Sistemas completos A/V

Panasonic SC-BT100, Un buen punto de partida

EL FUTURO DEL FORMATO ÓPTICO

  • A nivel sonoro, el BT100 no decepciona y dadas sus características y el perfil de sus potenciales clientes cumple con creces
  • Precio: 1399 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Javier SAIZ

Aunque lejos de ser aún asequible, Blu-ray va poco a poco encontrando lugar en casi todos los segmentos de la electrónica de consumo, desde los lectores de gama más alta por los que comienza habitualmente la introducción de nuevos formatos, hasta los de gamas medias y económicas que son los que realmente lo popularizan y sirven para consolidarlo. En este último año, hemos visto la aparición de lectores BD por debajo de la barrera de los 300€, e incluso en ofertas especiales puntuales se han llegado a ver precios inferiores a los 200€. Este empuje ha llevado a fabricantes como Panasonic a desarrollar productos como el SC-BT100, un “todo en uno” que se encuentra entre los primeros en incorporar lector de alta definición BD.

El BT es un sistema integrado de audio y vídeo en un único elemento que incluye el mencionado lector Blu-ray, un sintonizador de FM, conexión para iPod, ranura para tarjetas SD y una sección de amplificación de cuatro canales (dos frontales, uno central y un subwoofer) para los que se anuncian 250 vatios RMS (1kHz, 6ohms, 10% THD) ó 150 DIN, bajo idénticos parámetros. Teniendo en cuenta que también se declara un consumo eléctrico máximo de 140 vatios, las cifras parecen un poco optimistas. Panasonic ha elegido para este sistema en Europa una configuración de cajas acústicas 3.1 en lugar de la 5.1 disponible en USA. Ambas pueden ser ampliadas hasta una 7.1, añadiendo uno (en USA) o dos (en Europa) kits opcionales compuestos cada uno por una unidad “receptora” inalámbrica (SH-FX67, 149€) más una pareja de cajas acústicas adicionales (SB-H100A, 69€ la pareja) idénticas a las de los canales frontales.

La unidad principal presenta un diseño muy sencillo y agradable a la vista. Cuenta con un frontal realizado en plástico negro brillante, coronado en su parte superior por una tira de aspecto metálico que alegra el aspecto del conjunto. Dispone en su lateral izquierdo de la unidad lectora de discos ópticos (CD, DVD y BD - perfil 1.1) oculta completamente de la vista tras una tapa. En el centro del panel, igualmente escondida, se encuentra la ranura para insertar tarjetas SD y la propia tapa, una vez abierta, sirve de soporte para conectar un reproductor iPod. En el lado derecho se encuentra un display con los dígitos en color azul en el que resulta fácilmente legible la información principal incluso a buena distancia y el potenciómetro de volumen. A través del menú de configuración es posible regular la iluminación del visualizador de información y del potenciómetro a nuestro gusto y condiciones de nuestra sala. En la parte superior del frontal, sobre la mencionada chapa, se encuentran los botones más básicos de control como el encendido/apagado, apertura y cierre de la bandeja del lector, selector de fuente, play y stop, y salto de pista. Finalmente, en la zona inferior, bajo una tira plateada que subraya el frontal rompiendo la monotonía del negro, se encuentra una toma minijack para conexión de auriculares.

En la parte posterior de la unidad están los distintos conectores de salida de audio y vídeo. Entre los primeros, hallamos la imperativa salida HDMI acompañada de otras analógicas como componentes, Super-Vídeo y vídeo compuesto. Las de sonido incluyen una salida analógica estéreo en formato RCA, una salida digital óptica (limitada a dos canales en PCM) y una entrada digital también óptica. Adicionalmente, en el panel posterior se encuentran la ranura para insertar el módulo inalámbrico, la toma para la antena FM y la salida de aire del ventilador encargado de refrigerar el equipo.

