). Ganancia: 27,4 dB. Sensibilidad e impedancia de entrada: 1,2 V, 8,3 kohmios. Respuesta en frecuencia: 10-80.000 Hz,

+/- 3 dB. Relación S/R: 105 dB (norma IHF, ponderación A). Consumo: 400 W. Dimensiones: 432 x 72 x 415 mm. Peso: 7,8 kg.

Distribuye: B&W Group (935894722).

Precio: 2500 €