Panasonic TX-P50VT20, Formidable
CALIBRACIÓN Y ANÁLISIS
- La mayoría de los potenciales usuarios de este TV quedarán más que satisfechos con el modo predefinido THX, que dispone de una excelente calidad general de imagen.
- Precio: 2999 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Javier SAIZ
El éxito de las tecnologías audiovisuales no siempre está ligado a la obtención de una mayor calidad de imagen y sonido. En muchas ocasiones, son otros factores como tamaño, diseño o facilidad y comodidad de uso los determinantes a la hora de hacerse con la atención y el favor del gran público. Algo similar ha sucedido en el ámbito de los televisores, donde los basados en LCD se han hecho con la mayor cuota de mercado, a pesar de ser inferiores a los basados en plasma en buena parte de los factores que determinan la calidad de imagen. Apenas quedan tres fabricantes que sigan apoyando esta tecnología y de ellos es, sin duda, Panasonic quien más fe tiene en ella. Tanto es así que, hasta este año, la reservaba de forma exclusiva para todos sus televisores de más de 37 pulgadas de diagonal y sólo ahora sus LCD crecen hasta las 42. A partir de esa diagonal, su apuesta es neta a favor del plasma contando, además, a similar diagonal, con unos precios que logran batir a los de los LCD, ya sean los clásicos CCDFL o los más recientes LED. No es por tanto extraño que para el lanzamiento de los nuevos paneles 3D sea precisamente su tecnología favorita la seleccionada para ser el estandarte de la marca y, de paso, demostrar que por sus características es la que mejor se puede adaptar a ese tipo de contenidos.
Para el presente banco, a diferencia de los bancos habituales, no dispusimos únicamente de un panel, sino del kit propuesto por este fabricante japonés para entrar en el mundo 3D. Un sistema completo que nos permita disfrutar de la dimensión “adicional” desde el primer momento. Este conjunto se compone de un televisor TX-P50VT20, un lector Blu-ray DMP-BDT300, dos pares de gafas 3D, un disco de demostración 3D, un cupón canjeable por dos películas en 3D y un cable HDMI V1.4. La apuesta presenta cierto riesgo, debido a que eleva significativamente el precio de adquisición, y la casi inexistencia de discos 3D puede plantear dudas a los potenciales compradores sobre la conveniencia de hacerse desde el principio con un lector adicional al que apenas podrá “alimentar” con material nativo. En cualquier caso, en breve se pondrá a la venta el panel sin el lector para los que prefieran ir poco a poco.
Para situarnos en la gama Panasonic de 2010, podemos decir que es cima de la misma y, respecto al modelo inmediatamente inferior (que pierde la “T” de tridimensional en su nombre), aporta la reproducción en 3D, un fósforo más rápido y un sugerente acabado en negro que, en función de la cantidad de luz recibida, cambia a color bronce, más elegante que el gris de la V20 “a secas”. Por lo demás, ambos paneles disponen de idénticas características, funcionalidad y muy similares prestaciones.
Si lo comparamos con el modelo superior de la gama 2009, la V10, las mejoras son mucho más numerosas, pero cabría destacar la inclusión del filtro Infinite Black Pro, que reduce la reflexión de luz aumentando el contraste percibido, una mejora del nivel de negro, la aparición de los modos de ajuste “profesional” (ISFccc) con un CMS parcial o las entradas HDMI acordes a la revisión 1.4 del estándar, por citar algunos.
La conectividad de nuestra protagonista se corresponde con la propia de un “tope” de gama. En la parte posterior, encontramos tres conectores HDMI (V 1.4), de los que el nº 2 provee retorno de audio para conectar un grabador o receptor, una entrada de vídeo por componentes con audio estéreo analógico en formato RCA asociado, una entrada VGA que comparte entrada de sonido con la de componentes, dos euroconectores (SCART) compatibles con señales RGB, salidas de audio analógico estéreo RCA y digital óptica Toslink, una conexión de red de área local RJ45 y dos entradas de antena, una para señales terrestres y otra para satélite.
