Yamaha YSP-3000, Seis en uno
COLOCANDO EL YAMAHA YSP-3000
- Yamaha sigue convenciéndonos con sus proyectores de sonido. La magia del cine con apenas una única caja acústica. Más fácil, imposible.
- Precio: 899 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Javier Saiz
No son muchos los que hoy en día pueden permitirse una habitación dedicada en exclusiva al disfrute del cine en casa en la que poder colocar una pantalla de gran tamaño y el correspondiente equipo de sonido multicanal con 6 o 8 altavoces situados tal como recomiendan los fabricantes. Lo más habitual es compartir el uso dado al salón entre su faceta de cuarto de estar y sala de cine o televisión. Para los que se hallan en esta situación no siempre es fácil encontrar el sitio necesario para colocar de forma óptima el elevado número de altavoces requeridos, especialmente los correspondientes a los canales traseros de efectos. No sólo el espacio es un condicionante negativo para un equipo multicanal, también hay quien se resiste por motivos estéticos o incluso por la aparente complejidad de manejo de estos sistemas capaces de asustar a los que tienen menor afinidad por la tecnología. Sin embargo, la cada vez más frecuente adquisición de pantallas planas de gran tamaño lleva a sus propietarios a encontrarse con un cine en casa a medias, con un gran tamaño de imagen y un sonido bastante limitado. Para superar estos problemas nos encontramos con soluciones como el Yamaha YSP-3000, que supone una atractiva alternativa al conjunto formado por un receptor y al menos 5 de las 6 cajas acústicas habituales (no incluye subwoofer). Por ello más que un equipo forma un sistema “todo en uno” que propone unir simplicidad y comodidad con prestaciones de alto nivel.
El YSP-3000 (recomendado para visualizadores de 32” en adelante) ocupa el segundo puesto dentro la última gama de proyectores de sonido digitales, como los denomina el fabricante, por detrás de su hermano mayor el YSP-4000 (visualizadores de 42” en adelante) y por delante del YSP-500 (de 26” en adelante). Las principales diferencias con respecto del modelo superior son el menor número y tamaño de transductores, la ausencia de entradas de vídeo analógico (con escalado a 1.080i/720p y conversión a HDMI), la pérdida del conector de la base opcional para iPod y el sintonizador de radio digital DAB, además de disponer de un menor número de programas de procesado digital de sonido. Respecto del siguiente modelo de la gama se ganan los 3 conectores HDMI (2 de entrada y 1 de salida) compatibles con 1.080p a 24, 50 y 60 Hz; aporta 3 programas de DSP; dispone un mayor número y tamaño de transductores; también se añade un sintonizador FM con RDS y una entrada analógica frontal ideal para conectar lectores portátiles. En cuanto a las entradas HDMI de los YSP-3000 e YSP-4000, no se especifica a qué versión pertenecen ni su posible compatibilidad con los formatos HD más recientes (DTS-HD, Dolby Digital TrueHD, etc.), lo cual nos hace suponer que se trata de la versión 1.3a.
Disponible en dos colores, negro y plata, el YSP-3000 puede colocarse tanto sobre un mueble bajo el visualizador como colgado a un adaptador opcional que habría que adquirir aparte. El aspecto externo puede calificarse como correcto, la carcasa está realizada en un mejorable plástico mate, con la expcepción de la rejilla frontal, que es metálica, y contribuye a proteger el equipo, algo que agradecerán especialmente los que tengan niños pequeños. La rejilla está flanqueada por dos embellecedores de plástico con un acabado brillante que mejora la parte más visible del conjunto. Bajo la rejilla que oculta los transductores se encuentra el panel informativo, de buen tamaño, en el que resulta fácil leer tanto la fuente de sonido como el modo de escucha seleccionados incluso a distancias superiores a los 3 m. Además, los más exigentes podrán ajustar su luminosidad en tres niveles de intensidad. También dispone en la parte delantera del antes mencionado conector en formato minijack para conectar un lector MP3 o similar, de la toma del micrófono de autoconfiguración y los botones de selección de fuente, volumen e interruptor de encendido.
En la parte posterior, acabada en una chapa metálica, encontramos los conectores de audio y vídeo. Estos están orientados hacia abajo lo que, en caso de colgar el equipo de la pared, facilita enormemente la tarea de conectar y desconectar cables sin tener que descolgar el altavoz de la pared. Sin embargo esta disposición tiene el inconveniente de que en el caso de colocarlo sobre una balda dentro de un mueble, para poder conectar los cables y leer las etiquetas es necesario inclinarlo hacia delante y si no disponemos de la suficiente altura libre para ello entre baldas tendremos que sacarlo del mueble para poder llevar a cabo la operación.
