Cajas tipo satélite

Quad 22L2, Aires británicos

QUAD, TRADICIÓN Y VANGUARDIA

  • Una reproducción lineal, sin aspavientos, bajos contenidos, precisos. Algo cercano, salvando las distancias, a lo que hoy llamamos cajas de estudio.
  • Precio: 1250 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Fernando DE LA FUENTE

Aunque hoy son términos que ya no se emplean demasiado, a principios de los 80 se hablaba con cierta frecuencia de sonido inglés. Se hacía en contraposición al sonido americano. Eran etiquetas que se utilizaban para diferenciar cajas con un sonido lineal, muy puro, pero no demasiado contundente (el inglés), de otras cajas con mucha más pegada, más coloristas, y que se alejaban algo de la señal en origen (el americano). A día de hoy, en un mundo globalizado, en el que afortunadamente podemos disponer de fabricantes de cajas en muy diversas localizaciones, todo este glosario ha perdido vigencia. Además, ninguno de los dos términos era estrictamente cierto, ya que no podían englobar a todos los fabricantes de las dos tendencias. El lector se preguntará por el motivo de semejante introducción. La razón es muy sencilla. Hemos estado probando las Quad 22L2, y son el fiel reflejo de lo que significó hace años el sonido inglés.

Son las herederas de las 22L, que ya fueron analizadas en el número 38 de nuestra revista, a las que por cierto se concedió nuestra máxima puntuación. Al igual que sus predecesoras, forman parte de un conjunto de cine en casa, que se completa con los 11L2 (traseros), con el L2 Centre y el L2 Sub. Dado el excelente rendimiento que ofrecían las L22, hay pocas pero interesantes novedades que reseñar. Los altavoces de medios y graves de Kevlar amplían su tamaño, pasando de los 170 a los 175 mm, además, se ha reforzado su chasis, para evitar la proliferación de ondas sonoras derivadas del woofer. El tweeter de 25 mm se ha fabricado en aluminio, para una mayor rigidez y precisión, con lo que se ha obtenido una mejor respuesta en los tonos más altos de las Quad (que alcanzan la nada desdeñable cifra de 28 kHz). Admiten una potencia de 150 w a 6 Ohm. Por último, se ha reforzado el ensamblaje de todo el conjunto para poder acoger todos estos cambios (aunque exactamente en las mismas dimensiones que la L22).

Entrando en características puramente estéticas, las 22L2, ofrecen un aspecto muy clásico, rectangular, con las líneas muy sobrias y múltiples acabados, en distintos tipos de maderas, gris lacado y negro lacado. El puerto Bass Reflex es trasero, como corresponde a un diseño tan clásico. Respecto a los bornes, preparados para bicableado, están chapados en oro; tanto las conexiones como los puentes ofrecen una sensación de solidez poco habitual. Hablamos de una magnífica construcción, muy versátil gracias a sus diferentes acabados y con líneas poco dadas a la innovación.

Respecto al embalaje, como también sucedía con las L22, siguen viniendo las dos cajas en un mismo bulto, lo que complica algo su instalación. Si bien sobre el papel no parecen unas cajas demasiado exigentes, conectamos las cajas a un conjunto previo etapa de Rotel, con bicableado de Jamo, y un lector de CD Yamaha. Teniendo en consideración el puerto Bass Reflex, lo separamos cerca de 80 cm. de la pared trasera, con las dos cajas separadas entre sí más de tres metros. En principio, en orientación completamente frontal, para probar la imagen estereofónica y realizar los cambios que fueran necesarios más adelante. La impresión que me proporcionó la ubicación es que son unas cajas muy flexibles, que no necesitan de grandes acomodos para entregar todo lo que llevan dentro.

Una vez realizada la instalación, superados un par de días de rodaje, me dispuse a realizar la escucha, con un elenco musical bastante variado. Las primeras impresiones (que se afianzaron durante toda la audición) fueron las que me llevaron a escribir las primeras líneas de este Laboratorio. Aquella vieja etiqueta de sonido inglés reapareció, con todas sus consecuencias. Una reproducción lineal, pura, sin aspavientos, con bajos contenidos, precisos. Algo cercano a lo que hoy llamamos cajas de estudio, salvando las distancias. Dicho de una manera algo radical: suena lo que hay. Nada más. Las Quad no añaden ni quitan nada a la señal original. Lo que siempre se ha llamado una flat signal.

A PRUEBA

Centrándonos en la audición, empezamos a calentar con nuestro habitual Les elements, de Linn Records. Nada hubo que tocar en la instalación, de hecho, la imagen estéreo resultó excelente. Destacó especialmente la localización de los instrumentos, muy precisa. Analizando el sonido por partes, me parece destacable el fantástico rendimiento que ofrece el tweeter de aluminio. Hay una pieza con un piccolo absolutamente endiablado para unas cajas (imagino que para el intérprete también), que en mis pruebas ha hecho sufrir a muchas cajas, algunas de ellas con un precio muy superior a las Quad. La reproducción que realizaron nuestras invitadas fue muy correcta. Respecto a la respuesta en los tonos graves, fue muy precisa, sin añadir absolutamente nada. Eso sí, en esta grabación no disponemos de la suficiente contundencia para valorar los woofers con mayor detalle, ya que sólo contamos con un bajo continuo que proporciona el violoncello y la tiorba, pero desde luego, no percibí ni déficit, ni exceso. Sin duda alguna, lo que define a estas cajas es la transparencia y la claridad, respetando su origen y tradición. Como sucede en todas las cajas, hay grandes diferencias en la audición de pie y sentado, pero aquí resultó especialmente notorio variando el punto de escucha unos centímetros respecto a la horizontal del tweeter. La localización instrumental mejora cuando situamos los oídos al nivel o por debajo del tweeter, y tiende a difuminarse ligeramente cuando nos ubicamos por encima del altavoz. Lógicamente, la configuración se prepara para hacer la escucha sentado, pero en pocas cajas he notado con tanta claridad la diferencia.

