Receptores de A/V

Yamaha RX-V2600, Mucho más que un receptor

TBC: LA SOLUCIÓN A LAS VIEJAS CINTAS EN VHS

  • El Yamaha RX-V2600 amplía el
    significado de lo que entendemos como receptor de A/V.
  • Precio: 1349 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Ramon Sendra

Yamaha desde hace tiempo está sentando las bases de lo que debe ser el cine en casa. Fueron los primeros, ya hace muchos años, en presentar un procesador de A/V, y ahora, con la presentación del RX-V2600 hacen pequeña la coletilla de “receptor de A/V”. Tal y como veremos seguidamente, si nuestro invitado es un receptor de A/V, muchos ya no podrán utilizar la misma palabra. De hecho, Yamaha incorpora gran parte de lo que hemos demandado a un previo para aplicaciones de audio y vídeo en un receptor de A/V “tradicional”, aunque no dudo que, en poco tiempo, e insisto otra vez, un receptor de A/V se acerque muchísimo a lo que ahora veremos. Y ¿por qué? Pues si hasta ahora hablábamos de potencias, descodificadores de audio y convertidores digitales a analógicos y viceversa, este RX-V2600 amplía sus fronteras hasta abarcar, enteramente, el sector del vídeo. Hace serio, muy serio, lo de “A/V”. Ya no sólo permite la conmutación de algunas señales de vídeo, sino mucho más. Si empezamos por lo que hasta ahora eran las características técnicas básicas, nos encontramos con un receptor de 7.1 canales que ofrece hasta 130 W por canal (20 Hz a 20 kHz, sobre cargas de 8 ohmios y con una THD de tan sólo el 0,04 %). Disfruta de convertidores D/A de 192 kHz a 24 bit que, además, son de origen Burr-Brown. Aquellos que no quieran un sistema 7.1 podrán reconvertir algunos canales de amplificación para permitir la bi-amplificación. Evidentemente, súmenle todos los descodificadores de audio estándar de su generación, junto con una ingente cantidad de DSP, algo que también ha caracterizado a la marca de los diapasones.

Y ahora hablemos del vídeo: 2 entradas HDMI con su salida correspondiente, capaz de manejar no sólo la señal de vídeo sino también la de audio. Incluye conversión de vídeo analógico a vídeo por componentes y HDMI, lo que facilitará su instalación sin necesidad de tener que cambiar casi ningún cable. Escala hasta 720p y 1.080i y, si es necesario, desentrelaza la señal. De hecho, todas las entradas de vídeo analógicas pueden ser escaladas y desentrelazadas a 720p (o 1.080i, sin desentrelazar), y las puede enviar directamente a la salida HDMI. Ahora sí tiene sentido eso de que el receptor de A/V es el corazón de nuestro equipo. Todo ello en un chasis de estética conocida y tamaño compacto (desde un punto de vista relativo), aunque ello haga poco versátil el panel posterior de conexiones.



A PRUEBA



Sin duda, desde que recibí este receptor tuve unas ganas inmensas de probarlo y verificar si todo lo que él es capaz de hacer lo hace bien. Así que mejor ir directamente a las pruebas. Lo instalé junto a un DV7600 de Marantz y a un conjunto de cajas acústicas Audiovector Mi3 en configuración 5.1, conectado a un plasma Panasonic TH-42PV60, aunque también aproveché el IN76 de Infocus que analizamos en el número pasado. Todo vía HDMI, aunque al tener sólo una salida sí tuve que conmutar manualmente durante las pruebas entre el plasma y el proyector.

La configuración de nuestro invitado es, eso sí, bastante convencional si se conoce la marca, y eso incluye la

función YPAO, el ajuste automático asistido mediante un micrófono. El YPAO verifica la conexión, distancia y tamaño de las cajas para aplicarles su correspondiente ecualización y nivel de salida para una audición homogénea. Los resultados son bastante correctos (suficientes para los no iniciados), aunque siempre está bien aplicar cierto ajuste manual. Y en este caso podremos acceder a nuevos ajustes, como la selección de la impedancia de nuestras cajas o una mejor precisión en la frecuencia de corte para el subwoofer. Otra interesante prestación es el control de los ventiladores. Sí, nuestro invitado necesita de ventilación forzada, pero nos permite elegir entre el modo automático o continuo. Sin duda, a causa de sus 130 W por canal y otras funciones, este Yamaha se calienta y aunque el ruido de los ventiladores no es muy notorio, vale la pena cerciorarse de que el receptor está bien ventilado, sin encajarlo dentro de ningún mueble o colocándole encima un lector.

