Sistemas completos A/V

System Fidelity DVD-405 y HT-R405, Alternativa al sistema completo

  • System Fidelity nos propone un
    conjunto de lector y receptor de A/V muy económico.
  • Precio: 164 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Ramon Sendra

En el número de mayo analizamos la primera propuesta de System Fidelity, una compañía que vio la luz en diciembre de 2004, fruto de la unión de siete distribuidores de Europa ávidos de productos que mejoraran la competitividad en un mercado saturado de soluciones más o menos versátiles. En mayo vimos su serie 500, unos “tubos” acústicos que, además de ofrecer cierta distinción estética, ofrecían un sonido más allá del típico sistema de cajas acústicas tipo satélite de bajo precio.

Ahora le toca el turno a una solución electrónica convencional, formada por el lector de DVD-Video DVD-405 y el receptor de A/V HT-R405. Ambos, disponibles por separado, se caracterizan por su compacto tamaño, aunque parezcan máquinas tan “grandes” como las que encontramos en cualquier tienda. De hecho son poco profundas, y esto seguro que alguien lo agradecerá cuando vea lo complicado que es instalar un receptor de A/V y un lector en su salón. Supongo que para ahorrar costes han elegido el plástico para el frontal de ambos equipos y un chasis de chapa, aunque el acabado de los detalles es muy bueno.

El lector es de lo más sencillo visto hasta la fecha. No lleva salida de vídeo digital HDMI, aunque sí una SCART compatible RGB y una de vídeo por componentes (además de las típicas de vídeo compuesto y S-Video). En cuanto a audio lleva las tres formas habituales: audio analógico, S/PDIF y EIAJ-TosLink. Es compatible en lectura con la gran mayoría de soportes conocidos, incluyendo en su lista de formatos el DivX y MPEG-4.

El HT-R405, el receptor de A/V, dobla el alto del reproductor, hasta los 136 mm, aunque mantiene esa compacta profundidad a la que antes he hecho referencia: 380 mm (430 mm de ancho). Este receptor de 5.1 canales ofrece una potencia de hasta 85 W por canal (sobre 6 ohmios, 1 kHz y siguiendo la norma DIN), aunque si la medición fuese sobre RMS a 8 ohmios el valor sería algo menor. La simplicidad de su construcción sigue igual en su manejo y conectividad. Empezando por ésta última, en el panel posterior nos encontramos con las cinco salidas de potencia mediante unos sencillos bornes, la toma de RF para el sintonizador AM/FM, varias entradas de audio analógico estéreo y dos entradas de audio digital en S/PDIF y una en EIAJ-TosLink. System Fidelity habla de una clara orientación “audiófila” de este aparato, ya que entiende que el apartado visual queda solventado con la amplia amalgama de televisores de última generación. Sin duda, el receptor responde perfectamente a esta premisa, puesto que “olvida” algunas de las premisas que siempre hemos demandado, desde estas páginas, a un receptor de A/V. Por ejemplo, no dispone ni de entradas ni de salidas de audio analógico multicanal, y la entrada etiquetada como DVD-Video sólo permite o bien audio analógico estéreo o la digital en formato óptico. Si conectamos un lector de DVD-Video vía cinch S/PDIF, tendremos que utilizar las entradas de “Video 1” o “Video 2”.

La configuración intenta ser lo más sencilla posible, pero termina siendo algo tedioso, básicamente por la falta de información en pantalla (no dispone de GUI, sólo de la ayuda del visualizador LCD frontal y del manual de usuario). Así, aunque permite elegir la presencia o no del subwoofer e incluso del canal central, no deja, por ejemplo, elegir el tiempo de retardo de los frontales o elegir una combinación de cajas en small o large diferente a los dos únicos modos que permite. Dispone de los descodificadores correspondientes para las señales Dolby Digital y DTS, incluyendo el Dolby ProLogic II.

Tanta sencillez en muchos aspectos no ha servido, por ejemplo, para que no tengamos que lidiar con dos mandos a distancia. Así, los dos aparatos vienen con su correspondiente mando (idénticos en diseño) y siempre tendremos que utilizar ambos. Hubiera estado bien que System Fidelity, que presenta en su página electrónica estos dos modelos como una solución única, hubiese pensado en un mando “universal”, aunque sea incluyendo en el mando del receptor los controles básicos del reproductor de DVD-Video.



