Yamaha YSP-800, Sólo ante el peligro
Una colocación algo precisa
- Una sóla caja para un sonido multicanal.
- Precio: 699 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Jorge Wuhrmann
Para la mayoría de aficionados el único lugar en el que se puede instalar un equipo de cine en casa es el salón familiar. Se trata de un espacio en el que normalmente se ha cuidado más la decoración y que, por su carácter multiuso, presenta, casi siempre, muchos quebraderos de cabeza a la hora de instalar todas las cajas y ocultar todos los cables necesarios para disfrutar de sonido multicanal, a lo que debemos sumar, además, la electrónica de ataque.
Ahora, Yamaha ha presentado una interesante propuesta: el proyector de sonido digital, un dispositivo que, con un solo chasis, pretende sustituir a las cinco cajas necesarias para el cine en casa e integrar la amplificación de las mismas. Este aparato se presenta en dos tamaños, el YSP-1 (pensado para pantallas de 42” y actualizado ahora con el modelo YSP-1000) y su versión reducida, que aquí analizaremos, el YSP-800 (pensado para 32” de pantalla). El proyector de sonido digital monta un conjunto de 21 altavoces idénticos con dos woofers a los lados, capaces de emular un sistema de 5 altavoces en el punto de escucha, además de la electrónica necesaria para descodificar la señal procedente del lector y amplificarla. Es decir, conectándolo a un lector DVD-Video con una unión digital y a un subwoofer, tendríamos un sistema 5.1. Un solo aparato del ancho de un televisor de 32”, y no más profundo o alto que un central tipo satélite, es todo lo que necesitamos, según Yamaha, para disfrutar del cine en casa. Y sin ánimo de adelantar demasiado en este punto, he de decir que el invento funciona.
El concepto, sobre el que se basa el YSP-800, es la proyección de haces sonoros correspondientes a los canales frontales y de efectos hacia el punto de escucha, pero utilizando el rebote de éstos en las paredes, con lo que se logra virtualmente un efecto muy convincente de existencia real de estos canales. Claro que la calibración de este efecto es crucial para que sea verosímil, por lo que, aunque el fabricante da plena libertad al usuario, incorpora además el práctico sistema de autocalibración YPAO, mediante un micrófono para evitar complicaciones a quienes no las buscan. No sólo se facilita el propio micrófono, sino un ingenioso soporte plegable de cartón para colocarlo a la altura exacta.
La puesta en marcha es bastante sencilla. Al integrar las fases de previo-procesador y amplificación en el mismo chasis que las cajas, el número de conexiones que se van a realizar es mínimo. Basta con enchufar el YSP-800 a la red, conectarle hasta tres fuentes digitales y dos analógicas y el subwoofer, si se quiere. Aunque cuenta con una salida para un visualizador externo, no es imprescindible conectarlo, al tener una pequeña pantalla en el frontal desde la que se puede hacer toda la parametrización a través del mando a distancia suministrado. Conectividad básica, pero suficiente para el uso que se pretende. Por lo demás, se permite retocar a gusto el resultado del YPAO, renombrar las entradas de audio y guardar hasta tres memorias de configuración. Incluso podemos cambiar, dentro de unos límites, el ángulo del punto de escucha con respecto a la perpendicular del aparato, cuando el punto de escucha no está perfectamente alineado con el mismo.
A Prueba
Utilizando un televisor Loewe de 32” como dispositivo de visualización, un lector Toshiba SD-900 y un subwoofer Kef PSW2000, procedí a visualizar una selección de escenas para evaluar el comportamiento sonoro del YSP-800. En primer lugar, cabe destacar el excelente rendimiento del aparato respecto a los diálogos, que alcanzan una nitidez excelente, propia de cajas de canal central de cierto nivel, mostrando la voz de Morgan Freeman en Million Dollar Baby (versión original) en todo su esplendor. Además, la integración del trío frontal en escenas con fondo musical resulta muy convincente, sólida y homogénea, quizá, en parte, porque los canales frontales parecen venir desde un punto más abierto que el del ancho del YSP-800.
