Amphion Argon3 L, Diseño y mucho más
Su personalísima escena sonora, que no nos deja frente al escenario, sino que hace que formemos parte de él, nos genera una percepción diferente de la música.
Continuamos descubriendo a nuestros lectores, fabricantes no muy populares en nuestro país, pero con un reconocido prestigio fuera de nuestras fronteras. En este caso, viajamos hasta Finlandia, donde encontramos la central de Amphion. Es una firma muy joven, fundada en 1998 y la producción de sus cajas se realiza íntegramente en el país escandinavo.
Tiene un catálogo bastante amplio, en el que destacan sus columnas de referencia, Krypton2, y el conjunto multicanal Prio. Sin embargo, la mayor popularidad le ha llegado por la serie Ion, compuesta por dos tipos de pequeños monitores de diseño exquisito y color blanco ártico (Ion e Ion L, de mayores dimensiones, como corresponde a la L de Large), que han tenido una excelente acogida entre los aficionados.
En este caso, me voy a centrar en el modelo más reciente del fabricante finés, concretamente las columnas Argon3 L. Se trata de unas cajas de dos vías con un puerto bass-reflex trasero. Los transductores son de la prestigiosa firma noruega SEAS, con un tweeter con diafragma de titanio de 1” y un altavoz de medios y graves de 6 1/2” equipado con un diafragma de aluminio. El punto de corte se sitúa en los 1.200 Hz, una cifra muy baja para lo habitual en unas columnas con esta configuración, ya que normalmente suele ubicarse en una zona más propia de las frecuencias medias. Según el fabricante, el motivo es el especialísimo emplazamiento del tweeter, situado en una especie de embudo, que ayuda a trabajar la sensibilidad del transductor de agudos, permitiendo un crossover muy bajo. Según explican los ingenieros de Amphion, el oído humano es más preciso en el intervalo comprendido entre los 2.000 y 5.000 Hz (considerada por muchos especialistas como Critical Hearing Area), por lo que el punto de corte debe situarse por debajo de esa cifra. Los bornes no están equipados para bicableado, pero ofrecen una extraordinaria calidad, como corresponde a su noble origen, la firma alemana WBT. Respecto a los complementos que las acompañan, se incluyen: dos bases para situar las cajas (sólidas y pesadas) y puntas de desacoplo. Como vemos, sencillez en las formas, rozando la austeridad, pero materiales de primera calidad. Esa es la premisa de nuestras invitadas.
No les voy a sorprender, a la vista de las fotos que acompañan este Laboratorio, si les digo que la estética se cuida al detalle. Pero sí les puede llamar la atención que unos altavoces con esta configuración pesen la friolera de 25 Kg cada una. Sin embargo, el planteamiento cobra sentido cuando vemos que, buscando una mejor acústica y reducción de las vibraciones internas, Amphion ha creado un gabinete de gran solidez y robustez. También se pretendía mejorar la respuesta en graves de un modo coherente, proporcionando mayor tamaño. De hecho, se ha pasado de los 40 Hz de las Argon3 (monitores) a los 31 Hz de sus hermanas mayores. Asimismo, colocándolas sobre las bases, el peso y la estabilidad aumentan considerablemente.
En lo que se refiere a su situación y localización, resultan sencillas, dado que además podemos jugar con los cilindros de espuma que vienen en el puerto bass-reflex trasero y que nos permiten maniobrar con los graves de las cajas dentro de unos límites razonables. Como siempre, debemos recordar que, a pesar de la presencia de estos complementos, resulta imprescindible establecer una distancia mínima de aproximadamente un metro respecto a la pared trasera. La orientación que le di a la pareja era de unos 30o sobre el punto de escucha, que formaba un triángulo equilátero de aproximadamente 3 m de lado en una sala de unos 30 m2.
Para hacer las pruebas, conecté las cajas a un equipo compuesto por el ya habitual amplificador Marantz PM7003 y un lector NAD C545BEE. Todo ello, cableado por Van den Hul. Cabe decir que también he trabajado con otras electrónicas (en este caso de Rotel) e incluso me ha parecido interesante hacerlo junto al material de la firma italiana Audia Flight, analizado en este mismo número, por cierto con excelentes resultados.
Ya sé que a estas alturas mi capacidad de sorpresa debe ser limitada, casi nula, después de la cantidad de cajas probadas, escuchadas y analizadas. Pero lo mejor de un trabajo como el mío es que siempre queda un hueco para descubrir que en algún rincón del mundo, o más concretamente del norte de Europa, hay una marca muy poco popular en nuestro país que pueda fabricar modelos como las Argon3 L. El sonido es maravilloso. La sensación de inmersión es increíble, hasta el punto no ya de tener enfrente a los solistas e intérpretes, sino directamente de ser uno de ellos, de formar parte de la orquesta o grupo. Sensación que inicialmente resulta tan sorprendente que me hizo revisar la fase un par de veces, ante la diferencia respecto a una pareja de cajas, vamos a llamarlas, habituales.
