Samsung LE40R71B, Corazaón burdeos
Una misma fábrica, diferentes paneles
- Un TV con un diseño muy bonito y una pantalla LCD
que casi elimina el efecto arrastre.
- Precio: 2199 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Hace años (muchos) Samsung era “otra marca asiática” que, de vez en cuando, presentaba en nuestro país algún que otro producto interesante a muy buen precio. Pero era la época en que todavía la calidad se conseguía a precios más altos, aunque la coreana apostaba por precios reducidos para conseguir mejorar su cuota de mercado. Con el tiempo, Samsung ha ido cambiando su discurso y, en vez de ofrecer simplemente productos asequibles, ha conseguido, además, dotarles de correctas prestaciones y casi envidiables resultados. De hecho, fueron los primeros en popularizar a precios bajos la salida de vídeo HDMI en reproductores de DVD-Video y, casi en solitario durante un tiempo, centraron su atención en el campo de la televisión LCD. Aunque no han descartado en su catálogo los televisores de plasma, pero son conscientes de que es un campo que tienen “perdido” a favor de su competencia, y mantienen algún que otro proyector (aunque no llega a nuestro país), Samsung se ha convertido en una de las marcas que mejores LCD a precio popular tienen. Por ello, analizamos en estas páginas una de sus últimas propuestas: el LE40R71B que pertenece a la nueva serie Burdeos.
Lo vimos por primera vez en el CeBIT de Hannover y destacaba por su exquisito diseño estético. De sencillas líneas, es de los pocos en esta gama de precios que no descuida el acabado en la parte posterior, incluso de espaldas es bonito. Este minimalismo en líneas se fortalece con la desaparición “virtual” de los altavoces, invisibles a nuestros ojos pero audibles a nuestro oído.
En lo que a conexiones se refiere encontramos dos entradas SCART (aunque sólo una de ellas es compatible con señales RGB), entrada de vídeo por componentes, otra de PC y una HDMI, junto a la ristra habitual de conexiones de vídeo de menor calidad. Es un panel justo pero suficiente, sobre todo en lo que respecta a las entradas SCART. Como este televisor no viene con sintonizador TDT, nos complica un poco poderle conectar el sintonizador externo y otra fuente A/V similar, como un descodificador de cable, satélite, etc.
Es muy fácil de utilizar, incluso desde su inicio. Como es habitual en este tipo de productos, el menú en pantalla se activa la primera vez que encendemos el televisor. Nos pide seleccionar el país, idioma y la hora para, seguidamente, recorrer todo el espectro de frecuencias analógicas en búsqueda de canales. La calidad del sintonizador analógico que lleva este Samsung es sencillamente correcta, aunque quizá debería mejorar puesto que la alta resolución del panel (1.360 x 768 píxeles) y las propias características de la tecnología LCD son muy exigentes en la calidad de la imagen.
De hecho, comparar la señal de TV1 entre el propio sintonizador de nuestro invitado y el digital que me llega a través de Imagenio hace más apropiado y mejor a éste último. El porqué de ello tiene que ver con la capacidad de procesado de vídeo del Samsung. El panel LCD de este modelo es uno de los más recientes de la compañía, con una relación de
contraste (5.000:1) y brillo superiores a anteriores generaciones. En cuanto a la
electrónica, disfruta de un procesado a 10 bit capaz de reproducir hasta 12.800 millones de colores. Esto, junto a la ya conocida tecnología DNIe de última generación exclusiva de la marca, permite que, cuando las condiciones le son favorables, el LCD consiga unos resultados bastante buenos. Por ejemplo, éste es uno de los primeros LCD (“asequibles”) del que no puedo criticar negativamente su velocidad de respuesta.
De hecho, es como si este problema pasase ya a la historia. Incluso con movimientos de cámara en diagonal con imágenes de muy alta frecuencia (por ejemplo, rejillas) no aparece un arrastre molesto. Pero sí hay otros problemas: la definición. La relativamente baja calidad de la señal que se consigue con el sintonizador analógico incorporado hace que, incluso con un ajuste preciso de las mejoras electrónicas disponibles, las siluetas no escapen de ciertos dientes de sierra o que aparezcan artefactos en la digitalización (en forma de macroblocks visibles).