El mando a distancia es cómodo de usar y bastante intuitivo, con las teclas de uso más frecuente de mayor tamaño que el resto. A través del mando a distancia del Yamaha se puede manejar el visualizador, un componente adicional e incluso programar pequeñas macros de modo que, por ejemplo, al seleccionar el lector de DVD-Video comience la reproducción del disco que se encuentre en él. Es una lástima que, puesto que una buena parte de su uso se va a realizar en condiciones de baja luminosidad, no disponga de iluminación propia o al menos que fuese fosforescente, en ausencia de lo cual nos vemos obligados a memorizar al menos la posición de las teclas de uso más frecuente.
Es importante señalar que, aunque las posibilidades de configuración son muy amplias, hay dos requisitos fundamentales para poder sacar el máxi mo provecho de todas las características del Yamaha. El primero de estos requisitos viene determinado por el principio de funcionamiento del sistema, que utiliza las paredes de la habitación para generar los canales de sonido envolvente, por ello es necesario que exista simetría entre las paredes de la sala donde lo instalemos si queremos disponer de los canales virtuales de ambos lados (izquierdo y derecho). El segundo, y también muy importante requisito, es que haya al menos cierto equilibrio en los materiales sobre los que debe rebotar la señal acústica: es evidente que si uno de los canales choca contra una pared desnuda no generará el mismo rebote que en caso de chocar contra unas cortinas grandes y de tejido grueso, aunque incluso en este caso el YSP-3000 ofrece la posibilidad de realizar los correspondientes ajustes y permite memorizar de forma independiente la configuración en función de que las cortinas estén abiertas o cerradas.
El YSP-3000, como el resto de los equipos de esta gama, dispone de un sistema de autoconfiguración que trata de ajustar los haces de sonido, retardo de señal y respuesta de frecuencia a las condiciones concretas de nuestra sala. Para iniciar la configuración básica basta con conectar el micrófono de calibración, situarlo en el punto de escucha e iniciar el programa. Un detalle a agradecer es que el Yamaha incluye un soporte desmontable de cartón para el micrófono que, colocado sobre el asiento desde el que se realizará la escucha, lo sitúa muy próximo a la altura de nuestro oído. Para ver las opciones de configuración disponemos del panel informativo situado en el frontal, o para mayor comodidad podremos conectar la salida de vídeo compuesto del altavoz al dispositivo de visualización y acceder al menú en la pantalla.
Las pruebas se realizaron en una sala de unos 18 m2, de forma rectangular (dos veces más larga que ancha), acústicamente bastante absorbente y con el equipo situado en una esquina apuntado hacia el centro de uno de los lados largos del rectángulo. Si bien esta habitación se aleja bastante del ideal recomendado por el fabricante, y sería casi imposible colocar en ella un sistema 5.1, también es cierto que pueden ser muchos los posibles interesados en un producto como éste por que que se hallen en situaciones similares, de ahí el interés de probar si el YSP es capaz de crear sonido envolvente en condiciones no óptimas. Entre los distintos modos ofrecidos hay tres que son realmente envolventes (ver recuadro) y uno semi-envolvente. Ubicar el aparato en una esquina supone, según las indicaciones del manual, renunciar a los modos de 5 y 3 haces, dejándonos el modo estéreo+ 3 haces como escalón superior o el My Surround como inferior. Descartados los dos primeros, el más interesante es el modo estéreo +3 haces, que es capaz de generar el suficiente efecto envolvente como para situarnos en el centro de la taberna en la escena del Pony Pisador de El Señor de los anillos y apreciar como las conversaciones y sonidos diversos parecen provenir de nuestro alrededor o escuchar los silbidos de las balas pasar a nuestro lado en la escena del desembarco en Salvando al Soldado Ryan. La precisión e intensidad de los canales virtuales no llega al nivel que se puede obtener de un sistema más convencional de 5 cajas acústicas pero está muy, muy por encima del sonido incorporado en la mayoría de los televisores. Un inconveniente de esta tecnología es que, debido a la direccionalidad de los haces, al calibrar el equipo para un punto de escucha se limita la zona óptima en la que apreciar correctamente los canales de efectos y no hace falta desplazarse mucho para perder la sensación de sonido envolvente.