A PRUEBA



Los conecté mediante un cable óptico y a la vez a un sistema de cajas acústicas Jamo D4 en configuración 5.1. Como visualizador opté por mi habitual plasma JVC, conectado vía componentes.

El ajuste del sistema, como ya he comentado antes, se volvió algo lento y tedioso, pero con un poco de paciencia se consigue ajustarlo todo casi a la perfección. De hecho, quizá eché en falta algo de ayuda en pantalla. Sólo eso. Ahí donde no llegan nuestros invitados deben entrar en juego otros aspectos como la mejor colocación de las cajas o el nivel de volumen del subwoofer, por ejemplo. Debo comentar algo, y es que el receptor no permite ajustar la frecuencia de corte para el subwoofer, por lo que recomiendo utilizar concienzudamente el corte que ofrezca el filtro del propio refuerzo de graves.

El reproductor de DVD-Video se comporta como cualquier otro lector de precio asequible. No disfruta de ningún extra como un escalador de vídeo, sólo de un desentrelazador cuya calidad es simplemente correcta.

Su menú en pantalla es también sencillo, pero resulta efectivo para saber en todo momento de qué tipo de soporte estamos disfrutando y, si es necesario, navegar por sus contenidos con bastante rapidez. Calidad de imagen correcta, sin apenas permitirnos ningún ajuste crítico de la señal. En cuanto a audio, nada puedo objetar, sobre todo porque lo más recomendable es utilizar sus salidas de audio digital, dejando la tarea de descodificación y procesado al receptor. Y en este caso su compañero, el HT-R405, se comporta dignamente. Hace bien su tarea de descodificar las señales digitales que recibe, y sorprende por su capacidad de entrega de corriente vistos sus “escasos” 85 W por canal (DIN). Las Jamo frontales de la serie D4 son relativamente fáciles de atacar, y encontraron con este receptor un buen aliado para espacios pequeños y medianos. Asimismo, ante los dinámicos pasajes de algunas de las películas más espectaculares en lo que a audio se refiere, consiguieron la majestuosidad requerida sin apenas defectos. Quizá le falta algo más de agarre y una amplificación más rápida, pero viendo sus prestaciones y, sobre todo, su precio de venta, poco podemos criticarle en este sentido.

Su comportamiento en estéreo, en cambio, no llega a lo que otros podrían ofrecer, aunque debo volver a mencionar su precio de venta, siendo la razón perfecta para excusarle algunas de sus carencias: le falta algo de dinámica (sobre todo en bajas frecuencias) y rapidez. A veces, ante transitorios críticos, se nota que le falta un ataque más preciso, o una mayor reserva de energía para esos momentos decisivos. A niveles de escucha altos no percibí distorsión alguna.

Nuestros dos invitados, los primeros de la recién creada System Fidelity, están orientados a un sector de usuarios que pueden gastarse muy poco en su sistema de cine en casa. Con un precio de venta tan competitivo, se convierten en la perfecta alternativa a los sistemas todo en uno, mejorando sin duda sus prestaciones en conectividad, potencia y uso, aunque siempre estarán lejos de lo que cualquier otra combinación más moderna (pero más cara, sin duda alguna) ofrezca.


System Fidelity DVD-405 y HT-R405, Alternativa al sistema completo

Ficha técnica

DVD-405 (75 euros)

Discos compatibles: DVD-Video, DVD+/-R, CD, CD-R/RW, DivX, MP3, SVCD, VCD. Conectividad: SCART, vídeo por componentes.

EIAJ-TosLink, S/PDIF. Dimensiones:

430 x 380 x 70 mm.

HT-R405 (189 euros)

Potencia: 5 x 85 W

(6 ohmios, 1 kHz, DIN). Respuesta en frecuencia: 20 Hz a 20 kHz (+/- 3 dB). Relación S/R: 90 dB. Descodificación de audio: Dolby Digital, DTS, Dolby ProLogic II.

Dimensiones:

430 x 380 x 136 mm.

Distribuye: System Fidelity (934850481).

Precio: 164 €