Se mejoraron sensiblemente estos defectos cuando utilicé un DV7600 de Marantz como fuente vía HDMI, aunque con unos resultados ligeramente mejores por componentes (se suavizan los bordes y “desaparecen” ciertos defectos digitales). Pero si queremos ver todo el potencial posible de este Samsung vale la pena disfrutarlo con una señal 720p nativa, como hice con una Xbox 360 conectada vía vídeo por componentes. Desaparecen los dientes de sierra y se mantiene intacta la excelente velocidad de respuesta. Asimismo, la separación de los planos es correcta y la paleta de colores parece estar bien saturada (quizá los rojos deberían mejorar un poco más). Si la velocidad de refresco o movimiento no es un problema (algo que merece nuestra atención tratándose de un LCD), este nuevo panel no convence en la resolución de otro de los problemas habituales en LCD: la escala de grises. Es verdad que su relación de contraste mejora la reproducción de los grises, sobre todo en la zona media del espectro. Y aunque el negro aparentemente es profundo (no percibí que virara hacia ningún color, como el azul), le falta conseguir un mejor rendimiento en esa zona. Como siempre, la diferencia entre el negro absoluto y el primer gris “olvida” algunos gradientes. Lo mismo con la zona más alta, en los blancos. Éstos se muestran presentes y sin coloración, pero reducen en un par de pasos lo que deberían hacer en algunos más.
Aun así, debo destacar que el resultado general de este televisor de Samsung, más tratándose de un LCD, soluciona con bastante maestría algunas de las deficiencias que otros modelos (incluso los propios de la marca de la generación anterior) no evitaban y parecían, irremediablemente, demasiado habituales en los LCD. Finalmente, el sonido. Pese a que disfruta de un sencillo ecualizador de varias bandas, noté cierta falta en la banda más grave, aunque no aprecié síntomas de fatiga tras varias horas de uso. El sonido es inteligible y correcto, aun así, como es lógico, recomiendo el uso de un sistema de cine en casa para un mejor disfrute de la sensación audiovisual que tanto nos seduce.
Una de cal y otra de arena. Este Samsung presenta una conectividad muy justa y olvida, otra vez, el sintonizador TDT. Pero resuelve con mucha eficacia uno de los problemas hasta ahora “insalvables” de los LCD: la velocidad de respuesta. Además, disfruta de uno de los diseños estéticos más modernos y seductores de su gama, y como televisor principal para un uso diario puede convertirse en una buena opción. Para cine en casa, la escala de grises sigue siendo su talón de Aquiles.
Una misma fábrica, diferentes paneles
Como todos sabemos, Sony y Samsung fabrican sus propios paneles en una misma fábrica. Esto puede inducir a pensar que, en el fondo, ambos utilizan exactamente los mismos productos, excluyendo el chasis y la electrónica. Aunque, a diferencia de los TV de TRC, la electrónica juega un papel muy importante y decisivo en el resultado final, Sony nos ha informado de que, en realidad, esta coincidencia, fruto de una joint venture entre ambas compañías en la fabricación de sus paneles en una misma factoría, sólo implica esto: aprovechar recursos. Sony quiere resaltar con especial énfasis que sus paneles son diferentes de los de Samsung. De hecho, Sony “sólo” utiliza los más altos de gama en su serie Bravia (que pronto analizaremos), mientras que Samsung sigue manteniendo diferentes líneas de producción para varios tipos de paneles finales.
Estaría bien olvidar el hecho de que dos empresas utilicen una misma fábrica y centrar nuestra atención en el resultado final de los productos, que es lo que realmente nos importa, en vez de entrar en una discusión que, al final, no aporta nada.
Samsung LE40R71B, Corazaón burdeos
Ficha técnica
Panel: LCD de 40” en 16:9 de 1.360 x 768 píxeles de resolución. Sonido: 2 x 10 W. Conectividad: 2 SCART (1 RGB), vídeo por componentes, PC, HDMI, S-Video y vídeo compuesto. Audio analógico estéreo. Sintonizador: 1 analógico. Dimensiones:
991,5 x 326 x 713 mm (con soporte). Peso: 22,8 kg. Consumo: 205 W.
Distribuye: Samsung (902101130).
Precio: 2199 €
