Mejorando el equipo: dónde, cuándo y cómo empezar
Una de las dudas de todo iniciado es decidir por dónde empezar a actualizar el equipo: ¿la fuente? ¿cajas nuevas? ¿o mejor un receptor?
Martín, nuestro conocido de hoy, adquirió por cuatro euros un sistema completo de A/V en 5.1, de esos que semanas después regalaron comprando el periódico. Atraído por las sensaciones que ese equipo le ofrecía, se dirijió a una gran superficie y compró un sistema envolvente más convencional, formado por un lector de DVD-Video, un receptor de A/V y sus cinco cajas acústicas satélite con subwoofer activo. Se dejó aconsejar por lo que ahí parecía un comercial “atento”, y aunque está seguro que esa persona intentó ayudarle, ahora sabe que lo único que tenía era buena fe.
Su segundo equipo funciona, pero sabe que quiere más. Ha escuchado otros equipos, leído esta revista, e incluso visitado tiendas especializadas (y pensó, “¿por qué no vine aquí antes?”). Quiere cambiarlo, mejorarlo, pero ya es consciente que la inversión económica será mucho mayor a los pocos euros de su primer “jom cinema” y al millar del segundo. Tampoco tiene el dinero a corto plazo y por ello le acecha una pregunta básica: ¿por dónde empezar?
Quiere invertir su dinero de manera inteligente, pero aún sabiendo que no adquirirá todos sus nuevos dispositivos de golpe, no quiere que durante este período de transición no pueda disfrutar de sus nuevas adquisiciones; pero tampoco no conseguir nunca la configuración deseada.
Normalmente el interés en adquirir los componentes poco a poco está motivado por un tema económico. Para muchos es difícil poder hacerlo todo de golpe. La inversión puede sumar varios cientos e incluso miles de euros, y el principal temor es no poder terminar la actualización a causa de la rápida evolución de la electrónica: quedar desfasados. Además, toda persona cuando adquiere algo quiere además ver nuevos y mejores resultados de inmediato. Ahora veremos cómo sí es posible: sólo hace falta planear bien las nuevas adquisiciones y, sobre todo, tener paciencia. Lo primero es reconocer las tres etapas funcionales de una cadena de equipos electrónicos para A/V: fuente, procesado y restitución. Todas ellas son esenciales y determinan la calidad final del conjunto. Entre ellas debe existir cierta sinergia, es decir, una correspondencia técnica que permita que la inversión realizada, sea cual sea, se vea compensada en cada etapa.
El objetivo principal de una nueva compra es superar la calidad del conjunto (o, aunque no será el caso de este artículo, reponer un producto defectuoso). Si relacionamos calidad con coste o precio veremos que se crea una curva exponencial. Un lector de 60 euros, asequible para todo el mundo, se verá y sonará “bien”, pero pronto demandaremos de mayores prestaciones, mejor calidad de construcción, facilidad de uso, menos ruido, etc., y aún pidiendo el “doble” de todo, advertiremos que el precio a pagar no es exactamente el doble, sino más. Lo mismo con el procesador, amplificador, cajas o visualizador.
Pero hay un factor que no debemos dejar de lado. Sobre todo en audio, el aumentar la calidad implica también aumentar el nivel de exigencia propio, que sólo se consigue con “educación”. Y con esta palabra no me refiero a “buenas maneras”, sino a la capacidad de poder escuchar y poder ver lo que un nivel de calidad superior puede ofrecernos. Una de las experiencias del aficionado a este espectacular mundo audiovisual es poder “crecer” con el equipo. Entender y saber percibir que el nuevo televisor de plasma sí ofrece una mejor escala de grises, una paleta cromática mejor y una reducción sensible de los artefactos en movimiento. Lo mismo con el sonido. Por lo tanto, debemos preguntarnos antes de comprar nada: ¿seré capaz de mejorar lo que esta solución me ofrece?
EL CAMBIO RADICAL
Dentro de las tres etapas anteriores mencionadas, la que más resultados a corto plazo ofrece es sin duda la última. Pero también suele ser la más “cara”. Por ejemplo, un equipo de escala media (que consideramos tiene siempre una de las mejores relaciones calidad/precio posibles), las cajas acústicas y el panel visualizador suponen casi el 75% de la inversión total. Pero sí hay resultados desde el momento de su adquisición, incluso sin la actualización del resto de etapas.
PRIMER PASO: ETAPA RESTITUCIÓN
Curiosamente las cajas acústicas son el único elemento que, desde hace años, no han sufrido un cambio radical tecnológico. De hecho, desde que el altavoz es altavoz y la caja acústica es caja acústica siempre hemos visto lo mismo. Pero hay diferencias evidentes entre una caja y otra: no es lo mismo un diseño satélite que uno de columna.
Cada caja acústica tiene sus demandas, es decir, necesita de un tipo de amplificación determinado. Si la alimentamos con menos potencia de la que necesita pensamos que no aprovecharemos el total de sus prestaciones; y ésto es lo que suele ocurrir cuando actualizamos el equipo. Seguramente tendremos un conjunto de cajas tipo satélite y un “pequeño” receptor de A/V de 40-60 W, que podrá parecer insuficiente para las nuevas cajas. Pero la verdad es que no será así, ya que 40-60 W son muchos para la mayoría de salones, aunque eso implique subir el nivel más de lo normal, aumentar la distorsión armónica total y percibir un sonido más frágil de lo que debería existir. Pero sí existirá mejora. Vale la pena empezar por aquí.