Las cajas frontales y el central incluidas en la configuración estándar están realizadas en plástico negro brillante de buen aspecto y acabado incluso a corta distancia. El subwoofer está terminado en su parte visible en plástico negro, evidentemente, salvo el lado ocupado por el transductor y su parte inferior en la que se puede apreciar que el material empleado para su construcción es aglomerado. Tanto los laterales como el frontal utilizan idéntica configuración de dos vías y tres transductores, en concreto, emplean dos woofers de 6,5 cm de diámetro para medios y graves más un tweeter de 6 cm realizado en bambú. Los laterales incluyen un pie que puede ser retirado en caso de colgarse de una pared o sustituido por uno largo opcional si se desea colocarlos directamente sobre el suelo. El subwoofer a su vez cuenta con un único transductor de 25 cm pasivo, es decir, que es la unidad central la que se encarga del suministro de potencia. Para las pruebas nos fueron suministrados dos kits de ampliación con los que pude configurar el conjunto para un funcionamiento en modo 7.1. En caso de disponer de un único kit de ampliación, éste se encarga de los canales traseros, pero si contamos con dos la configuración varía: una de las unidades se ocupa de los canales lateral y trasero derecho y la otra de los izquierdos, lo que facilita la ubicación. Si se tiene un amplificador estéreo y una pareja de cajas, el Panasonic permite utilizarlo para los canales envolventes, gracias a que dispone de dos salidas de previo para los canales laterales y posteriores. El inconveniente de este empleo sería la necesidad de ajustar dos volúmenes independientes en lugar de disponer de un único control.

El mando a distancia incluido, al igual que el resto del equipo, está fabricado en plástico de buen aspecto y acabado, cuenta con una correcta distribución y tamaño de botonería y sus dimensiones y peso lo hacen muy cómodo de utilizar. Por otra parte, hay que señalar dos inconvenientes: uno es la ausencia de iluminación, que obliga a aprenderse de memoria la ubicación de los botones, y el otro es la omisión de un interruptor de apertura y cierre de la bandeja de carga del lector óptico. Este último es, quizás, el que a la larga llega a hacerse más incómodo. Dada la lentitud de la mecánica de transporte (común a todos los lectores BD existentes), se agradecería enormemente poder iniciar la apertura desde donde estemos sentados para que al llegar al equipo se haya concluido en lugar de tener que pulsar el botón en la propia unidad y esperar a su lado.

La instalación del equipo básico es extremadamente sencilla, en muy pocos minutos podemos tener todo conectado y funcionando. Añadir los kits opcionales es igualmente fácil y rápido, incluido el “emparejamiento” de las unidades remotas inalámbricas, ya sea con un solo kit o en modo 7.1.

A la hora de poner en funcionamiento el aparato se aprecia cierta “pereza” en el proceso de arranque y transcurre más tiempo del deseado desde que se pulsa el botón de encendido hasta que se puede acceder a los menús, algo que en el mundo Blu-ray es bastante habitual. Una vez en marcha, los menús de configuración son sencillos de recorrer y utilizar, permitiendo un ajuste correcto del sistema en pocos pasos. Como es lógico, el número de parámetros de imagen y, especialmente, de sonido ajustables desde el menú es inferior al que dispondríamos en el caso de utilizar una combinación de receptor A/V y lectores independientes, pero dado el enfoque del producto esto puede de hecho convertirse en una virtud en lugar de ser un inconveniente. Parte de las opciones de configuración se hallan fuera del menú y sólo son accesibles durante la reproducción en un menú emergente, como es el caso de los controles de imagen de nitidez (cinco ajustes disponibles), brillo, contraste, color, reducción de ruido (MPEG y 3DNR). Otros parámetros son ajustables a través del visor frontal, es el caso de las opciones de sonido (Dolby Pro Logic II PL y PLx, DTS Neo:6, nivel de subwoofer, retardo y volumen de canales, etc.).