Puesto que el YSP se ofrece como sistema todo en uno, aunque con una evidente orientación al cine y bandas sonoras multicanal, más de uno se preguntará sobre su comportamiento musical. Utilizado para reproducir música en estéreo y a pesar de sus escasas dimensiones es capaz de crear una imagen sonora de buen tamaño a pesar de sus dimensiones, y es fácil distinguir los distintos instrumentos con una notable claridad, el equilibrio entre las distintas frecuencias es superior al obtenido en los modos envolventes. Los agudos son suaves y nítidos (si no abusamos del volumen). La gama media, si bien en la mayoría de las veces está a la altura, puede en ocasiones llegar a sonar menos transparente y un poco a “caja”, especialmente con las voces en los modos envolventes, desluciendo ligeramente la buena sensación obtenida del resto de frecuencias. Los graves son firmes, bien definidos y parecen llegar incluso más abajo de los 60 Hz anunciados por el fabricante. No obstante, para redondear el conjunto se hace muy recomendable añadir un subwoofer que proporcione más impacto a los efectos de sonido y dé más cuerpo a la reproducción musical. A pesar de la baja potencia anunciada, 2 W para medios/agudos y 20 W para graves, el volumen que alcanza es suficiente para llenar habitaciones de tamaño medio para las que está recomendado, no hay que olvidar que Yamaha propone este equipo para televisiones de 32” y que para mayores diagonales y salas más amplias está su hermano mayor el YSP- 4000.
El Yamaha YSP-3000 es una opción muy recomendable que, junto con un lector de DVD-Video, forma un completo sistema A/V de muy buenas prestaciones que además ocupa muy poco espacio.
COLOCANDO EL YAMAHA YSP-3000
El YSP-3000 dispone de varios modos de generar sonido envolvente según del número de canales que deseemos “rebotar” en las paredes, desde el más completo modo de 5 haces hasta el más sencillo My Surround. En el primero únicamente se envía de forma directa al punto de escucha el canal central y tanto los canales laterales como los traseros son rebotados en las paredes a fin de crear una mayor sensación de espacio. Este último modo es el más espectacular y al mismo tiempo el más exigente con la forma de la habitación y no permite, por ejemplo, ubicar el sistema en una esquina de la misma. Siempre que sea posible éste será el modo a escoger a la hora de ver películas con sonido 5.1. Para los que tengan situado el equipo en una esquina, el método preferente será estéreo+3 haces que rebota únicamente los canales traseros proyectando directamente el central y los dos canales delanteros. Respecto al anterior, la imagen sonora frontal será más estrecha pero sigue siendo muy aceptable. El tercer modo por preferencia es el de 3 haces, que fusiona los canales laterales y traseros y los rebota sobre la pared manteniendo directo el central, se pierde un poco la sensación de inmersión pero se amplía la zona de escucha óptima en caso de ser varios los espectadores, al igual que el modo de 5 haces exige no ubicar el equipo en una esquina.
Cuando las circunstancias o las características de la sala no nos permitan elegir uno de los anteriores, aún dispondremos del denominado My Surround en el que se proyecta directamente todo el sonido hacia delante dejando que la sala haga el resto. El resultado es más pobre que los anteriores y puede llegar ser preferible el modo estéreo que mantiene un mejor equilibrio tonal. Para escucha nocturna, además de las habituales opciones de compresión de la gama dinámica, el Yamaha dispone de un interesante y efectivo modo llamado My Beam (mi haz) capaz de enfocar directamente todo el sonido a nuestro punto de escucha concreto evitando los rebotes en las paredes. Este modo se configura gracias a un micrófono que lleva incorporado el propio mando a distancia.
Yamaha YSP-3000, Seis en uno
Ficha técnica
POTENCIA 21x 2 W (1 khz, 10% THD, 4 ohmios) + 2x 20 W (1 khz, 10% THD, 4 ohmios). NÚMERO DE ALTAVOCES 21 de 4 cm y 2 de 10 cm. RESPUESTA EN FRECUENCIA 60-20.000 Hz. ENTRADAS DE AUDIO ANALÓGICAS 2 RCA, 1 minijack. ENTRADAS DE AUDIO DIGITALES 2 EIAJ-TosLink, 2 S/PDIF, 2 HDMI. SALIDAS DE VÍDEO 1 vídeo compuesto (OSD), 1 HDMI. DIMENSIONES 800 x 155 x 152 mm. PESO 11,5 kg. DISTRIBUYE Gaplasa (917482960).
Precio: 899 €