En cajas buscaremos calidad y fiabilidad, sobre todo en la escena frontal, recurriendo a columnas para los canales derecho e izquierdo y con un central acorde tonalmente con estos dos. Si tenemos cajas tipo columna podremos prescindir temporalmente del subwoofer (ajustaremos el receptor para que los sonidos graves se redirijan a los canales principales); y con los laterales podremos pasar, también temporalmente, con los antiguos frontales o con modelos de menores prestaciones.
En el apartado de imagen la primera mejora notable es el visualizador. La mayoría de ellos equipan la circuitería de procesado necesaria para optimizar cualquier señal de vídeo de entrada (normalmente el vídeo de un lector de DVD-Video y la señal de radiofrecuencia de la antena) para conseguir una buena imagen en su panel, sobre todo cuando hablamos de televisores LCD o plasma. Por ejemplo, sabiendo que los modernos televisores dibujan la imagen en progresivo habrá quien piense que es imperativo tener un lector de DVD-Video con salida progresiva. Pues bien, el mismo televisor dispone de un circuito desentrelazador, incluso a veces de calidad excelente. De hecho lo importante no es decidir quién realiza tal función, sino quién obtiene mejores resultados. Es evidente que el fabricante del televisor habrá dispuesto toda la electrónica (normalmente básica) para que las imágenes fluyan en su panel de manera correcta. Ya habrá tiempo de ser más quirúrgicos con la calidad de la imagen.
El inconveniente de empezar por esta etapa es que la inversión debe ser notable, pero también sienta las bases del equipo. Además, cajas acústicas y televisores son los que menos cambian en nuestros hogares: tienen una larga vida útil. Vale la pena saber elegirlos e invertir de manera inteligente.
En lo que a visualizadores se refiere, buscaremos esos modelos que estén preparados para el futuro. A fecha de hoy, por ejemplo, y teniendo en cuenta que quizá conviviremos con nuestro plasma durante 10 años, demandaremos paneles de alta resolución, con excelente conectividad, buena calidad de imagen, etc. Ya hay paneles de plasma, por ejemplo, cuya vida útil sobrepasa las 50.000 horas.
A POR UN PROYECTOR
¿Te has planteado montar un Cine en Casa en mayúsculas? La verdadera sensación se consigue utilizando un proyector de vídeo (DLP, LCD, LCoS, etc.), pero son caros y no debemos olvidar la pantalla de proyección. Adquirir un plasma o LCD de gran diagonal para ver la televisión convencional y luego pensar en un proyector puede ofrecer una mala inversión. Si realmente quieres un proyector, piensa que quizá tu “viejo” televisor puede ser válido para ver la televisión, y dejar el proyector para el cine. El proyector implica invertir en él, en la pantalla y alguna que otra cosa más (motor eléctrico, cierre de escapes de luz, domótica, lámparas de recambio, etc.).
SEGUNDO PASO: ORIGEN Y FINAL
Este segundo paso es el que menos “espectacularidad” ofrece a corto plazo, pero consigue preparar el terreno para el tercer paso. De hecho en audio debe aportar coherencia y sinergia a las anteriores nuevas cajas acústicas, y adaptar potencia y entrega de corriente a las especificaciones de los altavoces.
En vídeo esta parte casi no es normal, a no ser que se disponga de un sistema de proyección y se quiera procesar la imagen a la perfección. En este caso es posible casi “terminar” la actualización, ya que todo el procesado de imagen será realizado por él, dejando el lector como simple transporte.
Es más fácil poder adquirir el equipo de este paso conociendo qué visualizador (sobre todo tecnología) o qué cajas acústicas tenemos. La sinergia será absoluta.
LA FUENTE
Mucha gente tiende a adquirir a diestro y siniestro lectores de DVD-Video cargados cada vez más de prestaciones “espectaculares”, pero con la excepción de los que cambian por los nuevos índices de compatibilidad en formatos. Estos extras encarecen el precio final del producto, y aunque pueden ser motivo de adquisición, a veces convierten una relación calidad/precio atractiva en nefasta. Por ejemplo, un reproductor de DVD-Video con salida HDMI de última generación que hace el lector más caro, puede ser inútil si acabamos de adquirir un panel de plasma sin entrada DVI y un receptor sin conexión HDMI. ¿Para qué invertir en algo que no podremos utilizar?
El lector o fuente actual suele ofrecer el sonido Dolby Digital, DTS e incluso PCM mediante transportes digitales (conexión S/PDIF y EIAJ-TosLink). Esto hace que dos lectores de muy diferente precio suenen igual con este comportamiento. Sin duda, habrá otras diferencias notables, como la conversión analógica de vídeo, el procesado de imagen, o incluso su aspecto, durabilidad, robustez o el tiempo que pasa entre cambio de capa y capa. El objetivo ahora es buscar el mejor complemento para un equipo que sólo debe terminarse.
SEGUNDA MANO
No olvides que como tú hay muchísimos otros aficionados: desde noveles a más expertos; incluyendo los que quieren empezar y los que ya llevan cinco o más ciclos. Por ello existe un importante mercado de segunda mano compuesto por aparatos de apenas unos meses de vida funcionando que estarán en perfectas condiciones.
Aprovéchate de ellos y busca auténticas gangas. Claro está que habrá quien prefiera tener un equipo a la última, ser el primero en utilizar ese nuevo aparato.



