Sony Bravia KDL-V40A11E, Adiós Wega, hola Bravia
- Sony se centra en los LCD y promete mucho, siendo este Bravia un modelo bastante avanzado.
- Precio: 3599 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
A mediados del año pasado Sony decidió cambiar el nombre de su serie de televisores Wega por Bravia. Aprovecharon, además, para darle un fuerte empujón comercial, y quizá alguno todavía recuerda ese original anuncio de las bolas de colores cayendo en picado por las identificables calles de San Fran-cisco. La renovación no sólo pasa por un radical cambio estético (han conseguido huir de los antiguos chasis donde el plástico ganaba presencia), sino también por una nueva electrónica y una fuerte inversión en la tecnología LCD, casi dejando en lo anecdótico al plasma. ¿Quiere decir esto que Sony ha encontrado la pócima mágica que haga atractivo el LCD? Pues no.
Nuestro invitado es un panel LCD “HD Ready” de 1.366 x 768 píxeles de resolución, rodeado de un estilizado chasis en negro y con una disposición de los altavoces en su parte inferior justo debajo de una tira de aluminio. Es todo tan “fino” que, aunque lo haga frágil en apariencia, resulta tremendamente atractivo cuando lo encendemos. Su panel de conexiones es simplemente correcto, pues a las tres entradas SCART se le añade una entrada de vídeo por componentes y otra en HDMI. Sí dispone, por fin, de un sintonizador de televisión digital integrado. Y se agradece, pues comparando un mismo canal en analógico y digital sale ganando el último, claramente; y no porque nuestra señal de antena sea nefasta, más bien porque Sony parece que ha cuidado algo más el sintonizador digital. Los constantes ruidos aleatorios y la falta de definición y profundidad en analógico desaparecen a favor del digital. Después de muchas pruebas nos vemos en la necesidad de invitaros a no utilizar ninguna de las memorias de imagen que ofrece este televisor. Al hacerlo reducimos considerablemente las opciones disponibles para calibrar de una manera correcta la imagen, y no hay ninguna que sea capaz de ofrecer un resultado convincente. Por ejemplo, con el modo vivo conseguimos una paleta de colores muy virada al rojo además de un profundo negro, pero incapaz de reproducir la primera escala de grises. Al permitir, únicamente, modificar el valor de contraste quizá mejoraremos algo los blancos (al intentar buscar esos grises perdidos, terminamos, como es lógico, quemando la imagen). Por lo tanto, no queda más remedio que recurrir a la calibración avanzada que, en el caso de este Sony, aparece con la opción “personal”.
Aun así, es difícil buscar un buen equilibrio entre una buena reproducción de los negros y los primeros grises, sin que la misma escala quede comprometida en los valores altos. Cargaos de paciencia y recurrid a algún disco de calibración, como el DVE. Gracias a que cada entrada dispone de sus propias memorias de imagen podremos conseguir un correcto resultado para cada una de ellas. Con imágenes en resolución estándar (por ejemplo, las del propio sintonizador digital) es posible conseguir una buena reproducción de los colores, aunque siempre con cierta tendencia al color rojo, algo que siempre ha destacado a Sony. La nitidez siempre se verá comprometida, ya sea porque nuestro invitado no consigue un perfecto escalado de la imagen o porque ésta es una de sus limitaciones. Si queremos un buen negro, comprometeremos levemente el brillo de la imagen. El control de gamma, en este caso, resulta ineficiente. Conseguimos mejores resultados al utilizar el lector de DVD-Video DV-7600 de Marantz, sobre todo porque éste dispone de muchos y más precisos ajustes. Con imágenes nativas en alta definición aspectos como la profundidad, tridimensionalidad o separación de planos consiguen mejores resultados, pero no escapa totalmente de ese tedioso balance entre blancos y negros y alguna dificultad en la reproducción de las altas frecuencias. No seamos catastrofistas, pues este Sony dentro de lo que conocemos en televisores de LCD se comporta bastante bien, aunque desde estas páginas no podemos (ni queremos) justificar los problemas por las limitaciones de las propias tecnologías.
En cuanto a movimiento debo confesar que, en general, Sony ha conseguido solventar con bastante eficiencia el problema, pero sin hacerlo desaparecer totalmente. De hecho, consigue acercarse bastante a lo que un televisor de plasma consigue, pero todavía lejos de los magníficos TRC.
Finalmente, Sony debería mejorar ligeramente la reproducción de audio. Aunque el sistema de altavoces que lleva permite una inteligibilidad de la palabra perfecta, ante músicas o efectos se le nota cierta falta de dinámica. Otros televisores tienen este tema muy bien solucionado.
La nueva era de televisores de Sony, los Bravia, apuntan alto en cuanto a prestaciones y resultados. Con el nuevo nombre, la japonesa aspira a convencer y dar un nuevo aire a los televisores modernos preparados para el futuro. No sólo han obtenido la certificación “HD Ready” sino que, además, vienen con sintonizador digital de televisión, algo hasta ahora inusual en la marca. El resultado global de este televisor es realmente esperanzador, pero tampoco consigue solventar los problemas de otros tantos LCDs. ¿Tiempo al tiempo?
Sony Bravia KDL-V40A11E, Adiós Wega, hola Bravia
Ficha técnica
Panel: LCD de 40” de 1.366 x 768 píxeles en 16:9. Sintonizadores: Analógico y digital sin MHP. Conectividad: 3 SCART, 1 vídeo por componentes con audio analógico estéreo asociado, 1 HDMI, S-Video, vídeo compuesto, salida de audio analógico estéreo y toma para auriculares. Entrada y salida de RF. Consumo: 228 W (0,5 W en modo espera). Dimensiones: 1.014,4 x 722,7 x 370,3 mm (con soporte). Peso: 34 kg (con soporte).
Distribuye: Sony (902402102).
Precio: 3599 €