El BT100 es capaz de reproducir, aparte de CDs y discos ópticos de vídeo, cualquier contenido que sea reproducible por un iPod, vídeos capturados con una cámara HD en formato AVCHD directamente desde una tarjeta SD (máximo 16GB en el caso de SDHC), ficheros DIVX (sólo desde CD o DVD), archivos MP3 (sólo desde CD) e imágenes JPEG (desde disco óptico o SD).

En el momento en que empezamos a reproducir contenido, nos encontramos que la renegociación de las resoluciones y refrescos soportados entre la unidad y el visualizador se hace más larga de lo deseable, perdiéndose durante unos segundos la imagen hasta que se finalmente se sincroniza el formato entre ambos y podemos continuar el visionado. Esto se repite incluso al detener la reproducción para volver a acceder al menú.

Hasta la fecha, una norma que han ido estableciendo la mayoría de los lectores BD que he tenido oportunidad de probar es la de relegar el nivel del material en definición estándar a un segundo plano. Esto no significa que sea mala, ni mucho menos, sino que no se hace todo el esfuerzo necesario para exprimir hasta la última gota de calidad que ésta puede ofrecer, centrándose más en la alta definición. Como era de esperar, las pruebas realizadas con los discos DVD de HQV (NTSC, PAL) ofrecen un resultado algo pobre, particularmente en el procesado de diagonales y detección de las cadencias 2:2 y 3:2. Sin embargo, el rendimiento con películas es generalmente muy satisfactorio, presentando imágenes muy nítidas, de las que se deduce un buen procesado de escalado, con colores muy naturales y una más que razonable ausencia de jaggies u otros defectos similares. Las pruebas de procesado que realicé con el disco de HQV en su versión BD fueron por el contrario completamente satisfactorias, superando sin problemas todas ellas, salvo las de reducción de ruido, lo que personalmente opino que no tiene mayor transcendencia. Como he comentado en repetidas ocasiones, esta reducción sólo merece la pena si se dispone de una solución de muy alta gama que obtenga un menor nivel de ruido a costa de una pérdida relevante de nitidez o de provocar otros defectos aún peores como las “nubes de píxeles”. La calidad de imagen con películas Blu-ray está a la altura de cualquiera de los lectores independientes que han pasado por mis manos en los últimos meses, nada que objetar en este sentido. Para poder disfrutar de las ventajas que aporta su perfil 1.1 con discos que incluyan esa posibilidad es necesario introducir una tarjeta SD con más de 256MB de capacidad (recomendado 1GB). Como apunte final, no he apreciado en ningún momento la presencia del CUE, un punto más a favor del BT100.

La configuración básica se antoja un poco “justa” para un uso Home Cinema y, ya sea mediante uno de los kits inalámbricos o con un equipo estéreo adicional del que ya dispongamos, qué menos que una configuración 5.1 para disfrutar de nuestras películas. A nivel sonoro, el BT100 no decepciona y dadas sus características y el perfil de sus potenciales clientes cumple con creces. La presentación sonora incluye unos agudos limpios, libres de distorsiones molestas y unos graves bastantes potentes para las dimensiones del subwoofer y la potencia disponible. Comparado con soluciones de mayor nivel, los medios pueden llegar a sonar un poco a “caja” y los graves adolecen de una cierta falta de control, lo que no impide que en su contexto el conjunto sea equilibrado y de hecho satisfará a la gran mayoría de sus compradores. Un último apunte, el BT100 es capaz de decodificar todos los formatos de alta resolución, incluidos DTS-HD MA y Dolby Digital TrueHD.

CONCLUSIÓN

Gracias a haber estado a mi disposición más tiempo del habitual y poder haberlo usado con muchas, muchas películas, el SC-BT100 me ha convencido de que sus virtudes son muchas y compensan sus desventajas. La sencillez de uso, unas buenas prestaciones en vídeo y muy dignas en audio hacen que sea un producto muy recomendable para quien precise una solución que ocupe poco espacio y que no requiera grandes conocimientos para sacarle partido. Quizás su más grave defecto sea la falta de al menos dos canales envolventes, que se puede subsanar adquiriendo uno de los kits opcionales e incrementando el precio del sistema en 198€.

