Optoma MovieTime, ¡Excelente idea!
SIN CABLES Y CON AIRE PURO
- Optoma consigue sorprender con esta genial idea, que además tiene un rendimiento fantástico.
- Precio: 1570 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Fue en el CES cuando Optoma, uno de los fabricantes más comprometidos con los usuarios en el tema de la proyección de vídeo, anunció que pronto presentaría algo diferente, novedoso y, sobre todo, útil. Meses más tarde, descubría este MovieTime DV10 (que podríamos traducir como “tiempo para el cine”), levantando tanto entusiasmo que ya hay competidores que justo acaban de presentar sus alternativas. Pero hoy toca analizar esta pionera propuesta, de la que destaca, evidentemente, su condición “todo en uno”.
Al igual que los sistemas completos, el espíritu de este Optoma es facilitar al usuario casi cualquier tarea, cuando se decida a ver una película o jugar a la consola en pantalla grande. Tan sólo será necesario conectar el aparato a la red eléctrica, poner un disco (sí, ya que incluye un lector de DVD-Video que envía los datos, totalmente bajo dominio digital, al desentrelazador y procesador del proyector), ajustar mínimamente la geometría de la imagen proyectada (bien por su offset superior al 50 %) y calentar las palomitas. Todo está listo.
Ya avanzo que de fábrica, al igual que otros tantos proyectores analizados de este fabricante, viene muy bien calibrado, lo que facilitará, aún más, los precisos ajustes que el usuario tendría que realizar en otros aparatos.
No nos engañemos y tengamos claro a quién va dirigido este producto: al usuario que no quiere complicaciones, sólo ver las imágenes en una pantalla sin perder tiempo (por ganas o por falta de interés) en complicados ajustes, tanto de configuración como de instalación. Colocando el reproductor en el seno del proyector no hay cables por medio, a excepción, y sólo si se quiere (ya que viene con dos altavoces integrados y, opcionalmente, incluso se puede adquirir un compacto subwoofer), del audio digital multicanal al receptor de turno. Por cierto, para ello se ofrece una salida de audio digital en EIAJ-TosLink, cuando quizá hubiera sido más práctico e interesante dotarlo de una salida en coaxial S/PDIF.
Hablando de conexiones, se incluye, todo en la parte posterior, entrada de vídeo en compuesto, S-Video y VGA (se suministra un adaptador para SCART en Europa, y de vídeo por componentes en Asia y EEUU), RS-232, USB, audio analógico estéreo y una segunda salida de audio analógico mediante conector mini-jack.
En cuanto a resolución, se trata, como es natural en Optoma, de un proyector DLP, con un panel DMD DC2 de 854x480 píxeles asociado a una rueda de color 4x. Según el fabricante ofrece un brillo de hasta 1.000 lm, aunque variará en función del modo de proyección que hayamos elegido. El modo juegos mantendrá bastante alto este brillo, aunque elegiremos el modo vídeo que, aun reduciendo algo más de la mitad su valor, consigue una mejor saturación de los colores.
A PRUEBA
Antes de avanzar el resultado de nuestras pruebas, pequeño inciso al mando a distancia. Éste resulta muy práctico, pues en él encontramos tanto los controles del proyector como del reproductor de DVD-Video, aunque no dispone ni de luz propia ni las teclas se iluminan por fosforescencia. Como mínimo nos evitamos usar dos mandos.
A través de un bien organizado menú en pantalla accedemos a varios ajustes de la imagen, los precisos para ajustar los pocos valores que pueden escapar de esa buena configuración de fábrica.
Buen trabajo del desentrelazador, sin apariencia alguna de artefactos. Los movimientos son suaves, respetándose la profundidad de campo original. Quizá algún problema en movimientos tremendamente rápidos, aunque mantiene muy a raya (pero no evita) el molesto y tedioso efecto arco iris. La exclusiva función ImageAI analiza constantemente la imagen proyectada, y ajustará la salida de luz en función de si el plano es más brillante u oscuro, lo que permite unos blancos y negros siempre buenos. El resultado se asemejaría al comportamiento de un iris dinámico, aunque en este caso modifica la luz. A raíz de una velocidad de acción muy rápida, difícilmente notaremos estos cambios a simple vista. Gracias a ello Optoma tiene esos 4.000:1 de contraste, aunque en realidad nunca tendremos, a la vez, el buen nivel de negros que es capaz de ofrecer junto con el brillante blanco sin quemar que consigue. O lo uno o lo otro. La función ImageAI tiene como objetivo saber, en cada momento, qué es mejor conseguir: el mejor negro o el mejor blanco.
