Thomson DPL930VD, Para principantes
SIN CABLES
- Con unos correctos resultados, este Thomson destaca por su conexión
inalámbrica.
- Precio: 399 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Román Aix
Dos de las mayores preocupaciones de todo neófito son: cómo instalaré un sistema 5.1 en mi salón (cables incluidos) y responder a la pregunta: ¿Por qué no tengo el presupuesto de los equipos que más me gustan? Pues gracias a ciertas compañías, es posible tener en casa un sistema completo de A/V, de más o menos calidad, que soluciona momentáneamente ambas dudas; y el ejemplo que traemos a estas páginas es el Thomson DPL930VD. ¿Por qué? Primero por su asequible precio, de tan sólo 399 euros; pero también por su condición “todo en uno” y en un tamaño muy compacto y, sobre todo, por la nula necesidad de cablear desde la parte frontal a la trasera los cables de señal: el sistema es inalámbrico.
Evidentemente, habrá aspectos, como la calidad de audio, que no se acercarán a lo que en esta revista consideramos “estándar”, pero sí es verdad, y así se demuestran en las estadísticas anuales, que más del 80 % de los equipos comercializados en nuestro país son de este tipo (menos en lo que a inalámbrico se refiere). Y es que el precio sigue siendo el principal talón de Aquiles de nuestra afición.
Visto como lo planteamos en esta introducción, cualquiera puede tener en su casa un sistema de cine en casa discreto (en apariencia, instalación y calidad), a la espera de ahorrar, informarse, formarse y, por fin, conseguir un equipo contundente, es decir, un equipo que realmente nos emocione.
Pero ataquemos a nuestro invitado. Se trata de un sistema compuesto por una unidad central que integra la mecánica de lectura, procesado y amplificación en un dispositivo cuyo tamaño es similar al de un lector slim (pero algo más profundo). Esto es posible gracias al uso de amplificadores digitales. Sus amplificadores alimentan las dos cajas principales, el central y el subwoofer; éste además incluye el emisor de RF. Las señales son recibidas por otro dispositivo de tamaño compacto que actúa como amplificador y alimenta a las dos cajas laterales necesarias para una instalación 5.1. Como es lógico, este dispositivo debe ir conectado a la corriente.
Todas las cajas acústicas, menos el central, son del tipo satélite e idénticas, lo que le permite ofrecer un equilibrio perfecto con sonidos en movimiento.
La instalación es realmente fácil. Todas las conexiones a las cajas se realizan mediante las conocidas pinzas y el fabricante suministra todos los cables necesarios, entre ellos el SCART RGB.
No existen demasiadas complicaciones ni en la configuración ni en la puesta a punto del sistema, entendiendo que son pasos necesarios y comunes en todos los sistemas completos. En el recuadro superior tienen toda la información sobre el tema inalámbrico.
A PRUEBA
La verdad es que Thomson no debería ser una marca que pasara desapercibida. Sinceramente, la calidad de vídeo de este sistema completo es muy buena, aunque con ciertas limitaciones pues sólo se dispone de una salida SCART RGB (que debe activarse mediante un conmutador en la parte posterior del aparato). No hay artefactos y los movimientos son fluidos; hay una buena separación de planos y la colorimetría es bastante buena; pero no hay ajustes de imagen, a excepción de modificar el nivel de negros en tres valores y el brillo, en otros tres.
Lo mismo pasa con el sonido, sobre todo en multicanal. Aunque en estéreo musical es notable que se está utilizando un sistema de cajas acústicas satélite, en A/V la contundencia sonora, la atmósfera tridimensional y la coherencia tonal en el ambiente son muy buenos. El subwoofer, aunque incapaz de “mover” el sofá, tiene una buena pegada y su sonido resulta convincente a modo de efectos (no así en su vertiente musical, al que le demanda-ríamos mucho más). Los diálogos son muy inteligibles, incluso sin necesidad de elevar la potencia de salida del mismo.
Buena escena frontal perfectamente equilibrada con los laterales, que debemos recordar son inalámbricos.
Subí casi al máximo el nivel de volumen de este sistema y supo llenar de sonido una sala de 35 m2, sin ser evidentes ni compresiones ni distorsiones. Y no subí más porque a ese nivel tenía más que suficiente.
Las limitaciones en audio son lógicas: cierta ausencia de medios-graves (el volumen de las cajas así lo impide), definición en las frecuencias agudas y “agarre” en los subgraves. Pero a nivel general, y visto su precio, es fácil que se deje querer.
A veces lo barato sale bien y ésta es una de esas veces. Thomson ha pulido un pequeño diamante en forma de sistema completo de A/V que, lejos de querer ser una “solución definitiva”, sabrá convencer a quien busque, por apenas 400 euros, una solución 5.1 que le haga disfrutar -como mínimo durante un tiempo- de las bandas sonoras multicanales. Además, cuenta con la ventaja de enviar la señal a los canales laterales sin necesidad de cables, lo que puede suponer una fuerte ventaja en las decoraciones de hoy en día.
SIN CABLES
Una de las pruebas de fuego de los sistemas inalámbricos es “escuchar” los canales laterales en silencio (por ejemplo, en modo pausa). Los primeros sistemas basados en RF
tenían problemas en la recepción (cortes e interferencias) y por lo tanto generaban bastante ruido. En silencio se solía escuchar el “mar”, el símil que utilizamos para definir el ruido constante, muchas veces audible. Hay quien ha utilizado los infrarrojos como sistema de envío de las señales, con resultados muy buenos. Otros, como Thomson, utilizan la banda de los 2,4 GHz (la misma que la banda WiFi) y lo que en principio podría suponer un problema, en la práctica se reduce a la ausencia de problemas. En el número pasado, Luis Llana probaba el Sonneter Bard One, que utilizaba la misma banda para enviar señales.
El Thomson aquí analizado, mucho más económico y menos pretencioso, tampoco presenta problemas, aunque si nos acercamos mucho a las cajas laterales (casi pegados con la oreja), escucharemos un ruido de fondo muy leve, aunque es difícil asegurar que se trate de la emisión o del propio ruido de los circuitos de amplificación de la unidad receptora.
En cualquier caso, fácilmente uno se olvida de que tiene dos cajas laterales que reciben la señal sin cables, y disfrutará tranquilamente de la película, que de eso se trata.
Thomson DPL930VD, Para principantes
Ficha técnica
Tipo: Sistema completo de A/V, con cuatro satélites, central y subwoofer. Amplificación: Del tipo digital, hasta 460 W en total (no simétrico). Canales laterales inalámbricos. Formatos compatibles: DVD-Video, Video-CD, SVCD, CD-Audio, CD-R/RW y MP3. DivX (5, 4, 3 y VOD). Descodificadores de audio: Dolby Digital, DTS y Dolby ProLogic II. Salidas de vídeo: SCART RGB. Frecuencia de transmisión: 2,8 GHz. Dimensiones: 360x52x350 mm (unidad central).
Distribuye: Thomson (913841414).
Precio: 399 €
