Sanyo PLV-Z4, Una nueva máquina
CALÍBRENLO, POR FAVOR
- El PLV-Z4 es mucho más que el cuarto de la saga. Una renovación total que seduce.
- Precio: 1990 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Sanyo y Panasonic ejemplarizan esta batalla tediosa para conseguir que un mismo aparato de similares prestaciones (en concreto, un proyector de vídeo de tecnología LCD) sea el producto elegido por los aficionados. Una “guerra” que ha hecho que año tras año apareciesen mejoras del modelo anterior, a veces mínimas, pero que, a fin de cuentas, marean al usuario indeciso. Además, a ellos se les han sumado otros fabricantes como Epson, Hitachi, Sony, etc. Sanyo presentó en el IFA su PLV-Z4, es decir, la cuarta generación de su proyector de vídeo LCD para aplicaciones de cine en casa, aunque incomprensiblemente llegó a nuestras tiendas a finales del 2005. Pero tal y como veremos en el transcurso de este artículo Sanyo ha dado un paso de gigante ya que nuestro invitado, el Z4, no es una simple “actualización” del modelo anterior, sino un proyector totalmente nuevo, rediseñado. Incluso estéticamente no hay comparación al Z3, Z2 ni Z1. Hay que decir que todavía no hemos tenido oportunidad de analizar, por ejemplo, el PT-AE900 de Panasonic. Tiempo al tiempo.
Siempre hemos comentado que dos de los puntos flacos de la tecnología LCD eran el efecto rejilla o screendoor y la dificultad de reproducir unos negros profundos (lo que, paralelamente, reduce de manera considerable el logro de una buena relación de contraste). Pensando en ello (y en la dura competencia que la tecnología DLP hace al LCD justamente por saber mejorar estos problemas), Epson presentó los paneles LCD D5 (fuimos testigos de ello en Lyon, donde se descubrió el avance). Sanyo recurre a ellos y evita, como comprobamos durante las pruebas, tener que hablar del efecto rejilla, a no ser que nos acerquemos mucho a la pantalla. En cuanto a la relación de contraste (o al negro más profundo), los LCD D5 también parecen mejorarla sensiblemente, algo que se puede comprobar con el Z4 al arrojar unos valores realmente espectaculares. El secreto, como ya vimos con el VPL-HS50 de Sony, es el uso de este panel con un iris dinámico, lo que en cierta manera justifica el “alzado” valor de 7.000:1 anunciado por el fabricante. Amén de ello, uno de los puntos fuertes de este Sanyo es, sin duda, su excelente nivel de contraste.
Los paneles D5 han sido diseñados específicamente para aplicaciones de cine en casa, por lo que no sorprende su resolución nativa de 1.280 x 720 píxeles que, en el caso de nuestro invitado y junto a la entrada HDMI, lo convierten en un producto con certificado “HD Ready”.
Al igual que con su antecesor Z3, se ofrece una perilla para limpiar, de vez en cuando, las posibles motas de polvo que puedan entorpecer la visualización.
Además, como novedad, cuando apagamos el aparato la lente (nueva en todos sus aspectos, visiblemente mayor a la de su antecesor) queda protegida por una tapa que se cierra automáticamente. También se ha mantenido todo el elenco de conexiones de entrada, ya entonces suficiente, de las que destacamos la HDMI, las dos entradas de vídeo por componentes y la entrada DIN, compatible con señales RGB en entrelazado, es decir, compatibles con cualquier salida SCART RGB mediante el uso de un adaptador. Soporta todos los formatos de vídeo y resoluciones informáticas estandarizadas. Debo criticar el nuevo mando a distancia, menos ergonómico y más pequeño que el de su antecesor.
Su instalación física no debe ser problema para nadie. La nueva lente permite un mayor rango de zoom y el desplazamiento de la misma en vertical y horizontal, más preciso que en el caso del Z3, ayudará a una convergencia total de la imagen en pantalla. Lo que sí hereda (y lo hace grande) son sus amplias posibilidades de calibración. Ofrece muchísimos controles, ordenados perfectamente de tal manera que evitará que el usuario menos atrevido modifique “por error” cualquier configuración crítica, pero dotando al consumidor muy exigente y experimentado de todo un séquito de ajustes precisos: los colores de manera independente, gamma, modo de desentrelazado, modo de lámpara, overscan, fase para señales analógicas, etc. No sé si soy muy atrevido al afirmar que este proyector es, en su categoría, el que más parámetros de configuración ofrece.
