Carat A57 y C57, ¡Caray con Carat!
EL NUEVO I57 DE CARAT
- La democratización de la alta fidelidad tiene como nuevo protagonista a Carat. Dos opciones tremendamente interesantes para disfrutar perfectamente de la música.
- Precio: 1590 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
La popularización de la alta fidelidad, entendida como un conjunto de soluciones destinadas a un gran número de aficionados gracias a los precios contenidos (o más realistas o justos) sin renunciar a altas cotas de calidad, inunda poco a poco el mercado y, en cierta manera, nos alegra a todos. Carat es una de las marcas del poderoso grupo Inovadis, que también posee las firmas NorStone (muebles para equipos y cables), Lumene (pantallas de proyección) y Highland Audio (cajas acústicas). Carat representa el sello de calidad en electrónica de Innovadis.
Reconozco que si no supiera quiénes son Innovadis, me hubiera sorprendido muy gratamente el precio de nuestros invitados, sobre todo tras disfrutar de sus excelentes resultados, de su magnífica construcción y de su acabado irreprochable.
Mi primer contacto con el amplificador A57 me recordó mucho a los diseños de Primare. Nuestros invitados, los dos, utilizan un elegante panel frontal de plexiglás y cristal oscuro que les otorga una personalidad tremendamente seria. Los sencillos botones son de aluminio y su tacto y manejo nos recuerdan a electrónicas de precio mucho mayor. Son consistentes, robustos y pesados, y en este último caso no sólo por su agradecido chasis, sino también, como podrán ver en las imágenes que acompañan este artículo, por su generosa electrónica.
El lector de CD-DA presenta todo lo que uno espera de un lector de altas prestaciones, pero poco más (tampoco nos es necesario, y así la firma mantiene controlado su PVP final). De esta forma, además de los controles habituales situados en el panel frontal, en el posterior encontramos sólo la salida de audio analógico sin balancear mediante conectores RCA dorados y, adicionalmente, una salida de audio digital S/PDIF. Como también podrán ver en las imágenes, todos los equipos vienen con conexión IEC para corriente y disfrutan de un interruptor para apagar completamente el equipo.
El amplificador, en cambio, es mucho más completo en todos los sentidos. La sobriedad estética y funcional de su panel frontal choca con sus posibilidades en funcionamiento. Un inteligente diseño que centra todo su uso en el potenciómetro infinito situado en su centro. No es sólo el mando del volumen, sino también el selector de fuentes de entrada, control de ecualización (básica), etc. En la parte posterior me agradó encontrar 4 entradas de línea sin balancear (con conectores RCA dorados), una salida idéntica para grabación junto a otra etiquetada como “PA Out”, que convierte el amplificador en un previo. A los aficionados a los vinilos, les encantará la entrada dedicada para phono, que cuenta con selector de tipo de cápsula (MM/MC). Existen dos juegos de bornes (A y B) para la conexión de las cajas, lo que permite elegir entre una de ellas o ambas a la vez. En el panel frontal no debo olvidarme de la salida para auriculares y la cada vez más omnipresente entrada de línea para equipos de audio comprimido portátil. Para ello, utilizan una entrada mini-jack, en lugar del también utilizado puerto USB. En cualquier caso, se facilita la conexión momentánea de un equipo de estas características sin necesidad de tener que ir al panel posterior de conexiones. Curiosamente, cada equipo viene con su propio mando a distancia, pero cada uno sirve además para controlar al otro. Su diseño también es muy bonito, cómodo y fácil de utilizar.