A las anteriores, hay que añadir las que encontramos en el lateral izquierdo, que comprenden otra entrada HDMI (V 1.4), vídeo compuesto (composite) con entrada de audio estéreo analógico en formato RCA, una ranura para tarjetas SD compatible con SDHC y SDXC hasta 64GB, ranura para módulo Common Interface (TV de pago) y dos puertos USB en los que se puede conectar un adaptador WIFI, que viene incluido.
Otras características a destacar de este completísimo panel son la certificación DLNA, reproducción de Divx HD, compatibilidad con señales de TDT y satélite de alta definición (H.264), grabación de señales de televisión a través de un disco duro externo (no incluido) conectado a uno de los puertos USB, certificación de imagen THX y Viera Cast para ver contenidos a través de Internet.
Al encender la VT20, nos encontramos con el asistente que nos guía en la sintonización de canales y configuración inicial, tras lo cual podemos acceder al familiar menú de Panasonic, en el que encontramos una importante novedad. En el apartado de sistema, existe la opción “Avance (ISFccc)” que, una vez cambiada a “ON”, habilita los modos “Profesional 1” y “Profesional 2”. La inmensa mayoría de los potenciales usuarios de este televisor quedarán más que satisfechos con el modo predefinido THX, que dispone de una excelente calidad general de imagen. Sin embargo, para los más sibaritas, como casi todo en esta vida, es susceptible de mejora. A diferencia de ese modo en el que los parámetros avanzados están bloqueados al usuario, los modos profesionales nos permiten, partiendo de los mismos valores, hacer un ajuste mucho más fino de la temperatura de color, gamma y, por primera vez en un producto de Panasonic, del gamut de color. Es una lástima que este primer paso en los sistemas de gestión de color (CMS en inglés) haya sido un tanto tímido, al permitir solamente ajustar dos de los tres parámetros necesarios (saturación y tonalidad) en los colores primarios. Es decir, que de los 18 controles (tres para cada uno de los colores primarios y secundarios) que debería incluir un CMS completo, la VT20 se conforma con poner seis a nuestra disposición, lo que limita bastante la posibilidad de ajuste. Otros fabricantes disponen desde hace tiempo de CMS completos e incluso comienzan a añadir a sus productos la posibilidad de ajustar la temperatura de color no en los dos puntos (zona alta y zona baja) habituales, sino hasta en diez puntos de corte, combinación imbatible a la hora de lograr resultados de referencia. Esperemos que, para la próxima generación, Panasonic siga el ejemplo de sus competidores y se decida a incluir esas mismas opciones con las que su gama de televisores alcanzaría un nivel extraordinario.
En el procesado de vídeo, nos encontramos en una situación idéntica a la de la anterior generación de este fabricante, buen procesado de diagonales y detección de cadencias propias de los sistemas americanos y japoneses (2:3) y nula capacidad de hacerlo con los propios de Europa (2:2). Traduciendo esto a lo que vemos en pantalla, la aparición de efecto peine o “moire” a la hora de ver material de origen cinematográfico, será mucho más habitual de lo deseable. Afortunadamente, no sucede lo mismo con el material de origen vídeo, mayoritario en la televisión de “antena”, y la aparición de dientes de sierra se mantiene dentro de unos límites muy razonables.
Uno de los aspectos de la VT20 que más interés tenía por descubrir era su nivel de negro y ver la mejora respecto a sus predecesoras, especialmente tras la adquisición por parte de Panasonic de algunos de los “ingredientes” secretos que Pioneer empleó para obtener unos negros aún imbatidos en su novena generación. Pues bien, la mejora es innegable, bajando de los anteriores 0,02cd/m² que pude medir en la V10 a una cifra inferior al umbral mínimo admitido por mi sonda, que no podía más que mostrar un 0,00 como ya me ocurrió en su día con la LX5090H. Ahora bien, a pesar de que la sonda no sea capaz de medirlo, el ojo es más sensible. Por ejemplo, las bandas negras, que en la Pioneer casi se confundían con el marco, son ligeramente menos negras en la VT20, pero siempre hablamos de un nivel francamente excelente, que le permite ser líder indiscutible en este apartado de los productos disponibles en la actualidad. Sumemos a lo anterior el filtro Infinite Black Pro, con una fantástica capacidad para reducir reflejos y tenemos un claro triunfador.