Ariadna Casasús, Product Manager de Home Cinema de Panasonic.



El Home Theater Blu-ray SC-BT100 es un producto pionero en su gama ya que, además de ofrecer una gran calidad de imagen, permite escuchar audio de alta calidad 7.1 canales. Aunque el BT100 es un Home Cinema 3.1, se puede ampliar en un 7.1. Además, la gran compatibilidad de formatos, tanto de vídeo como de audio, nos permite disfrutar de múltiples contenidos: películas Blu-ray, en definición estándar, música de alta calidad y la registrada en iPod (mediante la conexión directa a iPod). Además visualiza imágenes a través de la ranura SD.


EL FUTURO DEL FORMATO ÓPTICO

Recientemente, se ha abierto un debate en los distintos medios sobre si en el medio plazo los contenidos de vídeo seguirán distribuyéndose en soportes físicos. En el caso de la música, parece claro que las descargas de Internet están arrinconando al tradicional CD irremisiblemente, que está abocado a la lenta extinción. Los formatos comprimidos como el MP3 ofrecen una calidad de sonido más que suficiente para la inmensa mayoría de los usuarios y permiten, gracias a su reducido tamaño, unos niveles de comodidad muy superiores al permitir almacenar en dispositivos minúsculos miles de canciones. ¿Pasará algo semejante con el vídeo? Por una parte, Sony ha declarado que Blu-ray será el último formato óptico que desarrolle para distribución de películas, lo que no implica que éste no vaya a continuar evolucionando. Por otra, al igual que sucede con la música, la mayor parte del público tiende a preferir la comodidad sobre la calidad pura. Es decir, que si se ofreciese la posibilidad de acceder a un videoclub virtual en el que poder elegir a la carta la película deseada y reproducirla con una calidad aproximadamente similar a la del DVD, sin interrupciones y a precios asequibles, es muy probable que poco a poco comenzase a desplazar a los métodos tradicionales de soporte físico. En contra de ese hipotético futuro juega la escasa calidad media actual de los accesos domésticos a Internet o incluso su ausencia en muchos hogares. Personalmente, creo que aún le queda mucha vida al soporte físico, pero no es mala opción incluir en los lectores/reproductores la posibilidad de conexión a red o al menos la de reproducir contenidos desde memorias flash o iPod, como hace el Panasonic protagonista de este banco.

Panasonic SC-BT100, Un buen punto de partida

Ficha técnica

FORMATOS COMATIBLES BD-Video, BD-MV (BD-RE version3), JPEG, BD-MV (BD-R version2), DVD-VR, JPEG, AVCHD, DVD Vídeo, DVD-VR, AVCHD, DivX (DVD-R/-R DL solo), vídeo, AVCHD, DVD vídeo, CD-DA, MP3 (CD-R/-RW solo), JPEG (CD-R/-RW solo), DivX (CD-R/-RW solo), AVCHD/ JPEG (HD). POTENCIA DEL RECEPTOR 1.000 W. CONVERTIDOR D/A DE VÍDEO 148,5 MHz/12bit. DECODIFICADOR VÍDEO Dolby digital Dolby TrueHD, Dolby Digital Plus, Dolby Digital, DTS-HD Master Audio, DTS-HD Audio de Alta Resolución, DTS-ES, DTS 96/24, DTS. CONVERTIDOR D/A DE AUDIO 192KHz/24bit. CONECTIVIDAD Terminales HDMI, salida vídeo, salida S-Video, salida vídeo por componentes, entrada digital óptica, salida digital óptico, entrada de audio AUX, salida auriculares, terminal inalámbrico. DIMENSIONES 430 x 90 x 327 mm. PESO 4,1 Kg. DISTRIBUYE Panasonic (902153060).

Precio: 1399 €