Cambiamos radicalmente de tercio, y probamos con Pat Metheny y su Imaginary day. Es un CD algo antiguo, pero que produjo el propio Metheny (amparado por WB), por lo que el sonido grabado es exactamente el que pretendía el propio músico. El mayor obstáculo resulta encuadrarlo en un género, porque el eclecticismo del que hace gala Metheny aquí llega al extremo: flamenco, bases electrónicas, temas acústicos.... Perfecto para una audición. Comprobamos detalladamente la pureza y nitidez de las 22L2. El piano suena cristalino, y la guitarra de 12 cuerdas nos permite apreciar cada matiz con precisión. En esta grabación, se emplean seis tipos de guitarra distintos. En una escucha minuciosa, podemos distinguirlo gracias al nivel de detalle que entregan las Quad. También anotamos una respuesta contundente cuando es necesario, pero siempre con mucha contención. De hecho, los tonos graves aparecen de manera constante a una presión sonora considerable.

Nuestra última prueba la llevamos a cabo en un entorno orquestal, que pueda poner de manifiesto el comportamiento de las cajas en los tuttis y fortes. Para ello, empleamos la grabación que hizo Karajan de la primera de Schumann para Deutsche Grammophon. Es de 1971, por lo que el sonido no es perfecto, pero tanto la composición, como el genio de los intérpretes, es ideal para hacer pruebas en un medio sinfónico. Las Quad nos demostraron, por un lado, que, sin duda, donde mejor se mueven es en la música clásica, y por otro lado, que la calidad no debe confundirse con la calidez, por lo que puede que no resulten aptas para todos los oídos. El resultado, aunque muy correcto desde un punto de vista técnico, me pareció algo falto de calor, de calidez. En las composiciones de músicos románticos, siempre buscamos algo de fuerza, algo de arrebato, que en este caso echamos un poco de menos. La reproducción fue lineal, muy correcta, pero nos pareció que faltaba alma. Se echaba en falta algo más de pegada. Como esos futbolistas de técnica exquisita, que nunca meten la pierna. No podemos culpar ni a la sensibilidad ni a los graves, porque aparecen donde y cuando tienen que aparecer; sencillamente es una cuestión de concepto.

Con otros CDs con bases rítmicas algo más marcadas (What´s going on?, de Marvin Gaye) la reproducción sigue resultando de una gran claridad y nitidez, pero me sigue dejando la impresión de que resultan algo frías. Sin embargo, la reproducción de la voz humana cabe calificarla de muy acertada. Primero por la nitidez, y segundo por la ubicación. Nos dejó la impresión de estar escuchando a Marvin Gaye en un canal central, en el mismo centro de la escena sonora.

Esto es lo que generó aquel viejo y artificioso debate al principio de los 80. ¿Inglés o americano? ¿Lineal o colorido? Los ingenieros de Quad lo tienen muy claro: han optado por seguir sus principios y apostar por la pureza en la reproducción de la señal, con un sonido muy plano y lineal, pero de una gran precisión. Llegados a este punto, y como hemos comentado ya, no son unas cajas para todos los gustos. Como siempre, resulta imperativa una escucha previa antes de decantarse por ellas. Hay aficionados, especialmente los amantes del jazz y de la música de cámara, que encontrarán las 22L2 perfectas para sus oídos. No podemos decir lo mismo de los más rockeros o los aficionados a las grandes orquestas que gusten de una gran pegada. Insisto en la corrección en la reproducción, pero hay un segmento de potenciales compradores que necesitan algo más.

CONCLUSIÓN

Las Quad 22L2 ofrecen una reproducción muy precisa de cualquier señal, son muy sencillas de instalar, muy versátiles tanto en ubicación como en amplificación y nos van a proporcionar siempre un nivel de detalle muy alto. Ofrecen una relación calidad/precio excelente, que nos va a permitir disponer de unas cajas de buen nivel a un precio más que asequible, con unas características técnicas propias de cajas de un segmento superior. Todos estos aspectos nos hacen recomendarlas para una posible compra, teniendo en cuenta que las Quad tienen un sonido muy personal, no apto para todos los oídos.


QUAD, TRADICIÓN Y VANGUARDIA

Quad fue fundada en 1936 por Peter Walker con el nombre original Acoustical Manufacturing Company. La compañía producía sistemas de Public Adress y amplificadores compactos. En 1949, se comienza la producción de los altavoces Corner Ribbon Loudspeaker, consiguiendo la reproducción de altas frecuencias que nunca hasta el momento se había logrado reproducir. El mismo año, se lanza al mercado el amplificador QA12/P y la marca QUAD nació como acrónimo de Quality Unit Amplified Domestic.

Quad desarrolló la primera gama de cajas acústicas electrostáticas del mundo, apodadas “Walkers little wonder”, y más tarde, llamadas ESL-57. Aún en nuestros días, Quad se mantiene como un referente en la fabricación de cajas electroestáticas.

A día de hoy, está integrada dentro del consorcio de origen chino IAG (International Audio Group) junto con otras marcas legendarias, como Wharfedale, entre otras.

Quad 22L2, Aires británicos

Ficha técnica

RESPUESTA FRECUENCIA 30 Hz-28 kHz. IMPEDANCIA 6 Ohm. POTENCIA ADMISIBLE 150 w. AMPLIFICACIÓN RECOMENDADA 50-300w. DIMENSIONES 850 x 205 x 278 mm. PESO 38,1 Kg. DISTRIBUYE CPP2000 (935861730).

Precio: 1250 €