Un rumor que lleva circulando un tiempo en ciertos foros de Internet es la elevación del nivel de negro a lo largo de la vida del panel de los modelos del año pasado y las dudas sobre la actual gama. Las críticas y quejas han sido numerosas en Estados Unidos y no tanto en Europa. Panasonic ha confirmado el fenómeno, declarando que el objetivo es lograr mantener las prestaciones del panel a medida que el fósforo de sus celdas va estabilizándose. Una de las pegas que muchos usuarios ponen a los plasmas es su menor luminosidad frente a los LCD. Si además se va perdiendo la luminosidad original con el uso, la situación se agrava. Para evitarlo, Panasonic incluye una función que va elevando el voltaje aplicado a las celdas, de forma que siempre mantenga una luminosidad parecida, pero con el inconveniente de elevar simultáneamente el negro. Si en la anterior generación esto ocurría de forma algo brusca a partir de las 1.000 horas de uso, en la actual el fabricante afirma que esto sucederá de forma más gradual y con menor intensidad. También se comenta en esos mismos foros un “artefacto” relacionado en cierta medida con el anterior y que viene a denominarse “negro flotante”. Esta característica, muy habitual en los LED Edge, consiste en variar la intensidad global del panel en función del porcentaje de imagen que ocupe la pantalla y el contraste entre las zonas más claras y las más oscuras. Esto produce que el nivel mínimo de luminosidad no sea constante y pierda profundidad en determinadas situaciones. Este “fenómeno” resulta fácil de detectar utilizando determinados “clips” de prueba, pero con contenido real sólo en muy contadas ocasiones se llega a apreciar.
El fósforo “rápido” que aporta este panel permite una respuesta más inmediata a los cambios de color e intensidad de luz, que se traduce en una reducción de las estelas típicas de los visualizadores que emplean fósforo. Imaginemos una escena de una película en la que un coche circula con los faros encendidos sobre un fondo básicamente oscuro y, según se va desplazando, los faros dejan tras de sí una estela blanca. Gracias a esta mejora, esa estela será más corta que la vista en paneles que no dispongan de ella y también los jugadores de videoconsolas disfrutarán de más inmediatez en la respuesta a sus acciones.
La dotación de sonido de que dispone la VT20 puede calificarse como aceptable y suficiente para visionados no críticos. Ambos extremos del rango de frecuencias se hallan atenuados, siendo necesario compensar con los ajustes del menú y, en el caso de los graves, la física no perdona, poco se puede hacer. Si la comparación se efectúa con visualizadores de similares dimensiones, el resultado es positivo y supera con holgura a los paneles “ultra” delgados, lo que no me impide recomendarles que recurran a un sistema externo si de verdad quieren disfrutar del cine.
Finalmente, entramos en las 3D. En esta primera experiencia, me he quedado con un sabor de boca agridulce. Hay que reconocer que el efecto de tridimensionalidad que vi con el disco de demostración no tiene nada que envidiar al que experimenté no hace mucho en una sala de cine viendo Avatar en 3D, y las exclamaciones de asombro de los que lo ven por primera vez están aseguradas. Como espectáculo es una maravilla, pero, como las monedas, tiene su cara y cruz. El lado negativo lo crean la incomodidad de tener necesariamente que usar las gafas, la pérdida de luminosidad y alteración del color que éstas provocan, el parpadeo que se percibe en los extremos de nuestro campo visual y los reflejos que ocurren si tenemos una fuente de luz a nuestro lado o detrás debido a estar las gafas abiertas por sus lados.
CONCLUSIÓN
A modo de resumen, se puede decir que sin duda la VT20 es la nueva reina de los televisores, sus puntos fuertes son muchos y muy importantes. El “combo” propuesto por Panasonic es garantía de entrada por la puerta grande en el mundo de las tres dimensiones y, para quien no necesite las 3D, tendrá en breve una alternativa más económica en la TX-P50V20. Para el que esté buscando hacerse con un televisor de 50”, permítanme mi más firme recomendación para que pruebe ésta antes que ninguna otra, no se arrepentirá.