Los dos altavoces integrados de 5 W cada uno son suficientes para audiciones “íntimas”, pero no conseguirán la espectacularidad de una caja acústica mayor (y ya no digamos de un sistema de sonido envolvente). Pero incluso a volumen máximo no distorsionan, ni aparece cualquier efecto en la imagen (por ejemplo, que se tambalee cuando haya una explosión).
Seguramente para abaratar su precio no dispone de entradas digitales de vídeo, sólo las de compuesto, S-Video, VGA y RGB vía SCART si utilizamos el adaptador suministrado. De hecho, se sobreentiende que no utilizaremos un segundo lector de DVD-Video (a no ser que se estropee el que disfruta el proyector), sino cualquier otra fuente como un sintonizador de televisión digital, satélite o un ordenador. En este último caso, aproveché para ver cómo realizaba el escalado hacia abajo de una señal en 720p, y el resultado fue bueno, sin nada que objetar. La calificación de 5 puede parecer exagerada para un 480p, pero si tenemos en cuenta que otros proyectores de Optoma/Themescene han conseguido con sus 480p una calificación de 4, premiamos la originalidad y buen quehacer de nuestro invitado.
Tratándose de un aparato destinado a un sector de mercado específico (pero muy amplio), no sólo su precio nos parece correcto, sino también sus prestaciones. Que se trate de un proyector de resolución 480p o que tenga un nivel de brillo simplemente “normal” no ahoga la buena calidad de imagen, el muy fácil manejo y control, la sencilla instalación, el funcionamiento silencioso, su condición de portátil o una relación calidad/precio, teniendo en cuenta que viene con lector y conexión digital, más que respetable. Ejemplo a seguir.
SIN CABLES Y CON AIRE PURO
Una de las ventajas principales de este Optoma es la integración del lector literalmente dentro del proyector. Según el fabricante, los datos son enviados al procesador sin ninguna conversión, actuando el primero como simple transporte (aunque incluye ajustes básicos de brillo, saturación, contraste...). No sólo no hay degradación de la imagen, sino una perpetuación de la calidad hasta el primer proceso. Otra curiosidad de este MovieTime es el filtro de aire O2Air, por el cual, tras tres procesos independientes, se purifica el aire eliminando el olor y reduciendo cualquier bacteria. De hecho, mientras vemos una película se nos limpia el aire. Hablando de ello, la entrada de aire para la obligada refrigeración se realiza por la parte lateral, para salir luego por el otro lateral del aparato. Debido a su compacto tamaño este aire es caliente (y mucho). Pero lo importante es tener cuidado de dónde colocamos el proyector. Con un offset del 54 % está pensado para colocarse encima de una mesa de centro, pero también podremos colocarlo en el suelo. Si lo hacemos encima de una moqueta es fácil que “ahoguemos” la entrada y salida de aire. Con cuidado.
Optoma MovieTime, ¡Excelente idea!
Ficha técnica
Panel: DLP DMD 854x480 píxeles en 16:9. Relación de contraste: 4.000:1 con Image AI. Brillo: 1.000 lm ANSI. Ruido: 28 dB. Conectividad: VGA (con adaptador SCART incluido), S-Video, vídeo compuesto, RS-232, audio analógico estéreo (entrada y salida), audio digital en EIAJ-TosLink (salida). Proyección: 1,26-1,41:1. Zoom y foco manual. Distancia de 1,5 a 10 m (para 1,2 a 9,11 m de diagonal). Keystone: Vertical en +/- 16º. Audio: 2x5 W. Formatos compatibles: DVD-Video, SVCD, VCD, CD-Audio. HD-CD, MP3, JPEG, WMA.
Dimensiones: 368x273x117 mm. Peso: 3,5 kg.
Distribuye: Cinaudio (cinaudio@cinaudio.es).
Precio: 1570 €
