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Muerte en Venecia
Imprescindibles: una obra sumblime del gran Visconti Texto: Mercedes González Se trata de un clásico y, como tal, pocos lectores no habrán visto esta joya del cine contemporáneo, escuchado o leído numerosos comentarios sobre sus virtudes y, como no, sus defectos, pues amén de montañas de admiradores, Visconti siempre contó, y cuenta todavía, también con una gran legión de detractores. Aun así, es imposible resistirse al magnetismo de esta obra, y la traemos a esta sección por considerar que se trata de un título imprescindible en la colección de cualquier aficionado. También introdujeron el amigo Alfred, cuyo papel se asemeja mucho al del personaje de otra novela de Mann, con la idea de conducir las reflexiones de carácter estético del libro que, en el mismo, son intensos monólogos interiores y que sin la presencia de dicho personaje habrían de ser narrados por una voz en off, recurso que Visconti no apreciaba demasiado. Mahler inspiraría, igual que a Mann décadas antes, a Visconti. Una vez adaptado el texto, el realizador decidió que toda la banda sonora del film estaría sustentada por las composiciones del autor austriaco. El Adagietto de su 5.ª Sinfonía es el auténtico leitmotiv de la película, una música inseparable de las imágenes, el telón de fondo de la apertura, un vaporetto que surca despacio las aguas en el amanecer veneciano llevando consigo al compositor, y de un final que constituye uno de los más bellos de la historia del cine, amén de muchos otros pasajes en los que también puede escucharse esta magnífica pieza. Tanta importancia otorgó Visconti a la música, que ésta se estructuró primero, y conforme a ella se realizó el montaje y ritmo de las escenas. Los pocos temas que no pertenecen a Mahler son también de carácter clásico, como la nana rusa de Musorgsky que se escucha minutos antes de que finalice la película. Mann, Visconti y Mahler. ¡Qué cóctel tan extraordinario! A estos tres impresionantes talentos, hay que añadir el magnífico trabajo fotográfico de Pasqualino de Santis, que retrató Venecia, principio y final de la historia, como nunca había sido mostrada, y un impecable diseño de producción reflejado en la exquisita ambientación de la época que realiza el film, y que en buena parte es responsabilidad del propio director, cuyo exacerbado carácter perfeccionista era bien conocido por todos. Por último, pero no menos importante, encontramos a un Dick Bogarde soberbio. Temor, angustia, hastío, dolor, sus facciones lo expresan todo sin decir nada. Y es que en esta película, la frase “una imagen vale más que mil palabras” cobra todo su significado. Muerte en Venecia es el conflicto de un artista en plena crisis personal. Su conducta ha estado siempre regida por lo que ha considerado como el ideal de la belleza y unos rígidos principios morales que le han impedido vivir con plenitud, renegando de sus instintos y pasiones. Y cuando se presenta la decadencia de la vejez, esa belleza tan incesantemente buscada llega, y al encontrarla es devorado por ella. La pasión le embarga, trastoca su encorsetado universo, le conduce ridículamente a simular una juventud ya perdida y a perseguir a un ambiguo adolescente por las callejuelas de una ciudad en la que flota la peste y el fin de una aristocracia que, como él mismo, vive sus últimos días. La película Venecia, verano de 1911. La alta burguesía de media Europa pasa tranquilos días de playa en esta inolvidable ciudad, ajenos a la peste que acecha en sus estrechas calles, disfrutando del lujo del impresionante hotel Les Bains del Lido. Un pequeño vaporetto surca las aguas de la laguna veneciana trayendo a un nuevo huésped, un compositor que busca el reposo que necesita su fatigado corazón. Sin embargo, Gustav Von Aschenbach encontrará lo que menos espera, una pasión tardía y vergonzosa, una belleza que revoluciona todo su mundo y principios. Esta edición consta de dos discos, entre los cuales encontramos como material adicional, por ejemplo, La Venecia de Visconti. Documental que muestra un día de trabajo de Visconti. En concreto exhibe la filmación de una secuencia que, a pesar de su escasa duración, apenas dos minutos, y extremada sencillez, requirió un día completo de trabajo de todo el equipo. Una buena muestra del carácter perfeccionista del realizador. También encontramos galerías de fotos, reportajes sobre el vestuario, entrevistas, etc. |
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