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La condesa rusa
Una obra menor del "artesano" Ivory Texto: Mercedes González James Ivory es considerado uno de los máximos exponentes en la actualidad del cine romántico. Su última película sin embargo, Le Divorce, supuso un intento, poco exitoso, de escapar de dicha etiqueta y explorar otros caminos cinematográficos. Un par de años después, Ivory debió decidir que mejor era quedarse en terreno conocido y acometió el proyecto de La condesa rusa, una cinta claramente inferior al resto de su obra en la que el cineasta, una vez más, hace gala de su ya famoso preciosismo para la puesta en escena cinematográfica. La condesa rusa lleva el sello de Ivory de principio a fin, aunque no está a la altura de sus grandes películas: Regreso a Howard's End, Una habitación con vistas y Lo que queda del día. Su ritmo, como siempre, es muy pausado; al director le gusta tomarse su tiempo para contar las cosas, pero así como en otras ocasiones era un tempo fantástico, que permitía al espectador disfrutar de cada recodo de la historia y los personajes, en este film llega a ser “cansino”. La recreación de la época, como siempre también, es exquisita, cuidada hasta el más mínimo detalle, y ésta es una de las mejores cosas que tiene la película. El Shangai de los años treinta era una ciudad a punto de estallar, encrucijada de intrigas políticas a punto de sucumbir a la invasión japonesa. En este polvorín, dos personajes que huyen de su pasado y poco confían en su futuro cruzan sus vidas a causa de un bar. Todd Jackson es un diplomático americano ciego por culpa de un trágico accidente. Sofía Belinskya, una condesa rusa cuya noble familia fue obligada a abandonar su país a causa de la revolución, vende su tiempo y su cuerpo en un local de mala muerte. Y La condesa rusa es un club, el club que Jackson ha imaginado a la perfección en su mente y para el que busca personal con todo su esmero: desde su equipo de seguridad hasta las mujeres de compañía, todo debe ser perfecto. Cuando ambos se conocen, él piensa que por fin ha encontrado la anfitriona perfecta, la mujer que dará glamour y elegancia a su club. Ella cree que podrá mejorar su penosa existencia y la de su hija. Ésta es la historia de La condesa rusa, cuyo irregular guión es creación de Kazuo Ishiguro, autor de la novela en la que se inspiró Ivory para Lo que queda del día. La condesa rusa es, lamentablemente, un regalo envuelto en un brillante y lujoso papel que no contiene nada dentro. Sólo los más acérrimos seguidores del cineasta conseguirán disfrutar con tan vacuo presente. LA PELÍCULA. Puede que debido al poco éxito comercial de este título, la edición en DVD-Video no muestra una muy cuidada elaboración. Los menús no pueden ser más sencillos, ni siquiera suena una triste banda sonora de fondo. La imagen es correcta, pero no exenta de ciertos defectos. Se observa bastante grano y una falta de definición especialmente molesta en los primeros planos. Y además en las situaciones complicadas, fuego por ejemplo, se observa algunas veces la aparición de macrobloques. El audio es bastante mejor. Pese a no tratarse de una cinta de acción, la mezcla sonora es bastante rica en efectos: el ruido de la calle, los juegos de los niños, el ambiente de los clubs nocturnos o el hipódromo..., todas estas situaciones están bastante bien recreadas en cuanto a envolvencia y direccionalidad se refiere. Los diálogos suenan claros y sin distorsión, salvando algunas escenas en las que la música de los locales nocturnos entorpece la escucha. La pista en castellano es igual de buena, aunque el doblaje de Natasha Richardson exagera demasiado el acento ruso que la actriz ha puesto en el original, y se pierde el fantástico trabajo de Ralph Fiennes para perder su acento británico y hacerse pasar perfectamente por un americano. El extra más interesante es la pista de audiocomentarios de James Ivory y Natasha Richardson, aunque también encontramos entre el material adicional un par de reportajes sobre la construcción de decorados, vestuario, coreografías de los numerosos bailes y números musicales de la película. El disco contiene además un documental en homenaje al cineasta indio Ismail Merchant, fallecido mientras se realizaba la postproducción de la película, y colega durante años de James Ivory desde que fundaron en 1961 su productora Merchant-Ivory. |
Ficha técnica y calificación Audio: Castellano, inglés, catalán DD 5.1.
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