Visualizadores superiores a 36"

Samsung LE40M61B, Simple seducción

Pantalla mate

  • Televisor LCD de 40".
  • Precio: 3499 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Ramon Sendra

Aclamado por parte de la prensa especializada europea, Samsung nos propuso que analizáramos bajo lupa su flamante LE40M61B, un televisor de aspecto irreprochable de 40” basado en tecnología LCD. Digo irreprochable porque, efectivamente, el diseño de este visualizador es simplemente magnífico. Todo es negro: desde el chasis brillante que bordea el panel, la placa inferior mate ocupada por un generoso botón central (muy al estilo Loewe), que se ilumina en un azul precioso cuando recibe una orden del mando a distancia, o su elegante base, también brillante, que le otorga robustez y distinción visual. Todos los que lo han visto han exclamado un “¡qué bonito!”. Fíjense en la imagen y ¿dónde están los altavoces? Perfectamente escondidos e invisibles a nuestros ojos, maestría del diseñador que ha sido capaz de esconder a nuestra vista algo que sólo necesitan encontrar nuestros oídos. Chapó.

No así su panel posterior, terminado como la gran mayoría de televisores, con una placa de plástico de color azul grisáceo, aunque se agradece la pequeña tapa que ocultará parte del

cableado y las pinzas que disimularán los cables justo por detrás de la base. Teóricamente, nadie debe fijarse en la parte posterior.

El panel de conexiones resulta suficiente, aunque hubiera sido deseable, puestos a criticar, alguna entrada SCART compatible RGB más, ya que sólo dispone de 2 y de ellas sólo 1 compatible con RGB. Eso sí, es un panel “HD Ready”, por lo que viene con una entrada HDMI (HDCP) complementada con otra de vídeo por componentes y una para PC. El resto son las típicas entradas de vídeo y audio analógico, incluyendo en su lateral una salida de auriculares vía mini-jack.

Como todos los televisores incluye un sintonizador de televisión analógico (¿dónde está el digital?) acompañado por un eficiente menú en pantalla, gráfico e intuitivo, controlable desde el mando a distancia. Sólo basta con encenderlo y, después de seleccionar el idioma y el país, procederá a sintonizar los canales de recepción analógica. Buen sintonizador sin problemas apreciables.

La pantalla LCD, con una resolución nativa de 1.366 x 768 píxeles, viene con un acabado mate, que sin duda facilita la percepción de los negros al absorber la mayoría de las luces ambientales que la pantalla pueda recibir. Aunque sea un LCD los ángulos de visión son muy amplios, permitiendo un amplio número de espectadores casi en cualquier parte de nuestro salón.



5.000:1 de contraste



Sorprende, al leer las especificaciones, la anunciada relación de contraste 5.000:1, aunque ya se define que es “dinámica”. Esto indica que nunca se consigue dicha relación de contraste, aunque sí es posible conseguir un buen nivel de negros o de blancos en función de la imagen en pantalla. Un análisis constante de los fotogramas de vídeo permite a la complicada circuitería de vídeo de este Samsung alcanzar, sobre el papel, esos 5.000:1.

Para ello conecté el RT-20 de Lexicon (analizado en el número anterior) a nuestro invitado, primero, vía HDMI y recurrí a diferentes patrones del disco de calibración DVE.



Bajo lupa



Lo primero que observé es, como en otros casos, que el procesado de vídeo anula cualquier señal que esté fuera de los niveles de negro a 0 IRE. Así, en el patrón de ajuste de contraste del DVE la barra de negro de -2 % no aparece. Durante la verificación de la escala de grises pude advertir un tema preocupante. En este patrón se observan dos degradaciones de blanco a negro en 20 pasos y, teóricamente, sólo se deben reproducir grises. Este Samsung, en cambio, coloreaba algunos grises virando a colores varios. Deberían aparecer sólo grises. También comprobé que la escala se mantiene muy bien en su zona media, bastante correctamente en la zona superior (los blancos son realmente muy buenos), pero ya mostraba ciertas limitaciones en la zona más oscura. De hecho, los dos o tres primeros pasos desde el negro más negro aparecían igual de oscuros.

El panel padece de otro molesto defecto como mínimo curioso. Primero pensé que se trataba del conocido problema de memoria de los paneles de plasma, aunque en este caso es una memoria que se recupera muy rápidamente pero que es apreciable a simple vista. Así, en función de la imagen mostrada con anterioridad (de momento sólo he visualizado imágenes estáticas), la siguiente muestra un remanente de la anterior. Si venimos de una imagen totalmente uniforme (independientemente del color) no aparece tal efecto.

