Sony KDS-55A2000, Un retro que por fin vale la pena
- Sony incorpora su tecnología SXRD a los retroproyectores. El resultado es genial.
- Precio: 3200 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Siempre he defendido los retroproyectores como los visualizadores con mejor relación precio/pulgada. Los que he analizado hasta ahora ofrecían diagonales superiores al estándar de 42” a un precio incluso por debajo de los televisores de plasma o LCD de la “misma” calidad. La mayoría de ellos, por no decir todos los que han pasado por mis manos, basan su funcionamiento en tres paneles LCD o uno DLP, ofreciendo, en general, resultados algo mediocres pero, insisto, a buen precio.
Sony tiene en su catálogo productos de este tipo, como los que acabo de describir ahora, pero esta vez no nos propone una solución similar. Ni mucho menos. Nuestro invitado a estas páginas es mi primer retroproyector de calidad de una marca de gran consumo, pues ya probé en su momento un SIM2 de altas prestaciones y precio.
Nuestro invitado se diferencia de los otros, básicamente, por el uso de su tecnología SXRD, un panel LCD orgánico, LcOS, similar al D-ILA pero de desarrollo propio. El mismo que utiliza su ya extinto Qualia, o los proyectores VPL-VW100 o 50, el primero ganador de un CEC 2006 como mejor proyector del año. Y no sólo destaca por su panel SXRD (de hecho, son tres), sino por su resolución nativa de 1.080 líneas, léase Full HD.
Es un televisor, y eso implica el uso de, como mínimo, un sintonizador, que en este caso son dos: analógico y digital. Y lleva un extenso elenco de conexiones de entrada, incluyendo tres SCART, vídeo por componentes y HDMI, sin olvidarnos de alguna que otra perla como la salida de audio digital óptica para las señales que vengan del sintonizador de TDT.
En definitiva, como ya sabemos, se trata de un proyector de vídeo y una pantalla de retroproyección, por lo que no nos sorprende la inclusión de algunos parámetros en su menú de configuración como el modo de iris o el sistema de ahorro energético, que reduce la salida de luz de la lámpara considerablemente. Pero sí me ha dejado muy buena impresión el completísimo menú de configuración, que permite, por ejemplo, no sólo el ajuste de muchos de los procesados de vídeo, sino también de los niveles de color y la posibilidad de obtener un blanco preciso (la mayoría de los retroproyectores sólo consiguen un blanco algo azulado). Tengan en cuenta este dato, pues aunque al principio uno suponga que los ajustes son muchos y buenos, una mala elección puede ofrecer unos resultados paupérrimos. De fábrica viene ajustado para impresionar, eso es, colores muy saturados y algo brillo elevado; por lo que recomiendo pasarle el DVE para un ajuste preciso.
Si empiezo por lo criticable negativamente debo mencionar su difícil ángulo de visión. Aunque lateralmente consigue unos óptimos valores que permiten aumentar el número de espectadores a su alrededor, en vertical deja mucho que desear sobre todo hacia arriba. Colocado nuestro invitado a 40 cm del suelo, cuando uno se levanta nota rápidamente una pérdida sensible de brillo. Asimismo, es evidente que la uniformidad del brillo no es constante en toda su pantalla, notándose cierta degradación negativa hacia los extremos en forma circular.
Pero sobre el resto todo son opiniones favorables. Ajustado pertinentemente, los negros son profundos y el blanco no se quema, ofreciendo una extensa y controlada escala de grises (aunque con cierta, pero leve, dificultad en los primeros grises) que encuentra un socio perfecto con una paleta de colores muy realista y viva.
Sus 55” son muchas para las señales SD de la televisión, por lo que es normal apreciar ciertos defectos de pixelización, aunque nada de errores de desentrelazado o arrastres en movimiento, lo que indica un excelente trabajo del procesado Engine PRO que Sony tanto anuncia a bombo y platillo. Pero cuando disfruté muchísimo fue al visualizar imágenes en 720p y 1.080i desde un PC. Sensacional en todos los sentidos, con unas imágenes espectaculares que dejarían asombrado a cualquiera.
Sony (y JVC con su propuesta, aunque todavía no se atreven a cedernos ninguna muestra) confirma que el retroproyector puede ser un excelente candidato a televisor definitivo Full HD. Este modelo que analizo debe entenderse como lo mejor en retroproyección “asequible” al dotar al usuario con un visualizador de generosa diagonal de 1.080 líneas, capaz de visualizar bastante bien las imágenes de televisión pero ofrecer un magnífico espectáculo con señales en HD.
Sony KDS-55A2000, Un retro que por fin vale la pena
Ficha técnica
Paneles: 3 SXRD de 1.920 x 1.080 píxeles de resolución. Procesado de vídeo: Bravia Engine Pro. Sintonizadores: 1 digital, 1 analógico. Conectividad: 2 HDMI, 1 PC, 3 SCART, 1 vídeo por componentes, S-Video, vídeo compuesto, entradas y salidas audio analógico y salida digital EIAJ-TosLink. Dimensiones: 1.292 x 913 x 480 mm. Peso: 39 kg.
Distribuye: Sony (902402102).
Precio: 3200 €