Con las escenas iniciales de Master and Commander, descubrí con sorpresa cómo el sonido del mar o los crujidos de la madera del navío parecían rodearme de forma muy similar a como lo hacen en mi equipo 5.1 real, por los lados y detrás del oyente. Sin duda, el efecto fantasma de los canales de este proyector de sonido Yamaha es el más logrado que he podido escuchar hasta ahora. Otros discos escogidos por su buen sonido cinematográfico como el Episodio I, El pacto de los lobos o U571 me permitieron corroborar estas impresiones. La experiencia de Yamaha en procesamiento de campos sonoros se hace notar. Adicionalmente, probé diversas emisiones de televisión con Dolby Prologic II y DTS Neo, que cumplen su función correctamente.
Finalmente, efectué una prueba con música, combinando algunos temas de jazz con otros de música clásica. Si bien los agudos sobresalen algo más de lo ideal, hay que reconocer que YSP-800 se defiende más que dignamente, con resultados bastante más convincentes para escuchar música que los de los conjuntos de satélites y subwoofer contra los que compite. Las únicas limitaciones dignas de mención son, por una parte, la disminución del efecto envolvente a medida que nos desplazamos a izquierda y derecha del punto central de escucha y, por otra, la casi necesidad de contar con un subwoofer para garantizar la “pegada” del equipo, lo que debe tenerse en cuenta en el capítulo presupuestario.
El YSP-800 logra un efecto multicanal bastante conseguido que permitirá meterse en la acción de las películas de forma convincente y fluida, con unos resultados sonoros bastante interesantes incluso como alternativa a los conjuntos satélite. Es, por lo tanto, una excelente opción para los usuarios que no quieran llenar su sala de cables y aparatos, pero que pretenden disfrutar de un sonido espectacular y envolvente. A día de hoy, la única alternativa basada en emulación multicanal realmente eficaz.
Una colocación algo precisa
La peculiar forma de radiación del sonido de nuestro invitado exige una serie de indicaciones adicionales al procesador, para hacer que el esperado efecto envolvente se produzca. Hay que indicar el tipo de habitación (cuadrada o rectangular), sus dimensiones aproximadas (entre tres predefinidas) y el tipo de instalación (perpendicular a la pared o en un rincón de la sala). Estos tres datos son cruciales y pueden llegar a mostrar las limitaciones al concepto. En primer lugar, la instalación en diagonal (en una esquina) limita los efectos disponibles (fundamentalmente la emulación de cinco canales) y es altamente desaconsejable. Por otra parte, si la sala es irregular o demasiado grande o pequeña, puede anularse la sensación multicanal del aparato. Lo mejor es una instalación simétrica, en sala rectangular (entre 3,4 x 4,2 m y 5 x 6,8 m) o cuadrada (entre 3,8 y 5,8 m), para asegurarse de que las paredes hacen su labor. No obstante, en nuestra prueba utilizamos una sala irregular mayor a la recomendada y quedamos igualmente impresionados por la eficacia de este Yamaha YSP-800.
Yamaha YSP-800, Sólo ante el peligro
Ficha técnica
Número de altavoces: 21 (+2 woofers).Potencia de salida máxima (EIAJ): 2 W (1 kHz, 10 % THD, 4 ohmios x 21); 20 W (1oo kHz, 10 % THD, 4 ohmios x 2). Entradas: 2 analógicas, 2 digitales ópticas (EIAJ-TosLink), 1 digital eléctrica (S/PDIF). Salidas: 1 vídeo compuesto; 1 salida de previo subwoofer. Consumo eléctrico: 30 W. Dimensiones: 800 x 150 x 115 mm . Peso: 9 kg.
Distribuye: Gaplasa (917482960).
Precio: 699 €