NOS GUSTA
- Negros profundos y elevado contraste.
- Modo THX con excelente calidad.
- Inclusión de modos Profesionales con mayor posibilidad de ajuste.
MEJORABLE
- El procesado de vídeo, en concreto la detección de cadencias 2:2 de cine.
- Incluir CMS completo y temperatura de color con 10 puntos de corte.
Samuel Andreo, Jefe de Producto de Panasonic España.
Ante un análisis tan completo y profundo del modelo, no me queda más que añadir que en Panasonic pretendemos seguir siendo pioneros en el mundo 3D sin dejar de ser líderes en calidad en el resto de nuestros modelos 2D. Gracias a la combinación de nuestra avanzada tecnología 3D, desde la captura hasta la reproducción, a nuestras alianzas en la industria de contenidos, y a las investigaciones en múltiples ámbitos de aplicación, en Panasonic estamos en la posición única de ofrecer la solución global 3D.
CALIBRACIÓN Y ANÁLISIS
En lo referente a la calibración de la VT20, los resultados obtenidos han sido francamente buenos. Si bien, de haber dispuesto de algunos días más, se podrían haber mejorado, porque el panel lo permite.
Comenzando por el nivel de negro, y tal como he comentado en el cuerpo del artículo, está por debajo del que es capaz de medir con precisión mi sonda y sólo puedo estimar que ronda los 0,02cd/m². La luminosidad máxima en el modo THX es de unos algo escasos 26fL (90cd/m²), lo que arroja una cifra de contraste ON/OFF de 4.500:1 reales. Pasando a los modos Profesionales y jugando con el contraste, es posible aumentar la cifra máxima hasta unos cómodos 30fL (102cd/m²), que situaría el contraste por encima de los 5.000:1 reales sin perjudicar la curva de gamma ni la temperatura de color.
La mayoría de los televisores Panasonic disponen de una curva de gamma ligeramente inferior a la norma “tácita”, que recomienda un valor medio entre 2,2 y 2,35 según las condiciones de luminosidad de nuestra sala. La VT20 no es una excepción y su valor medio se sitúa en una media 2,08, con curva bastante plana sin grandes desviaciones, lo que resulta idóneo para una sala con cierta iluminación, pero en condiciones de penumbra u oscuridad se queda debajo de lo deseable y perdemos un poco de profundidad en los primeros grises a cambio de mayor detalle en sombra.
El resultado logrado tras ajustar la temperatura de color (o escala de gris) es superior, dejando todas las desviaciones respecto a la norma D65 por debajo de valores dE76 de 3 desde el 10% de intensidad hasta el 100%, es decir, que a efectos prácticos y para nuestros ojos, el resultado es simplemente perfecto.
En último lugar, nos encontramos con una más que correcta representación del color y constatamos cómo finalmente los espacios de color “ampliados” que eran tradicionales en esta marca han quedado atrás.
Todos estos resultados se refieren a material en 2D, ya que al ser las gafas 3D tintadas, sería necesario disponer de un filtro para la sonda de la misma tonalidad para poder medir la alteración producida por él, que es especialmente significativa en cuanto a luminosidad, pero que también afecta a la escala de gris y al color.
Panasonic TX-P50VT20, Formidable
Ficha técnica
RESOLUCIÓN 1920 x 1080 p. CONTRASTE 5.000.000:1 con 6.144 niveles de gris. SINTONIZADOR ANALÓGICO Y DIGITAL DVB-T y DVB-S (MPEG2 y H.264). CONECTIVIDAD 4 x HDMI (1 de ellas en el lateral), 1 x vídeo por componentes, 2 x SCART (ambos RGB y CVBS. Ranura para tarjetas SDHC. Modulo PCMCIA. CONSUMO ELÉCTRICO MAX. 294W. DIMENSIONES (con soporte) 1224 x 810 x 335 mm. PESO (con soporte) 30,5 Kg. DISTRIBUYE Panasonic (902153060).
Precio: 2999 €