En el apartado de vídeo Yamaha no menciona el uso de ningún conocido procesador y desentrelazador, simplemente afirma que lo hace (y la verdad es que sí). Pero como con seguridad una de las premisas de este aparato es, justamente, buscar la mejor relación entre calidad y precio, este novedoso apartado es el que quizá más cojo ha quedado. En mis pruebas comprobé que el desentrelazado de la imagen que aplica este Yamaha está por debajo de lo que muchos lectores de DVD-Video actuales consiguen (incluso de gama básica o de entrada), aunque funciona muy bien como escalador. Amén del TBC (una prestación interesante, ver recuadro) para señales analógicas, la sección de vídeo no está todavía preparada para manejar y procesar con fiabilidad imágenes de alta resolución o estándar provenientes de un DVD-Video. Sí, en cambio, para concentrar en un único punto todo el resto de señales de vídeo analógicas comunes (el sintonizador de TV, el satélite, una cámara de vídeo, etc.). Cuando queramos tener una excelente calidad de imagen seguiremos prestando atención al procesado de vídeo del lector. Así, en mi caso, obtuve muchos mejores resultados procesando la señal de vídeo en el propio Marantz, enviándola por HDMI al Yamaha y de éste, sin apenas tratar, al Panasonic o al proyector. Así, la conmutación apenas presentaba problemas (de hecho, ninguno) aunque de vez en cuando, al navegar entre menús y configuraciones, aprecié algunos pequeños problemas. Con la señal de un sintonizador TDT en analógico y escalada en el Yamaha el resultado sí me convenció.

En el apartado sonoro Yamaha tampoco dejó de sorprenderme. Consigue una perfecta audición estéreo sobre todo al seleccionar el modo directo (Pure Direct). Pero donde es capaz de mostrar toda su maestría es, sin duda, con bandas sonoras multicanales, sobre todo cinematográficas. De hecho, gran parte de sus DSP cobran sentido al converger en nuestro invitado una gran parte de las señales de vídeo de todas nuestras fuentes. Así, el estéreo de la televisión se puede convertir en un multicanal con bastantes efectos (sobre todo si la emisión es en estéreo, ya no digo si tenemos la suerte de que sea en Dolby Surround). Pero incluso cuando el audio es Dolby Digital o DTS (incluyendo sus versiones extendidas), la sensación de sonido envolvente es sobrecogedora. Aunque dudo que esos 130 W por canal sean reales (son muchísimos), en ningún momento aprecié ningún ahogo momentáneo en la entrega de corriente, mientras que siempre se mantenía intacta la escena sonora perimetral. Todo un lujo.

En verdad, lo destacable de este Yamaha no es que tenga una reformada sección de vídeo y ésta pueda mejorar todavía más (y cuando lo haga, será un pelín más caro), sino que, simplemente, la tiene. La marca de los diapasones revaloriza la adquisición de un receptor de A/V al otorgarle un significado renovado en totalidad, nuevo y muy prometedor. Un sinfín de prestaciones en una máquina versátil, potente y tremendamente útil.


TBC: LA SOLUCIÓN A LAS VIEJAS CINTAS EN VHS

Una de las prestaciones que más me sobresaltaron de este Yamaha en el apartado de vídeo es la inclusión de un TBC (time base corrector o corrector de base de tiempo). Este procesado está diseñado para evitar los artefactos de imagen típicos durante la reproducción de cintas VHS. A causa del progresivo desajuste del tambor del magnetoscopio es demasiado habitual que cuando se visualiza una imagen aparezca emborronada. El TBC es un sistema automático que aplica un pequeño retardo en la imagen para analizar y recomponerla en su totalidad. Es curioso ver cómo en un receptor de A/V de última generación se incluye una prestación pensada para corregir los problemas de un sistema de visualización considerado atávico. Pero hay todavía quien disfruta de una buena colección de películas en VHS. Está bien pensar en ellos.

Yamaha RX-V2600, Mucho más que un receptor

Ficha técnica

Potencia: 130 W x 7 (RMS). Modo Pure Direct mejorado para estéreo. Descodificación: Dolby Pro Logic IIx, Dolby Digital, DTS, DTS-ES, Discrete 6.1, Dolby Digital Ex, DTS Neo:6 y DTS 24/96. Procesamiento THX Select 2. 22 programas DSP. Vídeo: Escalado de 480i a 1.080i/720p. Ajuste automático: YPAO (sistema de optimizador de sala) con 6 memorias. Conectividad vídeo digital: 2 entradas y 1 salida HDMI. Conversión: Conversión ascendente de vídeo analógico a HDMI y vídeo por componentes con TBC. Peso: 17,4 kg. Dimensiones:

435 x 171 x 438 mm.

Distribuye: Gaplasa (917482960).

Precio: 1349 €