Empecé por el fantástico (en todos los sentidos) Neon Bible, de los canadienses Arcade Fire. Es una grabación compleja, ya que aparte de una instrumentación muy numerosa, incluye un órgano de iglesia y tiene una marcada tendencia al amontonamiento. Toda una rompecajas en el sentido más literal de la palabra. El resultado cabe calificarlo de excelente. Una amplitud brutal en la escena sonora, una localización instrumental espléndida y, lo más reseñable, una sensación de inmersión más propia de una instalación multicanal que de un equipo estéreo. Pero por encima de todo, llama poderosamente la atención la sensación de estar sobre el escenario y no ante el escenario. Amphion lo explica aludiendo al eje vertical de las bobinas en la onda sonora, que facilita la coherencia temporal de la música. Es un principio mil veces aplicado en muchos fabricantes y caballo de batalla de cientos de ingenieros, sin embargo, en este caso, el resultado es especialmente notorio. No cars go se convierte en una tormenta sónica, pero de una precisión y una dinámica apabullantes. Se había achacado a las antecesoras de nuestras invitadas (las Argon3) una ligera falta de graves y de contundencia. Es verdad, y así hay que ponerlo de manifiesto, que los tonos más bajos son contenidos y controlados, pero en ningún momento he notado un nivel tan bajo que me resultase llamativo. Parece que los 25 Kg han hecho su trabajo, dotando a las cajas de un cuerpo que se hace notar en el sonido. También es reseñable una pequeña tendencia al predominio de los tonos medios en piezas con una presencia vocal más destacada como My body is a cage. Pero la voz es tan nítida, detallada y clara, que no me atrevo a calificarlo como defecto. Cabe pensar que, al tener una escena sonora tan amplia, podían adolecer de una tendencia a la dispersión, pero la voz estaba perfectamente localizada en todo el centro.
Cambié radicalmente de estilo, para irme con la soberbia grabación Night train de Oscar Peterson, una de las referencias del piano en el universo del jazz. Con su inseparable trío, que completaban Ray Brown al contrabajo y Ed Thigpen a la batería, componen una grabación que es una auténtica delicia para los oídos en las Amphion. El maravilloso piano de Peterson (no nos engañemos: tanto Ray como Ed son meros acompañantes) suena con una claridad, con una precisión tal que me sentí por un rato tocando a cuatro manos con el gran Oscar.
Por último, y como no podía ser de otra manera, decidí probar una pieza de música clásica, con la celebérrima versión del Concierto para violoncello Op. 104 de Antonin Dvorák, por Rostropovich y Karajan al frente de su Filarmónica de Berlín. Excelente registro de la Deutsche Grammophon, que se completa con las Variaciones Rococó de Tchaikowsky. Una escucha de auténtico lujo, que muestra que nuestras invitadas se desenvuelven a la perfección con grandes masas orquestales y con una sutileza espléndida en ese Finale (Allegro moderato) repleto de matices. Esta última escucha la hice con la electrónica Audia Flight y percibí una enorme sinergia. Un aspecto que puede tener trascendencia para los grandes audiófilos que cuidan los detalles al milímetro.
Como conclusión, no voy a sorprender a nadie si describo la gratísima impresión que me han proporcionado las Amphion. Tienen ese aire de cajas bien hechas, de producto rematado, cuidado y probado. Diseño, construcción, sonido y, por encima de todo, una forma distinta de deleitarse con la escucha. Su personalísima escena sonora, que no nos deja frente al escenario, sino que hace que formemos parte de él, nos genera una percepción diferente de la música que a mí, personalmente, me encanta, pero que una vez más me obliga a insistir en que hay que probar antes de adquirir. No les quepa duda de que nada más escuchar las Argon3 L su sensación va a ser de extrañeza, de algo que no hemos percibido hasta ahora. Luego ya podremos decidir si nos gusta o no. Pero me parece una extraordinaria noticia tener la posibilidad de disfrutar (o adquirir) algo diferente a lo que la mayoría de constructores ofrece en el mercado. Además, el precio, inferior a los 3.000 euros, es muy ajustado para lo que nos proporciona. Abran sus oídos y prueben, porque estamos ante algo que se sale de lo habitual.
NOS GUSTA
- Relación calidad-precio.
- Diseño y construcción.
- Escena sonora.
MEJORABLE
- Ausencia de posibilidad de bicableado.
- Ligero predominio de los tonos medios.
Valoración de los especialistas: 5
Una de las patentes de Amphion corresponde a esta tecnología, cuyas siglas significan Uniformly Directive Difussion, y su traducción podría ser Difusión de la Direccionalidad Uniforme. La UDD controla la dispersión, de modo que se pueden minimizar los problemas provocados por las reflexiones en las paredes, el techo y el suelo. Esto permite que el oyente escuche la música con una mayor pureza de señal, ya que no es un sonido reflejado. También se genera una mayor resolución y dimensionalidad, que igualmente repercute en la naturalidad del sonido. Todo puede sonar a literatura de fabricante, pero les garantizo que dentro de una sala bien acondicionada en términos acústicos, la direccionalidad de las cajas es similar a la de otros modelos de gama mucho más alta, además de poder disfrutar de una localización sencilla en entornos acústicamente más hostiles.
Oriol Vilardell, Gerente de Tecniso Audiophile.Quiero agradecer al equipo de CEC y en especial a Fernando de la Fuente este excelente artículo.
Los pilares de la filosofía de Amphion son la alta calidad de todas sus cajas, complementada con un atractivo diseño. Las Argon3L cumplen perfectamente dicha premisa.
Amphion es diferente, sorprende y no defrauda. Su amplia gama de cajas consigue satisfacer las expectativas de los más audiofilos, así como las exigencias del mundo del diseño.
Amphion Argon3 L, Diseño y mucho más
Ficha técnica
RESPUESTA EN FRECUENCIA 31 - 40 000 Hz. IMPEDANCIA 8 Ohms. SENSIBILIDAD 86 dB. AMPLIFICACIÓN RECOMENDA 30 - 200 W. ACABADOS black, white, birch, cherry. DIMENSIONES 925 x 191x 305 mm. PESO 25 kg. DISTRIBUYE Tecniso (932152086).