Gracias al iris doble dinámico que incorpora, nuestro invitado puede alardear de una alta relación de contraste aunque, a efectos prácticos, es incompatible con una reproducción coherente de la imagen. Se nota que esta característica es un elemento de venta importante. Aun así, con una relación menor es posible (y más en el caso de este Z4) seguir obteniendo un muy buen resultado en la imagen sin comprometer el resto de parámetros.
A PRUEBA
En comparación a su antecesor, bien ajustado, consigue mejorar los blancos y negros de manera notable. En lo que al color se refiere, sin ningún ajuste de carácter profesional (sólo brillo y contraste mediante DVE) y utilizando los modos de fábrica que se ofrecen ya se consiguen buenos resultados, sobre todo con el modo de cine auténtico. Pero la verdad es que el resto de modos ofrecen visibles desajustes en la reproducción de los colores (básicamente rojos y azules) puesto que tienden a mejorar la sensación de brillo. Por cierto, en este aspecto su luminosidad en modo económico resulta más que suficiente, incluso mejorando la uniformidad, muy coherente en toda la superficie de la pantalla. Recuperando su colorimetría invito a ajustarla manualmente, ya que con un poco de paciencia es fácil conseguir un ajuste tremendamente cercano al estándar D65.
La imagen en pantalla, una vez ajustado el proyector, es sublime. Tras evaluar a nuestro invitado con un conjunto de patrones detectamos un perfecto rendimiento incluso en altas frecuencias y una nitidez realmente bien conseguida. De hecho, los mejores resultados en cuanto a nitidez se consiguen mediante la conexión HDMI, aunque la de vídeo por componentes tampoco desmerece nada.
El resultado general, es decir, esa buena nitidez, la colorimetría bien reglada y el buen comportamiento del iris dinámico consiguen que las imágenes se muestren con una tridimensionalidad sobrecogedora. Será fácil disfrutar sin encontrarle problemas. Incluso el rendimiento del iris dinámico (crítico en otros proyectores cuando utilizamos subtítulos) no se ve comprometido en el caso de este Z4. Para quienes quieran prescindir de él, es posible dejarlo inactivo.
Sanyo ha dado un importante giro en su serie de proyectores para cine en casa, los “Z”. Esta cuarta generación destaca por no ser una mera mejora de su antecesor. Disfruta de los paneles D5 de Epson y de todo un séquito de tecnologías que aseguran una imagen que roza la perfección. De fábrica serán necesarios muy pocos ajustes para un resultado muy decente, aunque recomiendo el concurso de algún calibrador profesional (tipo ColorFacts) para poder llevarlo a su máxima expresión.
CALÍBRENLO, POR FAVOR
El auténtico potencial de este Sanyo PLV-Z4 se consigue con mucha paciencia en su ajuste, sin que por ello la configuración mínima (la que podemos conseguir con el DVE, por ejemplo) resulte deficiente, ni mucho menos. Pero no todo el mundo puede acceder a un sistema de calibración profesional como el ColorFacts. Este sistema tiene un coste elevado y resulta muy caro para un uso personal.
Sería interesante que las tiendas especializadas ofreciesen este servicio de calibración a todo usuario que adquiere un visualizador. Incluso no sería necesario desplazarse a casa del cliente (lo que, en la práctica, aumentaría considerablemente el coste del servicio). Bastaría especificar el retraso, el tamaño y tipo de pantalla. De esta manera, el cliente obtendría no sólo un buen producto sino optimizado para su uso, liberándolo de estar ajustando una y otra vez el aparato a ciegas. Esto sería un importante valor añadido.
Sanyo PLV-Z4, Una nueva máquina
Ficha técnica
Tipo: 3 paneles tipo matriz activa TFT de 0,7” D5 de origen Epson. Resolución: 1.270 x 768 píxeles. Señales aceptadas: 480i/p, 575i/p, 720p y 1.080i. Lente de proyección: F 2,0-3,0 con zoom y enfoque manual de f 21,3 -
42,6 mm. Luminosidad: 1.000 lm ANSI. Relación de contraste: 7.000:1 On/Off. Distancia de proyección: 1,2 a 9,2 m. Lámpara de proyección: 145 W. Conexionado: HDMI, 2 de vídeo por componentes, vídeo compuesto, S-Video, VGA, RS-232. Dimensiones:
382 x 126,8 x 304,3 mm.
Peso: 5 kg.
Distribuye: Sanyo España (902222401).
Precio: 1990 €