La geometría es perfecta, como debe ser. En cuanto a la nitidez, en HDMI siempre aparece una tendencia a perfilar mucho los bordes. Si reducimos el valor de nitidez considerablemente toda la imagen pierde definición. En cambio, vía vídeo por componentes los bordes se suavizan y la imagen se muestra menos “digital”. Como las diferencias de color entre ambas conexiones son casi mínimas (a excepción de un verde ligeramente más cálido, éstos son bastante buenos), recomiendo utilizar, paradójicamente, la conexión de vídeo por componentes.



Disfrutándolo



Todo lo anterior pierde bastante significado cuando visualizamos secuencias de vídeo. Por ejemplo, con Yo, Robot no sólo se consigue una imagen bastante buena, cuando es necesaria una precisa reproducción de los negros (aunque se aprecia cierta dificultad en la zona más baja), sino que los pequeños detalles que demandan un buen contraste hacen bueno a este Samsung. Los problemas de color apreciados con el patrón de la escala de grises no encuentran símil en una secuencia de vídeo, aunque sabemos que existen y debo comentarlo. Con John Q le reconozco a este Samsung una relativa buena respuesta en el movimiento, sobre todo recordando que estamos ante un panel LCD. Aunque en escenas con mucho movimiento no escapa de ciertos artefactos, sí está por encima de algunos paneles LCD que han pasado por nuestras manos.

En cuanto a colores, Moulin Rouge me sirvió para verificar el correcto trabajo del exclusivo procesado de imagen DNIe. Consigue una paleta de colores bastante rica (quizá demasiado viva) pero muy creíble. Para que esto sea posible hemos tenido que sacrificar algo el nivel de brillo (lo que nos ayuda, además, a mejorar algo la reproducción de negros inferior) que, aun tratándose de un LCD, deja suficiente margen para un disfrute incluso con luz de día. La complicada escena inicial de Cold Mountain también se resuelve con bastante éxito, gracias a una restitución bastante coherente de los blancos y sus grises más próximos. Aunque este Samsung aún no soluciona de manera magistral cierta posterización en algunos degradados siempre difíciles, sí consigue que éste no sea uno de sus defectos más evidentes. En cuanto al sonido debo reconocer un buen trabajo. No sólo por la capacidad de haber conseguido esconder los altavoces visualmente y así ofrecer un panel muy estilizado, sino porque además los diálogos son muy inteligibles y la dinámica correctísima.

Son más de 3.000 euros para un LCD de 40” que, con algunos defectos apreciables con patrones específicos, puede convencer por sus resultados globales y su perfecto diseño.

Samsung prometía mucho con este LCD, y aunque las mejoras son muy notables respecto a proposiciones anteriores, quedan por pulir algunos flecos. Entre ellos el precio, pues algo más económico permitiría un despegue sin parangón para un televisor cuya relación calidad/precio promete pero no a este nivel. Ser más modesto sería una buena ayuda para este potencialmente buen televisor.


Pantalla mate

Parece ser que esta temporada se lleva el “chasis negro”. Antes fue el gris, el plata, etc. Pero hay una ventaja notable en ello: la mejora en la reproducción de los negros. Si ya la tecnología LCD tiene, entre otros, su talón de Aquiles en los negros, el que venga con un marco que bordea la pantalla del mismo color permite que, a nuestros ojos, los negros que se reproducen sean algo más profundos (por simple comparación).

Lo mismo pasa con la pantalla LCD en acabado mate. Así, toda la luz que incide en ella se absorbe y no se “suma” a la luz que emite el fluorescente del televisor. Pero debemos tener cuidado con estas pantallas LCD (como mínimo con la de nuestro invitado). Sólo con tocarla con el dedo se aprecia un halo “líquido”. Estoy seguro (aunque no lo he probado, por suerte para Samsung) de que una presión algo más fuerte puede dañar irremediablemente el panel (tened cuidado con los niños pequeños). Si hubieran añadido un cristal protector seguramente el brillo disminuiría así como su tasa de contraste.

Samsung LE40M61B, Simple seducción

Ficha técnica

Pantalla: 40” en 16:9. Panel LCD de 1.366 x 768 píxeles de resolución nativa.

Brillo: 500 cd/m2.

Relación de contraste: 5.000:1 dinámico.

Sonido: 2 x 10 W.

Conectividad: S-Video, vídeo compuesto, audio analógico estéreo y salida de auriculares en panel lateral. 2 SCART (1 compatible RGB), HDMI (compatible HDMI), PC, vídeo por componentes, toma de RF.

Dimensiones: 749 x 1.004 x 330 mm.

Peso: 27,5 kg.

Distribuye: Samsung (902101130).

Precio: 3499 €