CARÁCTER AUDIÓFILO
Evidentemente, no todo es diseño y chasis, por lo que vale la pena mirar el interior de cada uno de estos equipos. Una vez hecho, nos damos cuenta de que, como mínimo con el A57, se han cuidado mucho los detalles. El generoso transformador del A57 y los cuatro condensadores de 10.000 μF (63 v) son sólo una pequeña carta de intenciones que debe complementarse con el cuidado diseño de la placa electrónica, que cuenta con transistores Sanken (2SC3264, 2SA1295, 17 A, 200 W) presentados en una configuración push-pull. A pocos centímetros del chasis frontal encontramos el disipador de aluminio, que me invita a recomendarles la necesidad de dejar nuestro invitado bien aireado. Un diseño limpio y visualmente ordenado. Casi lo mismo que con el lector C57, que aunque requiere una menor electrónica, sus ingenieros han cuidado desde su disposición hasta la elección de los componentes (por ejemplo, detectamos dos fuentes de alimentación independientes). La presencia de un integrado Burr Brown para la conversión analógica nos indica que este equipo realiza la conversión a 96 kHz y 24 bits. Son sólo algunos ejemplos.
La verdad es que la sensación que a uno le queda sin todavía haber probado el equipo es que está delante de una pareja realmente envidiable.
A PRUEBA
Conecté nuestros invitados utilizando el cable RCA que se suministra con el amplificador y, mediante cable Supra, a una pareja de cajas acústicas tipo monitor PBC TB2+. Los 80 W por canal (sobre 8 ohmios) de nuestro invitado son más que suficientes para disfrutar a pleno volumen y detalle de nuestras músicas. De hecho, me sorprendió la excelente entrega de corriente que es capaz de ofrecer, incluyendo cualquier transitorio por difícil que parezca. En ningún momento aprecié que el equipo no pudiera aguantar, más bien al contrario, parecía que tuviera la arrogancia de pedir más y más. Un equilibrio muy decente entre todas las frecuencias, por lo que había el grave necesario, el medio justo y el agudo permitido sin que en ningún momento apreciase pérdida alguna de definición o diferencia tonal. Una energía suficiente a la que se acompañaba la rapidez necesaria para casi cualquier tipo de audición. Incluso en pasajes frágiles, nuestros invitados mostraban una seguridad enorme. Una rápida lectura del disco insertado para un disfrute casi instantáneo. Genial disposición escénica que invitaba a buscar y rebuscar los instrumentos situados en nuestra escena sonora. Sin duda, una elección a tener muy en cuenta.
Juan Pablo Rubio, Reydis.
Efectivamente, el objetivo del producto era tener un dispositivo de la más alta calidad a un precio contenido, sin perder por ello el buen gusto por hacer las cosas de una forma elegante. Confiamos en que el aficionado disfrute de esta gama de productos, que como bien exponéis sorprenderá por su resultado.
EL NUEVO I57 DE CARAT
Los primeros tres productos de la serie son el amplificador A57, el reproductor de CD-DA C57 (estos dos son los que analizamos en estas páginas) y el receptor de radio T57. Ahora Carat ha presentado el I57, otro ambicioso producto que hereda la estética y la robusta construcción de nuestros invitados y aúna en un sólo chasis todas las funciones, es decir, es un reproductor de CD-DA, un amplificador estéreo integrado y un receptor de radio. Deberíamos probarlo.
Carat A57 y C57, ¡Caray con Carat!
Ficha técnica
A57, 859 euros.
POTENCIA 80 W sobre 8 ohmios, 150 W sobre 4 ohmios. RESPUESTA EN FRECUENCIA 15 Hz-70 kHz, +0/-1 dB. SALIDA Potencia A/B, auriculares. ENTRADAS phono (MM/MC), CD, Tuner, Aux, Tape, MP3 (frontal). AJUSTES bajos, agudos, balance. DIMENSIONES 430 x 100 x 360 mm. PESO 10,2 kg.
C57, 695 euros.
REPRODUCTOR CD-DA, HDCD, con mecánica centrada de alta precisión. CONVERTIDOR Burr Brown PCM1732, 96 kHz/24 bits. SALIDA Burr Brown OPA2134. DESCODIFICADOR CD-DA, HDCD, CD-R. RESPUESTA EN FRECUENCIA 10 Hz-20 kHz, +0/-1 dB. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 120 dB. DIMENSIONES 430 x 100 x 330 mm. PESO 6,3 kg.
DISTRIBUYE Reydis Electronics (902679600).
Precio: 1590 €
